Jardines del Palau de les Heures

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¡Volvemos de las vacaciones con ganas de continuar conociendo y disfrutando Barcelona!

¿Cómo? ¡Con este plan de verano! Ideal para acabar el día, ya sea cuando el sol está a la baja para evitar el calor, después de un día intenso de trabajo, como para hacer un paseo durante nuestras vacaciones en Barcelona, tanto en familia o con amigos.

El plan de hoy se trata de una visita mágica a un lugar de príncipes y princesas, a un palacio escondido entre la maleza y eclipsado por la popularidad de su vecino Parc del Laberint d’Horta (hablamos de él en otroa entrada que podéis encontrar aquí), pero no por ello menos interesante.

Os presento los Jardines del Palau de les Heures, a los pies de Collserola, actualmente propiedad de la Diputació y del Ajuntament de Barcelona y usado por la Fundació Bosch i Gimpera para impartir estudios de formación continuada. Un palacio del siglo XIX, con cuatro imponentes torreones y unos jardines realmente fascinantes para ese paseo que os trasladará a un lugar completamente distinto y alieno del ajetreo de la gran ciudad.

 

Unos jardines, de la misma manera que su vecino el Parc del Laberint d’Horta, al más puro estilo romántico, señorial y embaucador, del que se tiene constancia ya en el 1875, fecha en la que tuvo lugar un crimen pasional en una de las fuentes de la finca llamada entonces Can Duran.

Años más tarde, en el 1893, la finca fue adquirida por Josep Gallart Forgas, industrial que hizo fortuna en Puerto Rico y quien encargó el proyecto del palacio y de los jardines al arquitecto August Font i Carreras. En el 1895, pues, el conjunto del cual podemos disfrutar actualmente, bajo el nombre de Les Heures, ya estaba completamente finalizado y operativo.

Dicha familia vivió en él hasta la Guerra Civil Española, momento en el cual la finca fue expropiada y destinada a ser la residencia del presidente Azaña, a pesar de que finalmente no la ocupase nunca. Sin embargo, quien sí se instaló en ella fue el presidente Companys en pleno bombardeo en la ciudad de Barcelona. De hecho, se construyó, incluso, un refugio antiaéreo subterráneo preparado para ello.

La familia Gallart, sin embargo, resentida por la expropiación, hizo llegar al General Kindelan una fotografía de la finca para facilitar el bombardeo, cosa que tampoco se llegó a hacer nunca por dificultades orográficas. Gracias a ello, pues, disfrutamos actualmente de todo el conjunto tal y como era en su momento, convirtiéndose en un rincón más de Barcelona, muchas veces desconocido por muchos de nosotros.

 

Así, pues, os recomiendo este agradable paseo por un rincón de Barcelona al que muchas veces, por su localización fuera del centro, no accedemos pero que, sin embargo… ¡esconde secretos de lo más interesantes!

¿Os animáis?   ;)

Para más información:

Pg. Vall d’Hebron, 171

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