“Ikunde, Barcelona metròpoli colonial”

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¡Nueva exposición para este verano! En esta ocasión, para hacernos reflexionar un poco sobre esa Barcelona que tantas veces se ha obviado, especialmente a nivel institucional, a pesar de la importancia que ha tenido en nuestra historia, por la incomodidad que supone desde nuestro punto de vista actual.

Se trata de “Ikunde”, la nueva exposición temporal del Museu de les Cultures del Món, comisariada por Andrés Antebi, Pablo González Morandi, Alberto López Bargados y Eloy Martín Corrales, historiadores, antropólogos y algunos de ellos fundadores y trabajadores del Observatori de la Vida Quotidiana, que gira precisamente alrededor de esa Barcelona que se convirtió en metrópolis colonial de Guinea Ecuatorial, una colonia española (la única que dio beneficios), conseguida como objetivo de desarrollo en ella de la esclavitud en una época en la que empezaba a estar abolida y que, tras unos años completamente parada y sin ningún tipo de actividad precisamente por este motivo, en pleno franquismo y gracias a los esfuerzos de las burguesías madrileña y catalana, resurgió como lugar de explotación, principalmente, de cacao (Chocolates Amatller o El Gorriaga fueron dos empresas muy vinculadas a ello) y madera del Río Muni (las segundas residencias de las grandes familias adineradas de Barcelona se realizaron, precisamente, con caobas de Guinea Ecuatorial).

De esta época, se conservan algunos nombres dentro del nomenclátor de nuestra ciudad que nos recuerdan estos vínculos Bcn – Guinea Ecuatorial, como podrían ser, por ejemplo, el Moll de la Fusta (lugar al cual llegaba toda esta explotación de madera), el Hotel 1898 (símbolo de este pasado colonial), la calle Fernando Poo (con Caifer, una de las grandes compañías dedicadas a estas explotaciones, gestionada, precisamente, por la familia de Carrero Blanco y la familia Millet) o el monumento a Antonio López en Via Laietana (gran esclavista que puso gran ahínco en poder conseguir la colonia de Guinea Ecuatorial, creando La Transatlántica), entre otros.

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¿La controversia?

Del mismo modo que ocurrió en muchos otros países, España y especialmente Barcelona (rápidamente Madrid quedó desbancada y fue Barcelona, gracias a su puerto, que se convirtió en la máxima capital o metrópolis de toda esta explotación, pues es en ella donde se encontraban las principales empresas y vínculos con la Guinea Ecuatorial), usaron todo lo que extraían de ella, bajo un modo de entenderlo más o menos “científico” (al menos para la época), para crear un imaginario sobre aquel que es diferente a nosotros realmente espeluznante.

Es en este época que aparecen, por ejemplo, los primeros ejemplares de literatura que giran alrededor de un África exótica, como podrían ser las novelas de los años 50 de Liberata Masoliver, hija de un burgués de Sant Cugat que tenía explotaciones en Guinea Ecuatorial, con su best-seller “Efún”, así como también textos “científicos” que ponen en entredicho la naturaleza del “negro”, como podría ser “Capacidad mental del negro”, una manera fácil de justificar la inferioridad de aquel que es diferente a nosotros respecto a nosotros y, por tanto, la necesidad de que fuesen colonizados.

De hecho, los misioneros claretianos, procedentes de Vic y bajo la comunidad de Antoni Maria Claret i Clarà, fueron los encargados de llevar una dominación más moral, si bien es cierto que, gracias a ellos, tenemos también mapas realmente interesantes y expuestos también en “Ikunde”, precisamente debido a que fueron los primeros en abrirse en este territorio tan inexplorado y paralizado tras la abolición de la esclavitud.

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Fueron muchos los escritos que, a partir de estudios gramaticales, antropológicos, geográficos, de fauna y flora… se realizaron pero, quizá, el ejemplo más claro de todo lo que supusieron y que acaba resumiendo perfectamente esa justificación de la inferioridad del “negro” respecto al “blanco” es el archiconocido anuncio del Cola Cao.

 

 

En definitiva, una exposición que gira alrededor de algo que en su momento podía ser más o menos comprensible, especialmente teniendo en cuenta que el “negro” era alguien completamente desconocido y extraño para el “blanco” (¡hoy en día aún nos ponemos las manos en la cabeza al pensar que en Banyoles había un negro disecado!), pero que hoy en día se convierte en una realidad muchas veces desconocida precisamente porque se trata de algo incómodo para nuestra sociedad. Al menos en mi caso, conocía la existencia de la colonia de Guinea Ecuatorial pero, a su vez, desconocía por completo sus vínculos con Barcelona, sus nombres concretos y el por qué podía llegar a ser tan controvertida esta exposición.

