¡Rosas, libros, leyendas, arte y teterías!

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Hoy… ¡una entrada un poco especial y que aglomera un poco de todo y más!

En la entrada de hoy, hablaremos de historia pero también de tradiciones y leyendas, de visitas a lugares muy especiales y de teterías con encanto. Y es que… ¡el sábado fue un día muy especial! Así que en La Bcn Que Me Gusta no podía faltar un pequeño homenaje a todo ello.

¿Qué ocurrió el sábado y por qué fue tan especial?

1)      Día de Sant Jordi, el gran Día de Catalunya, no sólo porque es cuando celebramos el día de nuestro Santo Patrón, sino porque en él, además, se entremezclan distintas tradiciones que, a pesar de que unas ya no se conciben sin las otras, no es hasta hace relativamente poco que las hemos unido en una sola, como veremos en unas líneas más abajo. El gran día por excelencia de los Enamorados en Catalunya, pero de un amor que va mucho más allá del amor del San Valentín anglosajón pues se dirige hacia todos aquellos que nos rodean, sean tanto hombres como mujeres, esposos, compañeros de trabajo o amistades.

En definitiva, el día de la rosa, de los libros, de la magia y las buenas vibraciones en las calles de todas las localidades de Catalunya.

 

2)      Dado que era Sant Jordi, Los Cazadores de Hermes también tuvimos nuestro propio momento de felicidad y es que, como ya sabéis, era el día en el que firmábamos a lo grande nuestro primer libro, “La Barcelona d’Hermes”, un recopilatorio de paseos por la ciudad muy especial, coeditado por el Ajuntament de Barcelona y Albertí Editors y escrito de manera colectiva y con mucha ilusión y esfuerzo.

De este modo, durante todo el día, los 10 integrantes de esta asociación cultural, conformada por distintos blogs de Barcelona, nos repartimos por diferentes enclaves de Barcelona para que aquellos que lo deseasen adquiriesen o tuviesen la oportunidad de tener dedicada su Barcelona d’Hermes.

El día se inició en la parada en Rambla de Catalunya de La Impossible con Xavi de Las Crónicas de Thot y Enrique de Milerenda e ilustrador del grupo…

 

Se continuó con Albert de La Meva Barcelona y Roser de Cosas de Absenta en la Llibreria Jaimes

 

Y, finalmente, se prosiguió, a partir de varios turnos, en una tetería muy especial del barrio de Horta en la que, además, hubo un pequeño obsequio de la mano de Eva, propietaria del local, para todos aquellos y aquellas que viniesen a vernos.

 

Iniciamos la jornada, pues, con Andrés de VeoDigital y Jordi de Instans Barna

 

Continuamos con Neus de La Meva Barcelona y Mariana de A las Andadas

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Y finalizamos con Núria de Bcn Last Call y, una servidora, Alba de La Bcn Que Me Gusta

 

Además, como era de esperar, dada nuestra alegría y el obsequio de algún que otro seguidor… ¡también hubo momentos de brindis!   ;)

 

¿La ubicación de nuestra última sesión de firmas?

L’Oracle, un rincón muy especial de Horta en el que, lejos del barullo de iconos tan emblemáticos del barrio como la Plaça d’Eivissa, como si de un oasis se tratase, podréis encontrar esa calma y tranquilidad a veces tan necesaria.

Se trata de una tetería, aunque también podréis encontrar en ella muchos otros productos, en la que, estando todo realmente pensado, con detalles realmente encantadores, os podréis sentir como en el salón de casa.

 

¿Cuáles son estos detalles que podemos encontrar?

Galletitas junto al café, pasteles y dulces distintos cada día y adaptados a todas las ocasiones (para Sant Jordi… ¿qué tal unas rosas y dragones?) y cuadros muy cincuenteros de actores y actrices de esa época tan llena de feminidad y elegancia con algo en común en todos ellos… ¿lo encontráis?   ;)

 

¿Buenas vibraciones?

