Kilo… ¡positivismo gastronómico!

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¡Nueva propuesta gastronómica!

Bien, en realidad no es del todo nueva, pues ya hace un tiempo que La Bcn Que Me Gusta lo frecuenta, tal y como habéis ido viendo en distintas ocasiones en las redes sociales del blog. Sin embargo, sí es la primera vez que la podemos encontrar en la página web.

Hoy me gustaría hablaros de Kilo, un restaurante donde todo detalle se encuentra bien cuidado y pensado, a la par que respiramos un ambiente informal y moderno pero, sobre todo, repleto de buenas vibraciones. Un proyecto de pareja, de Manu Marín como chef y Clara Aracil en sala, en funcionamiento desde ya hace unos años (abrió sus puertas en 2012), donde reina el buen gusto, la creatividad y el trabajo bien hecho con una alta dosis de motivación.

Os dejo el vídeo de presentación que ellos mismos nos añaden en su página web para que podáis conocer mejor su proyecto a partir de sus propias palabras:

 

Kilo… ¿Por qué hablamos de “positivismo gastronómico”?

Kilo se caracteriza, especialmente, por el ambiente fresco y divertido que percibimos nada más entrar en su interior. Y es que carteles bien grandes, repletos de frases divertidas y positivas, es lo que nos espera en cada uno de sus rincones. ¡Hasta las cartas también cuidan que dicho positivismo no decaiga en ningún momento!

¿El motivo? Además del propio saber-hacer de Manu y Clara, el hecho de que todo ello esté diseñado por un estudio de diseño que todos y todas conocemos muy bien, Mr. Wonderful, esa casa que cada día nos levanta una sonrisa con sus frases ingeniosas.

En Kilo, pues, encontramos ese diseño propio de los productos de Mr. Wonderful, pero llevado a cabo siempre con una gran elegancia y sin empalagarnos demasiado en ningún momento.

La simplicidad de su mobiliario supone un añadido a esa imagen fresca que el restaurante pretende dar.

 

¿La carta?

Siguiendo la filosofía general del restaurante, la carta también nos aporta con sus productos estos toques divertidos y creativos que encontramos en todo el conjunto. De este modo, a pesar de encontrar en ella platos tan clásicos como las patatas bravas o las croquetas, Kilo siempre nos los presentará de una manera distinta, añadiendo esas pinceladas que los hacen originales, interesantes gastronómicamente hablando y, sobre todo, exquisitos.

Así, si bien es cierto que determinados platos estrella se mantienen temporada tras temporada en su carta, otros muchos van cambiando a medida que el chef innova con los sabores y sus combinaciones, haciendo que en cada una de nuestras visitas podamos probar propuestas distintas.

En todos ellos, además, la presentación está siempre muy cuidada, a la par que esos toques innovadores que comentábamos se dirigen hacia el fomento de la sociabilidad en la mesa, es decir, hacia la motivación de compartir la experiencia del comer, de ahí que la mayor parte de los platos de la carta estén pensados para ser compartidos, dando ese toque informal que comentábamos sin olvidar la experiencia gastronómica que supone el mismo hecho de sentarse a una mesa.

Podéis encontrar la carta completa aquí. Por otro lado, destacar que Kilo incluye otras modalidades que nos permiten seguir disfrutando de su gastronomía de una manera distinta, tales como el Menú Pikoteo, el cual a partir de un precio cerrado nos presenta una selección de esas tapas más populares, o los menús personalizados para degustar en casa, ideales para celebraciones o eventos especiales. Además, Kilo nos ofrece un interesante menú de mediodía que también podéis encontrar en su página web, así como gintonics y cocktails para proseguir la velada tras o antes de la cena.

 

¿Nuestra elección?

Croquetas caseras de llonganissa de Vic

Las Bravas de Kilo

Raviolis crujientes de brie y trufa

Calamar relleno de butifarra

Mollete de solomillo

Pan de coca para acompañar y una botella de vino de El Jardín de Lucía (la carta de vinos veréis que incluye nombres realmente evocadores, siguiendo esa línea de informalidad y creatividad que comentábamos)

 

Sin embargo, sin lugar a dudas, lo mejor fueron los postres con esa fantástica Ruleta que nos permite degustar cada una de las propuestas dulces de la carta con una sola elección. Una divertida manera de comer jugando, a la par que probamos postres como el Coulant de Ferrero Rocher, el Cheese cake, el Minidonut de chocolate con peta zeta o el Hojaldre de croissant. ¡Una delicia!  :P

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¿El precio? Siendo 5 comensales e incluyendo los cafés, unos 30eurs por persona aprox., una cantidad que encontramos razonable al incluir un trato por parte de su personal realmente amable y servicial, a la par de la innovación y calidad que en todo momento encontrábamos en sus platos.

De todas formas, también me gustaría añadir que las cantidades de algunos de los platos, no todos, quizá eran algo escasas, teniendo que pedir dos raciones en vez de una en algunos de ellos. Algo que no se daba, como comentaba, en todos ellos pero que sí se tenía que vigilar en otros de nuestra elección.

 

No obstante, personalmente, Kilo se convierte en una divertida y fantástica manera de probar sabores nuevos en un ambiente exquisito pero informal, en un entorno familiar pero que en ningún momento olvida la gastronomía y la buena mesa, de ahí que haya vuelto en tantas ocasiones y que me haya decidido, finalmente, en añadirlo como propuesta gastronómica en La Bcn Que Me Gusta.

 

Para más información:

c/ Balmes, 165

www.kilorestaurante.com

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