Visita a la Casa Felip

labcnquemegusta-casafelip06

 

Barcelona está repleta de pequeños tesoros que, por el simple hecho de tratarse de viviendas u oficinas privadas, no se encuentran al abasto de todos o, incluso, se desconoce su existencia.

Esto es precisamente lo que pudimos ver ya hace un tiempo con la Casa Comalat, cuya planta noble actualmente se encuentra ocupada por las oficinas de Óptima Patrimonis, escondiendo una verdadera obra de arte modernista en su interior, o con el recién visitado Palauet Casades, actual sede del Il·lustre Col·legi d’Advocats de Barcelona.

Por suerte, son muchas también las que se pueden poco a poco ir visitando, gracias a jornadas como el 48h Open House Barcelona o entidades como Cases Singulars, de la cual ya hablamos en pasadas entradas por su cobertura cultural a estas casas privadas, no vinculadas con la cultura como tal, para poder abrirlas al público.

La entrada de hoy, pues, se vincula de lleno con estos pequeños magníficos rincones secretos que, progresivamente, van abriendo sus puertas al público. Concretamente, hoy me gustaría hablaros de la Casa Felip, como indica su nombre, la residencia de la familia Felip, dedicada a la industria textil, que actualmente alberga las oficinas de la Fundació Vila Casas.

Una verdadera bombonera que incluye en su interior un magnífico conjunto de artes decorativas, el cual engloba desde las maqueterías hasta sus techos o paredes, pasando por las vidrieras o elementos más utilitarios.

Una vez más, gracias a la labor de Cases Singulars, cada viernes, mediante visita guiada en castellano, catalán e inglés (encontraréis sus horarios en su página web), la Casa Felip abre sus puertas para mostrar su interior, normalmente cerrado por su carácter privado.

labcnquemegusta-casafelip02

 

La Fundació Vila Casas

Antes de todo, sin embargo, no podemos olvidar explicar un poco quién es su actual propietario, aquel que ocupa, no sólo la planta noble de la Casa Felip con sus oficinas, sino también sus bajos con uno de sus espacios expositivos.

Por tal de definirlo de una manera simple y rápida, podríamos decir que el propietario de la institución albergada en la Casa Felip aúna dos grandes disciplinas en una sola: el arte y la medicina. Y es que la Casa Felip es, actualmente, propiedad de Antoni Vila Casas, fundador de la Fundació Vila Casas, creada en el año 1986 por este empresario farmacéutico cuyo principal objetivo es promover y proteger la cultura y arte catalanes, además de continuar con la investigación sanitaria y establecer un puente de diálogo entre profesionales, medios de comunicación y sociedad.

Ello lo hace gracias a cinco espacios expositivos localizados tanto en Barcelona como fuera:

Espai Volart y Espai Volart 2, ambos localizados en la calle de Ausiàs Marc, en esos bajos de la Casa Felip que comentábamos

Can Framis en una antigua fábrica del Poblenou

Museu Can Mario en Palafrugell

Museu Palau Solterra en Torroella de Montgrí

Museu virtual d’Art Contemporani Català, una manera distinta de enfocar el mundo del arte

 

Una vez presentado el presente, ya podemos pasar al pasado…

¿Quién era la Familia Felip?

Manel Felip, junto a su esposa Elvira Pérez, matrimonio sin descendencia, de ahí que la casa pasase posteriormente a sus sobrinas, fueron los propietarios de esta impresionante casa modernista localizada en la calle de Ausiàs Marc, zona a la cual acudían a instalar su residencia, mayormente, burgueses vinculados con la industria textil.

Éste es precisamente el caso del Sr. Felip, industrial textil que, de la misma manera que otros burgueses de la época, como podrían ser su familiar Modest Andreu (su casa también es obra del mismo arquitecto que la Casa Felip), la familia Calvet (con residencia en la calle Casp, diseñada por un joven Antoni Gaudí) o Francesc Burés (industrial del famoso Burrito Blanco, cuya residencia, obra de Francesc Berenguer, alojará en breve unos pisos de lujo, tal y como podéis leer en esta noticia y cuyo proyecto podéis encontrar en la web de Bonavista Developments), elegiría la zona para edificar su finca, en cuya planta noble viviría la familia, mientras que el resto de plantas iría destinado a inquilinos y las plantas bajas al negocio familiar.

¿Su arquitecto? Poco conocido, aunque sí bien valorado en su momento, fue Telmo Fernández. La casa de los Bundó en Pg. de St. Joan también es un diseño de él.

Tal y como hemos indicado, en el año 1913 la Señora Felip enviudó y, dado que no tuvieron descendencia, la casa pasó a sus sobrinas. Posteriormente, fueron los hermanos salesianos los que ocuparon la vivienda; les seguirían las oficinas de Noguera i Vintró, el Círculo Condal y, finalmente, ya en el año 1997, la mencionada Fundació Vila Casas.

