48h Open House Bcn 2015

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Tras haber disfrutado de las ediciones anteriores e, incluso, organizado una ruta entorno a este gran evento de la arquitectura y el diseño que, siguiendo el ejemplo de sus precursores Londres y Berlín, llega cada año a Barcelona, un año más La Bcn Que Me Gusta no se ha podido resistir a visitar algunas de las edificaciones que disfrutaron de puertas abiertas hace una semana.

Largas colas, a no ser que se dispusiese de la pulsera para obtener acceso preferente… ¡pero mereció la pena!

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¿Las visitas de esta edición?

En esta ocasión, me decidí por un repertorio de lo más variopinto.

Empezamos con un poco de arquitectura y diseño con vistas en la Torre del Banc Sabadell, proseguimos con una dosis de modernismo con la Casa Sayrach y la Casa Planells y continuamos finalizando la jornada en una fiesta en La Casa sobre el Tejado, una nueva iniciativa que nos muestra que otras arquitecturas son posibles.

Al día siguiente, ¿qué tal un poco de arquitectura más social en el barrio del Bon Pastor?

Pero vayamos a pasos…

1) Torre del Banc Sabadell

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Una de las visitas más interesantes, especialmente teniendo en cuenta que no me imaginaba por nada del mundo lo que encontraría en su interior.

Antiguo Edificio Atlántico, se trata de una construcción diseñada por Francesc Mitjans en el 1969, bajo gobierno de Porcioles, a pesar de que fuese remodelado posteriormente por José Luís Mateu (se encargó de la primera planta del edificio), y cuya fuente de inspiración se encuentra en la Torre Pirelli de Milano.

Un edificio de 23 plantas y 83m de alto que provoca que la esquina de la intersección de la calle Balmes con Avenida Diagonal desaparezca y se convierta en el típico chaflán del Eixample a partir de su forma en transverso con la esquina. Una construcción, además, en la cual encontramos una diferenciación clara a nivel externo entre lo que se consideraría propiamente zona habitable y la de los servicios y accesos, escaleras de emergencia y ascensores, gracias a su aprovechamiento de las esquinas para ello. De esta manera, podemos observar claramente cómo las esquinas se encuentran edificadas en un material distinto al del la zona central.

 

¡Entramos a su interior! ¿En primer lugar? La zona que fue remodelada por el ya citado arquitecto José Luís Mateu, caracterizada especialmente por el trato que se le da al dinero en ella. Nos encontramos en la zona de atención al público, es decir, ese lugar en el que se le da un especial protagonismo al dinero. Es por este mismo motivo que nos encontramos con una zona caracterizada por el metal, por esa relación fría que tenemos con el dinero y que se contrapone claramente con una área más cálida, la de la zona de espera.

¿Lo que nos llamó más la atención? Su escalera circular, realmente uno de los elementos más destacados de la construcción por su elegancia y forma.

 

Cogemos el ascensor… ¡llegamos rápidamente a la planta 20! Un lugar repleto de despachos pertenecientes a la Banca Privada y destinados a  la atención de esos clientes de rentas altas o muy altas. Un espacio realmente fascinante, no sólo por cada uno de sus boxes, completamente aislados del exterior para poder tratar los temas importantes sin ser molestados ni escuchados y decorados en función de los distintos estilos arquitectónicos del s.XX (Escuela de Viena, estilo moderno, minimalismo…), sino también por las vistas de las que podemos disfrutar desde ellos.

¡Cómo nos gustaría a todos y a todas poder hacer negocios con esas vistas! ¡La ciudad a nuestros pies!   ;)

 

2) Casa Sayrach

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Justo al lado y cambiando por completo de estilo, nos adentramos en una de las joyas del Modernismo y que, sin embargo, especialmente teniendo en cuenta que se trata de una edificación de propiedad privada, pasa bastante desapercibida.

Se trata de la Casa Sayrach, como indica su nombre, una construcción edificada para la familia Sayrach, la misma a la cual pertenecía su arquitecto, Manuel Sayrach i Carreras, conocido popularmente como discípulo de Antoni Gaudí aunque realmente no fuese así (simplemente se inspiró en él). De hecho, su padre fue el promotor del edificio y quien firmó el proyecto, dado que estamos hablando de un Sayrach arquitecto todavía muy joven que se encontraba cursando aún tercero de arquitectura, el arquitecto Gabriel Borrell i Cardona.

