Visita a la Torre Bellesguard

labcnquemegusta-torrebellesguardgaudi69

 

Un año más… ¡llegó la Ruta del Modernisme! Esos descuentos de los que podemos disfrutar cada año de julio a septiembre (aún tenéis tiempo de aplicarlos hasta el día 15 de este mes) gracias a los cuales, poco a poco, vamos completando nuestras visitas modernistas a iconos tan emblemáticos de nuestra ciudad como las visitadas en el año pasado Cases Lleó Morera y Amatller o, ya hace un tiempo, la Fundació Godia o el Hotel Fonda España.

En esta ocasión, La Bcn Que Me Gusta se acercó a una pequeña joya, como si de un tesorito se tratara que, a pesar de toda la historia que gira a su alrededor y de su ubicación privilegiada, pasa bastante desapercibida, en parte porque no fue tampoco hasta el año 2013 que la familia propietaria la abrió al público, ampliando con ello ese fantástico catálogo patrimonial que tenemos en nuestra ciudad.

labcnquemegusta-torrebellesguardgaudi06

 

¿Su nombre? Torre Bellesguard (aunque también se la conoce como Casa Figueras, en honor a la familia que la tenía que habitar, a pesar de que la clienta fuese en realidad su viuda, Maria Sagués. Sí, estamos hablando de la misma familia Figueras que gestionó la mítica pastelería Escribà que podemos encontrar en la Rambla y en cuyo mural cerámico aparece de nuevo este nombre), como indica su nombre, a pesar de que inicialmente se llamase Torre Vallblanc, se trata de un lugar donde refugiarse, donde tener ese momento de soledad pero, ante todo, de disfrute de unas vistas espectaculares. Es por este motivo que su primer propietario, el rey Martí I l’Humà, lo rebautizó con el nombre por el cual la conocemos actualmente.

¿Su arquitecto? Ni más ni menos que Antoni Gaudí

¿La historia que la hace tan especial?

La historia de la Torre Bellesguard va mucho más allá de lo que nos podemos imaginar. Si bien es cierto que la residencia de Antoni Gaudí fue edificada en el año 1909, se han encontrado restos de cerámica ibérica y romana que atestiguan que ya había presencia en la zona mucho antes.

Sin embargo, la historia que realmente nos interesa y que da a la Torre Bellesguard ese fuerte simbolismo que actualmente tiene, así como también el hecho de que fuese el mismo arquitecto quien la quisiese ensalzar con esta construcción, se remonta al año 1409. Y es que es precisamente en esta ubicación que el rey Martí I l’Humà trasladó toda su corte cuando su consejero, el reconocido Bernat Metge, le recomendó dejar la ciudad a causa de sus problemas de salud.

Dice la leyenda que trocearon una cabra en cuatro trozos y que el único lugar en el cual perduró la carne más tiempo sana fue en Bellesguard, relacionando este hecho con que la mejor elección para proteger la salud del rey era precisamente aquí.

De este modo, rápidamente, Bellesguard se convirtió en el lugar que, no sólo acogió al rey, sino también a personajes tan reconocidos como el Papa Luna Benet XIII o Vicente Ferrer, así como también, gracias a su privilegiada ubicación, el punto desde donde el rey vio llegar (el mar se visualiza especialmente bien desde Bellesguard) la gran vela blanca (color de luto) de la embarcación que transportaba el cuerpo sin vida de su hijo y único heredero, fallecido en Córcega.

Martí I l’Humà se casó, tras este hecho, con Margarida de Prades pero, aún así, murió sin descendencia, dejando el reino de Catalunya en manos de los Trastámara tras el Compromiso de Caspe y, por tanto, finalizando ese gran momento de esplendor de Catalunya, en el cual se llegó inclusive a tener conquistas hasta en Grecia, e iniciando una época en la que el catalán iría perdiendo progresivamente su importancia en la Corte dejando paso al castellano.  

Por todo ello, se trata del único encargo de Antoni Gaudí donde es el propio arquitecto quien se interesa por buscarse un comitente y no al revés. De este modo, Gaudí se interesó en buscar un cliente que pudiese financiar ese proyecto que tenía en la cabeza: la conservación y puesta en valor de un espacio tan importante para Catalunya y su historia.

