Cementerio de Horta

Hoy presentamos uno de esos rincones de Barcelona que acostumbran a ser tan desconocidos por los propios barceloneses (¡yo la primera! ¡pues hasta hace un par de semanas no me había adentrado en él!).
Concretamente, estoy hablando de un cementerio, del cementerio más pequeño de Barcelona y que, precisamente por ello, en mi opinión, es uno de los lugares más íntimos de la ciudad.
En la entrada de hoy del apartado Cementerios, hablaremos, pues, del Cementerio de Horta, de ese lugar de descanso propio del que fue un antiguo pueblo, independiente de Barcelona hasta el año 1904, de ahí, tambien, el carácter tan especial que podemos respirar en él, construido en el año 1867.
El primer cementerio de Horta se ubicaba en la antigua iglesia de Sant Joan d’Horta (primeras referencias ya en el año 1095) y, a partir de la ordenanza del Ajuntament de alejar los cementerios de los núcleos poblacionales y del crecimiento de la misma población, se decidió construir el nuevo cementerio en su ubicación actual.
Un cementerio de pequeñas dimensiones, propio del que fue, además, un pueblo rural y de veraneo de muchos industriales barceloneses (prueba de ello son las pequeñas casas del Passeig Valldaura y alrededores) pero que, sin embargo, conserva un pequeño modernismo realmente precioso que lo hace digno de ser visitado.
Entre sus tumbas, por ejemplo, encontramos la de la familia Miró-Sans, donde se encuentra sepultado Francesc Miró-Sans i Casacuberta, el que fue ex presidente del Fútbol Club Barcelona en el 1952 e impulsor del Camp Nou.

Entre sus curiosidades, podemos encontrar alguna que otra figura entrañable como, por ejemplo, el perro guardián, que cuida leal de su amo, o el gran búho, símbolo de ese paso al mundo de las tinieblas, que podemos encontrar en uno de sus panteones.

 

 

Un cementerio humilde pero por el cual dar un paseo se convierte en algo entrañable gracias a las figuras que, sin imaginárnoslo, nos vamos encontrando.

 

Algunas de ellas de artistas modernistas reconocidos. Como esta tumba, obra del mismo Enric Sagnier.
Y otras tan antiguas que hasta tienen unas dimensiones más pequeñas que los estándares actuales.
En definitiva, un rincón casi desconocido, rodeado casi de montaña, entre los distintos valles de Collserola, que nos invita a tener nuestro propio momento de paz y descanso, viajando una vez más a otro espacio alieno a la ciudad de Barcelona.
Podéis encontrar más información en las entradas de los blogs de Apu Barcelona Veo Digital y de The Dark House.

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