¡Descubriendo las entrañas de Montserrat!

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¡Volvemos a salir de Barcelona! En esta ocasión, para visitar uno de los lugares más emblemáticos de Catalunya que incluso podríamos considerar su mayor símbolo. Se trata de Montserrat, de esa montaña tan carismática (se dice que su forma se debe al hecho de que se encontrase completamente anegada por el mar hace unos cuantos millones de años) que, a pesar de conocerla y tenerla más que bien ubicada, nunca deja de sorprendernos.

Entre el Bages, l’Anoia y el Baix Llobregat, una cordillera montañosa que, como bien indica su nombre (“mont-serrat”), da la sensación de que de una sierra (herramienta) se tratase, por la ubicación alineada del conjunto y su silueta repleta de filos. Una montaña que encontraría su punto más elevado en el cim de St. Jeroni con 1236m de altura y que, precisamente por sus características, fue declarada Parque Natural en el 1987.

Pero, si conocemos Montserrat, además de por su carismática forma, es por hecho de que se encuentre en ella el famoso monasterio de monjes benedictinos (actualmente aún viven en él unos 80 monjes). Un lugar repleto de tesoros, documentos antiguos conservados en su Scriptorium (en él podemos encontrar el famoso Llibre Vermell de Montserrat del 1399, ese códex que representa la primera notación coreográfica de la cual se tiene constancia en el mund0), cultura y arte (tanto el Camí dels Degotalls, un camino repleto de obras y poesías de personajes como Llimona o Verdaguer, entre muchos otros hombres ilustres catalanes, como su Museo, al cual os recomiendo gratamente ir pues pues podemos encontrar en su interior grandes obras artísticas, tanto catalanas como europeas, son buen ejemplo de ello).

Todo ello, precisamente por el hecho de tratarse de un símbolo de nuestro país (es en él también donde se han gestado grandes acontecimientos históricos de Catalunya, ya sean algunos de los momentos más destacados de la Guerra del Francés, como las reuniones catalanistas en época franquista), cuya importancia proviene desde la supuesta aparición de la Verge de Montserrat o Moreneta (una de las Verges Trobades) en lo que se conoce como la Santa Cova en el año 880.

De todas formas, cabe destacar que el actual edificio es una reconstrucción del año 1925 llevada a cabo ni más ni menos que por el arquitecto Josep Puig i Cadafalch y que, incluso, corre alguna que otra leyenda respecto a la autenticidad de la figura de la propia Moreneta, tal y como comentamos en una entrada de La Bcn Que Me Gusta de hace ya algún tiempo pues, por distintos hechos de la historia, la verdadera podría hallarse en la Basílica de Sant Just i Pastor de Barcelona en vez de en el reconocido monasterio.

Montserrat, además, la relacionamos con algo que tiene también muchísimo valor dentro de la cultura catalana, con la Escolania de Montserrat, uno de los coros de niños cantores más antiguo de Europa, pues se encuentra documentado desde el s.XIV.

 

De esta manera, podemos decir que Montserrat, desde siempre, ha sido un lugar que ha despertado el interés tanto de peregrinos como, actualmente sobretodo, de turistas que, ya sea por motivos religiosos como culturales o curiosos, se encaminan hacia la montaña más mágica de Catalunya.

Sin embargo, Montserrat esconde mucho más y es esto mismo lo que me gustaría mostraros con esta entrada y es que, precisamente por esta magia que os comento, es también punto de encuentro de ermitaños (un sinfín de pequeñas cuevas y ermitas se esconden entre sus formas sinuosas), excursionistas y escaladores… ¡y hasta de aquellos más espirituales en busca de algo sobrenatural o extraterrestre, a causa del magnetismo acumulado en la montaña!

Sea como sea, la verdad es que ir a Montserrat te carga de buenas energías y es por ello que no es de extrañar que, no sólo atraiga a tan variopinto número de visitantes, sino también a ermitaños y buscadores de la espiritualidad.

