Santa Madrona… ¡la tercera copatrona de Barcelona!

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Grabado del Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona, obra de Raffaele da Roma (dibujante) y Francesco Cecchini (grabador) (finales del siglo XVIII)

 

¡15 de marzo! Un día muy especial para nuestra ciudad y que, sin embargo, nos pasa siempre desapercibido… Y es que, a pesar de su importancia en otros tiempos, en realidad tenemos una tercera copatrona, junto a Santa Eulàlia y la Mare de Déu de la Mercè, que últimamente casi no se celebra, quedando como una festividad residual en los barrios del Poble Sec y el Raval.

Se trata de Santa Madrona, para algunos procedente de Tesalónica aunque, para otros, nacida en la ciudad condal; una santa muy vinculada al mar, del mismo modo que la santa barcelonesa Santa María de Cervelló, y a la montaña de Montjuïc, donde se conserva su ermita. Su festividad fue declarada fecha de precepto en Barcelona en 1563, tal y como nos indica el Dietari del Antich Consell Barceloní, y poco después, en 1584, el Consell de Cent hizo solemne la declaración por “vot de poble” de tomar la santa como “Insigne patrona” de Barcelona, lo que nos muestra su remarcable importancia en la ciudad.

De hecho, del mismo modo que ocurre con Santas Justa y Rufina en Sevilla, Barcelona disponía de Santas Eulàlia y Madrona como máximas figuras a las cuales rezar en caso de problemas, pues cabe recordar que la Mare de Déu de la Mercè no fue patrona hasta un poco más tarde, en 1637, tras una importante plaga de langostas que provocó que la población se invocase a ella.

Murillo, Santa Justa and Sata Rufina

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Paralelismo entre Santas Justa y Rufina (1666) de Bartolomé Esteban Murillo y este retablo del siglo XVI, conservado en el Museu de Lleida y procedente de Sijena, de las Santas Madrona y Eulàlia

 

Las cartas de navegación de la ciudad de Barcelona de los siglos XVII y XVIII también contienen las dos santas grabadas en su parte superior:

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Joan Amades, una de esas figuras de referencia que cabe tener siempre presente a la hora de conocer el pasado de nuestra ciudad, nos cuenta esta importancia que destacábamos de las dos santas mediante un hecho vinculado a Santa Madrona. Al parecer, cuando la ciudad padecía sequía, se organizaba una procesión de sus reliquias, custodiadas por los Capuchinos, que partía de la Catedral y se dirigía a su ermita en Montjuïc, pasando por el Portal de Sant Antoni o el de Santa Madrona (el único que actualmente conservamos como tal, gestionado por la Coronela y localizado en Drassanes) y siempre bajo palio.

Podéis visitar el Portal de Santa Madrona el primer y tercer domingo de mes de manera gratuita y, con él, los Jardines del Baluard, localizados en su interior. En la parte superior del portal, descubriréis una imagen de Santa Madrona. Por otro lado, destacar que uno de los pendones de la Coronela incluye también la imagen de la Santa.

Fuente: La Meva Barcelona y Apu Barcelona Veodigital

 

Regresando al tema de la sequía… El virrey de Catalunya, el duque de Feria, solía decir que Santa Madrona tenía las llaves del cielo para dar lluvia ya que, como decía el dicho popular…

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Procesión de 1817 en la cual el obispo transporta las reliquias y el Consell de Cent el palio

 

Por otro lado, según también nos cuenta Joan Amades y que nos muestra, una vez más, la relevancia de la copatrona para la ciudad y su celebración, muchas mujeres hacían voto de ir vestidas de peregrinas el día de Santa Madrona, es decir, con una larga túnica, esclavina, sombrero de ala ancha, un cayado del que colgaba una calabaza, un cordón en la cintura y varias conchas cosidas sobre el vestido.