Así, pues, nada más entrar, podemos observar una primera arquitectura de carácter medieval en la cual la mano de Gaudí se ve contenida y controlada, no siendo hasta, un poco más adelante, que encontramos esa segunda residencia, más reconocible por todos y todas, donde realmente deja volar su imaginación y habilidad creativa.

Esto se debe a que, precisamente, es esta primera arquitectura la que nos traslada al s.XV pues se trataría de ese castillo medieval que acogió a la corte del rey Martí I l’Humà.

labcnquemegusta-bellesguard40

 

Como en todo, lógicamente, en el momento en el que llegó Antoni Gaudí, sólo había ruinas, motivo por el cual parte del trabajo del arquitecto fue restaurarlo, pero siempre respetando su estructura inicial y mostrando cuál era la reconstrucción como tal.

 

Ante esta fascinación de Antoni Gaudí por el lugar, no es de extrañar que, además, todo el simbolismo de la casa esté relacionado con este importante momento.

De este modo, en el jardín, por ejemplo, nos encontramos con dos grandes bancos repletos de símbolos… en uno de ellos, el que da a la salida del sol, a oriente, encontramos las 4 barras del escudo de la Corona de Aragón; en el otro, a poniente, como símbolo de lo que se pierde a partir de ahora, el escudo del Casal de Barcelona.

 

Pero, no sólo eso, pues en la entrada de la casa principal también encontramos unos murales cerámicos que nos explican mucho más de lo que nos imaginamos…

Un enorme pez hace referencia, de nuevo, a ese momento de esplendor de Catalunya y, especialmente, a la frase que Roger de Llúria, indicando que la familia catalana podría conseguir el mundo entero, dijo en su momento “Cap peix gosarà alçar-se sobre el mar, si no porta un escut o un senyal del rei d’Aragó en la cua”.

Además, un gran sol, como símbolo de la esperanza que aún se tiene, con una vela blanca nos transporta a ese momento en el que el rey ve desde su castillo la muerte de su hijo. Los colores, sin embargo, se van haciendo fríos, como símbolo de ese pesimismo que, poco a poco, va arraigando en la Catalunya del momento.

Pero, si bordeamos la entrada y nos desplazamos hacia el otro lado, vemos que Gaudí también divisaba un cierto anhelo de mejora. Es de noche (se nos fecha incluso la escena: año 1410) y el rey muere sin descendencia. No obstante a ello, la montaña de Montserrat, el gran símbolo del pueblo catalán, espera la salida del sol y, por tanto, la esperanza de que todo vuelva a su lugar.

 

¿Los actuales propietarios?

La cuarta generación de la familia Aguilera, cuya residencia se encuentra justo al lado de la Torre Bellesguard. Es esta misma familia la que actualmente gestiona la casa y las visitas guiadas que se llevan a cabo en ella, a pesar de que gran parte de sus miembros sean reconocidos ginecólogos, uno de ellos inclusive un gran maestro a nivel internacional creador del Instituto Aguilera de la Clínica Delfos.

Como curiosidad, decir que quizá las cosas no pasan porque sí y es que, antes de los actuales propietarios, tras el abandono de la casa por falta de financiación, unas monjas oblatas habitaron en Bellesguard durante la Guerra Civil, huyendo desde el monasterio colindante (su arquitecto fue Bernardí Martorell, discípulo de Antoni Gaudí, del mismo modo que también lo fue del cercano monasterio de Santa Margarida de Valldonzella. Actualmente, acoge la sala magna de la Universitat Abat Oliba) y acogiendo en su interior a hijos de prostitutas.

labcnquemegusta-torrebellesguardgaudi54

 

En el interior de la Torre Bellesguard, una gran estrella de 8 puntas, símbolo de Venus, nos recuerda la importancia de la fertilidad y el amor hacia los infantes, recordando una vez más la no descendencia del rey Martí I l’Humà, pero que, como si el destino lo hubiese tramado, nos vincula la casa a esta labor tanto de las oblatas como de los ginecólogos que más tarde la habitaron.

labcnquemegusta-torrebellesguardgaudi44

 

Pasamos el jardín, ese espacio de reposo que nos sirve de vínculo entre las dos edificaciones que comentábamos, la medieval y la actual, la de los recuerdos del pasado y la del presente.

 

¡Y entramos a la Torre Bellesguard! 

¿Lo primero que nos sorprende? La relajación del arquitecto respecto al exterior, encontrando en su interior líneas curvilíneas en vez de rectas y el blanco del yeso en vez de la piedra del exterior.

Aún así, las referencias al pasado se encuentran por doquier y buenos ejemplos de ello son las baldosas cerámicas de sus paredes, símbolos medievales de la familia de Prades (esposa del Martí I l’Humà), y el gran Sant Jordi.

 

Unas estrechas escaleras nos hacen rememorar esa atmósfera propia de los castillos. Y… ¿Qué encontramos en su parte superior? Una pequeña tribuna que no sólo nos hace pensar de nuevo en una ambiente medieval como habitáculo de la una imaginaria princesa sino que, además, nos es de gran utilidad y es que, desde ella… ¡podemos observar quién espera en la puerta de entrada sin que el invitado perciba en ningún momento que los estamos observando!

 

Llegamos al piso superior… una gran sala sin yeso, puesto que, como hemos indicado en unas líneas anteriores, la casa quedó sin terminar, nos permite conocer la estructura que Antoni Gaudí acostumbraba a usar a la hora de trabajar y crear arquitecturas.

Se trata de la sala principal de la casa en la que, incluso, podemos encontrar un espacio, una especie de altillo, destinado a alojar a los músicos durante las recepciones sociales.

 

Marcas en la pared nos trasladan también a la época de su construcción… ¿serán de Antoni Gaudí?

labcnquemegusta-torrebellesguardgaudi50

 

Y, finalmente, el momento más esperado… ¡el terrado!

En él, una vez más, Gaudí juega con nuestra imaginación, con nuestra capacidad de ver cosas donde quizá las hay o no, acercándonos a esa leyenda tan medieval y que nos toca tanto a todos los catalanes y catalanas por igual, la leyenda de Sant Jordi (no se trata de algo nuevo pues, si os acordáis, la semana pasada, en la entrada de la Casa de les Punxes observamos también esta recuperación de la leyenda en su arquitectura por parte del arquitecto Josep Puig i Cadafalch) .

¿Os habéis fijado que quizá las esquinas de la parte superior de la casa podrían ser un gran dragón con sus ojos y fosas nasales?   ;)

La Torre, del mismo modo que ocurre en la Casa Batlló, podría ser reinterpretada como una gran lanza que, al fin y al cabo, nos muestra los símbolos del gran caballero: Dios con la cruz que la corona, el Rey con la corona que podemos encontrar en ella y el pueblo catalán con el estandarte.

labcnquemegusta-torrebellesguardgaudi58

 

En todo momento, además… ¡tendréis la sensación de que os encontráis en una gran fortaleza!

labcnquemegusta-torrebellesguardgaudi57

 

¿Y qué decir de las vistas? Obviamente… increíbles, especialmente si tenemos en cuenta lo que hemos indicado antes sobre la procedencia del nombre y también recordamos que es en esta ubicación que, no sólo el rey Martí I l’Humà controlaba toda la ciudad de Barcelona, sino que también se dieron escenas remarcables durante la Guerra de Successió y el sitio de Barcelona en la Torre Bellesguard.

Otro episodio destacado en la historia de la casa, pues, es dicha época. De hecho, tal era su estratégica localización que, ya en victoria de los Borbones, a modo de represión, tenía que haber sido destruida como toda torre y fortaleza de la ciudad. No obstante, gracias a que se encontraba en territorio sagrado, muy cerca del antes mencionado monasterio, logró escaparse de tal propósito y llegar hasta nuestros días.

Dentro de este periodo, cabe destacar también la figura de Bonaventura de Gualbes i Copons, uno de los grandes héroes de la Guerra de Successió que, a pesar de pasar desapercibido, actualmente se está llevando a cabo una interesante labor para recuperarlo como personaje de nuestra historia. También se le conoció como el Rector de Bellesguard, precisamente por tratarse de un político, militar y literato catalán que residió también en la protagonista de nuestra entrada, en ese momento que se incluía dentro del municipio de Sant Gervasi de Cassoles.