¿Su interior? Realmente fascinante y delicado que, a pesar de encontrarse dentro del último modernismo, nos fascinó y nos trasladó a todos y a todas a esa época tan orgánica y naturalista como es la del modernismo. Detalles marinos (medusas, conchas, esqueletos de una ballena…) por todas partes nos hacen entrar de lleno en una especie de cueva, a otro mundo muy distinto al que dejamos en el exterior.

Una cueva que, incluso, podría considerarse una iglesia si tenemos en cuenta su estructura con una nave central y dos de laterales separadas por columnas.

 

Detalles marinos en las paredes como los sacos que Ulises utilizó para guardar los tesoros durante sus aventuras.

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Salimos a su exterior y nos percatamos cómo, a pesar de ser diferentes, la casa vecina conserva un estilo muy parecido. Se trata del bloque de viviendas que el mismo arquitecto diseñó para su esposa. Una edificación que, a pesar de ser posterior a la Casa Sayrach, externamente tiene más relación con el modernismo que la primera, especialmente si nos fijamos en sus barandillas y puertas, mucho más onduladas que las del exterior de la Casa Sayrach. Todo ello como símbolo de ostentación. 

Un ciprés en la puerta de su casa nos recuerda el apellido de su esposa, Xipré, del mismo modo que las constantes M’s que podemos encontrar tanto en el interior como en el exterior, M de Montserrat, su nombre.

¿Su interior? Realmente recargado y bastante ecléctico.

¿El motivo de su ornamentación? La representación de un teatro, con sus cortinajes y bambalinas.

 

3) Casa Planells

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¿Por la tarde? Una de las joyas de Josep Maria Jujol que realmente tenía ganas de visitar (¿os acordáis que La Bcn Que Me Gusta, junto con el periodista cultural Roger Rosich, llevó a cabo un ciclo de conferencias en el Centre Cívic de Can Deu? Podéis encontrar más información de ello, así como también una pequeña ruta alrededor del arquitecto por la provincia de Tarragona clickando aquí) y que, sin embargo, aún no había tenido oportunidad de hacerlo dado que se trata de las oficinas de una editorial y, por lo tanto, de una edificación de carácter privado.

Se trata de la Casa Planells, la considerada una de las últimas casas modernistas de Barcelona y quizá una también de las obras más complicadas de Josep Maria Jujol, teniendo en cuenta la falta de espacio para su construcción al tratarse de un solar de dimensiones muy reducidas. La casa de los gnomos le llamaban, precisamente porque la resolución constructiva que propuso el arquitecto era muy similar a la estética de esas típicas casitas de fábulas y cuentos, por su tortuosidad y estrechez.

Una casa que, sin embargo, a pesar de sus dimensiones (75m2), conservaba todos esos espacios propios de una construcción del Eixample, es decir, que disponía de una zona comercial en la planta baja, una planta noble (con espacio incluso para el servicio) y pisos que se usarían para su alquiler.

Todo ello, trabajando con varios niveles a la hora de colocar las ventanas, expresamente para poder conseguir el máximo de luz posible, y creando resoluciones constructivas realmente ingeniosas, como el hecho de construir una escalera de “volta catalana” o de caracol continua, es decir, sin rellanos de descanso en ella y con escalones de 47cm, que recordaría a la piel de una naranja, para ahorrar el máximo de espacio posible. Una construcción, pues, también muy orgánica, siguiendo las premisas del modernismo. Prueba de ello también serían, por ejemplo, las mariposas que encontramos en las barandillas de su escalera.

¿Lo más fascinante en mi opinión? Sus suelos, mosaicos perfectamente conservados, y la luz de su habitación principal, en la cual, además, destacar que también encontramos una interesante columna, con capitel del mismo estilo que el que podemos encontrar en la que el arquitecto realizó para La Pedrera, cuya función sería similar a la de los pilotis de Le Corbusier.

Por otro lado, decir que para ganar espacio Josep Maria Jujol cerró el balcón y lo unió a la vivienda, consiguiendo una habitación más amplia sin necesidad de sobrepasar los metros permitidos por ley de la fachada.

De esta manera, la mesa que encontramos en esta estancia sería la original pues fue diseñada expresamente para poderse adaptar a la forma de la casa y permitir abrir sus ventanas (encontramos más metros cuadrados de vidriera que de suelo para conseguir una mayor iluminación) sin necesidad de perder ese espacio conseguido.
Es decir, que nos encontramos en una casa donde todo se encuentra perfectamente pensado a causa, precisamente, de esta falta de espacio a la hora de construir, dándonos a conocer un Josep Maria Jujol realmente resolutivo e ingenioso.