Finalmente, antes de proseguir con la entrada, no podemos olvidar dentro de este conjunto de celebraciones de la festividad de Santa Madrona el gran evento, recogido en la Relació de Festes del Ayuntamiento, que en el 1641 agradecía a la Santa la victoria de la ciudad en la batalla de Montjuïc contra los tercios castellanos de Felipe IV. Nuevamente, pues, observamos cómo Santa Madrona tenía un papel de lo más relevante en la vida diaria de nuestra ciudad.

Exvoto con la batalla de 1641, Fotografías de Laura Farías

 

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Relació de las festes qve la illvstre civtat de Barcelona ha fetes a la infinge Patrona santa Eulalia, en accio de gracias de la Victoria alcançà en la Montanya de Monjuich. Estampa de Llorens Deu (1641)

 

Pero… ¿Quién era Santa Madrona y por qué tanta devoción en Barcelona?

Al parecer, según el libro de Jaime Armengol, Santa Madrona, virgen y mártir (1947), la Santa nació en el siglo III en Barcino en el seno de una familia acomodada.

El autor es de los que remarca que la santa de Tesalónica no es la santa de nuestro interés, a pesar de que sea más complejo demostrar su procedencia que en el caso de otros santos barceloneses, como Sant Pacià, Sant Sever o Santa Eulàlia, alegando que la barcelonesa es sabido que fue mártir y virgen mientras que, la de Tesalónica, conocemos que era mártir pero no virgen. Por otro lado, explica también que esta última santa tendría que ser de un tiempo posterior a la barcelonesa, pues fue perseguida al salir de un tiempo católico, lo que indicaría que ya era permitida la existencia de dichos templos en período romano.

Según esto, sería coetánea de otros santos de la ciudad, como Sant Sever o Santa Eulàlia, ambos también de la era de Diocleciano, uno de los emperadores que más se ensayaron contra los cristianos, considerados rebeldes por el Imperio Romano.

Dado que quedó huérfana de padre y madre, fue adoptada por su tío, el hermano de su padre, quien vivía, justamente, en un caserón localizado en el mismo lugar de Montjuïc donde actualmente encontramos la ermita.

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Debido a que ella quería hacerse cristiana desde niña, el tío intentó disuadirla de dicha idea trasladándose a Roma y alejándola, así, de esas “malas compañías” que tenía en Barcelona. No obstante, en Roma la niña consiguió bautizarse a escondidas y, cuando el tío encontró un crucifijo bajo su túnica, tal fue su disgusto que éste, dice la historia, murió de pena.

Según el relato hagiográfico de la Santa, es precisamente a partir de este momento que la pequeña Madrona empieza a predicar y, como ocurre con la mayoría de santos que nuestra ciudad reivindica (hace ya un tiempo hablamos de Santa Eulàlia en La Bcn Que Me Gusta), los romanos la acaban encontrando, martirizando y matando por su condición de cristiana. En este caso, el martirio consistió en azotarla y encarcelarla hasta que la fiebre y el hambre la acabaron matando un 15 de marzo del año 300.

 

El milagro

Obviamente, sin embargo, si Madrona se convierte en Santa es porque, en algún momento de la historia, tiene lugar un milagro. Según nos cuenta Jaime Armengol, seis siglos después de su muerte, en el siglo X, en Roma comenzó a emanar una luz muy especial del suelo, en el lugar donde se hallaba su sepulcro. Empezaron a cavar la zona y, efectivamente, apareció un pequeño sepulcro con los restos de una niña y una inscripción que indicaba que se trataba de la pequeña Madrona.

Rápidamente, empezó a correr la noticia de que esos restos sanaban a los enfermos; hasta llegó a oídos del rey de Francia, Ludovico Pío, quien, al estar enfermo, pidió que le enviasen los restos en barco a Marsella para conseguir reponerse.