El resto de inmuebles pasaron a ser pisos privados.

Si queréis conocer un poco más sobre la familia Felip, os recomiendo la lectura de esta entrada del blog Criticartt.

labcnquemegusta-casafelip07

 

La portería

Si bien es cierto que ya su fachada nos deja boquiabiertos, es cuando entramos en su interior que realmente percibimos la importancia artística del conjunto.

Lo  primero que nos sorprende, pues, es su magnífica y suntuosa portería.

labcnquemegusta-casafelip08

 

¿Los materiales usados?

Mármol de Carrara en la escalera que nos lleva a la planta noble, el piso en el cual vivía el matrimonio Felip (el resto de vecinos accedía a sus casas mediante una escalera más pequeña o ascensor)

Hierro forjado en las barandillas, realizado por el forjador Manel Ballarín, artesano que siempre trabajaba sobre catálogo, es decir, de una manera seriada, por tal de que fuese más barato, pero mediante una selección individualista que aportaba un valor añadido a la producción.

Esgrafiados con efecto aterciopelado en sus paredes

 

Del mismo modo que su ascensor, original de la época, la conserjería es también uno de esos elementos que nos obligan a hacer un alto en este primer espacio y es que, además de su estética modernista, con motivos decorativos procedentes de la naturaleza, en su interior encontramos también el plafón de los timbres, todo él una verdadera maravilla.

 

La planta noble

Como ocurre en la mayor parte de los inmuebles del Eixample, los promotores de la construcción de los edificios son los que vivían en la planta noble, mientras que el resto de niveles pasaba a ser de alquiler para otras familias, mayormente también burguesas, con pisos algo más pequeños que el Principal. De este modo, mientras que el piso del señor, hablando del caso concreto de la Casa Felip, tenía unas dimensiones de unos 400m2, el resto de pisos medía unos 200m2 aprox. cada uno.

 

Ascendemos, pues, mediante esa impresionante escalera de mármol, a la primera planta. Nada más llegar a la puerta de lo que sería como tal la Casa Felip, encontramos a nuestra derecha una pequeña puerta que nos da acceso al rellano de vecinos, es decir, a ese ascensor que el Señor, si así lo deseaba, también podía utilizar.

¿Entre el repertorio de motivos ornamentales vegetales usados en la Casa Felip? Azucenas, lirios… y girasoles, un elemento muy vinculado a las Indianas, aunque en este caso no se ha documentado que se tratase éste del negocio familiar, pues el abuelo procedía de Cardona. Debido a esta falta de datos documentales, se han vinculado los girasoles a otro significado, a aquel más vinculado a la adoración de Dios, algo que nos indicaría el fervor religioso de la familia y cuán de importante era la religión en su día a día.

labcnquemegusta-casafelip16

 

De hecho, nada más entrar al piso, lo primero que nos encontramos es una pequeña capilla, a la cual asistían a misa cada domingo la mayor parte de los vecinos, y junto a ella, ese despliegue de artes decorativas que comentábamos.

En este caso, más que una decoración modernista como tal, encontramos un conjunto estético medievalizante repleto de pinturas y vidrieras cuyos artistas aún desconocemos, precisamente, por esta falta de documentación que comentábamos.

De este modo, mientras que sí conocemos que Antoni Bordalba, por ejemplo, participó en la decoración del comedor, los artistas cuyas obras podemos encontrar en la capilla nos son por completo desconocidos. No obstante, caben destacar sus posibles vínculos con el Cercle Artístic de Sant Lluc, muy relacionado con la religiosidad de la familia Felip, proclamando un modelo católico contrario a la vida bohemia de lugares como, por ejemplo, els Quatre Gats.

En cierta manera, podríamos decir que los siguientes propietarios de la casa, los salesianos, seguirían en esta línea, pues es conocido que, incluso, taparon con plafones de madera todas estas pinturas durante su estancia en ella.

 

Actualmente, en el interior de la capilla encontramos una obra propiedad de la colección de la Fundació Vila Casas. Recibe el nombre de “Illes Medes” y es una pieza del artista Marçal Martí. Justo delante, fuera de la capilla, “La nena amb colom a la mà” contempla el interior del pequeño oratorio.

labcnquemegusta-casafelip20

 

Los salones

Por ahora, si bien es cierto que la entrada y la capilla tenían ciertos elementos propios de la estética modernista, no hemos visto aún un modernismo espectacular como tal. Todavía se nos cae más el alma a los pies cuando entramos en un gran salón de estilo Neorococó

Y es que cabe tener en cuenta que el Modernismo no era un movimiento que gustase mucho a las primeras familias burguesas del Eixample del momento, siempre anhelosas de poder llegar al nivel de esa aristocracia que tanto envidiaban y que proclamaba el estilo historicista como muestra de buen gusto.