A nivel literario, Bonaventura de Gualbes i Copons destaca por la traducción de unos documentos del rey Martí I l’Humà que, más tarde, se preservarían en la Basílica de Sant Just i Pastor, lugar asiduamente visitado por Antoni Gaudí y motivo quizá también del interés del arquitecto por Bellesguard.

Sin embargo, este personaje, tal y como hemos remarcado, destaca también por su importante papel en la Guerra de Successió y, concretamente, por sus vínculos, a pesar de que nunca fuese miembro, con la Acadèmia dels Desconfiats, nacida en el año 1700 pero desaparecida tras la Guerra de Successió, al dar soporte al archiduque Carlos de Austria, y cuyo objetivo era promover la historia, la lengua y la poesía catalanas.

 

¿Una curiosidad?

Si os animáis a visitar la Torre Bellesguard, fijaros en su pavimento… ¡se trata de una de las primera aplicaciones del cemento Asland, cuya fábrica se encontraba en Castellar de n’Hug, en la construcción!

labcnquemegusta-torrebellesguardgaudi64

 

¿Una leyenda?

Y, por si todo esto no fuese poco, entorno a Bellesguard, además de mucha historia, también gira una leyenda… ¿Os acordáis que antes hemos hablado de trocear cabras, de ese rito que se llevó a cabo a la hora de elegir el mejor lugar para la salud del rey? Pues resulta que el bandolero Serrallonga, Joan Sala i Ferrer, también fue troceado tras ser ejecutado en la horca. Según se cuenta, uno de sus trozos fue guardado aquí, de ahí que Antoni Gaudí reproduzca su fémur en la puerta de las caballerizas.

El de verdad aún no se ha encontrado… ¿os animáis los más valientes a buscarlo?   ;)

labcnquemegusta-torrebellesguardgaudi65

 

Información práctica

Tal y como os he comentado, a pesar de que hacía ya tiempo que quería acercarme a disfrutar de esta maravilla, a la práctica, conocí la Torre Bellesguard a partir de los descuentos de la Ruta del Modernisme y de la visita guiada que la institución lleva a cabo en su interior (con la Ruta del Modernisme se aplica un 50% de descuento a la visita pero, si queréis reservar para la visita guiada, sólo se trata del 20%).

Así, pues, tenéis dos modalidades de visita en función de vuestros intereses: la visita guiada (sólo los fines de semana, mediante reserva previa y en catalán, castellano e inglés) y la visita con audioguía (no requiere de reserva previa y permite escuchar las explicaciones de manera más libre y en más idiomas. Las entradas son cada 30min).

 

¡Ah! Y ya para finalizar, recordaros algo muy importante… si os decidís a ir, cuando salgáis, no olvidéis buscar el viaducto, también obra de Antoni Gaudí (veréis que es muy similar al del Park Güell), que podéis encontrar justo al lado de la Torre Bellesguard. Un elemento que cierra el conjunto, aportándole una mayor armonía, tras la obra de desvío por parte del arquitecto del camino que llevaba desde el antiguo pueblo de Sant Gervasi de Cassoles a su cementerio, localizado actualmente en la Ronda de Dalt. Este nuevo tramo del camino pasaba cerca de la hoy desaparecida riera de Betlem que bajaba desde Collserola.

labcnquemegusta-torrebellesguardgaudi07

 

En definitiva, la Torre Bellesguard, además de ser un nuevo icono modernista en la ciudad de Barcelona, en mi opinión, se trata de una joya que nos dejó por completo impactados, especialmente porque desconocíamos exactamente qué encontraríamos en su interior.

Así, pues, os recomiendo muy gratamente su visita, no sólo para disfrutar de un nuevo lugar de Barcelona o de un poco más de la obra de Antoni Gaudí, sino también para rememorar la historia de Catalunya y todo ese pasado que tan importante fue en la obra de artistas, literatos, arquitectos y hasta políticos de la posterior Renaixença.

 

Para más información:

www.bellesguardgaudi.com

2 comments

  • Amaia  

    jo! Es un sitio que tengo pendiente ir. Siempre he querido y más ahora que ya está abierta al público.

Escribe tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados.