El pequeño Cementiri d’Horta

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Barcelona está repleta de rincones y rinconcitos y, sin embargo, aún hay muchos de ellos que continúan siendo desconocidos para gran parte de los barceloneses.

Éste es el caso del protagonista de la entrada de hoy pues, yo misma, hasta que no tuve que ir a él en motivo del capítulo dedicado a ello del libro que publicamos Los Cazadores de Hermes, “La Barcelona d’Hermes”, no lo conocía.

Concretamente, estoy hablando de un cementerio, del cementerio más pequeño de Barcelona y que, precisamente por ello, en mi opinión, es uno de los lugares más íntimos y bellos de la ciudad.

En la entrada de hoy, hablaremos, pues, del Cementiri d’Horta, de ese lugar de descanso eterno propio del que fue un antiguo pueblo independiente de Barcelona hasta el año 1904. Por este motivo, lo que encontramos en él es ese encanto y carácter tan especiales que comentábamos y que otros cementerios urbanos quizá no tienen por sus dimensiones u oficialidad de sus panteones. Y es que, en el cementerio de Horta, en todo momento podemos percibir ese sabor a pueblo.

No es la primera vez que hablamos de lugares de reposo en La Bcn Que Me Gusta, pues ya lo hicimos en su momento con el Cementerio del Poblenou, a raíz de una visita nocturna teatralizada organizada en motivo de Todos los Santos; El Fossar de la Pedrera y su crudo pasado como fosa común de la Guerra Civil; y hasta con los pequeños cementerios modernistas de SitgesIgualada, éste último obra del reconocido arquitecto Enric Miralles. Sin embargo, el de Horta, como hemos indicado, tiene ese algo especial que lo hace único, para nada comparable con los anteriores mencionados, en una ciudad que en muchas ocasiones parece olvidar sus raíces.

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Un poco de historia

Construido en 1867, en primer lugar, cabe tener en cuenta que no se trata del primer cementerio de Horta, ubicado éste en la antigua iglesia de Sant Joan d’Horta (sus primeras referencias son del año 1095), sino que es a partir de la ordenanza del Ajuntament de Barcelona de alejar los cementerios de los núcleos poblacionales y del crecimiento de la misma población que se decide construir este nuevo cementerio en su localización actual.

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Primera localización del Cementiri d’Horta:

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Pero la peculiaridad del Cementiri d’Horta, aparte de en sus pequeñas dimensiones, recae también en el hecho de que formase parte, no sólo de un pequeño pueblo rural, sino también de veraneo, de un lugar al que muchos industriales barceloneses cada verano subían, pues tenían en él su casa de campo, con la familia (prueba de ello son las pequeñas casas del Passeig Valldaura y alrededores).

Es por este motivo que el Cementiri d’Horta conserva un pequeño modernismo que, a pesar de su austeridad, refleja el anhelo de esos industriales de ser enterrados en aquel pueblo que los acogió cada verano y en el que vivieron experiencias más relajadas y libres respecto a la gran ciudad; un modernismo cercano, familiar, íntimo, alejado de los grandes panteones de los Cementerios de Montjuïc y el Poblenou. En definitiva, un patrimonio realmente precioso que se hace digno de ser visitado.

Entre sus difuntos, podemos encontrar también esa pequeña burguesía propia de los pueblos, como sería el caso de una de las tumbas de las que hablaremos un poco más adelante.

 

¿Alguna tumba emblemática?

A pesar de la oficialidad de los cementerios de Barcelona, en el Cementiri d’Horta encontramos alguna que otra tumba reconocida. Así pues, entre sus ejemplos más destacados, cabe destacar la tumba de la familia Miró-Sans, donde se encuentra sepultado Francesc Miró-Sans i Casacuberta, el que fue ex presidente del Fútbol Club Barcelona en el 1952 e impulsor del Camp Nou.

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¿Y algún artista reconocido?

Del mismo modo, el hecho de que sea el cementerio de un pequeño pueblo no lo priva de tener artistas destacados entre los diseñadores de sus tumbas. De hecho, cabe tener en cuenta que muchas veces estos mismos burgueses contrataban a sus arquitectos familiares, aquellos que habían realizado sus casas en la ciudad o en el campo, para que también se encargasen de sus “residencias” en el Más Allá.

Así, entre las tumbas más relevantes, encontramos el refinado trabajo del escultor Enric Clarasó en la tumba proyectada por Joan Bruguera i Roget.

 

Pero, sin lugar a dudas, el arquitecto más reconocido que podemos encontrar en el Cementiri d’Horta es Enric Sagnier, con su trabajo para la familia Marcet-Planàs, familia del Guinardó propietaria de Can Marcet, antiguo Manso Calvet, a partir de 1872. Como curiosidad, destacar que en la casa se organizaron grandes banquetes y fiestas en las que, incluso, la Banda Municipal de Música había ido a tocar. Tras la Guerra Civil, las monjas salesianas del Passeig de Sant Joan, al quedar en muy mal estado su convento, se trasladaron a dicha finca tras su compra.

 

Por otro lado, durante nuestro paseo por el Cementiri d’Horta, también cabe fijarse en otras tumbas que, a pesar de no destacar por sus dimensiones, sí lo hacen por su antigüedad. Éste sería el caso del nicho, la fotografía del cual os añado a continuación, en cuyo mármol un ángel custodio y un claro símbolo del tempus fugit, con el emblemático reloj de arena con alas, nos recuerdan dónde nos hallamos.

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Otra iconografía destacada

Y, ya que nos sale el tema de la iconografía, destacar cómo, entre sus curiosidades escultóricas, podemos encontrar también alguna que otra figura entrañable como, por ejemplo, el perro guardián, que cuida leal de su amo, o el gran búho, símbolo de ese paso al mundo de las tinieblas, que podemos observar en uno de sus panteones.

 

En definitiva, ir al Cementiri d’Horta se convierte en una visita a un rincón casi desconocido, muy cercano a Collserola y ubicado entre los distintos valles de la sierra, que nos invita a tener nuestro propio momento de paz y descanso, viajando una vez más a otro espacio alieno a la ciudad de Barcelona. Un cementerio humilde, pero por el cual dar un paseo se convierte en algo entrañable, gracias a las figuras que, sin imaginárnoslo, nos vamos encontrando y a ese pequeño e íntimo modernismo que encontramos en él.

Si queréis continuar aprendiendo sobre ello, os recomiendo la lectura de las entradas de Apu Barcelona Veo Digital The Dark House.

 

Para más información:

www.cbsa.cat

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