 

Los 120m2 propios de un piso del Eixample, consiguiendo así un espacio también para el servicio, se obtienen mediante la construcción de un altillo de 3 estancias (actualmente se encuentran unidas en una de sola) al cual se accede mediante una escalera sin barandilla, algo realmente extraño en la obra Josep Maria Jujol, así como también, a pesar de la falta de espacio que comportaría no hacerlo y unirla con la principal, por una segunda escalera externa que permitía, una vez más, llevar a cabo la idea típica del Eixample de no entremezclar las clases sociales y permitir un doble acceso a la casa, para la familia y para el servicio.

 

4) La Casa por el Tejado

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Y, por la noche… ¡visita a algo muy distinto!

Una fiesta, dentro de las jornadas 48h Open House Bcn, patrocinada por Campari, en la que descubrimos una manera muy diferente de hacer arquitectura. Algo de lo que aún tengo alguna duda al respecto, a pesar de que se nos aseguró que era completamente seguro y sostenible (al parecer, todos los materiales utilizados son regenerables y no suponen ningún tipo de coste para las generaciones futuras) y que no pretendía de ningún modo ser una segunda versión del mandato de Porcioles.

Se trata de La Casa por el Tejado, una nueva arquitectura cuyo principal objetivo es finalizar esos edificios que, por circunstancias varias (en el caso del Eixample fue precisamente por la falta de recursos técnicos para ello), no llegan al límite permitido, tanto en altura como en número de habitantes por manzana, por el Ajuntament.

Una manera pues, mediante la arquitectura y el diseño, de conseguir aumentar la altura de los edificios sin sobrepasar lo establecido por la normativa de patrimonio y urbanismo y, a su vez, de acabar y cerrar las ciudades sin necesidad de que esa demanda de población tenga que marchar a urbanizaciones mucho menos sostenibles y agresivas con el entorno.

¿Sus orígenes? La tesis doctoral de su creador y arquitecto Joan Artés.

¿Método de construcción? Una viga colocada en el terrado de la casa sostiene el peso de la plataforma, construida en bloque con anterioridad en un taller, de manera que la edificación principal no recibe todas sus fuerzas ni peso. Por otro lado, comentar que realmente pasa muy desapercibido ya que tanto los colores como la manera de colocar estas plataformas se encuentran muy camufladas en la edificación principal, sin romper su estética ni parecer un añadido sin remedio.

¿Pros y contras? Para poder llevar a cabo este tipo de construcciones, los vecinos, de manera unánime, tienen que aceptar el proyecto. Sin embargo, en mi opinión, a pesar de que tener uno de los proyectos de La Casa por el Tejado supone también beneficios como la revalorización de la finca en su conjunto, tener un ascensor más nuevo o una fachada arreglada, los vecinos pierden, en la mayor parte de casos, su acceso al terrado, ese espacio de la comunidad que muchas veces es también muy social y emblemático.

Aún así, La Casa por el Tejado supone una nueva manera de hacer arquitectura y de hacer crecer las ciudades de una manera sostenible. Un proyecto realmente innovador que ya cuenta con seis ejemplos en Barcelona y uno Madrid y que, poco a poco, va haciendo sus progresos. Todo ello funcionando como arquitectos, no como una simple inmobiliaria cuyo principal objetivo es especular y ganar dinero.

 

5) Casas baratas del Bon Pastor

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El domingo de este fin de semana 48h Open House Bcn lo destiné a conocer un barrio de Barcelona al que, a pesar de que ya lo visitamos con una de las rutas en bicicleta de La Bcn Que Me Gustaregresé pues el 48h Open House permitía acceso a algunas de sus casas.

Para ello, cogí una de las líneas de Metro más modernas de Barcelona que incluso funciona sin conductor  (L9 – L10) y… ¡con la que es verdaderamente toda una experiencia viajar!

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En esta ocasión, el motivo de la visita fue conocer el interior del barrio del Bon Pastor y, concretamente, entrar a dos de sus llamadas Casas Baratas, un proyecto del año 1929 para acoger a toda esa mano de obra que llegaba a Barcelona desde otros lugares de España para la construcción de la Exposición del 29 y de las nuevas líneas de Metro.

