Vino Mío

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Un gran campanario, rodeado de pequeñas calles en pendiente, masías y plazas que parecen sacadas de un pequeño pueblo, nos saluda.

Se trata del campanario de Horta, de ese símbolo que identifica todo un barrio y que, a diferencia de otros campanarios pero del mismo modo que el que encontramos en la Plaça Rius i Taulet de Gràcia, se trata de un campanario civil que, a pesar de que no sea el mismo que en sus inicios, puesto que en lo años 40 fue derribado por miedo a desprendimientos debido a su estado, sigue ahí, no sólo otorgando valor a un barrio entero sino mostrándonos que ese pequeño pueblo aún continúa ahí.

Sí, en esta ocasión, nos desplazamos al barrio de Horta, a ese último pequeño pueblo anexionado a la ciudad de Barcelona que todavía conserva su fuerte carácter y arraigo. Un lugar por el que pasear y perderse, a la par que conocemos todo ese pasado relacionado con la agricultura y la ramadería (masías como Can Cortada o Can Fargas son ejemplos de ello, así como también el nombre del barrio) y  la industria de la piel y las lavanderías (buen ejemplo es la calle de Aiguafreda, anclada aún en ese pasado en el que las lavanderas llevaban a cabo sus tareas en sus lavaderos. Tenéis una entrada en La Bcn Que Me Gusta que lo explica clickando aquí) como sustento,  mientras hacemos hueco a la cena que vendrá después.

Antes, sin embargo… ¿hacemos una parada en un lugar de visita obligada? ¿Qué tal una cervecita en la mítica Plaça Eivissa? ¡Una plaza repleta de vida que os llevará de lleno a ese pequeño pueblo!

Dicho esto… ¿Dónde cenamos hoy?

¿Qué tal unas tapitas bien elaboradas, con ese toque tradicional pero, a su vez, con sabores de lo más originales?

¿Dónde? ¡En Vino Mío! Un restaurante llevado con un trato muy familiar en el que seguro que os sentís la mar de bien mientras degustáis sus exquisiteces. Y, no sólo eso, sino también un lugar en el que percibiréis en todo momento esa mezcla constante de sabores y culturas, concretamente, entre la extremeña y la catalana, pues si algo caracteriza también a este restaurante es esa fusión concentrada en este pequeño rincón del barrio de Horta.

¿Nuestra elección?

Carpaccio de salmón con pulpo, patatas bravas con ese toque especial que sólo ellos le saben dar, pulpo a la brasa y sashimi de atún.

¿Y de postre?

Tarta de Santiago y crema de queso con coulís de frambuesa.

Todo ello acompañado de pan con tomate y copas de vino blanco y con un precio aproximado de unos 25eurs por persona.

 

¿Como recomendación?

Reservad (se llena muy rápido) mesa en el piso inferior, dado que es el que decorativamente es más agradable y cálido y… Pedid por las sugerencias del día en el caso que os toque mesa en el piso superior ya que muchos platos se sirven habitualmente abajo y no arriba.   ;)

Dicho esto… Una buena manera de empezar el fin de semana y de desvincularnos un poco del centro de Barcelona que también apetece, ¿no os parece?    :)

Para más información:

c/ Tajo, 19

www.vinomiohorta.com

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