Y aquí es cuando aparece el momento clave de la historia pues, al parecer, el navío en el cual viajaban los restos de Madrona se vio inmerso en un fuerte temporal. Los navegantes tiraron al mar todo aquello de peso que pudiese perjudicar la navegación, exceptuando las reliquias, y rezaron a Madrona para salir de tales circunstancias. La tormenta redimió pero, a cambio, se desvió el rumbo de la embarcación que, en vez de llegar a Marsella, llegó a Barcelona, al antiguo puerto de Montjuïc. Cuando los navegantes pusieron de nuevo ruta a Marsella, la tormenta comenzó de nuevo, motivo por el cual los habitantes llegaron a la conclusión de que la Santa quería quedarse en Barcelona, la ciudad que la vio nacer.

Años más tarde, ya en el año 1661, el Conseller en Cap, Don Rafael Buenaventura Gualbes, invocó el patrocinio de Santa Madrona y mandó construir su ermita en el lugar actual.

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Retrato de Rafael Bonaventura de Gualbes con santa Madrona (1661), atribuido a Abdó Ricart

 

Para celebrar el Privilegio de Cobertura concedido por Carlos II, un privilegio de los Grandes de España que suponía la no obligación de quitarse el sombrero en presencia del Rey, el Consell de Cent encargó una obra en la que los distintos Consellers posaban con sus santos patrones. En el cuadro, observamos la Mare de Déu de la Mercè sobrevolando Barcelona y flanqueada por los santos de origen barcelonés, entre los cuales encontramos Sant Sever, Santa Eulàlia, Sant Pacià, Sant Oleguer, Santa Maria de Cervelló, Sant Josep Oriol… ¡hasta Sant Filet, un santo inventado que representaría, al tratarse de un conceller, una figura intermedia entre los santos y los Consellers!

Extrañamente, Santa Madrona no se halla entre los santos (la santa que sujeta el barco es Santa Maria de Cervelló, con la cual en ocasiones se dan confusiones, como veremos un poco más adelante en esta misma entrada).

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Mare de Déu de la Mercè con los Consellers (1690), MNAC

 

Una versión muy parecida, actualmente destruida a causa de la Guerra Civil española, es la que os añado a continuación:

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La Verge de la Mercè, sant Miquel, santa Madrona y santa Eulàlia con los Consellers, (1687). Sacristía de la iglesia de la Mercè de Barcelona (destruïda el 1936)

 

A partir de todos estos hechos, tal es la importancia que la Santa adquiere en la ciudad que, además de encontrarla representada en un sinfín de lugares, como podrían ser las vidrieras de la Casa de la Ciutat o del Seminario Conciliar o la cúpula del Saló de Sant Jordi de la Generalitat de Catalunya, instituciones de importancia en la Barcelona del momento y algo posterior, como podría ser la Caja de Pensiones para la Vejez y de Ahorros, con Francisco Moragas como fundador, usan el nombre de la Santa para denominar sus fundaciones. En el caso del mencionado ejemplo, encontramos el Instituto de Santa Madrona, dedicado a las mujeres trabajadoras en asistencia médica, dos clínicas y la Casa de la Familia de Santa Madrona, dedicada a jóvenes obreras; todas ellas en recuerdo a esa copatrona ahora olvidada.

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Vidriera de Rigalt de la Casa de la Ciutat con Santa Eulàlia en el centro y Santa Madrona y Santa Maria de Cervelló, patronas del barrio de la Ribera, en los laterales

 

El Arxiu Històric de la Ciutat de Barcelona, antes de su renovación a finales del siglo XX, en una galería interior conservaba también un plafón cerámico de Santa Madrona.

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Un último ejemplo que me gustaría mencionar dentro de este recuerdo físico a la Santa es la Casa de la Convalescència de Barcelona, donde también encontramos a Santa Madrona como copatrona de la ciudad.

Bóveda de la capilla de Sant Pau (1681-1708) de Josep Bal

 

¿Cómo podemos reconocer a Santa Madrona?

