En bici por Sant Andreu del Palomar (II)

Ayer domingo, bajo un sol brillante y un clima de los más primaveral, tal y como anunciamos en una entrada anterior, La Bcn Que Me Gusta sacó sus mejores galas para conoceros, pasar un rato con vosotros y disfrutar de la ciudad de Barcelona desde una perspectiva distinta: en bicicleta.
En esta ocasión, nos desplazamos hasta St. Andreu del Palomar para dar un paseo por el carácter obrero que conserva este antiguo pueblo, ahora barrio de Barcelona, de la misma manera que sucedió con Les Corts, St. Martí de Provençals o Sants, desde la aplicación del Decret Reial d’Agregació en el 1897.

Para ello, elegimos las bicicletas clásicas de Hoodbikes (www.hoodbikes.es) quienes, además, nos acompañaron en todo momento.

Foto cedida por Vanesa de Atuttiplan

Así, pues, nos acercamos al barrio de St. Andreu para conocer ese antiguo pueblo medieval (la base de su actual iglesia data del año 1005), rodeado de frondosos bosques que lo hicieron conocido por ser refugio de contrabandistas, puesto que, además, dominaba una de las entradas más importantes de Barcelona, dado que por él pasaba la antigua Via Augusta, concretamente, por el actual Gran de St. Andreu o antiguo Camí Ral.

De todas formas, destacar que se han encontrado restos arqueológicos anteriores, como podrían ser la Venus Púdicao la diosa Tanit, que data del año 200 aC y que hoy puede contemplarse en el Museu d’Història de Barcelona como la Venus de Barcelona.

Se trataba de un pueblo que disponía de buenas tierras para la agricultura, especialmente teniendo en cuenta que el Rec Comtal (construido en el s.XI para hacer llegar el agua, desde Montcada i Reixac, a Barcelona) pasaba por él. 
Restos de todo este pasado los encontramos, por ejemplo, en su nombre (Palomar = referencia a la existencia de muchos palomares en la zona) y en los Jardins del Rec Comtal, un recuerdo a dicho canal que fue tan importante para el barrio y para Barcelona.

Pero lo que creó el carácter actual de Sant Andreu, especialmente, essu pasado industrial. Entre los siglos XVIII y XIX, en cuestión de 200 años, Sant Andreu pasó de 125 a 18.000 casas, sobre todo a partir de la instalación de la fábrica Fabra i Coats, lo que indica la importancia que adquirió la industria en la zona.

Dicha industria se caracterizó por ser de tipo textil y por las casitas de veraneo que sus dueños se construían en la zona del Turó de les Roquetes o entre las Vinyes del Verdumy la Prosperitat.

El Rec Comtal, una vez más, pues, colaboró en la creación de todo este conjunto de fábricas gracias a la cantidad de agua que había en la zona. Ello conllevó que la agricultura, sin embargo, fuese menguando paralelamente a su crecimiento.

El St. Andreu actual, además, se ha conformado por todo un conjunto de aspectos sociales y políticos que también pudimos visitar en la ruta. La mayor parte de ellos, relacionados con  la especulación urbanística que se ha ido dando en el barrio a raíz de los flujos migratorios que llegaron en los años 20 para la Exposición Universal del 29 y de los 40, 50 y 60 y que destruyeron toda su contextura social y urbanística.

La llegada del tren a St. Andreu también es destacable ya que, a pesar de que acabase comunicando el barrio con otras localidades y Barcelona, al tratarse de un barrio entre vías, también fueron muchos los problemas que aparecieron, sobre todo en cuanto a grietas en las edificaciones se refiere. 

Por otro lado, destacar la fuerte personalidad conservada incluso en plena especulación. En St. Andreu hay una rica vida asociativa, tanto cultural como a lo que respecta a los movimientos vecinales y polìticos que se crearon para huir de esta especulación que comentábamos, de los años 60 y de la alcaldía de Porcioles, de las obras de la Renfe y de la reivindicación de equipamientos públicos y espacios verdes.

