¡Un viaje al modernismo de veraneo!

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Caserones modernistas, flores con una función más allá de la estética, una zona de balneario sacada del siglo XIX…

Hoy… Volvemos a La Garriga (ya fuimos en una ocasión realizando una excursión en bici desde Granollers por el río Congost que podéis encontrar aquí), a ese lugar que parece parado en el tiempo, con sus casas solariegas y aburguesadas de veraneo que, no sólo nos remiten a otra época, sino también a ese veraneo propio del modernismo de finales del s.XIX e inicios del siglo XX que, entre balnearios y un paraje excepcional (se ubica muy cerca del Tagamanent y dels Cingles de Bertí), nos hace revivir algo encantador apenas a unos kilómetros de Barcelona.

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Y es que La Garriga, entre Granollers y Vic, se convierte en una de esas escapadas mejor comunicadas desde Barcelona, tanto por carretera como en tren.

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Sus aguas…

La Garriga, tal y como hemos indicado al inicio de esta entrada, desde tiempos bien antiguos (hay constancia de que los romanos también se instalaron en ella, además de tener referencias ya de la Edad de Bronce sobre su uso o, posteriormente, de conocer que el rey Martí l’Humà, junto a su esposa Maria de Luna, ya se instaló en la población por este mismo motivo durante todo el mes de mayo del año 1400), se caracteriza por sus aguas mineromedicinales. Es por ello que La Garriga, especialmente a partir de finales del siglo XIX, se ha desarrollado y conocido, principalmente, además de por su fabricación textil y de muebles, como Villa Termal.

De este modo, al tratarse de aguas hipertermales, junto a Caldes de Malavella y Caldes de Montbui, La Garriga se considera una de las localizaciones con aguas más calientes de toda Catalunya.

Son varios, pues, los complejos termales que podemos encontrar en La Garriga, algunos de ellos ya cerrados pero otros aún en funcionamiento, como serían los Banys Martí de 1874 (actuales Termes La Garriga, tras llamarse anteriormente también Termes Victòria) o el Balneari Blancafort.

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Precisamente en este último ejemplo que os he citado es donde pasé un fin de semana de lo más relajante (si consultáis sus ofertas en su página web, seguro que encontráis alguna de lo más interesante y adecuada a vuestras necesidades).

Hace ya un tiempo, en La Bcn Que Me Gusta hablamos del Balneario de Montbrió del Camp (podéis encontrar la entrada aquí). Así que hoy me gustaría presentaros una segunda opción que, personalmente, me gustó más que la antes mencionada, al encontrarla, no sólo más moderna en cuanto a instalaciones termales se refiere, a pesar de que sus cuatro estrellas de categoría quizá son algo justas (de hecho, el establecimiento ya bajó en su momento de cinco a cuatro estrellas), encontrando habitaciones algo desfasadas en mi opinión, sino también en cuanto al servicio y trato de su personal.

De esta manera, además del circuito termal propio de este tipo de balnearios, encontramos algo que realmente me fascinó, su piscina exterior con agua termal… ¡toda una experiencia tanto en verano como en invierno!

 

Dado que no estaba permitido hacer fotografías en las piscinas interiores, os recomiendo visitar su página web para obtener un poco más de información visual sobre el complejo, así como también de todos sus servicios y tratamientos.

 

¿Un poco de historia?

En 1940, gracias a los esfuerzos de una familia de campesinos de la zona, La Garriga se convierte en una Villa Termal propiamente dicha.

Se trata de los Blancafort, la familia encargada de la apertura del que se conocería como el primer establecimiento de baños termales con concepción moderna de La Garriga y la zona, construyendo unas primeras bañeras en su masía y, posteriormente, adaptándose a los nuevos tiempos e instalaciones.

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Gracias a la buena comunicación de la zona desde Barcelona y una adecuada campaña publicitaria, la familia consiguió rápidamente el éxito esperado, convirtiendo el balneario en una estación termal de prestigio, frecuentada por la más alta sociedad del momento.

Poco a poco, el lugar se fue profesionalizando y adaptándose a los nuevos tiempos hasta llegar al actual complejo que podemos encontrar, un hotel de 4 estrellas con distintos servicios termales e ideal para un descanso en nuestra ajetreada vida barcelonesa.

 

¿La cena?

Si bien es cierto que quizá la encontramos un poco justa para los precios que tenía, la verdad es que se convirtió también en una perfecta manera de finalizar la noche tras el descanso en el circuito termal.

De este modo, a partir de un picoteo a base de distintas tapas, disfrutamos de un ambiente relajante, en medio del jardín y muy acorde con el ambiente del hotel y su filosofía.

¿Su precio? Unos 25eurs por persona aprox., siendo 5 comensales e incluyendo postres, vino y cafés.

 

¿Un paseo?

Al día siguiente, además de acabar de aprovechar las instalaciones del hotel, quisimos conocer los entornos del lugar en el cual nos encontrábamos.

Como os he comentado antes, La Garriga se caracteriza por ser una Villa Termal y de Modernismo de Veraneo, motivo por el cual su patrimonio, principalmente, se basa en grandes casas modernistas, la mayor parte de las cuales se encuentra localizada en lo que se conoce como el Passeig, siendo muchas de ellas también diseñadas por un mismo arquitecto, Manuel Joaquim Raspall i Mayol, arquitecto municipal de la población a partir de 1906.