Foto de una de las cuevas que podemos encontrar en la cordillera:

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El plan que hoy os propongo, pues, consiste en conocer todo este lado más mágico de Montserrat a partir de una excursión de montaña, circular y de unos 17kms aprox., que no sólo nos permitirá apreciar desde una perspectiva muy distinta cada una de las formas de la montaña (¡Algunas de ellas tienen incluso nombre dependiendo de su forma! ¿Os animáis a encontrar el Elefante, la “Panxa del Bisbe”, el “Cavall Bernat” o el Falo?  ;)  ), sino también incluso descubrir algunos de estos escondites que sirvieron (y aún sirven) de lugar de reposo a los ermitaños.

¿Nuestro objetivo? Subir a uno de los picos más altos del conjunto montañoso, concretamente, al cuarto pico más alto, la Miranda de Santa Magdalena. Otras cimas, por orden de altura, serían el de Sant Jeroni, el Montgros y la Aubarda Castellana. Por otro lado, algo más pequeño sería la Gorra Frígia. Destacar que no todos ellos son fáciles de subir, necesitando, incluso en alguno de ellos, escalar para hacerlo.

 

¡Iniciamos nuestra excursión!

Para ello, desde el Monasterio (podéis llegar a él o en coche, dejándolo en un aparcamiento de pago de 6eurs / día, o mediante los Ferrocarrils de la Generalitat + Tren Cremallera, del cual disponéis un combinado por unos 30eurs aprox. en las mismas máquinas de Barcelona), nos dirigiremos hacia el camino a la Ermita y Cruz de Sant Miquel.

No hay pérdida pues veréis cómo se encuentra nuestro camino en todo momento señalizado mediante carteles indicativos.

 

Se dice que Montserrat es un “trenca-cames” y no es de extrañar pues, progresivamente, a pesar de no ser complicado, el camino es cada vez más empinado, con momentos de bajada pero sin respiro, ya que rápidamente vuelve a subir y a bajar seguidamente para volver a ascender y descender y así sucesivamente.

¡Pero merece la pena! No sólo por el paisaje sino también por las vistas. Acostumbramos a ver Montserrat casi siempre desde cualquier lugar, pues se levanta en medio de un llano, pero es que… ¡desde Montserrat también podemos apreciar casi todo el relieve catalán! Ciudades como Terrassa y Barcelona, el Penedès, la Mola, el Tibidabo, la Serra de Marina, el Pedraforca, el Montsec e, incluso, ¡las cimas más elevadas de los Pirineos!

Pronto, llegamos a la Capella Nova de Sant Joan… ¡las vistas son cada vez más impresionantes!

 

Continuamos ascendiendo y unas escalinatas excavadas en la roca nos acaban de corroborar que nos dirigimos a otro mundo…

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A un mundo que, en ocasiones, es sólo accesible a los escaladores… ¡casi sin aliento nos quedamos al verlos!

 

Llegamos a la cima de la Miranda de Santa Magdalena y, desde ella, proseguimos el descenso de vuelta al Monasterio pasando antes por la Ermita de Sant Antoni, un antiguo refugio de ermitaños excavado en la roca que, aún ahora, continúa tomando las funciones de lugar de parada e incluso de pernoctación de muchos excursionistas. De hecho, en nuestro caso, ¡se convirtió en un lugar perfecto para almorzar al mediodía con unas vistas increíbles!

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A partir de aquí… ¡lo duro ya pasó y ya todo es bajada hasta de nuevo encontrarnos en el Monasterio!

¿La sorpresa del día? ¡Hallar una antigua ermita abandonada, la Ermita de St. Benet, reconvertida en un bar ideal para tomar un pequeño refrigerio!

 

¡De él al Monasterio ya es pan comido! De hecho, veréis cómo se empiezan a ver ya turistas que recorren la zona para admirar también el paisaje que les rodea.

Pero, antes de marchar… ¿qué tal si nos pasamos por las paradas de productos artesanos, requesones / mató, quesos o yogures, ubicadas justo a los pies de la Abadía? ¡No podemos marchar sin probar alguno de ellos o llevárnoslo a casa!   :P

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En definitiva, Montserrat esconde mucho más que el simple Monasterio y Santa Cova que todos y todas, desde bien pequeños, acostumbramos a visitar… ¡Para mí al menos, esta excursión supuso el acceso a un mundo que desconocía por completo!

¿Os animáis a descubrirlo vosotros también?   ;)

Para más información:

Montserrat    www.montserratvisita.com

Abadia    www.abadiamontserrat.net

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