Un barrio del cual ya se tiene constancia en el s.XIII, gracias a la existencia del Rec Comtal que permitía, no sólo el cultivo, sino también la instalación de distintos molinos en la zona. Una área que fue donada por Ramon Berenguer III a los templarios y que recibía el nombre de la Estradella, no del Bon Pastor, precisamente por el torrente que pasaba por ella.

Como hemos comentado, en motivo de la Exposición del 1929 y de la construcción del Metro de Barcelona, se construyó un conjunto de 781 viviendas de una media de 45m2 (aunque también había de 18m2) para alojar a toda esa mano de obra que llegaba para su construcción.

Un proyecto realmente pionero para la época que cambiaba la perspectiva de aquello más social en la ciudad y hacía entrar a Barcelona en otro hemisferio completamente nuevo hasta la época.

¿Problemas?

- La llegada de primeras olas migratorias creó un efecto llamada en el resto de la población que provocó que aquello que en un principio estaba controlado, rápidamente, se convirtiese en un fenómeno de barraquismo de difícil solución en zonas como Montjuïc, el Turó de la Peira o la Salut.

- Las habitaciones eran realquiladas y viviendas que en principio tenían que ser unifamiliares sirvieron de alojamiento para hasta tres o cuatro familias por casa.

- Se trataba de casas mal construidas y con materiales muy precarios, sin vigas, sin cimientos, hechas de argamasa en vez de cemento y con techos de cañizo rebozados de cal. La humedad, las ratas y la insalubridad fueron rápidamente un hecho.

 

Actualmente, se trata de pequeñas casas unifamiliares que fácilmente podrían pasar por idílicas (dos vecinas nos abrieron sus casas y nos permitieron conocer, mediante un trato directo con ellas, su vida y hábitos en ellas), al encontrarse en una zona tranquila y en la que la comunidad se convierte en una pequeña familia con vida y actividades en la calle. En definitiva, como si de un pequeño pueblo se tratase (cuando fui, ¡incluso unos vecinos hacían una sardinada en una de sus calles!).

Sin embargo, los problemas continúan presentes y, a pesar de reivindicar durante años la no demolición del barrio, precisamente por la calidad de vida que suponen estas pequeñas casas y lo importante y pionero que fue el proyecto para la ciudad de Barcelona convirtiéndose en una bien común de la ciudad, un patrimonio público que no sería razonable perder, son también muchos los vecinos que, ya sea porque ya están cansados de batallar o porque vivir en este barrio sólo les ha traído problemas (cabe destacar que, además de la salubridad, son también muchos los problemas relacionados con la estigmatización del barrio que giran alrededor del Bon Pastor), quieren marchar de él.

¿La solución? Grandes bloques de pisos, completamente impersonales y donde esta vida en la calle y vecinal se pierde por completo, donde realojar a toda esta población. Un proyecto detrás del cual hay un sinfín de intereses por parte tanto del Patronato (las viviendas son de alquiler) como de la inmobiliaria que lleva a cabo el proyecto, que provocan que sea más fácil dicho realojamiento que no rehabilitar y acomodar las casas ya existentes a las necesidades de sus habitantes para que realmente se conviertan en viviendas dignas, salubres y con una calidad de vida.

Es por ello que organizaciones como Repensar el Bon Pastor batallan por un futuro mejor, tanto para las pequeñas casas, como para sus habitantes.

Algunas de las casas, por miedo a su okupación, son tapiadas e incluso agujereado su techo, imposibilitando su rehabilitación.

 

En definitiva, uno de esos problemas de Barcelona que nos pasan desapercibidos en esa imagen de ciudad moderna y feliz… Sin embargo, dar un paseo por el Bon Pastor es una delicia así que os animo a ello, no sólo a pasear sino también a impregnaros del ambiente del barrio y de sus gentes, especialmente en lugares como por ejemplo la Plaza Félix Rodríguez de la Fuente, llena de niños jugando en la calle y vecinos dialogando.

 

48h Open House Barcelona, pues, se convierte en una manera de lo más interesante de, no sólo conocer esos edificios emblema de la arquitectura y diseño de nuestra ciudad que, muchas veces, además, se encuentran cerradas al público, sino también de conocer esas otras Barcelonas que pasan desapercibidas, que desconocemos simplemente porque no acostumbramos a acercarnos a ellas y que, sin embargo, son realmente las Barcelonas que componen esa gran ciudad que tanto nos fascina.

Para más información:

www.48hopenhousebarcelona.org 

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