L’Oracle fue inaugurado, hace apenas unos meses, un viernes 13 de luna llena. Con este detallazo, junto con el encanto de su propietaria, Eva, y la decoración del conjunto… ¡con razón nos encontrábamos tan cómodos y en un entorno tan repleto de buenas vibraciones!   :)

 

¿Un añadido?

Toda la decoración de L’Oracle, realmente original, ha sido restaurada y realizada por su propietaria… revestimientos al descubierto, mesas fabricadas a partir de pequeñas cañerías adecuadamente dispuestas, muebles repletos de libros accesibles a todo aquel que lo desee y pequeñas brujitas que, de un modo divertido, se convierten en carismáticas compañeras de nuestra experiencia, son sólo algunos de los elementos que podréis encontrar.

 

Tenéis más información en la entrada de hoy publicada en el blog de la compañera Bcn Last Call, así como también en la página de Facebook de L’Oracle.

 

Pero, dicho esto… ¿qué tal un poquito de historia?

¿Por qué celebramos este sábado lo que celebramos? ¿Qué supone Sant Jordi para los catalanes? ¿De dónde procede esta tradición?

¡Cuántas preguntas! Así que… ¡vayamos a pasos!   ;)

 

¿Quién era Sant Jordi?

Sant Jordi, patrón de Catalunya, pero también de muchos otros países y zonas geográficas, como serían Rusia, Lituania, Georgia, Grecia, Suecia o Inglaterra, era un personaje que, según se testimonia, a pesar de que no se haya conservado mucha documentación al respecto, realmente existió en el siglo IV, siendo un soldado del ejército romano nacido en la Capadocia. Se trató de un mártir que, a manos romanas, sufrió y murió defendiendo su cristiandad y negándose a rendir culto a los dioses paganos, tal y como promulgaba el edicto de Diocleciano, motivo por el cual se le declaró pocos años más tarde como megalomártir, es decir, el gran mártir, el primero de entre los mártires.

Otras fuentes nos cuentan que, posiblemente, dicha muerte se hubiese llevado a cabo en Palestina, cerca de Tel-Aviv, en una población conocida como Hagio Gergiopolis, es decir, la “Ciudad de San Jorge”, importante lugar de peregrinaje hasta el s.XII, momento en el que el soldado Saladí destruyó el templo y radicó su culto.

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Icono con Virgen entre San Teodoro y San Jorge en Santa Caterina del Sinaí (s.VII)

 

¿Las leyendas?

Son muchas las leyendas que giran alrededor de Sant Jordi y que, poco a poco, han ido forjando la figura que actualmente tenemos de él.

De este modo, a pesar de que nuestra leyenda esté muy vinculada a la población de Montblanc y a esa Princesa que fue salvada por Sant Jordi de ser devorada por el Dragón, de la sangre del cual brotó una Rosa (una historia, a su vez, relacionada con las hagiografías de la “Legenda Aurea” que relató Jacopo da Voragine, dominico y arzobispo de Génova, lugar de donde Sant Jordi también es patrón, y que recuerda a los grandes héroes que también lucharon contra el mal, como Horus contra el cocodrilo Seth, Perseo contra el dragón marino para salvar Andrómeda, Teseo para salvar a Ariadna del Minotauro, Apolo contra la serpiente Pitón o Sigfrid contra el dragón para despertar del sueño mágico a Brunilda), existen muchas otras leyendas menos conocidas, como la de la Pasión o Martyrion, aquella que se ha centrado más en las fuentes del martirio, en la decapitación del santo y lo que supuso la represión romana y que, por lo tanto, se encuentra muy vinculada con las iglesias ortodoxas.

Una tercera leyenda es aquella que gira alrededor de la fecha de su muerte, un 23 de abril, tiempo por excelencia de la primavera que, junto al hecho de que se relacione siempre al santo con un posado juvenil y fuerte, hace que represente también la llegada del buen tiempo. Es por ello que su nombre, Géorgios, signifique “hombre de la tierra” y que en países como Rumanía o Eslovenia se crea que por ahí por donde pasaba, volviese el verdor.

La Ariadna y el Minotauro de Subirachs que encontramos en el interior del Palau de la Generalitat, justo al lado del emblemático puente neogótico, es un buen ejemplo de esta relación con la leyenda de Sant Jordi.

