Paseos en bici (IV): Jardines de Cervantes y Palau Reial de Pedralbes

Foto extraída de Google
La nueva ruta que a continuación destacamos nos lleva hacia la zona de la ciudad con más actividad y barullo, a causa de los constantes semáforos, coches y paseantes, pero que, gracias al encanto que podemos encontrar en el último tramo de nuestro recorrido, se hace realmente recomendable de realizar en bicicleta.
Se trata de una ruta a través de l’Avinguda Diagonal desde Passeig de Sant Joan hasta su final en Zona Universitària.
En su primer tramo, a pesar de ser el más tormentoso de pasar por la ya comentada actividad urbana, podemos encontrar bellas edificaciones, como podrían ser el Col·legi dels Maristes, el monumento a Mossèn Cinto Verdaguer, la Casa de les Punxes, la Casa Comalat (podéis encontrar información de ella en una entrada de La Bcn Que Me Gusta clickando aquí), el Palau del Baró de Quadras, el Círculo Ecuestre de Barcelona, la Casa Serra (Diputació de Barcelona) o la Casa Miquel Sayrach, entre otras.
Foto extraída de Google
Sin embargo, a partir de la Plaça Francesc Macià, el paseo adquiere otra dimensión gracias a sus amplias zonas ajardinadas, menos tránsito de viandantes y más tiempo pedaleando sin necesidad de pararse a causa de los semáforos.
Por nuestro recorrido, además, pasamos por jardines tan emblemáticos en la zona y en la ciudad pero que, sin embargo, no siempre son conocidos por los barceloneses, como podrían ser el Palau Reial de Pedralbes o els Jardins de Cervantes.
En éste primero, nos veremos impresionados por la majestuosidad de sus jardines y por la aparente riqueza de su palacio. Aparente, dado que en realidad los materiales utilizados no fueron de gran calidad. Cabe destacar que se trata de un palacio financiado con el dinero aportado de distintas familias barcelonesas por tal que el Rey Alfonso XIII tuviese un palacio en el que hospedarse en sus visitas a Barcelona y, especialmente, durante la Exposición Universal del 1923.
Además, decir que en su construcción se utilizó un estilo completamente desfasado para los tiempos en los que se encontraba (década de los años 20), especialmente teniendo en cuenta que, paralelamente, se edificaban en Barcelona grandes construcciones reconocidas por su vertiente innovadora, como podría ser el caso del pabellón Mies Van der Rohe.
Por otro lado, es curiosa la existencia de dos obras de Antoni Gaudí y que, sin embargo, son desconocidas por la mayor parte de la población barcelonesa. Se trata de una fuente, la Font d’Hèrcules, y de una pérgola, en la que relajarse es una experiencia de lo más agradable, que el conde Eusebi Güell encargó al arquitecto dado que los terrenos en los que se edificó el palacio pertenecían a su familia.
En los Jardins de Cervantes, última parada de la ruta, nos encontraremos con un paraje realmente fascinante e increíble de ubicar en una ciudad como Barcelona. Estamos hablando de un criadero de rosas de todas las variedades habidas y por haber. En definitiva, un lugar al que merece la pena ir para deleitarse con sus colores y olores.
Ya de vuelta, bajando a toda velocidad dado el pendiente del terreno, podemos desviarnos del camino para contemplar la Porta del Drac de hierro forjado, diseñada también por Antoni Gaudí, que encontramos en la Avinguda de Pedralbes.
Dependiendo de la hora en la cual hagamos nuestro recorrido, podemos cruzarnos con un sinfín de personas corriendo, realizando algún tipo de deporte o paseando con sus patines o, igual que nosotros, en bicicleta, que otorgan todavía más de un carácter especial a esta ruta por la avenida más larga y cambiante de Barcelona.

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