¡La Bcn Que Me Gusta en el mARQet! (II)

El pasado jueves, tal y como publicamos la semana pasada en La Bcn Que Me Gusta (tenéis aquí la correspondiente entrada), se llevó a cabo la actividad musiARQ dentro del contesto del mARQet, una ruta por el Barri Gòtic, organizada por Arqtitud (si clickáis aquí podréis conocerlos mejor) y guiada por La Bcn Que Me Gusta, con dos pequeñas peculiaridades que la hicieron mágica y distinta al resto de paseos por Barcelona…
1) Su enfoque: las explicaciones, dado que se trataba de unas jornadas de arquitectura, estaban íntimamente relacionadas con el papel del Urbanismo en la ciudad (Barcelona es una de las ciudades referente en este ámbito, no sólo porque ha estado quizá la que más partido ha sacado de eventos de carácter temporal como las Exposiciones Universales o las Olimpiadas, sino también por otros proyectos también destacados como el Eixample, Nou Barris o el Carmel) y, especialmente, en la importancia de dos proyectos clave sobre la Barcelona medieval que, no sólo supusieron una descongestión de esa ciudad cada vez más densamente poblada y reprimida por las murallas y las dos fortalezas (Ciutadella y Montjuïc) que la rodeaban, con la falta de higiene que todo ello conllevaba, sino también un modelo a seguir para proyectos posteriores como podría ser el Eixample.
Estamos hablando de lo que se conoció como la aplicación de la Llei de Floridablanca (1775), un proyecto que consistió en la recuperación de los cementerios parroquiales para hacer plazas en ellos que saneasen la zona y la apertura del eje horizontal Ferran – Princesa (1821 – 1822), un proyecto realmente innovador, no sólo porque atravesase la ciudad de un extremo a otro de manera tajantemente horizontal, sino porque se trató también de la primera vez que se ideaba una calle, es decir, que no se edificaba siguiendo los distintos accidentes del terreno, algo que hoy en día nos puede parecer de lo más normal pero que, en aquel entonces, fue realmente revolucionario.
De ahí, pues, el sentido del título de la ruta “El sentit horitzontal de la Barcelona moderna”.
2) El Quartet Jujol: Miquel, Ana, Narcís y Còssima (podéis seguirlos mediante su página de Facebook clickando aquí) nos deleitaron, en distintos puntos de la ruta, con sus instrumentos de cuerda y la magia que creaban sus actuaciones, en lugares tan entrañables como el Convent de St. Agustí, la Plaça St. Felip Neri o el Passatge del Crèdit.
¿Qué canciones impregnaron de magia nuestro paso por las calles y rincones de Barcelona?
Convent de St. Agustí: 
“Marche pour le Céremonie des Turcs, Le Bourgeois Gentilhomme” (1670) de Jean-Baptiste Lully (1632 – 1687), una manera de adentrarnos en el pasado militar y represor por el que pasó el Born tras la construcción de la Ciutadella (1714).
Plaça de St. Felip Neri:
“Vistes al mar. Evocacions poétiques II” de Eduard Toldrà, melancólica pero llena de  fuerza, ideal para una de las plazas más mágicas de Barcelona
Passatge del Crèdit:
Tango “Por una cabeza” de Carlos Gardel, en un ambiente donde el poder de la burguesía de finales de siglo XIX está presente en cada rincón.
Fotografías de Arqtitud
Por otro lado, comentar también que dicha ruta se caracterizó por ser un homenaje a Manuel de Solà-Morales, arquitecto, urbanista y un gran referente en este ámbito tanto en Barcelona como a nivel internacional que, además de merecer premios como el Premio Nacional de Urbanismo del 1983 o la Creu de St. Jordi del año 2009, ideó lugares tan emblemáticos en la ciudad como el Moll de la Fusta o l’Illa Diagonal.