Tal fue su importancia que, por ejemplo, cabe destacar el hecho de que la primera guardería de Barcelona fuese resultado de una reivindicación de St. Andreu o que las asociaciones más antiguas de Barcelona estén justamente ubicadas en él.

Paralelamente,había una gran pasión por la política en el barrio, de ahí que en el s. XIX St. Andreu tuviese hasta 16 periódicos, además del movimiento anarquista más potente de Barcelona.

Además, hay que destacar el papel del General Prim en la zona, quien asaltó el Fortí de la Riera, ubicado en St. Andreu, durante las bullangues del 1843.

Finalmente, destacar un eje que ha colaborado en la creación de este barrio tan peculiar y carismático. Se trata de la Meridiana, un eje que, de la misma manera que toma el papel de muralla y protege el barrio respecto a su entorno, también lo limita. Se trata de una salida de la ciudad, siendo una de las vías más importantes de tráfico rodado en Barcelona, trazada de norte a sur siguiendo el meridiano que atraviesa Barcelona desde Dunkerke.
Dicho esto, como conclusión antes de iniciar la ruta, decir, pues, que Sant Andreu, a pesar de todos los problemas que ha ido teniendo a partir de su agregación a Barcelona, ha conservado un fuerte equilibrio entre el antiguo pueblo y el barrio moderno, gracias al carácter de su población y a los múltiples vínculos que la historia ha ido creando entre sus habitantes.

De esta manera, pues, con esta ruta, visitamos el pasado de ese pueblo pero también todos estos hechos sociales y urbanísticos que han creado su carácter actual.

Aparte, veremos también el nuevo rumbo del barrio, como podrían ser las antiguas industrias a las cuales se les están dando nuevos usos, reconvirtiéndolas en espacios verdes o zonas de creación.
1) Plaça de l’Estació y Jardins del Rec
Foto cedida por Mariana
Estación de un pequeño pueblo, con su ambiente y pequeñas casas de una planta, las antiguas viviendas de los trabajadores de la Renfe, donde, además, se ubica una de las clínicas más antiguas de Barcelona, la Clínica St. Jordi del 1896.

Justo detrás, los Jardins del Rec Comtal que nos remiten a ese pasado medieval que comentábamos.
2) Plaça Orfila

 


Foto cedida por Vanesa de Atuttiplan

Nos encontramos en la plaza que, incluso actualmente, lleva a cabo las funciones de plaça major con el Ayuntamiento, la iglesia y la vida que se respira en ella.
En primer lugar, hablar de la Iglesia de St. Andreu del Palomar, construida por Pere Falqués en el 1870 en el mismo lugar donde se erigió la primera iglesia dedicada a San Andrés. Su cúpula es lo que más nos llama la atención con sus 61m de altura. Dado que cayó en el 1882, la actual es de Josep Domènec Estapà.
Como anécdota, decir que, de esta iglesia, salió en el 1640 el Cristo cubierto en negro de la procesión de Corpus que inició la Guerra del Segadors.

 

c/ del Ajuntament: gran actividad comercial, tiendas sencillas y de toda la vida, como el estanco o la vermutería Can Fabra.
3) Plaça del Comerç

Aparte de ser un  antiguo solar del fortín que durante las guerras carlistas (1833) fue atacado por el General Prim, es una de las plazas con más encanto de St. Andreu.

Destacar el enorme reloj que se ha convertido en un símbolo del barrio y que representa ese carácter reivindicativo que comentábamos en unas líneas anteriores, pues se batalló para evitar que se perdiese cuando, en el 2005, se estuvo a punto de sacar porque no cumplía las normativas sobre restauración de edificios que exigían el retorno a la estructura original.

