Visita nocturna al Cementiri del Poblenou

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Festividad de Todos los Santos… castañas, moniatos y panellets… pero también una tradición de origen celta que va mucho más allá… la celebración del final del verano, del día en que se abre esa brecha entre el mundo de los vivos y el de los muertos

Es por este motivo que, mediante visitas a los cementerios, hogueras y celebraciones varias, de una manera u otra y todavía hasta nuestros días, seguimos recordando a nuestros difuntos, de una manera distinta en función de la tradición a la cual nos acogemos, pero con una misma base en todas ellas.

Cementiris de Barcelona, un año más, llevó a cabo una visita nocturna gratuita al Cementiri del Poblenou para, así, no sólo vincularse a esta festividad sino, además, abrirnos a un mundo cultural distinto al que normalmente estamos acostumbrados…

 

Y es que en los cementerios y, concretamente, en el del Poblenou, el más antiguo de la ciudad y el primero que se construyó extramuros, siendo mal acogido por la población por romper la tradición de enterrar a los difuntos cerca de las iglesias principales de la ciudad (tenéis más información en una entrada de La Bcn Que Me Gusta dedicada al Museu de les Carrosses Fúnebres de Barcelona), podemos encontrar verdaderas obras de arte, esculturas y panteones de los más reconocidos arquitectos, marmolistas y escultores, dado que tanto nobles como, especialmente, burgueses acostumbraban a demostrar su poder y los frutos de su actividad industrial en sus propiedades. Por ese mismo motivo, habitualmente, la vivienda estaba diseñada por el mismo arquitecto que, posteriormente, se encargaría de su panteón, con todo detalle y lujo, y prueba de ello son los distintos itinerarios culturales, recogidos por la Ruta Europea de Cementerios, que encontramos por toda Europa.

El jueves pasado, La Bcn Que Me Gusta, tras varios años intentándolo y quedando fuera de las listas, a causa de la gran afluencia de visitantes que acoge  la actividad, pudo asistir a la visita nocturna que se llevó a cabo en el Cementiri del Poblenou.

Una visita guiada teatralizada, a mano de una guía, con atuendo propio del s. XIX – inicios del XX, que, no sólo nos mostraba una faceta distinta de los cementerios y la historia del Cementiri del Poblenou, conociendo sus distintas tumbas y ejemplos artísticos más destacados, sino que, a partir de escenificaciones y música en directo (violines, órgano o cantos), nos adentró a las distintas tradiciones que giran alrededor de la muerte y de la celebración del día de Todos los Santos.

México con sus altares y catrinas, países anglosajones con las brujas de Halloween o la castañera y los panellets fueron algunos de los personajes y tradiciones que pudimos vivir y conocer durante nuestro recorrido.

 

Para ello, los visitantes nos adentramos en la oscuridad del cementerio, decorado con grandes velas en el suelo que guiaban nuestro camino, con cirios en la mano. Una manera de hacernos entrar en la noche, a la par que daba un encanto mágico y especial a la actividad.

 

¿La primera parada?

La entrada del cementerio, en la cual se nos explicó los orígenes del mismo, la importancia que tuvo en el desarrollo de la ciudad (Barcelona, por razones higiénicas, dado que se encontraba encerrada y masificada a causa de sus murallas, precisaba de un cementerio extramuros para separar, por primera vez en la historia de la ciudad, los vivos de los muertos), su destrucción por parte de Napoleón en la Guerra del Francés o su nueva planta, diseñada por el arquitecto Ginesi según los nuevos criterios neoclásicos y simbología de la muerte egipcia, con sus distintos departamentos y características. Todo ello de una manera muy amena, gracias, especialmente, a la escenificación de todo ello.

Posteriormente, tras recorrer los primeros tramos del cementerio y habituarnos a estar en él en la oscuridad…

¡Los altares mexicanos, considerados Patrimonio Inmaterial por la UNESCO! Una manera muy distinta de entender la muerte, más positiva, anterior a la llegada de los españoles, con la que, mediante altares llenos de color, los platos y objetos favoritos de los difuntos de la familia, sus fotografías y las tradicionales catrinas (calaveras de azúcar) y panes de azúcar, se recibe a todos aquellos familiares y seres queridos de la misma manera que recibiríamos a una visita que apreciamos y queremos.

En esta parada, además, se nos citaron personajes mexicanos enterrados en el Cementiri del Poblenou, como podrían ser José María Novociño, botánico del s. XVIII, enterrado en la fosa común por ser confundido con una persona humilde, o Pablo Sastré, un hombre de negocios con bastantes vínculos con París.

