Barcelona Metro a Metro

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Hoy… hablamos de libros y de rutas, de paseos para conocer nuestra ciudad desde otra perspectiva y, sobretodo, desde esa posición del local que no siempre tiene tiempo a conocer su ciudad.
Así, pues, me gustaría presentaros “Barcelona Metro a Metro”, una guía publicada por Transports Metropolitans de Barcelona, con el exhaustivo trabajo de Marta Torres Muñoz que os permitirá hacer un viaje por todas esas paradas de metro de Barcelona por las que pasamos y siempre no paramos, conociendo el origen de su nombre, las características del barrio que las acoge, su importancia en éste y sus lugares más curiosos y significativos, tanto para el barrio como para sus habitantes. Una experiencia, pues, realmente curiosa e interesante que permitirá convertirnos en un aventurero turista en nuestra propia ciudad.
Para más información sobre el libro, podéis entrar en su página web oficial: www.bcnmetroametro.com
Además, decir también que TMB dispone de distintos boletos para subir y bajar durante uno, dos o más días. Tenéis aquí más información y precios.

Precisamente, con uno de ellos empecé a realizar mi ruta por Barcelona. Dado que no disponía de todo un día, me decidí por parte de las líneas L4 y L5 para conocer, así, las zonas más populares de los barrios de la Trinidad y Maragall.

Empecé por la parada de metro de Via Júlia, una zona caracterizada por el alto número de población andaluza que podemos encontrar en ella, especialmente en lo que se conoce como barrio del Verdum, un área con mucho encanto al que merece la pena ir, especialmente teniendo en cuenta la vida y color que hay en sus calles.
El Parc de la Guineueta con su monumento del pueblo andaluz a la ciudad que lo acogió, la calle Via Júlia (una vía comercial llamada así en honor a aquella antigua colonia romana, Iulia Augusta Paterna Faventia Barcino, que se convertiría en la ciudad Barcelona) con la reconocida Torre Favència (una torre de luz de 24m de altura) o el Centro Cultural Andaluz Manuel de Falla son algunos de los emblemas que se pueden visitar.
Seguidamente, me adentré en el barrio de Nou Barris, donde se puede coger el metro una vez más en la parada de Llucmajor (localidad de Mallorca en la que Pere el Cerimoniós venció a Jaume III).
Antes, sin embargo, visité su moderno mercado, la escultura a la República localizada en la misma plaza de Llucmajor (localizada antes en el cruce de Passeig de Gràcia con Diagonal pero retirada en tiempos franquistas durante mucho tiempo) y el Parc Central de Nou Barris con su Parc Tecnològic y Centro Cívico y Biblioteca (ambos localizados en un antiguo sanatorio, el antiguo Institut Mental de la Santa Creu, del que todavía se conserva la iglesia, medio derruida y rodeada de grandes edificios de viviendas, y el recinto de los análisis forenses).
Tras coger el metro en Llucmajor, hice cambio de línea en Maragall y me dirijí, con la línea L5, hacia Camp de l’Arpa, un barrio que progresivamente se va despersonalizando pero que, sin embargo, aún conserva algunas zonas de fuerte carácter vecinal. Esto se debe, sobretodo, al hecho de que el Pla Cerdà intentase no tocar la zona, es decir, que en gran parte por los movimientos vecinales que se llevaron a cabo, este plan urbanístico se quedó a las puertas del barrio, justo en la calle Rogent, consiguiendo, así, preservarlo.
Su nombre proviene del topónimo Camp de l’Arca, del Ipsa Archa, un dolmen que había en la zona y del cual acabó cogiendo nombre el barrio.
Aún se conserva alguna de las antiguas masías de la zona, concretamente, podemos citar el caso de Can Miralletes (s. XVII), todo un símbolo para el barrio, alrededor de la cual se ha construido un pequeño parque de lo más encantador.
Además, podéis pasaros por la Alchemika, una antigua fábrica de plásticos ahora reconvertida en guardería, gimnasio y centro cívico y cultural, entre otras instalaciones para el barrio.
Visto esto, siguiendo la misma línea L5, me dirigí hacia Vilapicina para visitar este barrio cuyo nombre proviene de las antiguas “picines” o “pixines” que había en el barrio, es decir, unos hornos donde se elaboraba una sustancia resinosa llamada “pez” (del latín “picis”).
Según otra teoría, su nombre podría también derivar de unos mosaicos que corresponderían a la piscina de un antiguo balneario romano localizado en la zona.
Sin embargo, a pesar de su pasado, nos adentramos en un barrio nuevo, de subidas y ascensores para poder sobrellevarlas. De todos modos, aún se conservan elementos más antiguos, como podrían ser Can Basté, una masía del s. XVIII, utilizada ahora como centro cívico, y la iglesia de Sta. Eulàlia de Vilapicina. Se trata de un rincón realmente con mucho encanto y que realmente nos sorprende encontrar entre tantas edificaciones de nueva construcción.
Ya a la altura de la parada de metro de Virrei Amat, encontramos otro rincón emblemático, el Passatge de l’Esperança, con sus 16 edificios de estilo novecentista, con elementos de art déco, promovidos por cooperativas y asociaciones obreras de los años 20.
Sin embargo, lo que realmente nos lleva a otro mundo es subir al Turó de la Peira y visualizar las vistas de la ciudad desde la cruz de su cima.
8 hectáreas de una vegetación típicamente mediterránea que os harán sentir completamente ajenos al barullo de Barcelona.
En esta entrada, pues, os he redactado mi propia experiencia con la guía “Barcelona Metro a Metro”… ¡ahora os toca a vosotros iniciar vuestra propia aventura a través del subsuelo de la ciudad!
¿Os animáis?   ;)

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