Jardins Rubió i Lluc

 
En la calle Hospital, 56, a mano derecha si nos adentramos en ella desde la Rambla, encontramos uno de esos rincones de Barcelona donde la magia y las sensaciones a flor de piel son sus máximos protagonistas, permitiéndonos, así, viajar hacia otra época distinta y lejana a la nuestra.
Se trata de los Jardins de Rubió i Lluc, un oasis formado por las paredes del antiguo Hospital de la Santa Creu (s.XV), actuales Biblioteca de Catalunya y Escola Massana, en el que, no sólo podemos admirar el arte gótico de una manera clara y precisa, sino también sentirnos impregnados por su secretismo y ambiente cálido y acogedor.
Sentarse en alguno de los escalones de su escalinata o tomar un café en la cafetería que encontramos en su interior son sólo algunos de esos privilegios que podemos encontrar en determinados lugares de la ciudad.
Así, pues, no es de extrañar que nos encontremos estudiantes de arte y diseño dibujando cada una de sus piedras.
Sin embargo, como todo, es también uno de los muchos espacios que nos avergüenzan tantas veces de nuestra ciudad y de la gestión que se lleva en ella. Esa ciudad moderna y cosmopolita que sólo piensa en darse valor a nivel europeo, olvidando y dejando absolutamente de lado problemas básicos y sociales mucho más importantes que algunas de las acciones que lleva a cabo.
De esta manera, abandonados y dejados, los Jardins Rubió i Lluc son también morada de indigentes y drogadictos. Sólo un ejemplo de la situación que se vive en sus alrededores, en el barrio del Raval, y que tanto nos indigna  a los barceloneses.

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