Bcn Mini Maker Faire

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Barcelona está repleta de buenas ideas y, con ellas, proyectos de lo más interesantes que nos ayudan a seguir adelante, innovar y progresar.

El domingo pasado, se llevó a cabo en Barcelona un evento que podemos encontrar también a nivel internacional, en el cual disfrutamos de algunos de estos pequeños grandes proyectos que comentamos. Creaciones llevadas a cabo por ingenieros y personas con grandes e innovadoras ideas que se caracterizan, especialmente, por ser de bajo coste y elaboradas manualmente.

¿La ubicación?

El Cosmo Caixa, el lugar ideal para ello pues en su interior, como todos ya sabéis, podemos encontrar toda la información referente a los inventos y descubrimientos que tanto marcaron la historia y su evolución. De este modo, entre sus piezas y actividades habituales, en forma de exposición temporal y especial, pudimos encontrar este gran evento de pequeños inventores. De hecho, alguna de las piezas del evento las pudimos encontrar también entremezcladas con las del museo, tal y como veremos en unas líneas más adelante.

 

Un museo que representa el futuro pero que, a su vez, no deja de tener en cuenta el pasado y su ubicación nos lo muestra claramente, al encontrarse anclado en una antigua fábrica y en una zona que parece haber sido paralizada en el tiempo, a pesar de la gran innovación y progreso que supuso también en su momento: la Avenida del Tibidabo y todo ese proyecto de caserones que gira alrededor del plan de urbanización del Dr. Andreu.

 

¿El nombre de este gran evento de pequeños inventores?

Bcn Mini Maker Faire, como indica su nombre, una feria de pequeños inventores, pequeños grandes pensadores con ganas de cambiar ellos también la historia. Un evento que pretende acercar el movimiento “Maker” a las familias a partir de talleres y actividades y, a su vez, incentivar a los inventores a seguir con sus trabajos, a la par que se les da a conocer al público general y se les otorga una oportunidad de crecimiento que, quizá de otro modo, nunca hubiesen tenido.

El primer evento de esta tipología se llevó a cabo en San Mateo (Estados Unidos) y, desde entonces, hace ya unos 10 años, ha ido creciendo y expandiéndose por el resto del mundo, suponiendo en esta ocasión la segunda edición de la ciudad de Barcelona.

Conferencias, stands con algunos de estos proyectos expuestos y dispuestos para poder conseguir toda la información que necesitemos de ellos y hasta talleres en los que elaborar uno mismo estos objetos son sólo algunas de las actividades que encontramos durante la jornada.

 

¿Algunos ejemplos?

Personalmente, la invención que encontré más interesante, especialmente por los resultados tan positivos que puede tener su uso, son las incubadoras de bajo coste para países en vías de desarrolloFáciles de montar (un manual de instrucciones nos lo muestra), elaboradas con materiales y mano de obra locales (se podría crear una actividad de artesanía justa y alternativa paralelamente) e ideales para los problemas más básicos, pero a pesar de ello también motivo de muerte, que podemos encontrar en cualquier recién nacido, como podrían ser la ictericia o el nacimiento prematuro.

¿Su funcionamiento? Muy sencillo pues sólo requieren de una conexión a la electricidad o de una batería vieja de coche para ello. De este modo, los distintos módulos (intercambiables en función de las necesidades y fáciles de sustituir en caso de avería) que encontramos bajo su estructura de madera (dispone incluso de una plataforma para graduar la inclinación de la camita del bebé), como si de un tren se tratase, nos permite aplicar todas aquellas funciones distintas que cualquier bebé necesita en una incubadora, desde la luz a la temperatura, entre otros.

¿El elemento más caro? El metraquilato transparente que nos permite observar al bebé desde el exterior. A parte de ello, las maderas, especialmente si son locales, pueden tener un precio bastante reducido. Muchas piezas se elaborarían a partir de una impresora 3D.

De este modo, nos encontramos con unas incubadoras de unos 300eurs aproximadamente, baratas a la hora de trasladarlas a los países que las necesiten, al encontrarse completamente desmontadas, y de fabricar.

¿Su creador? Alejandro Escario, ingeniero biomédico titulado en la Universidad de San Pablo – CEU de Madrid (en este vídeo podréis encontrar más detalles).

En definitiva, un proyecto de carácter global, es decir, del cual no se pretende sacar ningún tipo de beneficio (todo se basa en voluntariado, tanto a la hora de fabricarlas como de enseñar cómo usarlas), que ya se está aplicando en Benín y que, actualmente, se encuentra en la fase de búsqueda de colaboradores que permitan mejorar el modelo, hacerlo más perfecto y, con él, encontrar una empresa (se está barajando la posibilidad de trabajar con Ikea) que permita la construcción masiva de estas incubadoras. Antes, sin embargo, hay que acabar de perfilar dicho modelo y, poco a poco, hacerlo más perfecto y adaptado a las necesidades de los países que lo usarán.

Todo ello, como hemos dicho, a partir del voluntariado y de las ganas de mejorar el mundo salvando las vidas de estas pequeñas personitas que, con tan sólo unos días de incubadora, podrían salvarse y continuar batallando.

 

Pero, en esta gran feria, también pudimos disfrutar de muchas otras invenciones, como podrían ser los drones construidos manualmente, las prótesis para refugiados, por ejemplo, fáciles de fabricar con una impresora 3D o el pequeño robot que, a partir de una serie de colores que se cruzan en su camino, nos permite crear música.

 

Aunque otra invención de las que consideré de lo más interesantes y, sobre todo, curiosa es el pequeño robot, construido en casa por uno mismo a partir de las piezas que montamos siguiendo también unas instrucciones (tiene un coste de unos 700eurs aprox.), que nos permite realizar nuestras propias grabaciones acuáticas y estudios.

Su autonomía es de unas 2-3h, llega a una profundidad máxima de unos 100m y lo podemos controlar desde la superficie a partir de un ordenador portátil.

¿Su nombre? Openrov

En la zona del Bosc Inundat, pudimos observar, como si de un espectáculo se tratara, este pequeño robot trabajando y la verdad es que fue bastante la expectación que creó.

 

¿Las actividades?

En las jornadas, también se llevaron a cabo distintas actividades, conferencias y talleres, tanto para mayores como para los más pequeños, que nos permitieron a todos y a todas sentirnos como grandes inventores, tan sólo siguiendo las instrucciones que nos permitían fabricar nuestros propios inventos, la mayor parte de ellos a partir de materiales elaborados con impresoras 3D y piezas desmontables bastante fáciles de conseguir.

Un buen ejemplo fue la construcción de brazos robóticos, así como también de objetos de realidad virtual inmersiva (All VR EDU es ejemplo de ello, al tratarse de una aplicación de móvil que, a partir del objeto que montamos con cartón y poca cosa más, nos permite vivir realidades muy distintas a la nuestra).

Detrás de todo ello, además de particulares, encontramos algunos centros de innovación destacados de Barcelona y alrededores, como podrían ser el Citilab Cornellà, La Salle Barcelona, el Fab@School de Rubí, Fab Café, Fab Lab BCN o distintos laboratorios de impresión 3D, entre otros.

Podéis encontrar todos los nombres de las entidades participantes clickando aquí.

 

En definitiva, el domingo pasado vivimos una experiencia muy distinta a las que acostumbramos a vivir en La Bcn Que Me Gusta pero que nos permitió conocer todos aquellos proyectos que, de las manos de pequeños particulares, poco a poco, permiten que el mundo de las tecnologías y nuestro entorno en general cambien y mejoren, adaptándolos cada vez más a nuestras necesidades y a luchar con ello contra aquellos problemas que no nos permiten avanzar y seguir adelante.

Para más información:

makerfairebcn.org

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