Además, fue autor del libro base de esta ruta y que recomiendo a todos leer:
“Deu lliçons sobre Barcelona”
Finalmente… ¡la fiesta de clausura del mARQet y conmemoración del 20o aniversario del AJAC (Agrupació de Joves Arquitectes de Catalunya) en el FAD amenizó el que fue el final de una gran jornada!
Fotografías de Arqtitud
Dicho esto, para aquellos que no pudisteis venir a la ruta, os detallo algunos de los puntos por los cuales pasamos para que podáis vosotros mismos realizarla por vuestra cuenta:
1) Punto de salida: Mercat del Born
Si os fijáis en el mapa que abre esta entrada, la ruta se inicia y finaliza en dos mercados (Born y Boqueria) que, no sólo son emblemáticos para ciudad, sino que, además, nos muestran ese pasado que hizo que Barcelona se decantase por la aplicación de los proyectos urbanísticos antes citados.
¿Por qué un mercado?
En primer lugar, decir que Barcelona es la única ciudad con una red de mercados de alimentación tan extensa (son más de 40 mercados). Por otro lado, dichos mercados se relacionan con la Revolución Industrial y el corriente artístico que derivó de ella, el Modernismo.
Barcelona, pues, es una ciudad que crece, que anhela acercarse a Europa y aplicar nuevas técnicas tecnológicas, arquitectónicas (la arquitectura del hierro de los mercados es un buen ejemplo) y artísticas.
¿Por qué el Born?
En el Born, encontramos el recién inaugurado Centre Cultural, un lugar en el que visitar los restos del barrio de la Ribera, los últimos vestigios de esa Barcelona destruida para construir sobre ella la Ciutadella, tras la derrota en la Guerra de Successió (1714).
Por tanto, nos encontramos en el punto que nos muestra esa Barcelona reprimida, que quiere crecer y no puede a causa de las consecuencias de la derrota en manos de Felipe V.
2) Convent de St. Agustí:
Barcelona, además de reprimida cultural y físicamente como hemos comentado en el punto anterior, se encontraba bajo un crecimiento demográfico realmente importante. La Revolución Industrial y las industrias textiles que se implantaron en la ciudad conllevaron la llegada de población de fuera de Barcelona a la ciudad. Así, pues, de 30.000 habitantes en el año 1720, se pasó a 120.000 en el 1830. Unos datos, pues, realmente destacables.
Es la época de las llamadas “cases amb volades”, casas en cuyas fachadas se aplicaba un añadido para realojar a más población, y de las calles cerradas mediante puentes.
El Convent de St. Agustí es uno de los ejemplos de la aplicación de la Llei de Floridablanca (1775), antes comentada, para ganar terreno saneado mediante la construcción de plazas parroquiales sobre cementerios los cementerios de las distintas iglesias y conventos de la ciudad.
3) Cogemos la calle de la Princesa, el eje horizontal que cortó la ciudad de un extremo al otro, también citado al inicio de la entrada como uno de los proyectos más innovadores que se han aplicado en la ciudad, para dirigirnos hacia esas murallas que reprimieron durante tanto tiempo Barcelona.
¡Fijaos en una de las calles, antes de llegar a Via Laietana, de vuestra derecha! Veréis uno de esos puentes construidos sobre las calles para alojar a la población.