 

¿Con él? Música mexicana y, tras escuchar esta tradición de primera mano por los nuevos personajes que se añaden a nuestro recorrido, un momento solemne e íntimo, aportando nuestra vela al conjunto para recordar, nosotros también, a todos nuestros difuntos.

 

Proseguimos nuestro camino hacia el Departamento número 2, aquel que en su momento fue una fosa común (una gran cruz en su centro recuerda a todos aquellos que fueron enterrados en el lugar) y donde, posteriormente, se localizaron grandes panteones y esculturas como el reconocido “Beso de la muerte” de Jaume Barba.

 

Pasando antes por la capilla del cementerio, en la cual se encuentra enterrado su arquitecto, nos adentramos al departamento más antiguo, en el cual encontramos los grandes panteones de esas familias burguesas que antes hemos mencionado y que, el día de los Santos Difuntos, se paseaban por el cementerio para conocer las últimas novedades de su entorno y clase social.

 

En él, una bruja americana, acompañada de un órgano que nos deja a todos estupefactos con una obra de Bach, nos explica la tradición de Halloween, sus orígenes e, incluso… ¡nos da caramelos a cada uno de nosotros!   :P

 

Recorremos tumbas y panteones, algunos realmente impactantes en cuanto a sus características artísticas se refiere y otros con historias realmente bonitas, como la del “indiano” de Sitges, Juan Vias, cuya esposa costarriqueña dedicó una tumba a su recuerdo en el Cementiri del Poblenou, decorada con cuatro ángeles (el tiempo, la industria, la navegación y el comercio) que hacían referencia a la actividad económica que desarrollaba estando en vida.

 

La siguiente parada… la tradición de la Castañada, la nuestra, la que nos toca de lleno y nos recuerda a esos momentos de infancia en los que cantábamos y hacíamos panellets en la escuela o en familia. Una fiesta que se inició a festejar en octubre a partir de la Orden de Cluny, dado que, anteriormente, el día destinado al recuerdo de los santos mártires era en verano y no en otoño. Como en otras fiestas del Cristianismo, pues, una nueva manera de cristianizar fiestas paganas y hacerlas un poco más nuestras.

Una tradición, pues, procedente de Catalunya y de Occitania, que duraba dos días y que, a partir de la industrialización y de la necesidad de proseguir con el trabajo, se pasó a celebrar sólo la noche del 31 de octubre, con la Castañada, y el 1 de noviembre, visitando nuestros cementerios.

 

¿Y los panellets? El pan de los muertos, la comida típica de las festividades funerarias, cuyos orígenes los encontramos en Barcelona, cuando se sorteaban en las Rambles entre los ciudadanos el día de Todos los Santos.

De la misma manera que se hacía antaño.. ¡la castañera encargada de contarnos todas estas historias, sorteó una bandeja de panellets entre todos nosotros!

No nos tocó… pero no nos fuimos con las manos vacías pues.. ¡también había castañas para todos aquellos que no resultaron ganadores!   :)

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Y… finalmente… ¿Os suena la devoción que se le tiene al Santet del Poblenou? Se trata de la tumba de un chico de 22 años, trabajador de los almacenes El Siglo, que murió al intentar socorrer a sus clientes en un incendio que se originó en su interior.

Se le otorgaron poderes de adivinación del futuro en su momento y, posteriormente, la de cumplir todo aquello que se le pidiese. Es por este motivo que, aún ahora, son muchos los vecinos que se le acercan, le rezan e, incluso, le dejan velas y plegarias para que proteja a sus familiares y amigos.

Una anécdota que, sin lugar a dudas, no deja de ser curiosa en nuestros días y que aporta, todavía más, ese valor entrañable y carismático a nuestra visita nocturna al Cementiri del Poblenou.

 

Esta experiencia, pues, nos dejó a todos encantados y con ganas de repetirla el año que viene.

Os la recomiendo a todos y a todas ya que, no sólo nos permitió conocer muchos detalles que desconocíamos sino que, además, pudimos adentrarnos en un mundo que normalmente se relaciona con algo tétrico y oscuro, desde una perspectiva divertida pero, también, llena de sentimiento.

Así que, si os animáis… ¡Recordad! ¡Las listas se llenan rápido! ¡Así que estad alerta en cuanto se abran!   ;)

Para más información:

Av. Icària s/n

www.cbsa.cat

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