La Diada de Catalunya

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11 de septiembre, la Diada, máxima festividad de Catalunya y momento en el que todos salimos a la calle para festejar una larga tradición que, sin embargo, no siempre fue aceptada en España, encontrando incluso momentos en los que fue prohibida y perseguida.

Muchos son los que lucharon y murieron por ella para que ahora nosotros podamos disfrutar de las celebraciones, actividades y eventos que la Diada conlleva, las jornadas de puertas abiertas en lugares como la Generalitat de Catalunya o el Parlament, además de algún que otro museo, y los dulces que se elaboran en las pastelerías expresamente para ello.

Senyeres ondeando en los balcones, calles repletas de animación y gente y tradiciones que, año tras año, se llevan a cabo en enclaves destacados de la Guerra de Sucesión del 1714, pues al final al cabo es lo que rememoramos, como el monumento a Rafael Casanova o el Parc de la Ciutadella.

Un buen ejemplo es la conmemoración de la Coronela (hablamos de ellos en la entrada dedicada a los Jardins del Baluard) y els Miquelets a Rafael de Casanova y al Fossar de les Moreres.

 

O el mercado de productos catalanes y distintos conciertos que se llevan a cabo cada año en Arc de Triomf.

 

Pero todo ello hace que me cuestione algunos puntos que nunca acabo de entender y que, finalmente, me decidí a buscar y, como podéis ver, compartir con todos vosotros y vosotras…

¿Qué celebramos exactamente?

Rememoramos la caída de Barcelona, en el año 1714, ante las tropas borbónicas durante la Guerra de Sucesión y la pérdida de derechos y competencias catalanas, así como también de instituciones de larga tradición, incluso de procedencia medieval, como podría ser por ejemplo el Consell de Cent, a modo de represión hacia todos aquellos que lucharon al lado de los Austrias.

Pero… ¿Por qué celebramos una derrota? ¿Por qué festejamos el día 11 de septiembre la Diada de Catalunya cuando algunas localidades del país, como podría ser Cardona, aún batallaban por esas fechas e, incluso, no cayeron hasta bien entrado el año 1715?

Creo que debemos de ser uno de los pocos pueblos que celebramos ese momento en el que tanto sufrimos en vez de rememorar una victoria. Este tema es algo que siempre me ha parecido de lo más curioso y, tras indagar un poco, encontré que, no es que los catalanes seamos un poco “masoquistas” (¡que a veces también!  ;)  ) sino que realmente encontramos un motivo detrás de esta larga e importante tradición catalana.

Una celebración que simboliza esa unión ante un problema común que, a pesar de que se fuese dando poco a poco en cada una de las localidades catalanas que iban cayendo en manos borbónicas (aunque cabe también destacar que algunas de ellas fueron ya borbónicas de buen principio, los llamados “botiflers” despectivamente por los austriacistas) acabó afectando a todos por igual, ya que, al fin y al cabo, todos perdimos los mismos derechos y rasgos culturales e identitarios.

Pero también se trata de algo que se inició en la ciudad de Barcelona y que, por extensión, se fue fijando paulatinamente en el resto de Catalunya. Y es que la Diada de Catalunya tiene sus inicios en un Réquiem que se llevó a cabo en la Parroquia de Santa María del Mar en el año 1886, en una misa conmemoración en recuerdo de todas esas víctimas que fallecieron en la Guerra de Sucesión organizada por el Centre Català.

Sin embargo, como en muchos otros momentos de la historia de Catalunya, se trató de una misa con algún que otro problema por parte del gobierno central quien, a través del General Martínez Campos y del Obispo de Barcelona Dr. Jaume Català i Albosa, no permitió el parlamento fúnebre del sacerdote con sentimientos patrióticos Jaume Collell i Bancells.

Esquela en El Barcelonés el 10 de septiembre del 1886

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Y… ¿Quién era Rafael Casanova? ¿Por qué le rendimos homenaje a él el 11 de septiembre y no a otros héroes de la Guerra de Sucesión que sí murieron en o a causa de ella?

