Desmontando el caso de la Vampira del Raval

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Extracto del diario Mundo Gráfico del día 6 de marzo de 1912

 

Hoy toca hablar de una leyenda archiconocida por todos y todas pero que, sin embargo, tras un laborioso trabajo de investigación de la historiadora Elsa Plaza, ha demostrado, como en tantas otras ocasiones, que la historia debe ser revisada…

Y es que vivimos en una Barcelona en la que, junto con su turismo y sinfín de actividades de ocio, se anhela poder tener nuestro propio Jack el Destripador y todos y cada uno de nosotros, yo misma la primera (una de las primeras entradas de La Bcn Que Me Gusta giraba precisamente también entorno a este tema, como podéis ver clickando aquí), somos responsables de mantener todo ello erróneamente activo.

Esto es precisamente lo que ha ocurrido con la leyenda de la Vampira del Raval. Para los que no la conozcáis, una historia que gira entorno a Enriqueta Martí, una señora que vivía en la calle de Ponent (actual calle de Joaquim Costa) acusada de secuestrar y matar a niños para, con su grasa, elaborar pequeñas pócimas capaces de llevar a cualquier burgués a la eterna juventud… Un relato, pues, que no sólo fue tomado como real, sino que rápidamente también fue transformado en mito y del cual, incluso, se ha creado recientemente un musical (con música de Àngel Guinovart) y un juego de rol.

El inicio de todo ello se ubica en la prensa del momento pero toda esta leyenda mitificada la continuaron personajes de tan reputado nombre en la ciudad de Barcelona como Josep Maria Huertas Clavería o Alexandre Cirici i Pellicer, escribiendo sobre ello simplemente basándose en lo que dicha prensa les permitió ver, sin llegar mucho más allá en el relato, a diferencia de la citada historiadora Elsa Plaza que, no sólo siguió la pista de la historia mucho más allá de los primeros meses de publicaciones en prensa, sino que también se acercó a distintos archivos de la ciudad y Sabadell para profundizar en ella.

Éste fue precisamente el tema de la conferencia de la semana pasada dentro del ciclo Fem Història que se está llevando a cabo en el Pati Llimona por parte de la asociación cultural Tot Història y cuya programación podéis encontrar clickando aquí.

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¿Qué dice la leyenda de la Vampira del Raval?

Al parecer, según podemos leer en la prensa del momento, a raíz de la aparición el 27 de febrero de 1912 de una niña desaparecida, Teresita Guitart, se llevó a cabo toda una investigación que acabó demostrando, tal y como hemos citado en unas líneas anteriores, que Enriqueta Martí, no sólo había sido quien llevó a cabo dicho secuestro, sino que en su piso, en una habitación cerrada, tenía a muchos más niños para, tras asesinarlos, realizar pócimas que grandes burgueses de la época (de ahí que la investigación no se llevase más allá ya que incluía grandes personalidades de la época involucradas en él, cuyos nombres no podían salir a la luz) compraban para conseguir la eterna juventud.

La Bestia Humana le llamaban, convirtiéndola en un personaje espantoso que un año después del suceso acabó muriendo en la cárcel, al parecer, víctima de sus constantes intentos de suicidio o de la actuación de sus compañeras de celdas (no se sabe seguro según dicha versión) que, al ser condenada por tal infanticidio, decidieron acabar con su vida.

Una historia realmente escabrosa alrededor de la cual se crearon grandes mentiras pues, no sólo nunca aparecieron cadáveres en su piso, sino que además nunca fue tampoco juzgada por ello.

A continuación, os adjunto las noticias publicadas en La Vanguardia esos días y extraídas de su hemeroteca. Os invito a leerlas pues el simple hecho de ver cómo se redactaron ya son bastante curiosas de hacerlo.

Día 28 de febrero de 1912

 

Día 29 de febrero 1912

 

¿La realidad según las investigaciones de Elsa Plaza?

Enriqueta Martí no deja de ser el símbolo de todas esas mujeres, especialmente de aquellas que pertenecían al proletariado, que sufrieron los prejuicios misóginos y clasistas de la época. Mujeres que, a modo de vida, tenían que buscarse cualquier método para poder sobrevivir en un mundo que no las tenía en cuenta y es precisamente por ello que se vieron obligadas a crear una red de favores entre ellas como única manera de poder vivir que provocó que muchas veces no fuesen entendidas e, incluso, tratadas de brujas pues, al fin y al cabo, la mujer sólo se encasillaba en tres ámbitos, el hogar, el monasterio y el prostíbulo, y cualquiera de ellas que saliese de estas tres líneas era mal vista en su sociedad.

Como primera conclusión, pues, diríamos que la protagonista de nuestra leyenda se encontraría dentro de este grupo de mujeres incomprendidas por su entorno por no encuadrarse dentro de la expresión de lo femenino de su momento.

A partir de esta idea y tras seguir su pista, Elsa Plaza descubrió todo un conjunto de aspectos a tener en cuenta a la hora de hablar del caso de la Vampira del Raval:

1) En unas líneas anteriores, hemos dicho que en vida Enriqueta Martí nunca se sometió a ningún juicio. De esta manera, según la historiadora, el único juicio al cual se vio sometida fue tras su muerte en el que, además, nunca se la vinculó con la desaparición de Teresita Guitart sino que en él se la acusó de corrupción de una chica de 17 años que acompañó a un prostíbulo de Sabadell, localizado en la calle Fray Luís de León (calle donde se localizaba este tipo de negocio, completamente legalizado y con sus propias normativas, en Sabadell).

2) Pepito, el famoso niño que en la leyenda también se cita, no dejaba de ser un niño, como muchos otros, que Enriqueta Martí cuidaba mientras sus madres, gran parte de ellas prostitutas, trabajaban. Se descubrió también que la segunda niña que se encontró en la casa era su sobrina, así como también que la partida de defunción que se halló en ella pertenecía a su propio hijo fallecido, Alejandro, nombrado así en honor a Alejandro Lerroux.

3) La miseria de la Barcelona del momento conllevó que un sinfín de mujeres tuviesen, no sólo que vivir de la prostitución, sino también deshacerse de sus hijos. En 1912, año del suceso de “la Vampira del Raval”, hubo 236 denuncias por violencia sobre mujeres y menores de edad. Así, pues, era mucho más fácil culpar a Enriqueta Martí, una “bruja”, de ello que aceptar que Barcelona era una ciudad mísera llena de problemas sociales y desgracias.

4) La ropa interior que se encontró en su casa y que se consideró signo de que Enriqueta Martí no era una mujer cualquiera no dejaban de ser las ropas que tanto ella como las chicas de las cuales hacía de mentora en el mundo de la prostitución usaban.

De la misma manera, unos meses más tarde, se reconoció en la prensa que esa casa que se describió en su momento no correspondía para nada a la realidad que vieron al entrar en ella. Ejemplo de ello es el famoso sofá rojo que se describió a todo lujo de detalle el día del saqueo de la casa, un elemento que, al parecer, finalmente resultó ser verde y para nada lujoso como se había dicho, o el cuarto cerrado que supuestamente existía en él y que, no obstante, se demostró su inexistencia.

Por otro lado, encontramos esas ropas llenas de sangre que se encontraron en un baúl y que, finalmente, no correspondieron a los niños que supuestamente Enriqueta Martí había matado sino a las telas usadas durante el cáncer de útero que sufrió y que acabó dándole muerte en la cárcel un año más tarde del suceso, desmintiendo, una vez más, esa historia relacionada con las presidiarias de su misma celda que antes hemos citado.

5) El dato más importante… la historia de Enriqueta Martí coincide con el descubrimiento de un prostíbulo infantil en la calle Botella número 7 en el que se acusaba a varios policías de complicidad con su dueña. Justo la niña que desapareció, Teresita Guitart de 12 años, era hija de un guardia urbano. Es por ello que, entre el sinfín de denuncias de secuestros de niños en la época, la que tiene más resueno y que incluso sale anunciada en la prensa es la de dicho caso. Da la casualidad que la persona implicada en este caso de prostitución no era ni más ni menos que el mismo que llevaba el caso de Enriqueta Martí, el delegado de la policía en el distrito de Hospital (actual Raval).

Es decir, que Enriqueta Martí no fue más que una víctima de su sociedad al usar contra ella todo un conjunto de elementos que, teniendo en cuenta el tipo de vida que se veía obligada a llevar a causa de su pobreza, se usaron como tapadera para esconder los asuntos que dicho policía tenía entre manos.

¿Algunos nombres de la historia?

Si indagamos más en la vida de Enriqueta Martí y de cada uno de los personajes que tuvieron algún tipo de relación con el caso de la Vampira del Raval, observamos que realmente podríamos redactar un libro de cada uno de ellos pues, tirando del hilo, observamos cómo cada uno tenía su propia historia, empezando por el marido, un artista dedicado a la medicina natural, y acabando por los periodistas que relataron el caso como Luís Antonio Elmet (uno de los que más hincapié puso en relatar esta mentira) o Aderlardo Fernández Arias (periodista que rápidamente se da cuenta de que los datos de la historia no acaban de coincidir y busca a Eduardo Barriobero, famoso abogado por defender algunos de los casos de los fusilamientos del Campo de la Bota y por su experiencia en la defensa de algunos personajes víctimas de la corrupción policial, como podrían ser, en su momento, todos aquellos que lucharon contra la Guerra de Marruecos o por conseguir las 10h, que no 8h, de jornada laboral).

 

Todo ello, tal y como hemos dicho, se trata del fruto de una exhaustiva investigación que llevó a cabo Elsa Plaza, a raíz del hecho anecdótico de hallar en la calle una caja llena de libros antiguos entre los cuales se encontraba el caso de Enriqueta Martí, y que ha sido recogida en un libro publicado recientemente que incluye detalles, fotografías y mucha más información sobre el caso.

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En definitiva, sólo decir que asistir a esta conferencia, no sólo me ayudó a aprender más sobre un tema que suena por doquier y en cada una de las historias y libros sobre Barcelona, sino también a darme cuenta de que la historia cada vez queda más demostrado que es muy relativa y que no sólo se narra en función de quién sea la parte implicada sino que, en muchas ocasiones, también se hace de manera errónea…

¡Así que deberemos ir un poco más al tanto!   ;)

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