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Raspall se caracterizó, además de por sus grandes caserones, por el proyecto urbanístico que llevó a cabo en la localidad, dando forma al ensanche residencial que tenía que acoger todos estos caserones y torres de veraneo promovidas por destacados miembros de la burguesía barcelonesa. Para ello, diseñó un conjunto de 6 manzanas, destacadas por tratarse de 6 agrupaciones armónicas y únicas en la historia de la arquitectura modernista en nuestro país.

Algunos ejemplos de su obra son La Bombonera, la Casa Barbey, la Torre Iris o la Casa Barraquer, todas ellas pertenecientes a la conocida como Mansana Raspall, así como también la Casa Lluís Pou, la Casa Lluís Ambrós o la tienda de Josep Reig, entre otras.

Ya en el Noucentisme, otros arquitectos, como podrían ser Raimon Duran i Reynals o Xavier Turull i Ventosa, también tuvieron su importancia diseñando residencias en la zona.

 

Las termas romanas de Can Terrers

Tal y como hemos destacado al principio de esta entrada, la importancia de La Garriga como lugar termal viene de mucho más atrás de su explotación propiamente dicha en el siglo XIX.

Prueba de ello son los restos de la población romana de Can Terrers, una explotación de viñas y olivos, construida en el siglo I aC y habitada durante más de 700 años, que conserva una zona de baños privados. Su museízación mediante cartelas hará que fácilmente podáis reconocer su vestidor o apodyterium, la sala tibia o tepidarium, la sala caliente o caldarium, la sauna o sudatorium, la piscina de agua fría o frigidarium y el horno con sus instalaciones de calefacción subterránea o hypocaustum.

Por su conservación, la villa romana de Can Terrers se considera uno de los asentamientos rurales de época romana más destacados del patrimonio cultural catalán.

 

La Doma

Se trata de uno de los monumentos más interesantes del municipio, precisamente porque nos ayuda a viajar a una etapa anterior a la que podemos reconocer en el centro del pueblo, a la época medieval y a esa primera Garriga, localizada anteriormente en el lado opuesto al actual del río Congost.

Su iglesia románica, iglesia parroquial de La Garriga hasta el siglo XVIII, fue, pues, el eje principal de desarrollo del pueblo, a partir del cual creció como tal, hasta que, pasados los siglos, se trasladó a su actual localización, dejando en la antigua un pequeño reducto parado en el tiempo, un pequeño barrio aún con encanto a pueblo y sabor medieval.

Actualmente, sin embargo, aparte de la iglesia, sólo se conserva el cementerio, una camposanto que, además, al ser modernista, se convierte también en un interesante punto a visitar.

 

Vistas de la actual Garriga desde la Doma

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Si os interesa conocer más rincones de La Garriga, como podrían ser su refugio de la Guerra Civil u otros elementos medievales como la Fortaleza de Rosanes, entre otros, además de entrar en su página web oficial de turismo, os recomiendo ir a su Oficina de Turismo donde, además de informaros sobre distintas visitas guiadas que realizan (“De l’Antiguitat a l’Edat Mitjana”, “La Garriga medieval i moderna”, “La Garriga, vila termal i d’estiueig – la Ruta Modernista” y “Patrimoni i memòria – la Ruta de la Guerra Civil”), os darán todo tipo de información, folletos y mapas.

Además, disponen de un servicio de GUIMO, de alquiler de pequeñas tablets / guías móviles de visita autoguiada.

 

¿Una comida?

Sin lugar a dudas, la opción que más nos gustó fue El Racó de la Garriga, un restaurante que, con su Marca Cuina Catalana, nos deleita con una gastronomía propia de la zona y de nuestro país y, lo que es más importante, en un ambiente casero y familiar, al ser gestionado desde 1975 por la misma familia y según las recetas tradicionales de su “mestressa”.

Un lugar en el que gastronomía y buen servicio van cogidos de la mano y que también dispone de un local especializado en vinos justo al lado.

¿Su precio? Siendo 5 personas, deleitándonos con las exquisiteces que os adjunto a continuación de manera visual e incluyendo una botella de vino, postres y cafés, unos 30eurs aprox. por persona.

 

¿Una fecha?

Todo lo que os cuento lo llevé a cabo en el mes de agosto. Sin embargo, cabe también tener en cuenta cómo de bonito podría ser ir en invierno, especialmente teniendo en cuenta sus piscinas calientes exteriores o, especialmente, en Corpus, momento en el que La Garriga decora sus calles de flores y alfombras de colores.

 

En definitiva, La Garriga se convirtió en una buena manera de desconectar de esa Barcelona que tanto nos fascina pero desde la cual a veces también es tan necesario hacer escapadas, a la par que conocimos un entorno distinto, de lo más encantador y, principalmente, capaz de trasladarnos a otra época, a esa Catalunya modernista y termal que tan importante fue a finales del siglo XIX e inicios del XX.

 

Para más información:

Turisme Vallès  www.turismevalles.com

Turisme La Garriga  www.visitalagarriga.cat

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