¡Leopoldo Pomés en La Pedrera!

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¡Nueva propuesta cultural! Y es que, una vez más, La Pedrera nos ha preparado una exposición temporal de lo más interesante, no sólo para los amantes de la fotografía, sino también para todos aquellos y aquellas que han vivido una época que ha marcado nuestros días.

Porque… ¿os suena el anuncio del coñac Terry, por ejemplo? ¿O el vídeo que se realizó para la candidatura de Barcelona en los Juegos Olímpicos del 1992? ¿Y el anuncio de Freixenet Carta Nevada, esa gran inversión que hasta nuestros días sigue retransmitiéndose cada Navidad, apostando con un actor o personaje reconocido?

Todas estas grandes creaciones pertenecen a un mismo protagonista, a Leopoldo Pomés, fotógrafo, publicista y ante todo artista. Un personaje que nos ha dejado un gran legado y que, aún a ahora, a sus 84 años, no para de sorprendernos en todo momento.

La Pedrera, pues, ha apostado por este gran personaje, un fotógrafo que ha destacado concretamente por sus mujeres, por todas esas musas que ha ido fotografiando a lo largo de su carrera profesional pero que, sin embargo, esconde una obra de lo más interesante que va mucho más allá de lo que conocemos a primera vista de él.

De esta manera, dicha exposición, comisariada por Julià Guillamon, precisamente lo que pretende dar a conocer es a este Leopoldo Pomés más desconocido y completamente polifacético, capaz de tocar cualquier ámbito y, no sólo eso, sino también destacar y dejarnos boquiabiertos en cada uno de ellos.

 

La Bcn Que Me Gusta, junto con un grupo de bloggers de Barcelona, tuvo la oportunidad de asistir a una visita comentada por el mismo comisario. Una experiencia realmente interesante que, sobre todo, nos permitió conocer de primera mano todas aquellas anécdotas que giran alrededor de la realización de una exposición y de su creador, conociendo, así, todos esos detalles de Leopoldo Pomés que de otra manera no hubiésemos podido conocer.

En esta exposición, pues, encontramos distintas áreas que se corresponden con la obra del artista. Concretamente, tres partes que convierten esta exhibición de fotografía en algo atípico, dado que las fotografías expuestas siguen en todo momento un orden narrativo, adecuado al transcurso y el desarrollo de la obra del autor. De esta manera, en la primera parte, encontraríamos piezas de sus inicios como fotógrafo, de esa etapa en la que se relacionaba con los más altos exponentes artísticos de su época en las famosas Galerías Laietanas, especialmente alrededor del grupo del Dau al Set, y en la que pretendía, mediante la fotografía, expresar los mismos valores y criterios estéticos de la pintura;  en la segunda parte, se haría referencia a sus éxitos en el ámbito de la publicidad; y, finalmente, en la tercera parte, encontraríamos un apartado de miscelania donde se englobarían todos esos ámbitos alejados de la pintura, como podría ser la creación de restaurantes o la literatura, que también giran alrededor de su obra.

¿Características comunes en gran parte de sus fotografías?

El uso del paisaje urbano y del elemento humano dentro del primero como hilos conductores de sus obras. De esta manera, podríamos decir que se trata de una fotografía con una alta visión crítica y social, a la par que humanista, en un contexto de post II Guerra Mundial crudo y complicado.

El trato de la materia en su fotografía, de la misma manera que se hacía a través de la pintura, es también algo destacable, así como también la fotografía a plena hora punta, con una luz directa y sin ningún tipo de sombra (se dice que incluso usaba un fluorescente para matar la sombra), creando una figura bien recortada, en gran parte de sus retratos.

Aparte, cabe destacar también su tendencia natural al uso de la fotografía en blanco y negro, encontrando tan sólo algunas fotografías en color en su viaje a la Europa de la Guerra Fría, o el recurso de usar siempre un personaje que mira alguna escena concreta en sus obras.

En mi opinión… ¿Las mejores piezas?

La serie de imágenes robadas, de todo ese conjunto de fotografías en las que los protagonistas viven juntos pero alienos los unos de los otros y las fotografías de “sus mujeres”, todas ellas con una gran claridad, elegancia y sofisticación, pero siempre con esa capacidad de sorpresa e imprevisto. El anuncio de las medias Rodiflex, con Teresa Gimpera como modelo de unas medias que permitían doblar la pierna, es también algo  en su obra.

¿Su primera foto remunerada? El anuncio para los bañadores Meyba (1959)

¿Su modelo favorita? Su esposa, Karin.

¿Uno de sus temas más recurrentes? El caballo

 

Por otro lado, destacar que se trata de una exposición con determinados puntos adaptados a personas con algún tipo de minusvalía visual a partir de la representación en relieve de las obras más relevantes de la colección.

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Y, a continuación, un detalle de la exposición con algunos de los anuncios realizados por Leopoldo Pomés, la rama que realmente lo hizo conocido como fotógrafo, a pesar de que él no estuviese muy de acuerdo con ello. Él quería ser artista, usar su cámara como un medio más de representación artística, equiparándose con los más destacados miembros de dicho ámbito. Es por ello que considerase este tipo de trabajo como un sustento para ir viviendo y que, por lo tanto, al mismo momento que realizaba sus encargos publicitarios, acomodase a las mismas modelos del anuncio y realizase con ellas también fotografías de autor.

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Pero lo que realmente nos sorprendió a todos y a todas es el hecho de que, aparte de a la fotografía, se dedicase también a la cocina y a la literatura y que, por ejemplo, restaurantes como la tortillería Flash Flash (restaurante inaugurado tras una fuerte enfermedad de hígado que no le permitía comer tortillas, una de sus grandes pasiones) o Il Giardinetto (en recuerdo a la madre de su gran amigo Ricardo Bofill, quién cocinaba la pasta como nadie), dos destacadas instituciones barcelonesas gastronómicamente hablando, fuesen creadas y diseñadas por él.

En definitiva, algo que nos muestra que Leopoldo Pomés es una persona realmente inquieta, con ganas de probar y experimentar con distintos temas y ámbitos, uno tras otro, incluso actualmente en su avanzada edad.

Como conclusión, pues, “Leopoldo Pomés, Flashback” es una exposición realmente recomendable, capaz de encontrar el  equilibrio entre lo inédito y lo más conocido y que nos ayuda a acercarnos a una figura artística conocida y desconocida a la vez, a un personaje con un sinfín de trabajos por descubrir y, sobre todo, vivir. Y es que Leopoldo Pomés, más que un fotógrafo, es un creador, alguien capaz de obtener distintos resultados a partir de todo aquello que se le cruza.

Es precisamente todo esto lo que podemos aprender en esta nueva exposición de La Pedrera, vigente hasta el 12 de julio.

Para más información:

www.lapedrera.com/ca/exposicions/fotografia/leopoldo-pomes-flashback 

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