La Foradada, un paraje de cuento de hadas en Osona

 
Porque a tan sólo unos cuantos kilómetros de Barcelona hay lugares de cuento y realmente mágicos, que se merecen, no sólo ser visitados sino, además, disfrutados por todos nosotros, hoy, en el apartado Salidas desde Barcelona, nos desplazaremos hasta Santa María de Corcó, a la comarca de Osona.
A partir de dicha localidad y gracias, una vez más, a las excursiones que nos propone Guillem, desde el emblemático puente medieval de piedra, nos dirigiremos a La Foradada, una piedra, como indica su nombre “agujereada”, que, gracias a la riera de les Gorgues, se convierte en un lugar lleno de encanto al que llegar a él se convertirá en una entrañable experiencia.

Especialmente en invierno, momento en el que la cascada formada por dicho torrente es más abundante (en verano puede ser que no haya ni cascada), la salida se complementa de un paisaje invernal realmente bello, típico de la comarca de Osona.

Veréis que las indicaciones están presentes en todo momento. Además, destacar que se trata también de una excursión fácil y corta, ideal para hacer especialmente con niños, dadas las características del terreno y de la magia de nuestro punto final.

Una vez llegado a La Foradada… ¡os aseguro que os faltarán las palabras para describir los que veréis! Especialmente, si llegáis justo en el momento en el que el sol entra por el agujero excavado en la roca y se refleja en el pequeño estanque creado por la cascada.

Si cruzáis el torrente por la parte de la izquierda y os adentráis de nuevo en la montaña, podréis pasar por detrás de la inmensa roca y salir por el agujero que desde abajo contemplabais para, así, experimentar la postal desde otra perspectiva.

Si hace más o menos frío, además, podréis incluso encontraros con la cascada semicongelada.

Una vez de nuevo en la zona del estanque, podréis observar los restos de un antiguo molino.

El regreso se realiza por el mismo camino de ida, así, pues, no encontraréis ningún tipo de pérdida. 
Si hace buen día… ¡podréis observar incluso el Pedraforca!

Llegada a Santa Maria de Corcó

Finalmente, dado que se trata de una excursión más o menos realizable en tan solo una mañana, si disponéis de más tiempo, os recomiendo que comáis en el Fussimanya, un restaurante de cocina catalana que os permitirá adentraros todavía más en la comarca de Osona.

En una entrada anterior, ya hablamos de él. Así, pues, podéis encontrar más información clickando aquí.

Una vez repuesto fuerzas, si os apetece, podéis acercaros también al Pantà de Sau, emblemático en la zona, para ver desde él esas mágicas puestas de sol que sólo podemos encontrar en Osona, cerrando, así, nuestro propio día de cuento de hadas.

Escribe tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados.