Sitges

La siguiente entrada de este apartado de Salidas desde Barcelona está relacionada con un pequeño pueblo costero del que bien pocas cosas se conocen respecto a su cultura y encanto, dadas las magnitudes que un segundo tipo de turismo ha tomado en la zona.

Se trata de Sitges, una verdadera delicia dentro de un ambiente que, por tradición, ha estado más relacionado con la fiesta y el turismo de sol y playa.
Y es que dicha localidad va más allá de lo que a la fiesta y su conocido Festival de Cine se refiere.
En ella, por ejemplo, no sólo podréis encontrar un microclima que os permitirá disfrutar de un precioso día (incluso en invierno), gracias al hecho de encontrarse casi aislado físicamente hablando entre las montañas del macizo del Garraf, sino también todo un conjunto modernista dentro de un entorno de pescadores que no os dejará indiferentes.
Casas blancas con puertas azules y un ribete del mismo color que recorre todo el barrio antiguo (Sitges es único en este aspecto) se asomarán en cada esquina, así como también signos que os mostrarán la importante relación que la localidad ha tenido y tiene todavía con el mar.

Su acceso desde Barcelona es realmente sencillo pues, en tren, tan sólo tenéis que coger la línea R2 desde Passeig de Gràcia o Sants.
Podríamos resumir Sitges, su significado y encanto en los siguientes puntos:
Un rincón: 
Carrer d’en Bosch, con el Palau del Rei Moro y los restos de la antigua muralla de Sitges.

Una paseo:

Punta de les Coves, Punta Grossa y Punta Llarga. 
Se trata de tres tranquilas calas unidas gracias al GR 92, localizadas entre Sitges (se inicia en la iglesia del Vinyet, pasando por el Club de Golf de Sitges) y Vilanova i la Geltrú, que os darán unas fantásticas postales de su litoral más desconocido.
El primer tramo es pedaleable. Pasada la Discoteca Atlántica, deberéis aparcar la bici y proseguir tranquilamente andando.

Los paisajes son increíbles, así como también la sensación de libertad que podemos experimentar en cada uno de nuestros pasos.
Además, siempre con mucho cuidado y conociendo previamente el terreno, podemos realizar algunos saltos realmente fascinantes.
Como curiosidad, destacar que en esta ruta se pasa, entre la Punta de les Coves y la Punta Grossa, por la Playa de l’Home Mort, la primera cala nudista gay del mundo.

Una postal:

Port d’Aiguadolç, una zona de pescadores mágica con pequeñas calles por las que perderse y percibir la esencia que la caracteriza.

Un museo:

El Museu Romàntic, donde, no sólo podréis visitar la vivienda de la familia Llopis, decorada con el mobiliario original de la época sino, también, en su segundo piso, la colección de muñecas de Lola Anglada, una exposición realmente curiosa pues abarca ejemplares de los siglos comprendidos entre el XVIII e inicios del XX.
La casa en la cual se encuentra no sólo fue la residencia de dicha familia y la fábrica de su famosa malvasía (licor típico de Sitges), sino también la antigua Casa de Correos de Sitges, de ahí la ranura con forma de león que encontramos en su entrada.

Modernismo: 
Tras las constantes visitas y celebraciones diversas de personajes como Joan Maragall o Santiago Rusiñol en Sitges, la localidad se transformó en la sede de todos aquellos “bon-vivants” que tan importantes fueron para el modernismo catalán. Es por este motivo que en la población de la cual estamos hablando podemos encontrar centros de este movimiento tan destacados como el Cau Ferrat o el Palau Maricel, así como también jardines (Jardines de Terramar), el primer autódromo de Europa (Autòdrom de Terramar) o un sinfín de grandes y pequeñas casas que nos muestran, una vez más, que el modernismo no sólo se forjó en Barcelona.

Cuando hablamos de modernismo, también cabe destacar un ámbito muy importante en la época y que muchas veces dejamos de lado: los cementerios. Su importancia recae en el hecho que, además de construirse una casa en la que veranear, los nobles y burgueses de la época también daban especial relevancia a aquella tumba donde descansarían hasta el Día del Juicio Final. 
De esta manera, en el antiguo cementerio de Sitges podemos encontrar un gran número de tumbas diseñadas y elaboradas bajo la influencia modernista interesantes de visitar.
Un lugar de reposo pero también repleto de arte y de tesoros de lo más fascinantes.
Además, cabe destacar que, para llegar a él, pasaremos por la Playa de Sant Sebastià, un barrio tranquilo fuera del barullo turístico por el que merece también la pena pasear.

Indianos:  
Como muchas otras localidades costeras de Catalunya, Sitges fue un rincón de encuentro de toda aquella fortuna perteneciente a los grandes indianos que, recién llegados de Cuba, decidieron construir sus majestuosas casas en muchas de sus calles. El barrio de Terramar es un buen ejemplo de ello.

Pequeños secretos curiosos: 
Fuente en el Racó de la Calma

Una playa: 
Llegando casi al final del Passeig Marítim, dirección Terramar, nos encontramos con una playa en la que, estando cerca del centro pero lo suficientemente lejos para que no esté masificada, merece la pena pararse y tomar un baño. El hecho de que en ella haya formadas distintas isletas y espigones hace que sea una playa casi libre de olas y, por lo tanto, ideal también para las familias con niños.

A medio camino, encontramos un pequeño torreón, recuerdo de los distintos puntos de defensa de la costa del Garraf.

Un restaurante: 
El Rincón de Pepe, con sus productos de calidad, podréis disfrutar tanto de su carta como de menú diario (realmente completo) a la par que disfrutáis de un servicio de lo más selecto y de unas vistas sobre el Passeig de la Ribera de Sitges de lo más encantadoras.

Para más información:
Pg. de la Ribera, 35
http://www.hotelsitges.com/restaurante-el-rincon-de-pepe-sitges/restaurante-el-rincon-de-pepe#

La Sitges Gastronómica:
Una comida: la ensalada de xató, un plato delicioso tradicional de toda la zona del Garraf.

Un postre: los carquinyolis, acompañados de un buen vino moscatel, son el mejor recuerdo gastronómicamente hablando que podemos llevarnos de nuestra salida a Sitges.

Son realmente recomendables los carquinyolis elaborados en la conocida pastelería sitgetana Massó (1896).

Para más información: http://www.pastisseriamasso.com/
c/ Parellades, 2

Ahora… ¡a descubrir vosotros mismos más rincones y rinconcitos de esta localidad tan cercana, pero a la vez tan desconocida, para los barceloneses!
Y, cuando los tengáis… ¡a compartirlos con todos nosotros!  ;)

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