En cada familia, pues, debido al carácter novedoso del Modernismo, había un miembro que se acercaba  más o menos a dicho estilo (la señora Milà, residente de La Pedrera, nunca estuvo conforme con la decoración de su casa, por ejemplo) y, en el caso de la familia Felip, aquel que se decantaba más por el Modernismo era el Señor, motivo por el cual las estancias de la Señora son, precisamente, las más historicistas y, por decirlo de algún modo, más anticuadas o no adaptadas a los nuevos estilos y tendencias del momento.

labcnquemegusta-casafelip25

 

El gran salón Neorococó, así, albergaría las estancias femeninas de la casa, aquellas en las cuales la Señora hacía vida, recibía sus amistades o llevaba a cabo esas labores propias de una señora de la burguesía catalana.

Actualmente, se trata de una impresionante sala de reuniones, con unos techos decorados con tonos pastel y unas paredes cuya peculiaridad principal es que incluyen en su decoración pana, material que el negocio del Señor Felip trabajaba. Así pues, el salón, además de impresionar las visitas mostrándoles el poder de la familia, era una perfecta manera de promocionar los materiales que se producían en el negocio familiar, unas telas que, incluso, podían usarse para decorar el salón de casa.

 

Justo al lado, una decoración más austera y oscura nos traslada a las estancias del Señor. Concretamente, lo que hoy en día son unos despachos de la Fundació Vila Casas, acogían la Sala del Billar.

Los muebles son de la época, del siglo XIX, pero no de la familia, dado que llegaron a la casa gracias a la colección de Antoni Vila Casas.

Una gran tribuna, además de mostrarnos el interior de la casa y, por tanto, abrir el poder y riqueza de la familia al exterior, teniendo en cuenta que se pagaban más o menos impuestos en función de sus dimensiones, también nos permite conocer la riqueza de los propietarios.

labcnquemegusta-casafelip01

 

Conforme vamos recorriendo el pasillo y nos aproximamos al gran salón, parece que también vamos divisando ese Modernismo que tanto esperábamos. En esta parte de la casa, sin embargo, lo encontramos en pequeños objetos, como podrían ser el calientaplatos, localizado justo encima de la calefacción, o el arrimadero medievalizante con decoración ya floral y natural.

Las obras de arte de la propia Fundació, algunas de ellas modernistas, como podría ser la pieza de Lluís Masriera, nos van acercando también a lo que encontraremos tras las puertas que dan acceso al salón.

labcnquemegusta-casafelip29

 

El gran salón

Y, por fin, llegamos a ese gran despliegue de arte, luz y color que tanto esperábamos.

Nada más entrar, unas grandes y fantásticas vidrieras de colores, capaces de dejarnos casi sin respiración, obra d’Antoni Bordalba, vidriero formado en el taller de Antoni Rigalt (a su vez formado con Francesc Vidal), encargado también de las vidrieras del Cercle del Liceu, nos dan la bienvenida.

La Casa Bordalba, con sus socios Luis Buxeres y Antoni Codorniu, tenía sus talleres en Ronda de Sant Antoni, 66 y la calle de Valldonzella, 62.

labcnquemegusta-casafelip38

 

Se trata de unas vidrieras, de vidrio de Murano emplomado con detalles realizados a mano, en las cuales se representan las tres Gracias en un ambiente bucólico y casi onírico en plena naturaleza, algo muy propio de la estética de la época.

Un trabajo minucioso que, además, incluye ciertos detalles que son, precisamente, los que permitieron reconocer la mano del artista. El primero de ellos es la curvatura de la cola del pavo real, algo de cuyo trabajo era especialista el taller Bordalba.

Un segundo detalle son las pequeñas flores con relieve que encontramos en determinados lugares del conjunto y que, a pesar de que algunas tienen una mayor calidad que otras, proceden de una compleja técnica de la cual el artista era todo un profesional tras su aprendizaje en París.

Si os apetece profundizar en el tema del arte de las vidrieras en Catalunya, os recomiendo la tesis doctoral de Núria Gil Farré.

 

Aparte de sus mosaicos, obra quizá de Lluís Bru, o de sus techos delicadamente ornamentados, otro elemento que nos llama la atención es su gran chimenea, más decorativa que de uso, pues hay que tener en cuenta que la casa disfrutaba de calefacción, siendo una de las primeras del Eixample que pudieron tener tal sofisticada tecnología en su momento.

labcnquemegusta-casafelip36

 

Siendo un trabajo de Lambert Escaler, incluye una preciosa alegoría femenina realizada en terracota. Se trata de la representación del invierno.