 

¿Qué representa Sant Jordi para los catalanes y por qué es nuestro patrón?

Sant Jordi representa aquel que triunfa al mal y la muerte, precisamente por su condición de mártir; el gran caballero que todo gran hombre tiene que ser y, por lo tanto, modelo a seguir para reyes y nobles, al ser un gran luchador en el ejército pero también un gran cristiano. Es por ello que siempre lo encontramos representado sobre un caballo blanco, animal destinado a ser cabalgado sólo por las divinidades.

Catalunya, del mismo modo que lo hicieron otras comunidades, ve reflejada en ella y su identidad nacional ese Sant Jordi luchador, de ahí que se convierta en un símbolo que ha ido más allá del mártir religioso, formando parte de su historia y siendo ya una imagen sinónima de Catalunya, como país y comunidad.

Catalunya ve en Sant Jordi ese héroe que se quiere su tierra y la trabaja fielmente, del mismo modo que lo hace con su lengua, historia y bandera. Es por este motivo que, especialmente en Barcelona, la que fue capital de los condados catalanes, encontramos la Cruz de Sant Jordi en el escudo justo al lado de la bandera catalana.

 

¿De dónde procede el Día de la Rosa?

La Diada de Sant Jordi se celebra en Catalunya desde el s.XV, concretamente, desde el año 1456, momento en el que se decide que, oficialmente, sea el patrón de Catalunya.

De este modo, a pesar de que no fuese hasta el s.XIX que realmente tomase relevancia, en el s. XV ya se celebraba la llamada Fira dels Enamorats, una feria de rosas que se instalaba cada año en los alrededores del Palau de la Generalitat y con la que era costumbre regalar una rosa a todas esas mujeres que asistían, ese mismo día, a la misa oficiada en la Capella de Sant Jordi del Palau en honor al Santo Patrón.

Una fiesta que podría tener orígenes romanos y que, como muchas otras celebraciones, se cristianizó con el tiempo, dado que nos consta que, por esas fechas, también se regalaban rosas a las mujeres en honor a la diosa Flora.

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¿Por qué nos regalamos libros?

Esta tradición, a pesar de que la vinculemos con Sant Jordi y las rosas, en realidad no tiene ningún tipo de relación pues, a parte de que es mucho posterior, pues no se implantó hasta el año 1929 con la Exposición Internacional, en realidad lo que conmemoramos y que ha hecho que se convierta en el Día del Libro es la muerte de Miguel de Cervantes (la muerte de Shakespeare no fue hasta el mes de mayo, contrariamente a lo que muchos creen y que se ha ido repitiendo a lo largo de los años a causa de un mal entendido en el Calendario Gregoriano, no aplicado aún en su momento), la cual da también la casualidad que coincide con la de Josep Pla.

En el año 1995, la UNESCO declaró el 23 de abril Día Internacional del Libro, exportando la tradición catalana a todo el resto del mundo.

 

¿Un símbolo de todo ello?

Sin lugar a dudas, la Generalitat de Catalunya, con todas esas representaciones de Sant Jordi que van desde el que encontramos en su fachada gótica, obra de Pere Joan, o el de su fachada renacentista junto a esas cuatro columnas romanas traídas desde Tarragona hasta, ya en su interior, con pinturas de todo tipo, murales y lienzos o la estatua de Frederic Marés que encontramos en el gran salón que da acceso al balcón de la Plaça de Sant Jaume.

Y es que la Generalitat de Catalunya, por lógica de simbolismo, es el lugar donde encontramos más representaciones de Sant Jordi, pequeñas estatuíllas y pinturas del Santo Patrón.

 

Sin embargo, la que recoge toda esta tradición como si de un símbolo de ella misma se tratase y que encontramos precisamente en el interior de la Generalitat de Catalunya, en mi opinión, es una pequeña maravilla que, no sólo recoge todo este simbolismo, sino que también incluye dos piezas más en su interior muy vinculadas también con todo de lo que estamos hablando.

