Museu de les Carrosses Fúnebres



Hoy presentamos un apartado nuevo en el blog, los Cementerios, porque la muerte también forma parte de la vida y, obviamente, de la ciudad de Barcelona.

Abrimos este apartado, pues, con un museo, el Museu de les Carrosses Fúnebres de Barcelona, localizado en el Cementiri de Montjuïc, un lugar al que nunca había entrado antes pero que, sin embargo, aprovechando la visita guaida gratuita que se lleva a cabo los sábados a las 12h, aprendí muchísimo y me adentré en un mundo interesantísimo y hasta entonces desconocido para mí.

Un museu de entrada gratuita que recoge todas aquellas carrozas, antes expuestas en el Tanatorio de Sancho de Ávila, que sirvieron a tantas personalidades y barceloneses a pasar del mundo de los vivos al de los muertos.

Un paseo por la historia de este medio de transporte tan peculiar que se inició especialmente a partir de la municipalización de los servicios fúnebres en el s. XIX, cuando los cementerios pasaron de estar en el interior de las ciudades y cerca de las iglesias, al exterior (el Cementerio del Poblenou fue el primero de ellos, creado en el 1775, a pesar del rechazo de la población a causa de su distancia respecto a Barcelona) y se hizo obligatorio el uso de dichas carrozas para el transporte de sus féretros, no sólo para ahorrar en cuanto a tiempo sino también para evitar los problemas de robos y lobos durante la caminata.

De esta manera, en el Museu de les Carrosses de Barcelona, podemos encontrar una importante colección de estas carrozas: de las más o menos lujosas (algunas funcionaron para grandes personalidades), de las blancas (para niños y doncellas) y hasta de las de acompañamiento (llamadas también de la viúda o del respeto, sin ningún tipo de decoración fúnebre pues tenían también otros fines) y motor.

Un total, pues, de 13 carrozas, 6 coches de acompañamiento y 3 a motor.

Algunas con cúpulas o techos acolchados, cerradas o abiertas… otras más sencillas… pero todas ellas, con su propia simbología, con elementos como la flor del opio (símbolo del sueño eterno), el alfa y omega (símbolo del principio y del fin), el búho (el que ve en las tinieblas), el reloj de arena (símbolo del tempus fugit), la corona de siempre vivas (símbolo del recuerdo eterno pues secas permanecen en el tiempo), los querubines y el ángel custodio que acompañan al difunto en su viaje al más allá, la hoja de acanto (símbolo del buen trabajo), el fuego o los leones (símbolo de protección).

 

Destacar también la Virgen Ciega como símbolo de la fe ciega.

 

¿La más importante de la colección?

La Carroza Gótica, con su decoración neogótica y morada como símbolo de luto.

Por otro lado, además, encontraríamos la más pomposa de todas que, a pesar de encontrarse en Barcelona y de tener el símbolo de la Casa de la Caritat (institución que gestionaba los servicios fúnebres antes de su municipalización), se utilizó en Madrid, de ahí también su decoración; o la Omnibus, destinada al transporte colectivo.

 

Como anécdota, decir también que, en este cortejo fúnebre, formado por los mozos, la banda de música, los miembros de la iglesia, los niños de la Casa de la Caritat, los lacayos, la carroza (el número de caballos determinaba la importancia social del difunto), la jerarquía del duelo y las coronas, entre las personalidades y familiares no había nunca mujeres pues se consideraba un acontecimiento de hombres. De esta manera, pues, las mujeres sólo presenciaban la misa anterior al entierro.

 

Coches de acompañamiento:

 

Coches a motor:

 

En definitiva, una visita de lo más interesante que nos permite adentrarnos en un mundo desconocido pero que, sin embargo, forma parte también de nuestras vidas.

 

Para más información:
www.cbsa.cat/colleccio/default.asp

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