 

La luz del techo es otro de los elementos que no hay que olvidar durante la visita. Con su doble sistema de funcionamiento mediante luz y gas, lo más probable es que fuese acompañada de una pieza, hoy no conservada, que colgase de ella y la hiciese todavía más monumental.

labcnquemegusta-casafelip33

 

Finalmente, destacar las maqueterías de las puertas, también por completo modernistas, con su ondulación y sofisticación.

Una de ellas, por su temática, claramente referencia al amor conyugal, podría ser la que daba acceso al dormitorio de la Señora (cabe tener en cuenta que en esa época los matrimonios dormían separados, tal y como también pudimos ver en el Palauet Casades).

 

Muchas de estas decoraciones fueron también tapadas con maderas por los salesianos durante el periodo que la casa perteneció a dicha orden.

Por otro lado, destacar que los muebles originales del salón procedían de la famosa y valorada Casa Busquets. Actualmente, los podemos encontrar expuestos en el Museu del Modernisme.

 

Los dormitorios de la Señora

Finalmente, ya para concluir la visita, accedimos a los dormitorios de la Señora, los cuales, una vez más, gracias a sus tonos más pastel y decoración, tan similares a los del salón visitado al inicio de esta entrada, nos fueron perfectamente reconocibles como tal.

El conjunto crea una estancia que, en realidad, se encontraba dividida en tres pequeños espacios: el baño, el vestidor y el alcoba.

Los suelos, a pesar de no tratarse de una zona pública y, por tanto, susceptible a ser objeto de muestra de poder y riqueza, observamos que son de madera, precisamente por la función del espacio, un dormitorio, para, así, conservar el calor de su interior.

labcnquemegusta-casafelip46

 

La Casa Antònia Puget

Si salimos a la calle y nos dirigimos hacia la calle de Girona, el edificio colindante con la Casa Felip nos guarda algún que otro secreto. Se trata de uno de los inmuebles donde el Señor Felip, en sus bajos, en el mismo lugar donde actualmente encontramos los dos Espai Volart de la Fundació Vila Casas, almacenaba sus producciones textiles.

La casa, sin embargo, recibe el nombre de Casa Antònia Puget, precisamente haciendo referencia a quien la habitó. Y es que se trata de un regalo que, como es habitual entre las mujeres de la época para que pudiesen sobrevivir solas sin la necesidad de un varón, en caso de quedarse solteras o enviudar, Antònia Puget recibió. Prueba de ello es quizá la decoración escultórica que encontramos bajo la tribuna, símbolo del amor conyugal.

 

El edificio es obra del arquitecto Roc Cot i Cot, quien trabajó, sobre todo, en la zona de Berga. Sin embargo, debemos puntualizar que éste fue el arquitecto que la firmó, siendo atribuida la obra por distintos especialistas a Ramon Viñolas i Llosas.

Dejando de lado su autoría, dicho inmueble se trata de una casa de renta típica del Eixample, con sus ondulaciones y motivos vegetales. El hecho de que su acceso sea por un lateral y no por el centro ya nos lo indica también, pues no deja de ser un recurso modernista para romper esa simetría y huir, así, de esos estilos anteriores más académicos y clásicos.

Las complicaciones, sin embargo, precisamente por la falta de documentación, nos vienen a la hora de interpretar los cinco relieves con distintos rostros femeninos que podemos encontrar, justamente, en el inicio de los arcos de cada una de las oberturas de la planta baja. Aparentemente, por los atributos que acompañan a cada uno de ellos, podrían tratarse de las cuatro estaciones pero el hecho de que sean en realidad cinco nos desorienta, especialmente teniendo en cuenta que la dama central viste un tipo de atuendo distinto al del resto.

La Casa Antònia Puget, pues, incluye aún todo un conjunto de incógnitas que nos la hacen por completo desconocida aunque, no por ello, obviamente, menos interesante.

labcnquemegusta-casafelip03

 

La Casa Felip nos permitió entrar, pues, no sólo en una vivienda por completo desconocida y con elementos decorativos fantásticos lejos de nuestro acceso habitual, al tratarse de un espacio privado, sino también en todo un conjunto de artistas y arquitectos cuyos nombres tampoco conocíamos, al tratarse de personajes ubicados bajo la sombra de los grandes nombres del Modernismo.

La visita a la Casa Felip se convirtió, en definitiva, en una experiencia realmente interesante que nos permitió entrar en un mundo único lleno de color y ondulación, de luz y magia.

 

Para más información:

Cases Singulars  www.casessingulars.com

Fundació Vila Casas   www.fundaciovilacasas.com

Escribe tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados.