Plan para una tarde de domingo

 
La entrada de hoy va dedicada a nuestra infancia, a esos paseos que nos trasladan a otra etapa de nuestra vida y que nos hacen revivir tanto con tan poco.
Porque… Seguro que… si sois de Barcelona… ¡en más de una ocasión fuisteis con vuestros padres o abuelos al Tibidabo! Aixxx… ¡Qué tiempos aquellos!
Eso es precisamente lo que hice el domingo pasado y que os invito a que lo hagáis también vosotros: subir al Tibidabo (ya sea en coche o en el bus que sale de Plaça de Catalunya) y dar un paseo, observando sus magníficas vistas sobre la ciudad, por el punto más elevado de Barcelona (tan sólo un metro más de altura que la futura Sagrada Familia. Al parecer, Antoni Gaudí ideó la Sagrada Familia un metro más baja que el Tibidabo para no competir con la obra creada por Dios).
En primer lugar… ¿subimos a la emblemática obra de Enric Sagnier
Se trata del Temple Expiatori del Sagragat Cor, dedicado, como dice su nombre, al Sagrado Corazón por los salesianos, a raíz de la visita de Don Bosco.
Comparado con otros monumentos de la ciudad, es una iglesia muy nueva (no llega a los cien años a pesar de que su construcción inicial, una pequeña ermita, sí sea del 1886) pero que, sin embargo, es uno de los iconos más queridos por los barceloneses, quizá por estar ahí, tan arriba y siempre tan presente y visible desde cualquier rincón de la ciudad.
Entrad a su cripta, subid a la terraza desde donde podréis observar tanto Barcelona como el Vallès y entrad a la iglesia principal.
Si os animáis, además, por sólo 2eurs, podréis también subir hasta arriba de todo, hasta el gran Sagrado Corazón que nos extiende sus manos hacia la ciudad.

 

Pero lo que, sin lugar a dudas, nos hará viajar a ese pasado que comentábamos al inicio de la entrada y que le da un atractivo distinto a nuestro paseo es el Parque de Atracciones que encontramos justo al lado del templo. Uno de lo más antiguos de Europa, después del reconocido parque Tivoli de Copenhague y el Prater de Viena, siendo un proyecto del famoso Dr. Andreu (conocido como el “pastilletes” por sus famosas pastillas antitusígenas) del 1901.
Tenéis toda su historia clickando aquí.
Atracciones para pasar todo un día o toda la tarde esperan vuestra entrada en él. Sin embargo, las que quizá le otorgan un mayor encanto son las atracciones históricas por excelencia del parque, aquellas que desde sus inicios, divierten tanto a adultos como a niños. Estamos hablando del emblemático Avión, de la Atalaya, del Carrousel, de la Noria, del Miramiralls, del Almacén de las Brujas y los Hechiceros o llamado también Ferrocarril Aéreo y del Museu dels Autòmats (¡su pieza más antigua es el Payaso Mandolinista del año 1880!).

Si no queréis entrar a todo el parque, podéis comprar un pase para subir únicamente a dichas atracciones.

 

Coged el Camí del Cel, como indica su nombre… ¡el paseo más alto de Barcelona! Veréis como, una vez pasada la Torre Pastor de Cruïlles (proyectada por Josep Puig i Cadafalch) y la Torre de les Aigües de Dos Rius (torre incluida en el catálogo de Patrimonio Arquitectónico de Barcelona con un depósito de agua de 200m3 que se construyó para abastecer de agua la colonia del Dr. Andreu), cambia de nombre y se convierte en un pequeño homenaje a dos grandes alpinistas que ascendieron el Everest: Edmund Hillary y su guía sherpa Tenzing Norgay
 
Por el camino… ¡quizá os encontráis con la cabalgata del periodista Jerónimo Stilton! Así que… ¡estad pendientes!

Finalmente, continuando por el mismo camino que recorríamos… ¿hacemos un parón en la cafetería del hotel con mejores vistas de Barcelona?
Se trata del Hotel La Florida 5* GL, proyecto también del Dr. Andreu, quien quería construir el mejor hotel de Barcelona con las mejores vistas sobre la ciudad en el año 1924.

Sentarse en su terraza es toda una delicia, no sólo por sus vistas sino también por la sensación de libertad y tranquilidad de la que podemos gozar mientras estamos en ella, gracias, especialmente, a este entorno que comentábamos.

Para más información podéis consultar su página web: www.hotellaflorida.com

 

¿Qué os ha parecido? ¿Volvemos a nuestro pasado más prematuro, dándole pequeños toques de glamur a nuestro paseo, este domingo que viene?

One comment

  • Aitor  

    Pues sí que me despierta recuerdos de infancia, sí!
    Y me hace acordarme inevitablemente del otro parque de atracciones que había en Barcelona, el de Montjuïc!
    Saludos!

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