“Ikunde”, pues, se convierte en una exposición realmente interesante al abrirnos a todo este mundo desconocido. Una exposición que, en mi opinión, quizá podría ser más crítica pero que, teniendo en cuenta que es la primera vez que se remueve todo este tema, en una situación en la que las instituciones son las primeras que no quieren que se revise todo lo que supone, realmente se trata de algo muy especial; en algo que tanto Bélgica como Francia ya han empezado a hacer con sus correspondientes pasados coloniales y que, por primera vez, ha llegado a Barcelona gracias al interesante trabajo de investigación en red del equipo, antes mencionado y encargado de comisariar la exposición, a partir de los resultados obtenidos. Un equipo que pretende investigar el pasado colonial de la Barcelona contemporánea y, sobre todo, hacerlo desde la perspectiva de esa dominación que supuso respecto al continente africano, de ahí que no sea tan cómodo desde la perspectiva actual.

Pero, sobre todo, “Ikunde” se convierte también en un punto de inflexión de un museo creado, precisamente, a partir de todo lo que supuso esta colonización, el Museu Etnològic de Barcelona, rama del cual es también el Museu de les Cultures del Món. Y es que su principal director de dicho museo, August Panyella, fue uno de los encargados de conseguir traer todo el material de Guinea Ecuatorial hasta su gran metrópolis, Barcelona.

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¿El nombre de la exposición?

Ikunde es el nombre que recibe el centro de climatización que el Ajuntament de Barcelona creó en Guinea Ecuatorial para llevar a cabo distintos tipos de investigaciones. Guinea Ecuatorial, pues, se explotaba de dos maneras distintas. Por un lado, a nivel comercial y extractivo, con esa madera y cacao que se extraía y, por otro lado, a partir de todas estas investigaciones a partir de las cuales se crearon y/o completaron en Barcelona tres grandes instituciones: el Zoológico, el Museu Etnològic y Parcs i Jardins.

De esta manera, en este gran centro es donde se capturaban animales y también se realizaban distintas investigaciones de tipo botánico, antropológico o zoológico, entre otros.

 

De este mismo centro de investigación procede uno de los ciudadanos de Guinea Ecuatorial más famosos e importantes de entre los que llegaron a la gran metrópolis, Barcelona… ¡Copito de Nieve!

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Un personaje que fue recibido por las grandes autoridades del país (la fotografía que podemos encontrar en la exposición en el que el gran representante de este franquismo en nuestra ciudad, el alcalde Porcioles, lo recibe y deja sentar en su silla es un buen ejemplo de ello) y que, incluso, siendo gorila y a pesar de que también fue muy explotado comercialmente (un pequeño altar nos recuerda el pasado de este gran mito del tardofranquismo hasta que Cobi lo sustituyó en los Juegos Olímpicos), tuvo muchos más privilegios que los propios seres humanos procedentes de África al tener, por ejemplo, su propio Documento Nacional de Identidad

(Copito fue tratado como un ciudadano honorable, siendo en realidad un gorila, a diferencia de muchos africanos que aún ahora llegan a nuestro país y no tienen manera de conseguir papeles… menuda hipocresía… ¿no os parece?)

 

Sonidos de la selva de Guinea Ecuatorial, junto con unas palabras muy representativas de lo que supuso la captura de Copito de Nieve dentro de este colonialismo, nos dan la bienvenida a la que se convierte, tras esta primera parte, en la segunda parte de la exposición, aquella que nos habla del trasfondo de todo lo que gira entorno a Copito de Nieve.

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Aparte de los muchos objetos que nos ayudan a entender mejor qué suponía Guinea Ecuatorial para España y, concretamente, Barcelona, y de las explicaciones que se dan en todo momento, se dispone también de una gran documentación fotográfica de lo más interesante pues, al fin y al cabo, la fotografía fue la que reemplazó la literatura en este proceso de creación de un imaginario sobre el “negro” y África.

De este modo, interesantes fotografías, realizadas gran parte de ellas por August Panyella y Jordi Sabater Pi, dos colonos catalanes en Guinea Ecuatorial, nos muestran claramente lo que supuso la colonización, las intenciones de los colonos más que del supuesto objeto de estudio, al encontrar retratos realmente apáticos y sin ningún tipo de información positiva de los distintos “negros” que analizaban. En definitiva, citando palabras textuales del comisario que nos realizó la visita guiada a “Ikunde”, “fotografías que muestran más del fotógrafo que del fotografiado”, pues en ningún momento nos hablan de la antropología del lugar sino, bien al contrario, de las intenciones dominadoras del colono.

