Ruta del Modernisme: Hotel Fonda Espanya

Como algunos ya sabéis, esta semana es la última oportunidad para poder disfrutar de los descuentos especiales de la Ruta del Modernisme(los que todavía no tengáis los vales personalizados, podéis conseguirlos aquí).
El viernes aproveché que tenía la mañana libre para ir a uno de los miembros de dicha ruta: el Hotel España, el segundo hotel más antiguo de Barcelona, después del cercano Hotel St. Agustí y antes del Hotel Orient en el ranking, cuya importancia recae, principalmente, en el hecho de que fuese reformado por el reconocido arquitecto modernista Lluís Domènech i Montaner en el año 1900.
Se califica, además, como el primer hotel de la cadena HUSA (el presidente Joan Gaspar nació y vivió en él. Dícese, además, que a través de un pasadizo subterráneo se comunicaba con el Hotel Orient, también de dicha cadena), a pesar de que actualmente sea propiedad del Sr. Cadarso, propietario también del Hotel Condes de Barcelona.
Localizado muy cerca de las Ramblas, se trata de un hotel de cuatro estrellas en cuyo interior podemos encontrar, aparte de unos elementos modernistas realmente fascinantes, un silencio y tranquilidad que nos permiten alienarnos completamente del barullo de sus alrededores.
Sin embargo, a pesar de la categoría de la que actualmente goza y del lujo de sus inicios en el año 1857, durante los años 60 se caracterizó por ser un hotel de estudiantes, un alojamiento decadente, de tan sólo una estrella, que, incluso, perdió parte de su decoración modernista a causa de las múltiples obras sin criterio y el posterior abandono que tuvo lugar en él.
A pesar de ello, en su última reforma (año 2010), además de darle un toque más moderno al conjunto convirtiéndolo en el actual hotel, se consiguió recuperar, gracias en parte a unas fotografías facilitadas por el Centre Excursionista de Catalunya, parte de los destrozos que en su momento se llevaron a cabo, dándole, así, el mayor parecido posible a antaño.
En dicha reforma, además, se le añadieron elementos más modernos que, estando en sintonía con el entorno, dan también un aire más actual al conjunto sin olvidar su pasado. Éste sería, pues, el caso de uno de sus patios interiores que, en forma de corrala, conserva el encanto del hotel a la par que se le da un diseño más innovador y actual.

Dicho esto… ¡Iniciamos la visita!
Con un estilo puramente afrancesado (si os fijáis, en la entrada se puede leer su nombre en francés), en primer lugar, nos encontramos con la recepción y la entrañable bienvenida que se nos da nada más entrar (¿os habéis fijado en las inscripciones de sus paredes que nos desean una buena estancia?). Además, dando honor a su nombre, encontraremos también todo un conjunto de referencias a los distintos reinos de España a partir de escudos y emblemas.

Centralita telefónica del antiguo hotel:
En su patio interior, aparte de relieves modernistas y mensajes de “buenos días” (acompañados de un pavo real con la cola abierta) y de “buenas noches” (acompañados de un pavo real con la cola cerrada), así como también interesantes influencias japonistas, podemos observar una placa honorífica a la reforma del año 1900. Cabe destacar, de todas formas, las controversias que creó dicha placa, dado que se ganó en un concurso que se llevó a cabo 4 años más tarde del trabajo realizado por Lluís Domènech i Montaner, es decir, que se consiguió años después de haber finalizado la reforma… en definitiva… fuera de concurso.
Sin embargo, lo que más despierta nuestra atención es su antigua Fonda, en la que encontramos el restaurante del chef Martín Berasategui, precisamente por tratarse de un rincón completamente renovado con la reforma del año 1900. En él, pues, encontramos modernismo en su mejor esplendor.
Colgadores para los abrigos y sombreros, cerámicas en las paredes, libros a modo de decoración, lámparas que, a pesar de no ser las originales, consiguen completar el conjunto… todo ello da un encanto especial a este gran salón.

El trabajo de cerámicas sería una prueba para obras posteriores como el 
Hospital de St. Pau o el Museu de Zoologia:
Único mueble original de inicios de siglo que se conserva:
Pero su importancia no recae sólo en esta zona del comedor sino que, además, cabe destacar lo que se conoce como el Salón Sirenas, especialmente teniendo en cuenta que, en él, podemos encontrar la única pintura en pared del artista Ramon Casas.
Se trata de todo un conjunto de pinturas con motivos marinos que, dando la sensación de encontrarnos en una entrañable pecera, nos adentra en un mundo repleto de magia.

¿Os habéis fijado que las luces son las mismas que hemos podido ver en las fotografías de las corralas?
Esto se debe al hecho de que el patio de la corrala sea la continuación literal del Salón Sirenas. De esta manera, mediante estas luces añadidas durante la reforma del año 2010, se amplía esa sensación de encontrarnos en el fondo marino, vinculando, a su vez, ambas zonas del hotel.

¿No os recuerdan a unas burbujas que suben y suben hacia la superficie?
Esta misma zona del Hotel, durante la Guerra Civil, fue destinada a hospital de campaña.
En una de sus columnas, conservada siguiendo el criterio de la memoria histórica, encontramos impactos de la metralla.

¡Subimos a la terraza Alaire!

Las sillas en forma de 

máscaras, pequeña conmemoración al vecino Liceu, son un pequeño detalle de lo más entrañable.

A pesar de que las vistas no son muy buenas, 
sí podemos apreciar el vecino Convent de St. Agustí:

Y, bajando de regreso a la recepción, un importante trabajo de mosaicos, 
a imitación de los suelos romanos, nos acompaña en todo momento:

Finalmente, visitamos la cafetería y antigua sala de lectura del Hotel. En ella, una impresionante chimenea, puramente decorativa y obra de Eusebi Arnau, nos estará esperando para impresionarnos.
¿Su tema principal? La familia. De hecho, si os fijáis… ¡podemos incluso encontrar una familia de gatitos en ella!
Respecto a las pinturas de sus techos, las plantillas fueron imposibles de recuperar tras la decadencia de los años 60, antes comentada, de ahí su mal estado. Contrariamente, las lámparas sí que serían originales del primitivo hotel.

Detalle de uno de los baños:

Después de la entrada… ¡espero que os animéis a visitarla!
Para ello, tendréis que concertar una visita guiada:

De lunes a viernes a las 12,15h y a las 16,30h
5eurs (con los vales de descuento de la Ruta del Modernisme, 2,50eur)
Reserva previa: 93 550 00 00
También podéis concertar un combinado que incluye la visita al hotel + comida en el restaurante Fonda España.
En definitiva, sólo decir que el Hotel España es una de esas joyas del modernismo que pasan desapercibidas dentro de todo ese conjunto de más renombre, entre los cuales encontraríamos la obra de Antoni Gaudí o las edificaciones del Pg. de Gràcia, que podemos encontrar en la ciudad. Sin embargo, no por ello, es menos importante ni impresionante, por lo que se convierte en una visita de lo más interesante y curiosa.
Para más información:

c/ St. Pau, 9

www.hotelespanya.com

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