¡De cócteles con Slow Barcelona!

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Hoy… nos desplazamos al mundo de los sabores, de las experiencias más sensoriales pero, sobre todo, de los viajes… ¿Qué tal si nos adentramos al exótico mundo de la Ruta de la Seda sin salir de Barcelona?

Para ello, os propongo un plan distinto que, teniendo en cuenta además que nos encontramos en días de hacer planes en grupo o encuentros especiales, seguro que os es de lo más interesante (¡o eso espero!). Así pues… ¿Nos adentramos en el mundo de la coctelería mediante las distintas combinaciones de sabores elaboradas a partir de la Ruta de la Seda como fuente inspiradora?   ;)

¿El lugar?

Slow Barcelona, un establecimiento que, en apenas 5 años desde su inauguración, ha conseguido convertirse en un lugar de referencia dentro del mundo de la coctelería, especialmente gracias a la experiencia de sus máximos pensadores, Francesc Galera y Francesc Bretau (trabajó en el mítico Bocaccio, en el Maddoz, el Hotel Ritz y el Mirablau, entre otros lugares destacables del sector en Barcelona).

Un lugar dividido en tres salones, el primero de los cuales seguro que os recordará a esas primeras coctelerías tan propias de los años 50, viajando, de esta manera, además de físicamente, también en el tiempo.

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¿La carta?

23 cócteles son los que se han añadido a su nueva carta (la misma como tal es también preciosa, repleta de mapas y distintos tipos de papel, como si de un cuaderno de viajes se tratara), todos ellos capaces de crear sensaciones y hacernos viajar por la Ruta de la Seda, por ese gran conjunto de vías comerciales que unían Occidente y Oriente, desde Istambul, pasando antes por Venecia, a la China, con sus más de 8000kms de recorrido, los mismos que hicieron que en el s.XIX fuese llamada de este modo por el geólogo Ferdinand von Richthofen.

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23 cócteles que se englobarían en lo que se conoce como coctelería sólida o cocina líquida, es decir, en ese método que consigue grandes combinaciones a partir de añadir sabores propios de los elementos sólidos, alimentos y especias, no sólo como aromatizantes sino también dentro del mismo cóctel, consiguiendo a partir de él toda una experiencia a su alrededor.

Concretamente, en el caso de la nueva carta de Slow Barcelona, encontramos cócteles que incluyen licores infusionados en frío y caliente, siropes home-made, aires y espumas, además de licores propios de los países de origen de la Ruta de la Seda (algunos de ellos, al tratarse de países musulmanes, no tienen casi tradición de alcoholes, de ahí que se haya trabajado a partir de su tradición culinaria).

Por otro lado, comentar que muchos de los ingredientes utilizados tienen una elaboración completamente artesanal que contrasta con la moderna técnica que se aplica sobre ellos, como podría ser el enfriamiento mediante nitrógeno líquido o hielo seco.

Además, cabe destacar el concepto de contrapunto (contrario al de balanceo) en dichos cócteles, esa manera de entender la coctelería que provoca que, a pesar de que por su presentación, olor o aspecto nos pueda parecer que tienen un determinado sabor, finalmente se dé en nosotros el efecto contrario, siendo completamente inesperado, en el momento de ingerirlos.

¿Los países por los cuales pasaremos en esta experiencia?

China, Japón, Mongolia, Rusia, Vietnam, Siam, India, Pakistán, India, Persia (sin gluten), Jordania, Egipto, Turquía, Grecia, Túnez, Marruecos, Bulgaria e Italia (sin alcohol).

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¿Mi favorito?

De entre los cócteles que pude probar, el que más me gusto, aunque se trate de una creación cuyo país de referencia técnicamente no se englobaría dentro de la Ruta de la Seda, fue el Sáhara. Un cóctel inspirado en los aromas y sabores de Túnez, creado a partir de té negro, almendras, espuma de aceite de argán, higo y nuez de macadamia, entre otros.

Una combinación con un punto picante inicialmente pero que, a su vez, precisamente por esta sorpresa en su sabor, se convertía en algo transgresor y diferente.

Otros cócteles que pudimos probar fueron el Sphinx de Egipto (para mi gusto quizás algo fuerte, quizá por el jengibre que contiene) y el Jinni de Persia (más exótico y afrutado).

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Todo ello fue presentado a partir de un gran evento en el cual, además de encontrar en cada una de las tres salas los 23 cócteles de la carta, se pudo también disfrutar del concierto de blues de Álex Torío & Craab “Cocktails & Songs”, en el que cada canción iba acompañada de un cóctel.

 

En definitiva, la nueva carta de Slow Barcelona nos permitió conocer que en el mundo de la coctelería todo es posible, tras un complejo trabajo detrás… ¡incluso viajar por el exotismo de la Ruta de la Seda!

Para más información:

c/ París, 186

www.slowbarcelona.es

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