Se trata de la ya citada Capella de Sant Jordi, algo parecido a un pequeño relicario por lo que guarda en su interior pero destacable también por su exterior, por esa fachada gótica de estilo flamígero que, como si de un bordado se tratase, supone una de las grandes maravillas del gótico catalán.

Pero, no sólo eso, y es que si precisamente recibe el nombre de Capella de Sant Jordi es porque pretende ser un homenaje al Santo Patrón, de ahí que sea uno de los lugares más solemnes y preciosos de la Generalitat de Catalunya, de esa institución que, de ser itinerante, pues iba allá donde iba el Rey, en el 1359, con las Corts de Cervera y el primer presidente como tal, Berenguer de Cruïlles, pasó a tener sede en Barcelona definitivamente. Primero, dicha sede se ubicó en el Convent de Fra Menors y, posteriormente, ya en el año 1400, en territorio del antiguo Call Jueu, su actual posición.

La Generalitat de Catalunya, antigua Diputació del General, se trata, pues, de un edificio que ha ido creciendo a fases. La Capella de Sant Jordi se construyó en ese primera fase gótica proyectada por Marc Safont en el año 1432, a pesar de que 100 años más tarde pasase, piedra a piedra, de ubicarse en la planta baja a la noble del primer piso.

 

En su interior, además de una clave de bóveda también muy vinculada a Sant Jordi, encontramos dos tesoros de un valor excepcional:

1)      Una pequeña estatuílla de Sant Jordi con armadura articulada, datada del año 1425 y traída a Catalunya por un caballero de Soria en 1536, el original de la cual se encuentra en la caja fuerte.

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2)      Una de las piezas más importantes del gótico catalán, no sólo por su valor, al encontrarse bordada en plata y oro y al representar en su momento lo que serían unos 900.000eurs actuales (si tenemos en cuenta el precio que en su entonces costaba vivir, teniendo como referencia el precio del pan, representaría unas 37 veces el sueldo de un trabajador), sino también por su técnica, pues es en ella donde podemos ver realmente los progresos del arte catalán.

Se trata de un tapiz, cuya función es la de frontal de altar, realizado por Antoni Sadurní en el s.XV a partir de un retablo de Bernat Martorell, de tal manera que en él encontramos un realismo y técnica que, a pesar de ser sobre tela, teniendo en cuenta la dificultad que ello supone, sobrepasan a los conseguidos en su momento en otras disciplinas como la pintura o la escultura.

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Placa dedicada a Sant Jordi del retablo de Bernat Martorell 

 

En definitiva, una pieza en la que se podría aplicar perfectamente, por su valor y trabajo, la expresión “como oro en paño”, delicada y exquisita y en la que podemos observar la leyenda más habitual de Sant Jordi, con su Princesa, el héroe y ese Dragón que, con una perfecta ondulación, se une con la lanza del caballero.

 

Estas fotografías las pude realizar ayer en una de las visitas guiadas que lleva a cabo la Generalitat de Catalunya por tal de que todos y todas podamos conocer la historia e interior, no sólo de la que es sede de nuestro gobierno, sino también de una de las obras más importantes del gótico civil catalán; de algo que también nos pertenece y que, a pesar de que por su ubicación no sea algo fácil a la hora de tener en cuenta su seguridad, precisamente porque es algo importante para todos y todas, siguiendo la tradición, se ubica donde siempre se ha ubicado.

Las visitas guiadas, complementadas con un audiovisual, son gratuitas y se llevan a cabo cada segundo y cuarto fin de semana de mes, siempre con previa solicitud, dado que dependen siempre de si hay agendado o no algún acto oficial en su interior. Aquí podéis encontrar el formulario de inscripción si estáis interesados.

Aparte de la Capella de Sant Jordi, otros espacios que pudimos visitar fueron las pinturas del artista Torres García, localizadas actualmente de manera móvil en un sala muy distinta a la original dado que, a pesar de ser un encargo de Enric Prat de la Riba, no gustó a sus contemporáneos, al considerarla demasiado apagada y fidedigna a la realidad social de la época; las salas de prensa o el Pati dels Tarongers, entre muchas otras estancias conocidas por muchos de nosotros a partir de los medios de comunicación.

