La Trinitat Nova de 1967-1980 con Tot Història

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Hace ya un tiempo, publicamos en La Bcn Que Me Gusta esta entrada, una de las tantas que se perdieron a partir de la caída del servidor de la página web, vinculada al ciclo de conferencias Fem Història – Fem Barcelona que se llevó a cabo ya hace un tiempo en el Centre Cívic Pati Llimona bajo la organización de Tot Història Associació Cultural.

Afortunadamente, gracias a que la Asociación la publicó en su página web, he podido recuperarla y colgarla nuevamente en La Bcn Que Me Gusta, algo que me apetecía hacer, a diferencia de otras entradas cuyo contenido quizá es algo más superfluo, dado su alto contenido histórico y social, al tratarse también de una de esas pequeñas historias de nuestra ciudad que dan valor a lo que somos hoy.

El contenido de esta entada, pues, procede de la última charla que se llevó a cabo en dicho ciclo de conferencias; un encuentro realmente interesante, no sólo porque permitió a los asistentes conocer la realidad de una manera más cercana de un barrio conocido por todos, Trinitat Nova, sino también por el hecho de tratarse de una conferencia muy íntima, llena de sentimiento y momentos realmente bonitos que nos mostró que, con valor, motivación y batallando conjuntamente, hombro a hombro, con aquellos que necesitan lo mismo que nosotros, todo es posible.

¿Su título? “Un flaix de l’evolució històrica de la Trinitat Nova 1967 – 1980, experiència del treball social comunitari al barri”

¿Su conferenciante? Matilde Climent, trabajadora social, formada desde la rama de la psiquiatría, de la Trinitat Nova durante el franquismo y la Transición, aparte de creadora del Banc d’Aliments. Por ambos trabajos para la ciudad de Barcelona, se hizo merecedora de la Medalla d’Honor Ciutat de Barcelona en el 2013.

 

¿Cómo era la Trinitat Nova de los años 60?

Un lugar abandonado de la mano de Dios… Sin mercado donde ir a comprar (las mujeres tenían que desplazarse andando por todo el barranco hasta el Mercat de Montserrat, bastante alejado de la Trinitat); vías llenas de ratas, alimentadas por la basura de las calles, pues no disponían de algo tan básico como contenedores, y sin asfaltar; propagación de orugas, con sus consecuentes alergias en los niños que jugaban en la calle, a causa de no podar los árboles; falta de un practicante en el barrio, encontrando el ambulatorio más cercano en Fabra i Puig, así como también de un transporte que comunicase el barrio con el resto de la ciudad…

Una lista de necesidades innumerable es la que redactaron las mujeres del barrio cuando Matilde Climent inició su labor en Trinitat Nova, tras entrar a trabajar para el Ajuntament de Barcelona y ser trasladada al centro social, creado por los mismos vecinos, del barrio. En él, se realizó una primera experiencia piloto que acabó siendo la semilla de todo lo que se crearía a posteriori. Se trataba de la organización de unas actividades veraniegas infantiles, con monitores voluntarios del barrio, de tal manera que los mismos vecinos eran los que se involucraban en él.

A partir de estas convivencias, Matilde reunió a las madres de los niños del barrio y les pidió que elaborasen la lista de necesidades citada en unas líneas anteriores. Cada martes, aprovechando que los niños aún estaban en el colegio, se reuniría con ellas e intentarían buscar la forma de solucionar las propuestas realizadas, de entre las cuales se priorizarían dos necesidades básicas, la creación de un mercado en el barrio y conseguir la recogida de basura.

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Ocupación vecinal de la planta asfáltica para convertirla en el Ateneu Popular de Nou Barris (1977)

 

¿Qué hizo Matilde Climent para Trinitat Nova?

A partir de lo aprendido sobre trabajo social comunitario en lugares como la Ciudad de los Muchachos de Av. Tibidabo, Matilde Climent empoderó de manera individual a estas mujeres, consiguiendo que, rápidamente, se hiciesen el proyecto suyo y, a su vez, se sintiesen autorrealizadas en una época en la que la mujer tenía poco que decir.

Es decir, que mientras los hombres se encargaron de la lucha antifranquista y de todo aquello más relacionado con sus derechos laborales, fueron las mujeres quienes se encargaron de las mejoras sociales de Trinitat Nova, gracias al trabajo de Matilde como pieza coordinadora de todo ello. Coordinadora porque ella nunca fue la que realizó la acción en sí misma, sino que siempre se mantenía neutral y discreta, de ahí que tanto los partidos de derechas como los de izquierdas felicitasen su labor. Ella simplemente guiaba a todas esas mujeres para que fuesen ellas mismas las que tomasen fuerza y reivindicasen lo que les pertenecía, una reivindicación llevada con educación pero, al fin y al cabo, reivindicando, pues todo aquello que pedían eran derechos fundamentales para sus vecinos que se debían conseguir.

Una promoción de la mujer intrínsecamente es lo que Matilde Climent realizó en Trinitat Nova, es decir, que consiguió que esas mujeres se sintiesen útiles y activas en su comunidad y, junto a ello, que esa misma comunidad creciese gracias a ellas. En definitiva, lo que llevó a cabo fue una aplicación del trabajo social comunitario en Trinitat Nova.

Se reunieron con el Regidor del Distrito (siempre redactaban una carta tras los encuentros para hacer constar por escrito la conversación mantenida y las conclusiones extraídas) y consiguieron contenedores de basura para el barrio, los cuales dio la casualidad que fueron los primeros contenedores de Barcelona.

Pero, no sólo eso, sino que, posteriormente, consiguieron también un mercado que, además, fue el primero de Barcelona con un servicio de guardería y aparcamiento incluidos; la llegada de los autobuses números 50 y 51, prolongados desde Via Júlia y suponiendo una remodelación de las calles del barrio para que pudiesen pasar por ellas; la iluminación de las calles y la creación de una residencia de abuelos, entre muchas otras cosas.

“Las mujeres de la Trinitat” les llamaban; todo el mundo las conocía y respetaba, sabiendo que tenían que escucharlas pues lo que reclamaban lo sentían como propio y necesario que era.

Para conseguir una motivación paralela que no provocase que la lucha reivindicativa cayese, Matilde organizó también un conjunto de cursillos en los que cada una de estas mujeres enseñaba al resto aquello que sabía. Una cadena de favores o intercambio de servicios que se unía a ese proceso de empoderamiento de la mujer. Todas eran útiles en aquel objetivo común, creando una unión de esfuerzos vital para continuar con todo aquello. Algunos ejemplos son los cursos de socorrismo que se llevaban a cabo, aprovechando el papel del médico en el barrio, o de cerámica gracias a la involucración de Maria Àngels Mariola, entre otros.

Pero, lo más importante, las familias quedaban equilibradas pues en ellas no sólo era el hombre el que batallaba, sino también la mujer y, como consecuencia, también los hijos, que disfrutaban haciendo de monitores o participando en las actividades realizadas.

Y, no sólo eso, sino que en cada uno de los objetivos conseguidos, venían también las más altas representaciones de la Administración Pública a inaugurarlo ya que estas mujeres conseguían, con su carisma y fuerza, que todo el mundo se implicase en cada uno de los derechos que reclamaban. La Administración Pública también se sentía útil y, en definitiva, la lucha por estos derechos se convirtió un poco en algo de todos, en un proyecto común donde todos y cada uno de los implicados tenía su propio papel.

Trinitat Nova dejó de ser un suburbio, un lugar donde se malvivía, para llegar a ser un barrio con las necesidades más básicas cubiertas gracias al papel de Matilde Climent pero, sobre todo, de todas estas mujeres que batallaron por ello durante 10 años, convirtiéndose en una fuerza viva en el barrio, y a ese esfuerzo compartido entre todos sus implicados.

 

¿Otro personaje clave en todo ello?

El Padre Abelardo Sairach, un sacerdote obrero que batalló y batalló en todo ello, coordinando los dos movimientos, el más político de los hombres y el social de las mujeres. Pero, sobre todo, se trata de un hombre que se hizo querer, que se involucró de tal manera que todo el mundo aún ahora lo recuerda (algunos de los asistentes a la conferencia lo mencionó con gran cariño), por su bondad (todo lo que tenía es lo que daba a su pueblo) y por su carácter carismático (¡se dice que hasta tenía un Che Guevara en el altar de la iglesia de San Narcís!).

Una lucha, pues, en la que todos y todas participaron. El proyecto, sin embargo, quedó silenciado durante mucho tiempo, quizá por el hecho de que no se pudiese apropiar de él ningún partido político, precisamente por ese carácter neutral y del hecho que se llevase siempre a cabo desde el lado más social y no tan político. Sin embargo, todo ello se convirtió finalmente en una tesis demostrable redactada por la misma Matilde Climent, con varias copias en Barcelona y consultable desde cualquier biblioteca pública de la ciudad. Un recopilatorio de todas esas cartas que realizaron, de todos los agentes que participaron y de todos los procesos que se llevaron a cabo en esta lucha por la dignidad de Trinitat Nova.

El título de este dossier, entregado por todas esas mujeres que fueron protagonistas en él al Ajuntament de Barcelona, es el mismo que el de la conferencia a la cual asistí, “Un flaix de l’evolució història de la Trinitat Nova 1967 – 1980, experiència del treball social comunitari al barri”.

Para concluir, sólo decir que con esta conferencia pero, sobre todo, con el trabajo de Matilde Climent, pudimos aprender cómo la reivindicación a partir del trabajo comunitario es posible, algo a lo que estamos completamente acostumbrados a ello actualmente pero que, en su momento, se trató realmente de una acción innovadora. Se consiguió crear una consciencia de grupo, a partir de las competencias individuales de cada uno, que realmente se convirtió en esa herramienta que tanta fuerza tuvo en todo el proceso, pero, sobre todo, en una vía necesaria para que fuesen ellas las que lo llevaran a cabo. Fueron las mujeres las autoras de su propia historia y la de su barrio, una historia muy distinta a la de la perspectiva más política, una historia redactada desde una perspectiva social en la que fueron ellas mismas las protagonistas.

Lo más bonito de todo ello fue también el hecho de que algunos de los asistentes de la conferencia se acordasen de todo ello y, lo que es aún más interesante, que lo usasen algunos de ellos,  incluso, como ejemplo para solucionar algunos de los problemas sociales que actualmente vive el barrio.

En definitiva, fue todo un honor poder asistir a las palabras de Matilde Climent, no sólo por todo lo que aprendimos con ella sino, especialmente, por todo lo que vivimos durante la sesión.

 

Para más información:

Tot Història Associació Cultural   tothistoria.cat

Pati Llimona   patillimona.net

Pont dels 3 ulls, infraestructura a recuperar   www.ccma.cat/324/surt-a-la-llum-el-pont-dels-tres-ulls-una-fita-historica-a-nou-barris/noticia/2646574

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