Volvemos al 48h Open House Barcelona… ¡La Fábrica de Anís del Mono y la Fábrica de Cacaolat!

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Este fin de semana, una vez más, hemos podido disfrutar del 48h Open House Barcelona, ese gran festival de la arquitectura que, tras Londres y Berlín, se ha extendido a ciudades como París, Barcelona o Madrid, entre muchas otras, para no sólo permitirnos conocer lugares con algún interés de tipo arquitectónico, que habitualmente no se encuentran abiertos al público, sino también barrios que, quizá de otro modo, no recorreríamos.

En otras ocasiones, hemos visitado rincones como el edificio del Banc de Sabadell, la Casa Sayrach, la Casa Planells o las Cases Barates del Bon Pastor (edición 2015), en otras La Escocesa (edición 2014), la Torre Jussana, el Pavelló de la República y los jardines de la Granja Martí-Codolar (edición 2013), el Hotel Juan Carlos I (edición 2012) o las viviendas de la calle Biscaia (edición 2011)Como podéis ver, gran parte de las visitas son en lugares interesantes y curiosos que, además, de alguna manera, tiene también una cierta importancia arquitectónica. Si entráis en su programa, podréis encontrar todos los barrios y ubicaciones que pudimos visitar (algunas repiten año tras año) durante todo el fin de semana que dura el acontecimiento.

Así que, en esta 7ª edición… ¡no nos queríamos perder todo lo que se nos proponía!   ;)

De este modo, este año, tal y como podréis ver en esta entrada… ¡La Bcn Que Me Gusta se ha ido de fábricas! Concretamente, a una de más antigua, la única que se encuentra en funcionamiento todavía desde la Revolución Industrial,  y otra de más nueva y moderna que, usando las últimas tecnologías, sin embargo, produce el que es considerado el batido de cacao embotellado más antiguo del mundo.

Sí, sí, en el segundo caso, el que imagino que debe de ser el más reconocible, no vais mal encaminados… ¡en esta ocasión fuimos a conocer la Fábrica de Cacaolat, localizada en Santa Coloma de Gramenet!

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Y, por lo que respecta al primer ejemplo mencionado, nuestra visita tuvo lugar en la Fábrica de Anís del Mono, ubicada en Badalona, la ciudad invitada del evento. Una fábrica que, bajo la gestión actualmente de Osborne (en 1975, dicha empresa compró tanto la fábrica como la fórmula de su conocido anís), todavía nos deleita con su aroma cada vez que pasamos por sus cercanías.

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Y es que, tal y como hemos indicado, se trata de la fábrica más antigua que todavía se encuentra en funcionamiento desde su creación en 1870. Pero, no sólo eso, sino que además representa el reducto de una época, de esa Badalona de la Revolución Industrial que tanta importancia tuvo, especialmente, al acoger en ella todas esas fábricas que se veían obligadas a trasladarse a las afueras de Barcelona por los altos precios de la capital pero que, a la vez, buscaban una buena comunicación. Badalona, gracias a la línea de ferrocarril que se creó en 1848 entre Barcelona y Mataró, era, de este modo, una buena opción.

Prueba de ello es la todavía bien conservada (actualmente se trata de un Instituto de Secundaria) Fábrica de la Llauna, una fábrica italiana dedicada a la producción de envases para distintos productos, el famoso Pont del Petroli o la entrada de La Bcn Que Me Gusta en la que también hablamos de ello con los antiguos baños de mar y lugares como La Donzella de la Costa.

 

Anís del Mono fue también una casa de anises que, además, tuvo una gran importancia, no sólo en la economía barcelonesa, al llegar a nivel internacional a distintos países con sus productos, sino también gracias a la gestión moderna y con visión de futuro de su fundador, el señor Vicente Bosch, quien vinculó en todo momento otras disciplinas, como el arte o las artesanías, con su producción, teniendo siempre en cuenta acciones de publicidad más propias de nuestros días que de su momento. De este modo, tal y como también vimos en la entrada dedicada a Ramon Casas, la publicidad mediante la convocación de concursos fue muy importante en la gestión de la marca.