Josep Moragues (encarcelado, torturado y ejecutado y cuyo cuerpo, a pesar de las súplicas de su viuda, mostrado dentro de una jaula durante 12 años en el Portal del Mar), Antonio de Villarroel (fallecido encerrado en una celda de la Coruña, en unas condiciones paupérrimas, que se inundaba continuamente con las olas del mar que entraban en ella, provocándole una parálisis total de las piernas, a pesar de que se creyese durante mucho tiempo que finalmente fue perdonado por los Borbones en la Paz de Viena) y muchos otros nombres que lucharon en el lado de los Austrias se merecen una conmemoración de las magnitudes de Rafael Casanova.

Sin embargo, el que acabamos conmemorando el día 11 de septiembre fue este último, Rafael Casanova, alguien que luchó por la Barcelona de los Austrias comandando la Coronela pero que, a pesar de caer herido y de ser requisado por los Borbones de sus tierras, no sufrió ni por un asomo como las dos personas antes citadas. Aún así, fue quien acabó convirtiéndose un poco en el símbolo de todos ellos, de todos los caídos en el sitio de 1714 en Barcelona y, una vez más por extensión, de la misma manera que ocurrió con el Réquiem de Santa María del Mar, también de todos los que cayeron en Catalunya.

Pero, de la misma manera que sucede en la pregunta anterior, también encontramos un motivo detrás de todo ello de lo más curioso.

Nacido en Moià en una familia de terratenientes dedicados a las explotaciones agrícolas y al comercio de la lana y el grano y enterrado en St. Boi (lugar de nacimiento de su esposa, hija de una acaudalada familia y con la que vivió en la calle Banys Nous, donde todavía ahora podéis encontrar una placa que lo conmemora), Rafael Casanova, político y abogado de la “Comunitat de Preveres de Moià”, se ha considerado el símbolo de la resistencia de los catalanes en contra de los Borbones y a favor de los Austrias en la Guerra de Sucesión del 1714.

Es por ello que, dentro del Pla Cerdà, cuando Víctor Balaguer se encargó de nombrar las calles del Eixample, de la misma manera que dedicó una de ellas a Villarroel, también lo hizo con Casanova. Como curiosidad, a pesar de que nos salgamos un poco del tema, decir que se trata de dos lugares que escaparon de la censura del franquismo por dos motivos de lo más divertidos, a pesar de las connotaciones claramente catalanistas que tenían ambos. En el primer caso, por tratarse de un nombre castellano y, en el segundo, por confundirlo con Giacomo Casanova, el mítico veneciano que fue arrestado en el 1768 en la Ciutadella de Barcelona.

En la Exposición del 1888, se decoró el Saló de Sant Joan con distintas esculturas de hombres ilustres catalanes. Entre ellos, encontramos la de Rafael Casanova la cual, a pesar de que todas ellas, junto con las del monumento al Dr.Robert, durante el franquismo fuesen fundidas para crear la Virgen de la Mercè que luce actualmente la basílica en su cúpula y material de guerra, consiguió escapar gracias a los esfuerzos del arquitecto municipal Adolf Florensa i Ferrer y Lluís Iglesias i Mangot, encargado de habilitar la zona del Palau Nacional destinada a las pinturas de Taüll.

La cuestión… que es a partir de esta escultura de Rafael de Casanova, juntamente con el Réquiem que os he citado unas líneas antes, que se empezó a gestar la creación de la Diada de Catalunya.

En el año 1897, tiene lugar la primera ofrenda floral al monumento de Rafael Casanova (en este momento todavía al lado de Arco de Triunfo). Según parece, Agustí Valls i Vicens, gran ilustre catalán y fundador de instituciones como el Cercle Artístic de St. Lluc, se indignó de tal manera ante las palabras de un transeúnte mientras contemplaba la escultura de Rafael Casanova que creó la poesía que, tras ser presentada en una conferencia de recuperación de los héroes de la Guerra de Sucesión organizada por la Lliga Catalana, despertó tal interés que se acabó declarando la Diada de Catalunya el día 11 de septiembre.

¿Las palabras del transeúnte? “Mira, éste parece que pide agua”, haciendo referencia al rostro con la boca abierta de Rafael Casanova en la escultura.

¿La poesía que levantó el interés de los catalanes en declarar la Diada el día 11 de septiembre? “Davant l’estàtua d’en Casanova”

¿La consecuencias? Ocho jóvenes, tras festejar el 11 de septiembre en la Associació Popular Catalanista, hicieron una corona con las ramas decorativas de la fiesta y las llevaron a Rafael Casanova.

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En el año 1901, con la euforia tras el éxito de la candidatura de los Quatre Presidents (Lluís Domènech i Montaner, Bartomeu Robert, Albert Rusiñol y Sebastià Torres) de la Lliga Regionalista, distintos jóvenes llevaron flores a Rafael Casanova y, no sólo eso, sino que se dieron cuenta de que otros ya lo había hecho también antes que ellos ese mismo día, a pesar de que rápidamente la policía llevase a cabo detenciones varias. Se dice que los detenidos llegaron a la Modelo cantando Els Segadors.

Ahí es cuando podemos decir realmente que nació la tradición de llevar ofrendas florales a su escultura cada 11 de septiembre y, es más, que se afianzó la Diada de Catalunya.

Antes, sin embargo, en el año 1889, cabe destacar que ya había habido alguna que otra concentración delante de la estatua de Rafael Casanova, aquel que consideraron que mejor podía entender sus preocupaciones, como podría ser el día en el que se abolió el derecho civil catalán, a todo aquel que fuese hijo de catalanes y no hubiese nacido en Catalunya, por parte del gobierno central.

¿La actual localización de la estatua de Rafael Casanova?

En motivo del 200 aniversario de la caída de Barcelona, se movió la escultura al lugar donde la podemos encontrar todavía ahora, en la antigua ubicación del Portal Nou de la muralla de Barcelona, lugar donde cayó herido (que no muerto, a pesar de lo que durante mucho tiempo se creyó a partir de falsos mitos que se crearon a partir de la confusión de su apellido con “Casanovas”) Rafael Casanova.

 

¿Evolución de la Diada?

A pesar de que la época de la República fuese una tregua para la celebración de la Diada, especialmente importante con el entusiasmo de la creación del Estatut del 32, durante las dictaduras de Primo de Rivera y Franco fue prohibida e, incluso, peligrosa de celebrar, motivo por el cual se convirtió en una celebración clandestina sólo llevada a cabo abiertamente desde el exilio.

En el año 1964, sin embargo, en motivo del 250 aniversario de la caída de Barcelona, la Diada empezó a ver su luz y se llevó a cabo una concentración (manifestación no podemos llamarla dado que estaba prohibida) en movimiento, a especie de paseo multitudinario, llevando a cabo incluso sus semáforos, de un elevado número de personas por los alrededores de la estatua de Rafael de Casanova.

En Montserrat se llevó a cabo también una pequeña plegaria y en St. Boi y Sabadell pequeños homenajes. En definitiva, pequeñas acciones que darían paso al retorno de la Diada tras el franquisomo. Primero, en el año 1976 con importantes actos en St. Boi, Barcelona, Moià y Girona y, posteriormente, la gran Diada conocida por todos y todas del año 1977.

 

Finalmente… ¿Qué sabemos del Fossar de les Moreres?

Durante el franquismo, lo que fue una antigua fosa a la que fueron a parar muchos de los cuerpos de los fallecidos en la Guerra de Sucesión, se convirtió en un aparcamiento y aquella placa que el grupo juvenil Els Néts dels Almogávers colocó en el año 1913, en el primer acto que se llevó a cabo en el Fossar de les Moreres, con una frase de Pitarra, tuvo que ser restituida en el 1977 por su mal estado.

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Fossar de les Moreres antes de su rehabilitación en el año 1977, fecha en la que volvió a ser conmemorado

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Actualmente, como ya sabéis, la imagen de la plaza es muy distinta a la de antaño, especialmente teniendo en cuenta de que ya no tenemos el antiguo Puente de Santa María, unión entre el Palacio del Virrey y la Basílica de Santa María del Mar, en ella, pero se continúan llevando en ella actos cada 11 de septiembre.

 

¿Para continuar indagando en el tema?

Este libro lo encontré en La Setmana del Llibre en Català de este año y la verdad es que incluye un sinfín de información para continuar aprendiendo sobre todo ello.

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Además, para más información y material documental y fotográfico, podéis consultar este apartado de la página web del Arxiu Històric de Barcelona arxiuhistoric.bcn.cat/onzesetembre

En definitiva, una festividad de lo más bonita que aún retoma más valor si la conocemos un poco más, ¿no os parece?    ;)

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