Por otro lado, una interesante plataforma, consultable en la exposición pero también desde nuestras casas, creada a partir de material fotográfico de muchos excolonos de Guinea Ecuatorial, nos ayuda a entender mejor qué era Ikunde y, sobre todo, qué suponía esta colonia para España, esa especie de Paraíso Perdido, donde todo lo que estaba reprimido en la Península era posible (los burgueses se hacían traer los mejores músicos y letrados a Guinea Ecuatorial, esquivando la represión del régimen franquista), que se perdió de golpe, al independizarse rápidamente y casi sin previo aviso la colonia respecto a su metrópolis.

Dicha plataforma recibe el nombre de Crónicas de la Guinea Ecuatorial y podéis encontrar más información, así como también navegar un poco por todo este material que os comentaba y que os permitirá conocer un poco mejor el tema, clickando aquí.

Finalmente, un último apartado, realmente interesante, de la exposición es aquel que nos habla de la situación de Ikunde actualmente, un lugar donde ya casi no hay ningún tipo de referencia de su pasado colonial ni de su relación con Barcelona pero donde, sin embargo, aún se conserva algún que otro símbolo en sus calles y toponimia, como podrían ser las palabras Prat, Mascarell, La Barcelonesa o Tibidabo, entre muchos otros.

 

Toda la información de la entrada de hoy ha sido redactada gracias a la experiencia que, el pasado sábado, La Bcn Que Me Gusta, junto con un grupo de blogueros e instagramers de nuestra ciudad, tuvo en el Museu de les Cultures del Món, conociendo “Ikunde” de primera mano con uno de sus comisarios, Andrés Antebi.

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Un encuentro que fue complementado con una visita a la exposición permanente del Museu de les Cultures del Món, este gran museo que también ha tenido bastantes controversias, precisamente por su concepción más o menos tradicional y clásica, pero que poco a poco va modificándose a partir de esta nueva voluntad de la ciudad y del museo de dar a conocer las distintas culturas dando respuestas a temas tan comunes en todas ellas, incluyendo la nuestra, como serían la muerte, los ritos de paso o el origen del mundo, además de incluir un apartado de búsqueda y observatorio de la realidad de la Barcelona actual.

Una muestra que se encuentra, tal y como hemos dicho, muy vinculada al Museu Etnològic de Barcelona (la entrada incluye la visita a ambos) que, poco a poco, se va uniendo a las nuevas corrientes y propuestas antropológicas y va completándose y siendo una herramienta realmente interesante para conocer quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Un recorrido que, a pesar de que museísticamente pueda parecer un poco confuso, se convierte en algo de lo más interesante, incluyendo piezas de otras culturas muy distintas a la nuestra y procedentes de todo el mundo, desde Oceanía hasta América, África o Asia, y haciéndonos conocer comunidades que, al menos para mí, eran completamente desconocidas.

 

Un museo que, además, nos permite conocer dos palacios góticos, localizados en plena calle Montcada de Barcelona, un eje también con mucha historia dentro de la Barcelona medieval, realmente interesantes, el Palau dels Marquesos de Llió y el Palau Nadal, en lo que antiguamente conformaba el Museu del Disseny de Barcelona (actualmente en la Plaça de les Glòries Catalanes) y la Col.lecció Barbier Mueller (finalmente clausurada al no llegar a un acuerdo con la familia propietaria de la colección y el Ajuntament de Barcelona).

Por todo ello, es también un museo interesante de ser visitado.

 

Como conclusión, pues, sólo decir que “Ikunde” se trata de una exposición pequeña pero que abre el camino de algo muy grande, de esa recuperación de un pasado que no debemos olvidar pues también forma parte de lo que somos actualmente.

En mi opinión, es necesario realizar una revisión de la memoria, a pesar de que no sea cómoda, y prueba de que ello es beneficioso para conocernos mejor como comunidad son los trabajos realizados, por ejemplo, por Alemania tras el nazismo o, en este caso concreto, Bélgica con las atrocidades que llevó a cabo en el Congo. Es decir, que no somos los primeros en hacerlo pero sí que debemos proseguir con todo este trabajo que han iniciado otros y que se convierte en algo tan importante para el conocimiento de nuestra cultura y ciudad.

En definitiva… ¡sólo decir que “Ikunde” de convierte en una exposición muy muy recomendable!   ;)

 

Para más información:

c/ Montcada, 12

museuculturesmon.bcn.cat/exposicions/ikunde-barcelona-metropoli-colonial

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