 

La visita

La Fábrica de Anís del Mono, a pesar de que ya la conocíamos e, incluso, habíamos visto externamente en varias ocasiones en alguno de nuestros paseos en bicicleta, la visitamos como tal gracias al 48h Open House Barcelona, siendo esta edición la primera en la cual la fábrica participaba.

Gracias a esta oportunidad, también pudimos saber que, en realidad, la fábrica dispone de un museo visitable cada tercer domingo de mes, mediante inscripción previa, que nos permite, pagando unos 5eurs y con una duración de 1h y 30min aprox., conocer sus instalaciones, historia, curiosidades, funcionamiento, proceso de elaboración del anís, entre otras informaciones de los más destacadas (podéis encontrar toda la información aquí), el resumen de las cuales pudimos conocer en la visita que realizamos este sábado.

 

Pero, vayamos a pasos…  ¿Cuáles son los orígenes de la Fábrica Anís del Mono?

El famoso licor lo encontramos por primera vez en el año 1865 en la que es la actual residencia de ancianos de Badalona Can Bosch, en la calle de la Soledat, como su nombre indica, antigua casa de la familia Bosch. Al parecer, en sus bajos es donde se empezó a elaborar un anís cuya función iba dirigida a los trabajadores de sus negocios, muy vinculados con la importación de cacao y tabaco de las Américas, para, así, mejorar su rendimiento en la producción.

Con el tiempo, el local se fue quedando pequeño para la actividad que tenían (venta a granel en la misma destilería), motivo por el cual los dos hermanos, José y Vicente Bosch, decidieron trasladarse a su actual localización y fabricar en cantidades industriales. Es en este momento que se inicia la actividad de Anís del Mono como tal, la que conocemos actualmente y en la fábrica que hoy os presento en esta entrada.

En el siguiente vídeo, podéis ver de una manera amena y divertida algunas de las curiosidades que giran entorno a la marca Anís del Mono, tales como la forma de su botella, modelo de inspiración para Pablo Picasso, o la cara del mono de su etiqueta, inspirada en la de Charles Darwin, además de la mítica errata de ortografía que, ya por tradición, se continúa poniendo en su etiquetaje.   ;)

 

¿Su nombre?

Normalmente, estamos habituados a que las cosas se llamen por el nombre que se les ha dado en un inicio. Sin embargo, en el caso del anís que hoy estamos tratando, las cosas no fueron exactamente así… Y es que, tal y como nos indica su botella, Anís del Mono en realidad fue registrado con el nombre de Anís Refinado José Bosch y Hermano, pasando con el tiempo a llamarse Anís Refinado Vicente Bosch.

¿Cómo nos ha llegado, pues, bajo el nombre de Anís del Mono? Según parece, por tal de llamar la atención de los trabajadores, sus principales consumidores, la fábrica, además de regalar chupitos de anís a todo aquel que pasara por delante, tenía una jaula en su puerta con uno de esos monos traídos de las Américas a partir de uno de los negocios que la familia gestionaba allí.

Con el tiempo, la gente del lugar empezó a conocer la fábrica con el nombre de la Fábrica del Mono y tal fue su popularidad que, incluso, la etiqueta del cuello de la botella pasó a tener un añadido que antes no tenía, las palabras “Anís del Mono”.

El hecho de que en la etiqueta podamos apreciar el rostro de Darwin con una pergamino en el cual se indica ”Es el mejor. La ciencia lo dijo y yo no miento”, algo que trajo bastante controversia en la época, tanto entre los que estaban a favor como en contra de sus teorías, es también un aspecto a destacar, pues se ha usado por más de una persona para justificar el nombre del anís.

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Pero, no sólo eso, y es que, tal fue el vínculo entre este anís con el animal, algo que en cierto modo Vicente Bosch también buscaba pues no dejaba de ser una nueva manera de facilitar el reconocimiento de su producto a los trabajadores, que otras marcas de anís usaron también el símil, encontrando, por ejemplo, la aparición del Anís de la Serpiente, del Gato o del Tigre. Como curiosidad, decir que en esta última, en su etiqueta, se representaba un tigre de bengala sujetando y a punto de comerse a un mono. ¿Sería una manera de mostrar también ella su poder?   ;)

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¿Su imagen?