Bar Versalles: bajos de Can Vidal (símbolo del pequeño modernismo del barrio). Local más emblemático de St. Andreu, inaugurado en el 1928, cerrado durante un tiempo y ahora reabierto tras una intensa reforma. Se trata del pequeño “casino de poble”, un lugar de encuentro y reunión para los vecinos desde siempre. 
 
Justo enfrente, la Farmàcia Franquesa del 1842, con mobiliario de época y fórmulas propias.

4) Gran de St. Andreu 

 

Eje principal del barrio, antiguo Camí Ral que llevaba a Barcelona, por donde pasaba la Vía Augusta, y, ahora, la calle más concurrida St. Andreu.

En su momento, sin embargo, fue una calle que no gustaba y prueba de ello son las palabras que le dedicó la revista “L’Andreuet” en el 1926:

“No tenim carrer major i si el tenim fa plorar de lleig i tort”. 

Aparte de una intensa vida comercial, encontramos instituciones tan antiguas y singulares como, en el nº 146, el Casal dels Catalanistes (1900) o el Centro Cívico els Transformadors, cuyo nombre proviene del hecho de que fuese una estación transformadora de corriente eléctrica para los trolebuses. 

Destacar también las pinturas y cerámicas, pintadas en un solo día, fruto del programa Barcelona posa’t guapa que encontramos a lo lardo de la calle.

 

5) Plaça Mercadal
Foto cedida por Vanesa de Atuttiplan
Plaza cubierta del 1850 que alojaba la actividad comercial de campesinos y vendedores ambulantes desde principios del s. XIX para vender bajo sus soportales. 

Actualmente, aloja todavía un mercado, obra del arquitecto Josep Mas i Vila, y, bajo los arcos, comercios tradicionales tales como alpargaterías, pastelerías, legumbres, droguerías, ollas… Los más antiguos, algunos incluso centenarios son la herboristería Can Tianet, la cuchillería Méndez o la Antiga Peixateria, un edificio del 1894, obra de Domènec i Estapà, lleno a rebosar de tenderetes con género textil (hilos, botones y cortes de tela).

Entre los bares más típicos del lugar, encontramos Rabasseda, unbar típico de desayunos y tapas, y la Taberna Can Roca, de desayunos de cuchillo y tenedor y una barra realmente antigua. 

6) Calles Ignasi Iglesias y Coroleu

 

Dos de las calles más representativas del barrio antiguo de St. Andreu con sus casitas bajas, construidas en el 1890 para los obreros que trabajaban en los talleres de la Renfe y de Fabra y Coats, y sus naranjos, modernismo sencillo y entidades centenarias, como la Societat Coral la Lira (documentada desde el 1870 y en plena actividad), el Ateneu Obrer o la Agrupació Muntanya (1930).

Muy cerca, la  Plaça de les Palmeres, uno de los escenarios de las reivindicaciones vecinales para conseguir espacios verdes en St. Andreu.
7)  Parròquia de St. Pacià
 
Iglesia en cuyo interior se esconde una obra muy primeriza de un Antoni Gaudí acabado de salir de la Academia.

Al poco de acabar su carrera, Antoni Gaudí recibió el encargo de decorar la capilla neogótica del colegio de San Jesús y María, ahora Parròquia de St. Pacià. Gaudí diseñó el pavimento de mosaico romano

Además, diseñó también lasillería del coro y cuatro apliques de madera decorados con pan de oro que fueron trasladados a Sarrià cuando el  colegio abandonó St. Andreu.
8)  Bala de Prim (c/ Sòcrates, 2)

 

Cansaladería Puig (Gran, 147) que ocupa los bajos de Can Arasté, un edificio modernista que conserva en su fachada la bala de cañón que dejaron aquí las tropas del General Prim en el 22 de septiembre del 1842, en la represión española de las bullangues barcelonesas.
9) La Rambla de St. Andreu (Fabra i Puig)

 

Antigua riera de St. Andreu, convertida en paseo a pesar de que, en el 1969, fuese destruida por el tráfico. 