A pesar de ser una santa altomedieval, su tradición iconográfica no se inicia hasta el siglo XV y siempre aparece, dadas las dos lecturas que giran en torno de la Santa, como símbolo de la ciudad o protectora y guerrera de Barcelona.

No obstante, partir del Concilio de Trento (1545 – 1563) y la potenciación del santo como elemento sacro y patriótico, es decir, de la visión del santo patrón como configurador de la identidad colectiva de un pueblo, su representación tomará aún más relevancia. Es en esta época que aparecen libros de santos, estilo la Leyenda Dorada de Jacopo della Voragine, que incorporan santos locales. Éste sería el caso del Flos Sanctorum (1547), en el cual podemos encontrar también una estampa de Santa Madrona, una de las primeras representaciones que conocemos de la Santa (podéis encontrar el volumen entero aquí).

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Santa Madrona, como habréis podido ir observando a partir de las imágenes que os he ido añadiendo en esta entrada, se reconoce fácilmente por la palma que la identifica como mártir y el barco que sostiene en su mano, además de la pequeña ermita y el castillo de Montjuïc que, en ocasiones, también aparecen como escenario de fondo. No obstante, cabe tener en cuenta que, precisamente por este barco, en ocasiones nos puede llevar a la confusión con otra santa barcelonesa que también sostiene un navío, Santa María de Cervelló. Las podréis diferenciar por sus ropajes puesto que, mientras Santa Madrona acostumbra a llevar una indumentaria más propia de los antiguos romanos, Santa María de Cervelló viste un hábito blanco de mercedaria.

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Las reliquias de Santa Madrona

Las reliquias, llegadas desde Roma en ese supuesto viaje tan accidentado que hemos destacado en unas líneas anteriores, se conservaron en Sant Pau del Camp hasta que se construyó la ermita, a pesar de que en momentos como la Guerra de Sucesión se conservasen en otros lugares como el mencionado Sant Pau del Camp o la Catedral de Barcelona por seguridad.

Más tarde, fueron los frailes capuchinos los que se encargaron de su custodia hasta que, en 1835, en motivo de la Desamortización de Mendizábal, pasaron a ser propiedad del ayuntamiento y trasladadas a la Catedral nuevamente, hasta que tuvieron sede propia, la nueva Parròquia de Santa Madrona, erigida en 1869 e inaugurada en 1888 por la Reina María Cristina. No obstante, durante la Setmana Tràgica (1909) las reliquias fueron profanadas y quemadas así que, actualmente, no nos queda ningún resto de las mismas. Aún así, hay quien dice que una de las reliquias sí que se conservó, gracias a Evelio Bulbena i Estany, hijo de una señora protectora de los frailes capuchinos de Santa Madrona.

La Parròquia de Santa Madrona, localizada en la calle Tapioles del Poble Sec, aún se encuentra en funcionamiento, rinde homenaje a la santa e, incluso, es desde donde se lleva a cabo una popular romería o aplec cada 15 de marzo.

Fuente: Apu Barcelona Veodigital

 

Sus advocaciones

Según parece, tal y como nos cuenta Jaime Armengol en su obra, Santa Madrona era muy recurrida en aquellos momentos de enfermedad y de viaje marítimo, pues se le atribuía poder contra las fiebres malignas, las sequías y pedriscos, además de concederle el honor de ser protectora de los navegantes y de los casos y asuntos difíciles de resolver.

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Goigs a Santa Madrona (1677) a partir del diseño de Antoni Lacavaleria

 

La ermita

La ermita de Santa Madrona, a pesar de ser pequeña, tiene una gran importancia, no sólo porque se puede considerar un símbolo de la importancia de esa copatrona que tanto representó para la ciudad en otro tiempo, localizándose en la que, supuestamente, fue la ubicación de la casa de Santa Madrona, sino también porque se trata del único reducto de una tradición muy arraigada entre los barceloneses, visitar Montjuïc y pasar los domingos en alguna de las ermitas de la zona. Desgraciadamente, no se conserva ya ninguna de estas ermitas, siendo la de Santa Madrona la única ermita de Montjuïc que aún se mantiene en pie, de ahí su relevancia.