4) Murallas romanas en la Plaça de l’Àngel

5) Calle de la Llibreteria, 2:
En ella, podréis contemplar la única “casa amb volada” que queda en la ciudad pues, en motivo de la visita del rey Carlos IV a Barcelona, se aplicó un proyecto urbanístico que las destruyó casi todas para, así, dar la imagen de una ciudad más libre y limpia.

Fotografías de Arqtitud
6) Por la calle de la Dagueria, nos adentramos a la Plaça de St. Just i Pastor, otro ejemplo de la aplicación de la Llei de Floridablanca con el añadido que su objetivo no fue simplemente social para higienizar la zona sino que, además, dado que nos encontramos en el barrio de St. Just, uno de los más ricos de la Barcelona del momento con palacios tales como el del Rey, el Palau Moixó o el Cercle de les Belles Lletres, se aprovechó para dar una mayor imagen y calidad de vida a esas familias pudientes que vivían en la zona.
Fotografías de Arqtitud
7) Plaça St. Jaume:
Otro ejemplo de apertura de una plaza con el fin de sanear la zona densamente construida y poblada pero, esta vez, no se trata de la aplicación de la Llei de Floridablanca sino de ese eje horizontal motivo principal de nuestra ruta, el eje Ferran – Princesa.
Se amplió, pues, el Foro Romano y se trasladó la pequeña iglesia de St. Jaume que da nombre a la plaza a la calle Ferran para abrir este gran espacio desde el que se iniciaría este eje, una calle de 9m de ancho que uniría los dos extremos de la ciudad bajo un ideal completamente racional sólo propio de la época en la que nos encontramos: un Ayuntamiento Constitucional y finales de la Ilustración.
8) Entramos en el Call Jueu de Barcelona, concretamente, a la Plaça de St. Felip Neri para contemplar otra aplicación de Llei de Floridablanca. Esta vez, sin embargo, la plaza que se abrió fue la Plaça Nova, la de la Catedral, trasladando piedra a piedra las edificaciones del lugar a un antiguo cementerio judío localizado en la actual Plaça de St. Felip Neri.
Sin lugar a dudas, se trató del punto más emotivo de la ruta, especialmente teniendo en cuenta la actuación que el Quartet Jujol llevó a cabo en ella.
Fotografía de Arqtitud

9) Passatge del Crèdit:

La calle Ferran, de la misma manera que sucedió con las anteriores aperturas de calles como serían el caso de la calle Ample o Montcada, fue el lugar destinado a las grandes familias de burgueses de la época.
Casas lujosas y tiendas (primera vez que los bajos de las edificaciones no son simplemente parte de los palacios sino que se piensa también en los comercios y, por lo tanto, se le da una función de lugar de paseo a la calle) se ubicarían en la calle Ferran.
De esta manera, desembocando en la calle Ferran, el Passatge del Crèdit, con su arquitectura de hierro (uno de los exponentes más interesantes de Barcelona en cuanto a esta técnica se refiere) y lujo, sería también un ejemplo de ello.
10) Plaça Reial:
Plaza de estilo neoclásico construida sobre unos terrenos abandonados, en honor al rey Fernando VII (de ahí su nombre), bajo el mismo proyecto de la calle Ferran y conectada con las callejuelas del Barrio Gótico mediante pasajes afrancesados.
Como curiosidad, decir que se trata de una plaza con forma de trapecio, a pesar de que visualmente parezca cuadrada, cosa que se consiguió gracias a la modificación progresiva de la distancia entre pilastras.
11) Punto final: Mercat de St. Josep o de la Boqueria
En el mismo lugar en el que se ubicó el destruido convento de St. Josep y el Pla de la Boqueria, se construyó, 25 años más tarde que la calle Ferran, este mercado cuyo objetivo era dar un lugar estable donde poder vender sus productos a los mercaderes que, desde la Edad Media, se instalaban en esta zona cada día de manera ambulante.
Cabe destacar que ya no nos encontramos en un Raval de campos y conventos (lo que siempre había caracterizado esta zona de Barcelona, de ahí su nombre… Raval = arrabales), sino que, dada la masificación de la población, en esta zona ya había también edificaciones, calles y movimiento propio de una gran ciudad.
En la zona, pues, se construyó una gran plaza aporticada que, años más tarde, se cubrió con una cobertura de hierro, dándole la forma de mercado de la cual hoy en día goza.
 
Fotografía de Arqtitud

 

Sin más que añadir… simplemente… ¡Gracias!
 
¡Muchísimas gracias a todos los que vinisteis a la ruta y colaborasteis a que fuese una tarde de lo más interesante!
 
Y… ¡Gracias a Arqtitud! Por darme esta oportunidad y permitirme disfrutar de la magia de esta gran ruta por el sentido horizontal de la Barcelona moderna!

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