¡Acercándonos un poco a la obra de Josep Maria Jujol!

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Hoy… ¡Una nueva Salida desde Barcelona!

Como muchos ya sabéis, La Bcn Que Me Gusta ha estado llevando a cabo una serie de conferencias relacionadas con la figura del arquitecto Josep Maria Jujol en el Centre Cívic Can Deu (tres conferencias, organizadas junto a Roger Rosich y el Quartet Jujol, de las que podéis encontrar más información clickando aquí).

Así que, esta vez… ¡os propongo un paseo distinto y bastante relacionado con ello!

 

¿Qué tal si nos acercamos a todas esas obras que nos muestran el trabajo más esplendoroso del artista en tierras tarraconenses?

Para ello, nos adentraremos a la comarca del Tarragonès. Concretamente, a esos pequeños pueblos localizados entre viñedos, como podrían ser Els Pallaresos, La Secuita y Montferri, tres pequeñas poblaciones localizadas a muy poca distancia las unas de la otras y que nos permiten disfrutar de tres de las obras más destacadas de Josep Maria Jujol fuera de Barcelona y St. Joan Despí (población de la que fue arquitecto municipal).

Cabe destacar que encontramos otros exponentes destacados del autor en Guimerà (en la segunda conferencia que llevamos a cabo hablamos en profundidad del retablo que proyectó el arquitecto para su iglesia parroquial) y en Tarragona ciudad (Teatre Metropol, Casa Ximenis, el Santo Sepulcro del Gremi de Pagesos de St. Llorenç i St. Isidre y Cambril del Convent de les Carmelites de los cuales también hablamos), pero eso ya forma parte de otra ruta que también os recomiendo gratamente hacer.

Pero, antes de iniciar nuestro paseo, para aquellos que desconocéis dicho arquitecto y que no pudisteis asistir a las conferencias que llevamos a cabo… ¿Quién era Josep Maria Jujol?

Se trata de un destacado arquitecto del modernismo catalán cuya peculiaridad recae, aparte de tener un estilo muy propio que también estudiamos en nuestras ponencias, en el hecho de que fuese uno de los discípulos más destacados de Antoni Gaudí. Un arquitecto y decorador, capaz de encargarse de todas las disciplinas de sus proyectos, que trabajó mano a mano con el reconocido artista y que, sin embargo, gran parte de su obra ha quedado bajo la sombra de su maestro. De esta manera, por ejemplo, de la misma manera que ocurre también con otros arquitectos que también trabajaron con Antoni Gaudí, Josep Maria Jujol fue el encargado de realizar piezas tan destacadas como el “trencadís” del Park Güell o el hierro forjado y el patio interior de la Casa Batlló, y, sin embargo, no fue hasta años más tarde que se le reconoció su trabajo.

Josep Maria Jujol era un gran maestro, capaz de dar mucho más de sí y todo ello es lo que pudimos ver en las conferencias que se llevaron a cabo el mes pasado, tal y como hemos comentado.

No obstante a ello, sus encargos nunca tuvieron las mismas magnitudes que las de su maestro, al tratarse casi siempre de pequeños encargos, motivo por el cual nunca destacó tal y como se merecía en el panorama arquitectónico catalán.

Azul eléctrico en sus paredes, llamaradas muy carismáticas, hierro forjado… hasta mobiliario. Es todo lo que podemos encontrar en su obra. Todo ello entremezclado con un gran simbolismo y religiosidad, dos características que también definen sus proyectos, la mayor parte de ellos posteriores al Modernismo como tal pero que, sin embargo, aún guardan bastantes reminiscencias del mismo. Esto nos lleva a hablar de otra de las características de Josep Maria Jujol ya que se podría decir que continuó siendo un arquitecto modernista a destiempo, llegando a un tipo de clientela a la que otros artistas quizá no llegaban. En otras palabras, podríamos afirmar que supo especializarse, a la par que también continuar con un estilo en el cual se sentía cómodo aplicando determinados elementos muy propios de su manera de trabajar y hacer.

En esta ruta, pues, os propongo visitar tres de estos exponentes que nos muestran su destreza, tanto arquitectónica como decorativa, y que guardan estrechos vínculos con la figura de Antoni Gaudí.

 

En primer lugar, la Casa Bofarull en Els Pallaresos, una masia típica catalana, rodeada de viñedos, que nos relaciona el arquitecto Josep Maria Jujol con una de sus técnicas más destacadas, la “arquitectura empeltada”, ese método que, mediante elementos propios de la época, nos permite crear una pieza nueva a partir de una ya existente. En este caso, estaríamos hablando de una masia del s.XIV transformada, mediante elementos modernistas, en una casa señorial. Todo ello combinado de tal manera que obtenemos un resultado donde todos estos elementos coexisten en una perfecta armonía.