La familia Bosch fue y será siempre considerada muy avanzada para su época, especialmente en cuanto a la creación de una imagen alrededor de su producto se refiere. De este modo, por ejemplo, usaría artistas (muchos de ellos procedían de la cercana fábrica de tintas de impresión Lorilleux) para crear una imagen como tal, así como también una constante aparición en ferias, incluso a nivel internacional, para dar a conocer su producto.

Todo estaba delicadamente pensado e ideado en esta casa de anís, tal y como veréis en unas líneas más adelante con la creación de sus botellas o sus carteles publicitarios, pero símbolo de ello es también el quiosco de venta de anís que tenían localizado en la estación de ferrocarriles de Badalona, para que todo aquel que tomara el tren lo viese, proyectado por el reconocido arquitecto Josep Puig  Cadafalch en 1896.

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¿Su funcionamiento?

En su interior encontramos, además de unas fachadas conservadas tal cual eran en su construcción, dos claros bloques, elementos conformadores de todo el funcionamiento de la fábrica. De este modo, en el primero de ellos, encontramos la maquinaria y la sala de destilación (única en Europa en cuanto a su funcionamiento) y, por otro lado, el área de gestión, el lugar desde donde siempre se han dado las pautas para poder llevar a cabo la actividad de producción artesanal del anís, además de su archivo, el más antiguo conservado de patrimonio industrial.

A todo ello, se le une la importancia de sus elementos artísticos, tales como, por ejemplo, su cubierta de tejas vidriadas verde, tan afectada por la sal procedente de la cercana playa que, durante la restauración de la fábrica, se tuvo que tener un especial cuidado con ella, sustituyendo cada una de sus piezas mediante la búsqueda de una fábrica de tejas con el mismo Pantone de colores.

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A nivel arquitectónico, destacar que el ideador de todo este conjunto fue el que en su momento ocupaba el cargo de arquitecto municipal de Badalona, el arquitecto familiar Joan Amigó i Barriga, el mismo que realizaría su casa de veraneo en Arbúcies.

Todo ello, todos estos elementos de especial relevancia suponen que nos encontremos antes una construcción declarada Patrimonio Industrial.

Paralelamente, dado que se trata de una fábrica todavía en funcionamiento, además de una rehabilitación lo menos agresiva posible para este conjunto histórico-artístico y pretender conservar esos elementos originales que lo conforman, se llevó a cabo también una adaptación de su funcionamiento a las nuevas tecnologías, algo que permitió pasar de 80-100 trabajadores del momento de su fundación a los actuales 10 operarios, fabricando con ellos unas 350.000 botellas anuales, siendo las Navidades, lógicamente, la temporada de mayor producción.

Anís del Mono produce desde Barcelona también para países como Chile y Argentina, pues se trata también de la fábrica más rentable de la factoría Osborne y es que, según nos contaron en la visita, en 48h, el material que entra se elabora y sale de vuelta para sus puntos de venta.

 

¡La sala de destilación fue la parte de la visita que más nos impresionó a todos y a todas!

¿En su interior? Grandes depósitos de cobre permiten obtener el sabor de la “matafaluga” o grana de anís verde, la base del sabor del anís (un gramo de aceite esencial extraído de dicha planta puede suponer la elaboración de un litro de anís), además de otros componentes como el regaliz, el anís estrellado o el cilantro.

¿Cómo se extrae dicho aceite? Se hierve la planta en grandes ollas a presión de tal manera que, una vez reblandecida, cuando el agua empieza a hervir, de ella sale un vapor que sube hasta un segundo depósito. Por un tubo, se pasa a una sala contigua donde se enfría dicho vapor y, una vez líquido, se convierte en este aceite tan aromático que comentábamos. Unas grandes lecheras serán el método de conservación en frigoríficos de esta esencia.

 

La zona administrativa

Nada más entrar a ella, en su planta baja, lo primero que nos llama la atención son sus cuadros… ¡sí, se trata de los carteles publicitarios de la marca, creados, mediante concurso previo, convocado por Vicens Bosch en 1888, por el reconocido artista Ramon Casas, quien cobró por ello 100 de las antiguas pesetas!

Los carteles que podemos encontrar en este área de la fábrica son copias, pues los originales los encontramos en las oficinas centrales de Osborne, en Puerto de Santa María (Cádiz), pero rápidamente nos permiten conocer la imagen de la casa, esa preocupación de Vicens Bosch antes mencionada por crear una imagen de empresa capaz de llegar a su público principal, de hacer llegar un mensaje y, sobre todo, de dar a conocer su filosofía como productor.

De este modo, rápidamente, reconocemos en ellos, especialmente en el primero, en “Mono y Mona“, a Carmen, la famosa tabacalera, con su mantón de manila, la pieza por excelencia de la clase trabajadora y, por tanto, el principal público al cual Vicente Bosch pretendía llegar. Prueba de ello es que, posteriormente, cuando Codorniu pidió a Ramon Casas realizar también su cartel publicitario, no encontremos a la misma señora representada, sino a una burguesa como signo de que, mientras el anís era la bebida de los trabajadores, el cava lo era de los burgueses.

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Anís del Mono era una bebida dirigida a los trabajadores, el público al cual pretendían llegar y, por tanto, requería de un cartel con el que estos se sintieran identificados, así como también que fuese fácil de leer por estos, muchos de ellos personas que no sabían ni leer ni escribir. Es por ello que, a simple vista, dicho cartel tenía que ser fácil de reconocer, fácil de identificar que se trataba de una botella de anís y de un mono, algo sencillo de pedir en un bar.

Esto nos lleva a dar una nueva información de lo más interesante: el primer cartel publicitario de Catalunya se dirigía a los trabajadores, consumidores ya de un producto que no era de primera necesidad y, por tanto, algo también bastante revolucionario para la época. Por otro lado, mencionar también que el primer tranvía de Barcelona llevaría dicho cartel pero, es más, que el primer rótulo de la Puerta del Sol de Madrid también sería el de Anís del Mono.

Toda esta visión de imagen y publicidad, pues, nos hace ver una vez más que la familia Bosch era realmente muy adelantada para su época.

 

El Archivo

Tal y como hemos comentado, se trata del archivo más importante a nivel industrial pues toda la documentación creada por la empresa la podemos encontrar aquí.

 

Pero su importancia no recae sólo en ello, sino también en la gran vitrina que tenemos en su interior. Y es que una nueva prueba de esta visión moderna y avanzada que comentábamos que se daba en la familia Bosch es dicha vitrina, un expositor realizado expresamente para la marca con el cual venderían sus productos en la ferias a las cuales asistirían. De este modo, la vitrina misma, repleta de monos, ya nos indica el nombre del producto y su interior nos muestra cada uno de los productos de la firma (siempre realizaron anís dulce y seco, a excepción de la Guerra Civil, momento en el cual el azúcar escaseaba y, por tanto, tuvieron que realizar uno de semidulce).

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En su interior, podemos observar las botellas más significativas de Anís del Mono, así como también ese pequeño perfume que el señor Bosch compró a su esposa en la Place Vendôme de París (si habéis visto el vídeo anterior, veréis que se cita en él).

En su momento, bebidas de esta tipología se acostumbraban a embotellar en damajuanas o garrafas. Sin embargo, Vicente Bosch vio claramente que una bebida como la suya, de alta calidad a pesar de que fuese destinada a los trabajadores, precisaba de otro tipo de botella más refinada y elegante.

Es por ello que, aprovechando un viaje a París, compró una ampollita de perfume para su esposa con el único objetivo de intentar imitar su forma, dado que su intención era vincular el anís que ellos fabricaban, de primera calidad, con la piedra preciosa, el diamante transparente que plasmarían en su botella.

Da la casualidad que un buen amigo de Vicente Bosch tenía una fábrica de vidrio artesanal, soplado y tallado a mano en el llamado Solar del Cristall de Badalona, así que él sería el encargado de fabricar el prototipo de botella que, a imitación de ampollita de perfume, se redondearía por tal de ser adaptada al licor.

La carta en la cual, de una manera muy poética, comparando el “perfume de fuera” con “el de dentro”, el anís que él elaboraba, el señor Bosch pide permiso al perfumista parisino para imitar su ampolla todavía se conserva.

Por lo que respecta a la etiqueta, Vicente Bosch llevaría a cabo aún otra novedad: usar una etiqueta satinada, algo inusual en la época, y dorada. En París sería también el lugar en el cual se le realizaría el diseño.

 

Finalmente, en la misma planta, pudimos disfrutar de otras salas correspondientes a distintos despachos.

 

Acabada nuestra visita de sábado tarde en la Fábrica de Anís del Mono, el domingo por la mañana nos decidimos a trasladarnos hasta Santa Coloma de Gramenet para conocer otra de las empresas míticas por excelencia de Catalunya, Cacaolat.

Se trata de una fábrica localizada en la zona de Can Zam, justo en el mismo lugar que, hasta hace tres años, se encontraba Estrella Damm (hasta entonces, la firma se encontraba en la calle Pujades, en un edificio actualmente protegido por su sistema de apertura de ventanas y los carteles publicitarios de su cubierta), actualmente, junto a Coca Cola, accionista de Cacaolat. Una fábrica, pues, nueva y moderna, que usa las últimas tecnologías punteras en el sector y que consta de una gran nave de estructura metálica que, con materiales ecológicos y de bajo coste, dan un buen acabado de diseño al conjunto que, a su vez, se convierte en algo muy funcional y repleto de luz natural.

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El domingo, pues, tocó una visita muy diferente a la anterior, a pesar de tratarse también de una bebida, aunque, obviamente, no alcohólica. Para empezar, el público también fue distinto, mayormente familias, lo que hizo que las explicaciones también fuesen más pedagógicas y amenas a la hora de conocer el que es considerado el primer batido de cacao embotellado del mundo.

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¿Cómo empezó todo?

Todo empezó en 1925, en una boda en Budapest en la cual se sirvió a los invitados una bebida refrescante (se servía en su momento con hielo), elaborada a partir de leche y cacao, que impresionó muchísimo a uno de sus asistentes, al que sería el fundador de Cacaolat, Marc Viader, propietario de la Granja Viader de Cardedeu y gestor de la fábrica de leche Letona (si os interesa conocer un poco más, recientemente se ha publicado un pequeño libro sobre ello).

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Es a partir de ahí, pues, que se decidió por trasladar esta bebida artesanal a Catalunya y en 1933 se fabricó la primera botella de Cacaolat, bajo un diseño que permanecería durante décadas, la botella torpedo, cuyo nombre procede precisamente de su original forma.

Poco después, se presentó esta creación en la Feria de Barcelona y tal fue su éxito que lo que se inició como una cata gratuita del producto entre los asistentes tuvo que finalizarse cobrando algunos céntimos por ello.

 

¿Su imagen?

Cacaolat, a parte de ser un batido de cacao, se ha intentado vincular siempre con unos hábitos saludables. Es por ello que Pepi (de Pepito), la imagen por excelencia de Cacaolat, ha sido siempre un niño que, junto a su cartera para ir al colegio, lleva consigo siempre un Cacaolat que le hace deportista y fuerte.

Este trabajo se ha continuado, no sólo mediante las visitas que se realizan a grupos escolares, sino también a partir de su colaboración con la Fundación She.

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Tras un periodo de estancación, a causa de la Guerra Civil y de la imposibilidad de conseguir primera materia, el cacao, pues el puerto de Barcelona se encontraba completamente colapsado, Cacaolat volvió con fuerza con su famoso lema que, aún ahora, nos anima a tomarlo tanto frío en verano como caliente en invierno.