Con las Olimpiadas, los urbanistas se animaron a recuperarla, junto con la Rambla Prim en el Besòs, la del Clot y la de Via Julia, obteniendo actualmente una calle animada con terrazas, como el Café Colombia (Rambla, 13), La Torreta (antiguo depósito de agua reconvertido en bar) o el Cafè l’Aroma, y edificios modernistas emblemáticos como Can Guardiola.
10)  Fabra i Coats (1843)

 

Foto cedida por Vanesa de Atuttiplan
Ejemplo del cambio de rumbo del barrio, de cómo antiguas fábricas han pasado a tener funciones distintas a las iniciales y han sido convertidas en espacios de creación. Concretamente, en este caso, en el Centre Cultural Can Fabra, con la Biblioteca Ignasi Iglesias y una fuente luminosa, la Font Cibernètica, que recuerda, en pequeñas dimensiones, a la Font Màgica de Montjuïc.

Can Fabra, durante mucho tiempo, fue  el motor de St. Andreu. De hecho, era la fábrica textil más importante de España en su momento.

Le llamaban Can Mamelles, porque fue una de las primeras fábricas que tenía cuidado de sus trabajadores como una madre (no fue la fábrica más conflictiva de Barcelona. Había huelgas pero también progresos como el hecho de conseguir vacaciones pagadas. Es decir, que no era modélica pero avanzaba) y porque gran parte de los trabajadoras eran mujeres.

En el 1903, se unió con la casa escocesa Coats, de ahí su cambio de nombre al actual.

En los años 80, el Ayuntamiento adquirió el complejo. Se demolió parte de él y sólo se conservó su parte central, de más de 6000m2, que ahora funciona como el Centre Cultural Can Fabra, el principal espacio de animación cultural del barrio, con la Biblioteca Ignasi Iglesias.
11)  Les Carasses (Pg. Torras i Bages, 108)

 

Foto cedida por Vanesa de Atuttiplan



Una de las edificaciones más antiguas del barrio pues se trata de una masía del 1611, cuyo nombre procede del hecho que encontremos grandes caras mitológicas en su fachada.

12) Casa Bloc
Foto cedida por Vanesa de Atuttiplan
Foto cedida por Mariana
Conjunto de viviendas construidas en el 1932, bajo el Gobierno de la República, con un patio en su centro, cuya peculiaridad recae en el hecho de que se traten de viviendas sociales, construidas bajo los criterios racionales e higienizadores del GATCPAC.

Sus arquitectos fueron Josep Maria Sert y Josep Torres Clavé y se trata de uno de los mejores ejemplos de racionalismo arquitectónico que se pueden encontrar en Barcelona.
Racionalista sin romper con el Pla Cerdà, pues, simplemente, era un modelo alternativo que proponía soluciones funcionales que mejorasen la calidad de vida de los trabajadores y, al mismo tiempo, aprovechasen el espacio mediante, por ejemplo, de la división del complejo en dúplexs donde entrase mucha luz natural por los dos lados.

Se caracteriza, además, por su jardín comunitario. Es decir, que se trató de algo realmente innovador que pensaba por los trabajadores con falta de recursos y necesidad de vivir dignamente. Sin embargo, quedó paralizado con la Guerra Civil y la dictadura, tanto su construcción como el modelo que proponía. De hecho, Sert tuvó que exiliarse por reivindicar un tipo de arquitectura que iba en contra de los ideales del Franquismo.
13)  Plaça de Xandri
 
Foto cedida por Juan

Se caracteriza por la prensa de vino que encontramos en su centro y que nos remite a esa época en la que St. Andreu era una zona agricultora regada por el Rec Comtal.

