Una historia macabra en Barcelona…

La reconocida calle del Raval Joaquín Costa, caracterizada, como muchos ya sabéis, por su aire moderno y bohemio, a pesar de su pasado de prostitución y habladurías varias, es actualmente una calle en remodelación que ha pasado de ser una calle considerada peligrosa, a una de las más transitadas entre las generaciones más jóvenes, especialmente por sus bares de copas y por la instalación de reconocidas universidades en sus alrededores.
Sin embargo, un extraño y macabro suceso ocurrió en un piso de esta misma calle…
En el año 1912, la desaparición de una niña de 5 años, Teresita Guitart, conmocionó a toda la ciudad.
A primera hora de la mañana del día 27 de febrero de ese mismo año, la policía llamó a la puerta del entresuelo primera del número 29 de la calle Poniente (antiguo nombre que recibía la calle Joaquín Costa). Según parece, una vecina había visto la cabeza rapada de una niña que creyó ser Teresita Guitart.
Así fue, se trataba de la misma niña que desapareció. Pero el encuentro de la policía fue todavía más impresionante. Al parecer, la inquilina que escondía a la pequeña Teresita Guitart, Enriqueta Martí Ripollés de 42 años, resultó ser una secuestradora de niños en serie. Algunos de ellos eran prostituídos hasta la edad de 16 años, pero, muchos otros, eran asesinados.
Las explicaciones de algunos de los niños que se encontraban en el piso en el momento en qué entró la policía son horripilantes… Al parecer, Enriqueta no sólo los mataba, sino que, además, les extraía la sangre y la grasa corporal para elaborar unas pócimas que los burgueses de la época compraban como remedio para curar la tuberculosis.
Con el dinero que ganaba, Enriqueta se dedicaba a comprar otros pisos en la ciudad, como los de las calles Picalquers, Tallers y Jocs Florals, en los cuales se encontraron, detrás de falsos tabiques, más huesos, cabelleras y restos de niños. Otra de sus adquisiciones fue una casa cercana a Sant Feliu de Guíxols, en la qué encontraron recetas y frascos con sustancias sospechosas.
Enriqueta fue encarcelada pero no por mucho tiempo ya que, días más tarde, se dijo que había sido envenenada y asesinada por sus compañeras de celda. Sin embargo, son muchos también los que dicen que realizar su juicio podría provocar que nombre de muchas altas personalidades catalanas saliesen a la luz y que, por lo tanto, asesinarla podría haber sido la mejor solución de aquel hecho.
En definitiva, los hechos de la calle Joaquín Costa no dejaron a nadie indiferente, sino que escalofriaron e inquietaron a toda la población de Barcelona de la época.

2 comments

  • Carla Ackermann  

    ¡Qué miedo!! Pero agradezco mucho la aportación ya que es muy interesante.

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