 

¿Un libro?

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Para finalizar, sólo citar un libro que me compré hace poco y que, no sólo me ha sido útil para redactar esta entrada, sino también de lo más interesante para moverme por Barcelona en busca de Sant Jordi. Y es que, a pesar de que muchas veces no nos demos cuenta, dado que también se trata de una figura que la tenemos bastante interiorizada (dentro del santoral, lógicamente, se trata del santo más representado en la iconografía catalana), es más habitual de lo que nos parece encontrar a Sant Jordi por las calles de Barcelona.

¿Os animáis a buscarlo?   ;)

Primero de todo… ¡hay que tener en cuenta que es fácil de confundir con San Miguel!

¿Cómo diferenciarlo?

San Miguel, como arcángel que es, lleva siempre dos alas que lo diferenciarán fácilmente a pesar de que ambos maten a un dragón con una larga lanza y lleven una armadura. Por su lado, Sant Jordi lleva una gran cruz roja en su armadura, de ahí que también lo podamos identificar simplemente a partir de su estandarte o bandera.

Muchos fueron, especialmente durante la Renaixença y como muestra de su catalanidad, los que en sus casas, instituciones, iglesias y sedes colocaron un Sant Jordi, incluso durante el Franquismo, momento en el que se convirtió en un signo detrás del cual se escondía todo un simbolismo identitario.

Es por ello que Barcelona se encuentra aún más repleta de representaciones de Sant Jordi. ¡Se calcula que más de unas 200 representaciones, tanto modernas y como más antiguas, son las que podemos encontrar en sus calles e interiores!

¿Algunas de ellas? 

El Casal Sant Jordi, con su imponente caballero de 4m de altura pero que, sin embargo, no tiene ni lanza ni dragón y que, contrariamente, destaca por su apariencia femenina, al ser la mujer del escultor el modelo con el cual realizó la estatua, una mujer emprendedor que a los 22 años de edad ya llevaba la gestión de las empresas familiares, en una época en la que la mujer aún no debía tener este papel tan activo; la Casa Amatller con su Sant Jordi en la puerta como protector y señal de catalanidad; la leyenda de Sant Jordi, con princesa incluida, del interior de la Casa Lleó Morera; el Sant Jordi de la Diputació de Barcelona, antigua Mancomunitat de Catalunya; los distintos carteles y portadas de publicaciones que podemos encontrar en lugares como el Arxiu Històric de Barcelona; el Centre Excursionista de Catalunya, fundado con Sant Jordi como protector, tal y como podemos apreciar en los escudos de su interior; el Palau de la Música, una exaltación plena de la cultura catalana en todas sus facetas; o la Catedral de Barcelona, con sus fuentes y vidrieras, entre muchos otras.

 

¿Mi favorito?

La extraña y moderna representación de Subirachs, con todas las simbologías correspondientes, que podemos encontrar en las escalinatas del Palau de Lloctinent, actual Arxiu de la Corona d’Aragó.

 

Aunque, sin lugar a dudas, la que encarna mejor la leyenda del gran Caballero, el Dragón y la Princesa y que nos traslada por completo a un mundo de cuento y magia es la Casa Batlló de Antoni Gaudí, de ahí que, junto con la Fundación Arrels, se llevase a cabo en ella uno de los grandes imperdibles de este Sant Jordi.

 

En definitiva, este Sant Jordi se convirtió en algo más mágico de lo que normalmente es gracias a este primer libro que Los Cazadores de Hermes hemos publicado y que muchos de vosotros y vosotras ya habéis empezado también a disfrutar (¡mil gracias!) y al descubrimiento de un espacio tan encantador como L’Oracle de Horta pero, sobre todo, gracias también a todo lo que pude aprender a partir de los distintos paseos que realicé en busca de este Sant Jordi tan presente en nuestras vidas, cultura e historia.

Así que… sólo decir que… ¡Os animo a seguir buscando Sant Jordi’s por Barcelona!   ;)

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