Sta. Madrona, ermita copatrona de la ciutat Barcelona

 

En ella es donde se lleva a cabo también el tradicional “aplec” o romería para celebrar el día de la Santa.

Se encuentra habitualmente cerrada al público pero podéis llegar a ella fácilmente, pues se ubica justo al lado del Palauet Albéniz.

 

La fiesta

A pesar del desconocimiento general de Santa Madrona como copatrona, sí que es verdad que, poco a poco, se está intentando recuperar la tradición y su celebración. Es por ello que, especialmente los barrios del Raval y Poble Sec son los que más actividades organizan el día 15 de marzo, entre las cuales caben destacar los actos en los Jardins del Baluard de la Coronela de Barcelona, los bailes de gigantes y bastons, castellers y el popular aplec, organizado por la Parròquia de Santa Madrona del Poble Sec y, en ocasiones, celebrado en primavera por motivos meteológicos, que siempre acostumbra a finalizar con una gran comida.

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El Mercado de Libros de Santa Madrona

Dado que hemos estado hablando del Portal de Santa Madrona, antes de concluir esta entrada, a modo de anécdota, no podíamos olvidar hablar de un importante mercado de libros, ejemplo de la cultura popular de la Barcelona de principios de siglo, que tenía lugar justo en el mismo punto.

Se trata del Mercat de Llibres Vells de les Barraques de Santa Madrona, del cual el emblemático Sempronio nos habla en su libro Barcelona pel forat del pany (1985).

Francesc Adam, rico a partir de una parada que tenía en las Rambles y de un truco que llevaba a cabo en el Casino de Montecarlo, fue el promotor del mismo.

El libro de Sempronio nos habla de distintas anécdotas sobre dicho mercado, entre las cuales me gustaría destacar el caso de Mero, un personaje pintoresco que arrancaba las cubiertas de los libros religados en pergamino para venderlos a los fabricantes de tambores, o Emili Eroles, quien además de vender también escribía. Por otro lado, se encontraba también el ejemplo de Antoni Palau, en cuya parada se daban discusiones intelectuales con invitados especiales como Salvat-Papasseit, por ejemplo.

El mercado, iniciado en 1902, murió de viejo; desentonaba en las obras de reforma que se iban a llevar a cabo en el Portal de Santa Madrona. De hecho, ya en su última etapa, predominaba en el mercado, en vez de la buena literatura que lo había caracterizado en su momento, la mala e, incluso, la pornografía. De este modo, en el año 1966, el Ajuntament de Barcelona lo demolió.

 

En definitiva, la festividad de Santa Madrona no sólo representa los grandes esfuerzos en la recuperación de una fiesta que parecía perder la importancia que antaño tuvo, sino también hacer un viaje a esa Barcelona en la que cualquier día del santoral era motivo de cambio en su rutina y de celebración.

Así pues, sólo animaros a escarbar un poco más en nuestro pasado y, si podéis, incluso a pasaros por la ermita de Santa Madrona, por ese reducto en Montjuïc que comentábamos, y por alguna de las celebraciones de su día.

Aquí os dejo un par de links para conocer un poco las actividades de la celebración de Santa Madrona:

Raval , 17 de marzo

Poble Sec, 18 de marzo

 

Bibliografía para profundizar en el tema:

Trabajo de Final de Grado de Laura Farías en la Universitat de Barcelona

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Círculo de Francesc Tramulles en la sacristía de la Catedral de Barcelona

 

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Cartel de la Mare de Déu de la Mercé, santa Eulàlia con aspa y Santa Madrona con barco (1923)

 

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Devoto novenario a la gloriosa virgen, martyr Santa Madrona patrona de la inclita, y nobilisima Ciudad de Barcelona (1746)

 

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