14) Carrer d’en Grau
Calle de base medieval en la que, no sólo encontraremos casitas de otro tiempo, sino que, además, en el número 41, se ubica lo que su autor llamó Catalunya en Petit, todo un conjunto de cerámicas con lugares emblemáticos de St. Andreu y Catalunya, realizado por un vecino de la misma calle durante 16 años.
15)  La Maquinista Terrestre y Marítima

 

 

Empresa fundada en el 1855 a partir de la fusión de los talleres metalúrgicos de Valentí Esparó i Giralt (Compañía Bonaplata) y la sociedad La Barcelonesa, localizadas ambas en el Raval.
Se inició en el barrio de la Barceloneta con unos 1200 trabajadores. Sin embargo, rápidamente, se convirtió en la primera empresa de transformaciones metalúrgicas del país, teniendo una gran repercusión en la técnica, la economía, la práctica, en el paisaje y en el imaginario colectivo.
Fue la principal constructora de obras metálicas, de maquinaria industrial, de motores diésel para barcos, de locomotoras de vapor, de piezas distintas para industrias, etc. Y, a su vez, una escuela para los ingenieros catalanes.
En el 1917, se construyó su segunda fábrica aquí en St. Andreu del Palomar con una plantilla de 3000 trabajadores.

En el 1965, los talleres de la Barceloneta se desmantelaron.
En el 1993, los de St Andreu, trasladándose a Sta. Perpetua de Mogoda y a Mollet del Vallès, uniéndose con MACOSA, comprada más tarde por GEC ALSTHOM.
16) El Bon Pastor
Antigua barriada de St. Andreu llena de terrenos agrícolas, ya referenciados en el s. XII e irrigados por el Rec Comtal, llamada Estadilla por el torrente que pasaba por ella. 

El alcalde de Sta. Coloma de Gramenet, Enric Sanchís, creó una fábrica en cuyos alrededores se instalaron casas de carácter obrero que, administrativamente, formaron parte, hasta el 1945, de Sta. Coloma de Gramenet.

Pero, especialmente, la zona se urbanizó en el 1929, cuando se levantó en la zona una de las tandas de casas baratas (junto con las del barrio de Port, las de las afueras de Horta y las del Baró de Viver) como consecuencia de la ola migratoria atraída por las obras del metro y de la Exposición Universal del 1929 que crearon un sinfín de zonas de barracas en la ciudad.

En los años 50, se construyó una segunda tanda, es decir, que entre el 1940 y el 1950, el barrio fue ampliado con una serie de bloques de cerámica de diseño bastante estudiado para acoger las siguientes olas migratorias.

Oriol Bohigas, Josep M. Martorell y David Mackay fueron los encargados del edificio de las escuelas llamadas Baró del Viver, una interesante construcción del 1962.

En la primera tanda, la que dio nacimiento al barrio, en el Bon Pastor, se construyeron un total de 781 casas planificadas por el arquitecto Xavier Turull que, cada vez más, se fueron unificando y consolidando como un barrio propio, creando incluso su propia asociación de comerciantes, Les Carolines. De ahí que, seis años más tarde, el obispado promoviese una nueva parroquia, la del Bon Pastor, que acabó dando nombre al barrio.
En los años 90, se dieron distintos proyectos de remodelación y mejora de las Casas Baratas bajo el pla con demolición y realojamiento de los vecinos en casas nuevas de “hipotecas accesibles”.

En el 2003, se lleva a cabo un acuerdo entre la Associació de Veïns y el Patronat d’Habitatge para iniciar las demoliciones pero el grupo de Avis del Barri reclamaron las mejoras y el mantenimiento de las casas que, hasta entonces, ellos mismos habían llevado a cabo. De esta manera, con la ayuda de arquitectos, urbanistas, antropólogos y sociólogos, los vecinos organizaron un concurso, “Repensar el Bon Pastor”, con la finalidad de demostrar que otro urbanismo era posible. Arquitectes Sense Fronteres y l’Aliança Internacional d’Habitants les dieron soporte.