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La visita

Tras conocer el proceso de plantación y recogida del cacao (esa materia prima procedente de Guinea Ecuatorial, elaborada a partir de sus semillas fermentadas y tostadas, extraídas previamente de unas cápsulas del interior de la mazorca del cacao, que podemos encontrar en el que se considera el árbol más pequeño de la selva con sus 6-8m), proseguimos con un interesante audiovisual que nos permitió conocer, paso a paso, el proceso de elaboración del Cacaolat, siempre sin, obviamente, citar esa fórmula secreta que tan exclusiva es de esta bebida que tanto a gusta a mayores como a niños y que no incluye ningún tipo de añadido a parte de leche y cacao (incluso la nata extraída durante la pasteurización se vuelve a añadir al final del proceso).

 

Algunos datos:

- Una mazorca de cacao puede pesar 1kg 200-800 gramos aproximadamente, aunque encontramos también el caso de las mazorcas brasileñas que pueden llegar a los 3kg.

- En su interior, podemos encontrar una media de 40 semillas.

- Su color varía, pasando por todas las tonalidades del arco iris, en función de su grado de madurez.

- La manteca que se extrae cuando prensamos las semillas, dado su alto contenido graso, no es utilizable para elaborar chocolate, pero sí reutilizado para las mantecas de cacao de protección labial o los chocolates blancos.

 

Dicho esto, pasamos al gran momento que todos y todas esperábamos… ¡la visita a la maquinaria! 

No os he podido añadir ninguna fotografía de la misma ya que, por motivos de protección, no estaba permitido. Sin embargo, sí que os puedo detallar un poco algunos de los procesos de elaboración del Cacaolat. De este modo, tras pasteurizar la leche (Letona), se prosigue con la mezcla de la leche con el cacao que, tras higienizar las botellas y pasar sus correspondientes controles en laboratorio, es introducido en su interior.

Todo ello se lleva a cabo con las últimas tecnologías del sector, con maquinarias especializadas para cada uno de los procesos que se llevan a cabo, algo realmente asombroso ya que, por ejemplo, hemos podido también conocer cómo se realizan los tetrabricks o esas botellas de plástico que, como si de vidrio soplado se trataran, mediante aire caliente, son convertidas en la forma definitiva que conocemos a pesar de que en sus inicios tuviesen lo que se conoce como preforma.

Además, la fábrica funciona medioambientalmente de una manera sostenible, es decir, que todo el humo que deja es vapor de agua, reduciendo al máximo los gases creados y siendo pioneros en el mundo en eficiencia energética. El sistema de reutilización de botellas, en el caso de la distribución realizada en Catalunya, forma también parte de todo este proceso sostenible pues permite, a partir de las correspondientes tareas de esterilización, conocidas como Tecnología Dry, reutilizar hasta 18 veces una botella.

Con todo ello, se consigue una producción, a partir de unos 200.000 litros de leche, de 50.000 litros por depósito, habiendo un total de 4 de ellos.

¡Ah! Y, sí, la botella de vidrio hace que el Cacaolat tenga un sabor distinto al de la botella de plástico… Esto se debe, simplemente, por un último proceso de esterilización mediante agua caliente que el plástico, por motivos de temperatura, no puede soportar y, por tanto, por el cual no pasa a diferencia del vidrio.

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Con todo este complejo sistema de producción, se consigue toda una gama de productos que van desde el tradicional Cacaolat a combinaciones nuevas y diferentes que, a pesar de tener la misma base, crean pequeñas variaciones de lo más interesantes, como el Mocca (incluye café), el Upp (incluye cereales) y el 0% (sin lactosa ni azúcares).

 

Finalmente, sólo decir, como curiosidad, que la página de Facebook de Cacaolat se trata de la donación de un fan que, tras crear la página y hacerla subir en número de seguidores, la acabó donando a la empresa en cuestión.

 

En definitiva, este 48h Open House Barcelona se ha convertido en una buena manera de conocer nuevas facetas de Barcelona, tanto históricas como curiosas pero, sobre todo, que todavía se encuentran muy vinculadas con lo que es y somos ahora. Conocer estas dos fábricas tan emblemáticas para nuestra ciudad y país, pues, fue una experiencia de lo más enriquecedora… así que… ¡Ya estamos esperando la siguiente edición!   ;)

 

Para más información:

www.48hopenhousebarcelona.org

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