¡Nocturna eléctrica por Barcelona!

El viernes pasado, tal y como anunciamos en su momento (tenéis la correspondiente entrada aquí), La Bcn Que Me Gusta llevó a cabo la visita guiada nocturna en bicicleta eléctrica. Una manera distinta de conocer la ciudad, no sólo porque desde su perspectiva nocturna siempre se hace diferente, sino porque, además, nos permitió probar un tipo de bicicleta en la que ninguno de nosotros habíamos montado antes… ¡la bicicleta eléctrica!
De esta manera, pues, además, de recorrernos las calles de la Barcelona iluminada, disfrutando antes de su puesta de sol desde la Barceloneta, pudimos subir a Montjuïc y contemplar unas vistas increíbles desde el Mirador de Miramar.
Después… ¡Ricas empanadas argentinas en La Bohème Dada para recobrar fuerzas! Tenéis más información de este pequeño local del Poble Sec en su página de Facebook.

¿Las bicicletas?

Emobike… ¡una casa de bicis eléctricas localizada en el World Trade Centre que abrió expresamente para nosotros!
Tenéis más información de ellos en su página web:
¿Nuestro recorrido?
Un paseo por la Barcelona desde el punto de vista urbanístico, es decir, a partir de todos esos cambios que se han ido dando a lo largo de la historia de la ciudad, empezando por su litoral, pasando por la nueva Barcelona de Plaça de les Glòries y acabando por sus dos Exposiciones Universales.
El primer punto, pues, fue el Hotel W, desde donde pudimos conocer el desarrollo del actual litoral, iniciando la explicación desde la importancia que tuvo para los layetanos, los primeros habitantes de Barcelona.
De esta manera, pudimos conocer la estrecha relación entre Barcelona y el mar, una puerta de nuevas influencias y culturas pero también de epidemias y problemas, pasando por…
… la evolución en la forma del litoral de Barcelona, con Montjuïc, el Mont Tàber y los distintos islotes que se encontraban dentro de su laguna (el mar retrocedió 800m hasta llegar a su posición actual, es decir, que la línea de costa no estaba donde está ahora);
…. por la importancia de su puerto convirtiendo la ciudad en la capital de la Mediterránea en época de Jaume I;
… por la necesidad de construir unas murallas contra los ataques de piratas y corsarios (bajo ellas se encontraban las !pudas”, tabernas que recibían este nombre por el mal olor que hacían al encontrarse justo al lado de las lagunas antes comentadas);
… o, ya más tarde, por los distintos baños de mar, como el de San Sebastián (los primeros que dejaron que hombres y mujeres se bañasen conjuntamente, cosa que significó un escándalo en la época) que se pusieron de moda en el s. XIX como práctica natural y sana y la creación de distintas entidades, como podrían ser el Club Marítimo, el Club Esportiu Barcelona o la Escola de Mar… sin olvidar los barrios de barracas como el Somorrostro convertidos, posteriormente, en la Vila Olímpica… entre otros.
Tras recorrer todo el litoral barcelonés hasta la Vila Olímpica, nos desplazamos hasta Plaça de les Glòries para conocer la Barcelona por la que la ciudad apuesta a partir, especialmente, de la demolición de su anilla vial y la creación de un gran parque lleno de equipamientos culturales.
En ella… ¡un gato enorme nos dio la bienvenida! Una instalación lumínica en motivo del Festival OFFF, uno de los mayores festivales de audiovisuales, diseño y marketing que tiene lugar en Europa y que, un año más, se ha ubicado en el Disseny Hub Barcelona, el icono principal de esta nueva etapa de la ciudad de Barcelona.
Con la llegada a Arc de Triomf, viajamos al pasado dejando atrás ese futuro de Plaça de les Glòries, para cruzarlo y entrar plenamente en la Exposición Universal del 1888, el gran evento dedicado a las Industrias Textiles y que, no sólo eso, sino que también uno de los acontecimientos que un mayor impulso significó para el crecimiento de Barcelona. En él, pues, no sólo se mostró el modernismo como estilo por primera vez a la población, a partir de sus distintos pabellones, sino que, además, significó la creación de todo un conjunto de equipamientos que equiparaban Barcelona con las distintas ciudades europeas.
Paralelamente, cabe destacar el fuerte simbolismo que tenía ubicar la exposición en la que fue la antigua ciudadela militar y represora de Felip V.
De la misma manera que sucedió en Montjuïc, pues, la demolición de una fortaleza militar hizo prosperar Barcelona. De hecho, Montjuïc y la Ciutadella, tal y como Manuel de Solà-Morales cita en su libro “Diez lecciones sobre Barcelona”, ambos son dos puntos curiosos ya que han funcionado siempre como contrapesos, es decir, que ha creado una cierta simetría al encontrarse ambos en los dos extremos de la ciudad, a la par que han simbolizado esa libertad después de la represión, los dos pulmones de la ciudad y, urbanísticamente, ese impulso para mejorar la ciudad condal a nivel de comunicaciones e infraestructuras.
Seguidamente, nos desplazamos hasta el Mirador de Miramar desde el cual, no sólo pudimos observar los distintos puntos visitados anteriormente, sino también otros iconos importantes para la ciudad como St. Pere Màrtir (importante punto de peregrinación, cada 29 de abril, para bendecir en romería los ramos de romero y tomillo que se colgarían en las puertas de las casas como protección) y el Tibidabo, ambos ubicados en Collserola, ese gran parque natural que en muchas ocasiones olvidamos que tenemos tan y tan cerca de la ciudad.
Al hablar de Collserola, no podemos olvidarnos de tratar el plan de reurbanización del Dr. Andreu, otra de las acciones urbanísticas y de crecimiento que se llevaron a cabo en la Barcelona del s. XIX y XX  que también tuvieron su peso.
Finalmente, tras recorrer el parque de Montjuïc, pasando por la Anilla Olímpica, ese símbolo de la Barcelona actual, llegamos a Plaça Espanya donde, no sólo pudimos adentrarnos en la Exposición del 1929, dedicada a la luz y la electricidad y cuyo objetivo era construir una Barcelona cosmopolita, con metro e infraestructuras que la hiciesen ser llamada la “París del mediodía“, sino que también fuimos recibidos por uno de los iconos más emblemáticos de la Barcelona iluminada, la Font Màgica.
En definitiva, pues, a partir de una salida en bicicleta distinta a las habituales, pasamos una buena velada que nos ayudó a conocer una Barcelona distinta, marcada por sus impulsos de crecimiento, a la par que disfrutábamos de su magia y encanto en bicicleta eléctrica.
¿Os animáis ahora a probar la experiencia vosotros mismos?   ;)

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