Actualmente, se trata de un barrio multicultural y, de hecho, la Biblioteca es un buen ejemplo de ello con su cartel en varios lenguajes. 
17) Parque de la Pegaso
Foto cedida por Mariana

 

 

Primer punto del Barrio de la Sagrera, como indica su nombre, de es espacio sagrado que había entorno a la capilla de Sant Martí de Provençals.

Las sagreraseran terrenos sagrados que rodeaban las iglesias consagradas cuyo origen proviene del s. XI, cuando el abad Oliba pactó con los nobles crear en estas iglesias un espacio circundante de 30 pasos de anchura donde los campesinos y sus bienes quedasen resguardados, bajo la protección e inmunidad eclesiástica.

En estas tierras, los campesinos construyeron una especie de bodegas, llamadas grers, donde guardaban la cosecha, dedicándose, pues, a la agricultura hasta que se instalaron las primeras fábricas textiles y metalúrgicas (Hispano Suiza, Catifes Sert, Fabra & Coats o ENASA).

Se trata de un barrio que ha sufrido especialmente por las obras del AVE, las obras que se están llevando a cabo para crear la vía que unirá el barrio con el Fòrum y por el hecho de que esté atravesado por la Meridiana. Sin embargo, aún conserva un núcleo antiguo en los alrededores de la Plaça Masadas y las calles Monlau y Coll.

Nos encontramos en la antigua Fábrica Pegaso (antes Hispano Suiza), una fábrica que daba trabajo a gran parte del barrio, cuyos terrenos, al ser trasladados a la Zona Franca, dejaron paso a un importante conjunto de viviendas, Meridiana Zero, un centro escolar y un gran parque, articulado alrededor de un sinuoso estanque en forma de S en recuerdo al símbolo de la Pegaso.
18)  Plaça Masadas
 
Plaza en la que parece que el tiempo se haya parado cuando estamos en ella por el oasis que representa justo al lado de la Meridiana, con sus balcones llenos de macetas, fuente en el centro y naranjos.

Una de las pocas plazas porticadas que encontramos en Barcelona después de la Plaça Reial y la del Mercadal.
Alojaba el Mercat Vell hasta el 1994, fecha en la que se decidió abrir el espacio a los vecinos, al encontrarse, cada vez más, en estado de decadencia.

Los sábados, tiene lugar una feria de anticuarios y los primeros domingos de mes, el Merca Hobby, un mercado de coleccionistas en donde encontrar juguetes como trenes eléctricos, madelmans, clics o soldaditos de plomo.

19) Plaça de l’Assemblea de Catalunya
 
Conocida como Plaza de las Ratas, por haber sido un auténtico basurero que, gracias a la reivindicación vecinal, se transformó en zona verde en el 1981.

El nombre de la plaza proviene del hecho de que, 10 años de su formación, se fundase en ella el movimiento político unitario antifranquista Assemblea de Catalunya, reunida, por primera vez, bajo una fuerte represión policial, en la Parròquia de Crist Rei.

En ella, encontramos el conocido Celler Pons (1946), toda una institución en el barrio.

20) Jardins d’Elx
 
Foto cedida por Mariana

 

Plaza en la cual encontramos ubicadad la ya citada Parròquia de St Crist, una obra póstuma de Enric Sagnier (1931).

Font de Can Gaig (calle Garcilaso esquina Ciutat d’Elx): Zona afectada por el Pla St. Andreu-Sagrera que comporta la llegada del TGV. La zona está en plena reurbanización, por lo que se ha tenido que retirar la fuente que estaba aquí desde mediados del s. XIX (dado que el Rec Comtal estaba abierto y contaminado, los vecinos tomaban el agua de dicha fuente hasta que, a finales del s. XIX, se construyó la cercana Torre de les Aigües, la edificación más antigua de la Sagrera, para hacer llegar el agua desde Dosrius a Barcelona), componiendo, junto con la palmera que está en medio de las obras, uno de los rincones más representativos de la Sagrera. La fuente se reubicará en el barrio en cuanto acaben las obras.
21) Nau Ivanow (c/ Hondures, 30)
 

 

Antigua fábrica de pinturas, construida en el 1967, recientemente acondicionada como espacio polivalente donde se realizan producciones culturales de todo tipo.