La Casa Bofarull se trata de un encargo de Dolors y Pepita Bofarull, dos hermanas que veraneaban en La Secuita, en el mismo lugar que también lo hacía Josep Maria Jujol. La idea inicial consistía en hacer una pequeña reparación del tejado pero, sin embargo, finalmente se llevó a cabo una reforma integral de la casa, obteniendo como resultado el conjunto actual.

Destacar su gran galería azul, la bóveda catalana que podemos encontrar en su interior, los esgrafiados de su fachada, el “trencadís” de su tejado o el balcón con asientos en su interior de hierro forjado. Como curiosidad, no os olvidéis de levantar la cabeza y observar el gran ángel que encontramos en su cima, pues en el 1937 como consecuencia de la Guerra Civil Española y los miedos a posibles venganzas, lo que era un panel de viento en forma de ángel St. Gabriel, se le desmontaron las alas y se convirtió en un simple guerrero. Actualmente, observamos de nuevo la figura inicial.

 

En definitiva, una casa impresionante que seguro que os hace volar la imaginación observando cada uno de sus rincones y detalles y que actualmente se encuentra habilitada para su visita mediante reserva previa. Tenéis más información en su página web www.casabofarull.com

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La segunda obra de nuestra pequeña ruta se encuentra en la localidad vecina a Els Pallaresos. Se trata de la Iglesia del Sagrat Cor de la pequeña urbanización de Vistabella, localizada en La Secuita. Una iglesia de lo más interesante, no sólo por el trabajo en ladrillo que encontramos en ella, sino también a lo que su concepción se refiere.  Nos encontramos, pues, con grandes arcos entrelazados que nos crean una iglesia en forma piramidal, algo realmente sorprendente y poco común.

 

Pero su peculiaridad recae también en el hecho de que se trate de una iglesia construida por la misma población del lugar, siendo, pues, un encargo de los vecinos a Josep Maria Jujol quien, al veranear en la zona, se entregó con mucho gusto.

Una vez más, Josep Maria Jujol no se limitó exclusivamente a la arquitectura de la iglesia sino que, bajo ese concepto de obra total que siempre observamos en él, diseñó también la totalidad de los elementos decorativos y mobiliario (candelabros, puertas, barandas, lámparas, pinturas…) del conjunto.

 

Finalmente, llegamos a la obra, en mi opinión, más majestuosa de Josep Maria Jujol. Se trata del Santuario de Montserrat, de una iglesia construida en un pequeño montículo de 50m de altura en la que el arquitecto, a partir de pocos recursos, fue capaz de aprovechar el desnivel del terreno para economizar su construcción.

Se encuentra en la localidad de Montferri y, una vez más, no sólo podemos encontrar el trabajo en ladrillo y el hierro forjado propios del modernismo, sino también la característica cruz llameante del arquitecto.

Dados los recursos y la Guerra Civil Española, sin embargo, se trató de una obra muy lenta que se paralizó en varias ocasiones y que, incluso, llegó a desanimar al mismo arquitecto al ver su mal estado en alguna que otra visita que llevó a cabo a la zona.

No obstante a ello, podríamos considerar que se trata de una iglesia fascinante, a la que el paisaje de su entorno es un añadido a su majestuosidad y belleza, marcada especialmente por el número de arcos parabólicos que encontramos en ella.

 

Antes de llegar a la iglesia, encontraréis un pequeño camino que os llevará a la cueva en la cual se encuentra la Virgen de Montserrat.

 

Y, después de esta rutita… ¿Qué tal si reponemos fuerzas en un restaurante de la zona?

Para ello, os recomiendo cambiar de comarca y dirigiros a La Bisbal de Penedès donde encontraréis un pequeño restaurante donde cada uno de sus platos, realmente elaborados y  diferentes a lo habitual, es una delicia al paladar.

Se trata del Restaurant Ull de Llebre (su nombre ya ayuda a adentrarnos en el mundo de las viñas y el placer de la gastronomía, ¿no os parece?) en el que podréis degustar platos tan suculentos como el tambor de pulpo con patata, gratinado y allioli, la ensalada del típico xató de la zona o la hamburguesa de atún con cebolla caramelizada y virutas de parmigiano.

Además, disponéis también del menú de fin de semana, en el que, además de un entrante y un plato principal a escoger, os entrará también el vermut con su correspondiente pica-pica y postre. Una manera divertida de pasar la comida del domingo, mientras probáis distintos platos diferentes.

A continuación, podéis encontrar fotos de los platos que escogimos durante nuestra comida, así como también su carta detallada y precios en su página web restaurantulldellebre.com

 

Y de postre… ¿probamos las típicas catanias del Penedès?   :P

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En definitiva, la ruta de hoy pretende ser una continuación in situ de las conferencias que llevamos a cabo, a la par que degustáis las exquisiteces de la zona en la cual se encuentran esta maravillas de Josep Maria Jujol.

¡Espero que os sea provechosa!¡Ahora os toca a vosotros y vosotras ponerla en marcha!    ;)

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