Con el tiempo, el negocio fue creciendo, trasladándose a la Zona Franca para continuar fabricando pinturas, lacas y otro acrílicos, hasta que fue vendido a la multinacional holandesa Azko Nobel.

De esta manera, el edificio de la Sagrera fue alquilado a distintas empresas textiles como Burberry’s o Kevin&Kevin, hasta que, en el 1997, el arquitecto y fotógrafo Xavier Basiana la adquirió para localizar en ella su estudio y desarrollar un centro cultural.

De esta manera, nace la Nau Ivanow, un espacio para la creación, la producción y la difusión de la cultura contemporánea, perteneciendo al proyecto Fàbriques de Creació del Institut de Cultura del Ajuntament de Barcelona.

Sobre todo, este espacio de creación se encuentra caracterizado en artes escénicas de jóvenes creadores, dotándoles de espacios y recursos varios para que puedan desarrollar su actividad cultural.

La Nau Ivanow se considera también un espacio de encuentro entre los ciudadanos y los artistas, garantizando el acceso de la población local a los contenidos culturales innovadores que se van desarrollando en la ciudad.

¡Su agenda de actividades es realmente interesante! 
Así, pues, os recomiendo entrar a su página web:
22)   Pont de Bac de Roda
 
 
Enlace entre el mar y la montaña uniendo las calles Bac de Roda y Felip II, diseñado por Santiago Calatrava e inaugurado en el 1987.

Se considera una importante obra de ingeniería con sus 128m de longitud, 45m de los cuales se salvan con dos arcos gemelos de acero que se prolongan en las vías, ramificándose para permitir el paso y la circulación peatonal. De ahí que el arquitecto ganase con él el Premio FAD de la Arquitectura en el 1987.
Nos da unas vistas atípicas de las vías del tren y de la Torre Agbar y fue símbolo de las Olimpiadas del 1992 y actualmente del barrio.

A partir de él, pues, podemos hablar de un nuevo proyecto que marcará el futuro de Barcelona: la construcción de la estación de la Sagrera, dentro del Pla St. Andreu – Sagrera que, además, incluirá un gran corredor ecológico que se unirá, finalmente, al futuro gran parque de la Plaça de les Glòries Catalanes.
Un proyecto revolucionario que, a pesar de que en su subsuelo se haya encontrado una gra villa romana, se pretende continuar llevando a cabo.
En este punto, pues, acabamos nuestro recorrido por este barrio que, como pudimos ir apreciando a lo largo de la ruta, ha sufrido considerablemente, teniendo momentos críticos en los que, incluso, ha estado a punto de desaparecer, convirtiéndose simplemente en un lugar en el que hacer llegar infraestructuras para Barcelona y alojar a todo un conjunto de población a la cual no se acababa de saber donde ubicar. Una ciudad dormitorio que, sin embargo, gracias al fuerte carácter de su población, supo cómo luchar y reivindicar sus derechos e infraestructuras para conservarse como barrio y comunidad y vivir dignamente.
Gracias a ello, pues, encontramos hoy en día un St. Andreu con un fuerte carácter todavía de pueblo, que lucha para no perderse en una ciudad cambiante y que está aprendiendo, a su vez, a adaptarse a los nuevos tiempos.

One comment

  • Mariana Estalles Oviedo  

    Gran trabajo, Alba! Una ruta, bien documentada y muy completa, que se hizo entretenido bicicletear.
    Hasta la próxima!!! :)
    Besos!!!

    PD: haré un post de esta salida en mi blog ;-) Ya te lo haré saber…

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