17 de agosto… un recorrido por las otras víctimas de Barcelona

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Se acerca el 17 de agosto… un año ya de ese fatídico día; un año ya de esa tarde que todos y todas los barceloneses y barcelonesas recordaremos, que sufrimos y vivimos entre nervios y llamadas continuas a nuestros familiares y amigos… Pero también un año ya de nuestra necesidad de volver a recorrer La Rambla, de volver a hacer nuestra esa calle que casi nunca transitamos pero que tan importante es en la historia e imaginario de nuestra ciudad.

Dicen que de todo, por muy malo que sea, se puede extraer algo bueno y quizá esta necesidad que se nos despertó, junto a la unión que se creó entre todos nosotros, mostrando que, dentro del individualismo que reina en nuestros tiempos, Barcelona puede ser también una ciudad fraternal y solidaria, es lo que podemos extraer de ese espantoso día.

Ha pasado un año ya pero el recuerdo del horror y de las víctimas que fallecieron en él sigue. Es por este motivo que en La Bcn Que Me Gusta, mediante una entrada que siga la línea de la redacción del blog, quería hacer un pequeño homenaje a todos esos hombres, mujeres, niños y niñas que fallecieron o perdieron un ser querido el 17 de agosto de 2017 en La Rambla de Barcelona.

Es por este motivo que, desde la tristeza, aunque también desde la esperanza de que todo haya surgido por algún motivo que nos haga mejorar como personas y barceloneses y barcelonesas, en la entrada de hoy os propongo este paseo por los distintos monumentos de la ciudad que, lamentablemente, recuerdan otras víctimas que también merecen un pequeño recuerdo y que en tantas ocasiones nos pasan desapercibidos.

 

1. Tall Irregular Progression. A las víctimas del terrorismo

Escultor: Sol Le Witt

Año: 2003

Localización: Parc Esportiu Can Dragó

Se trata de un monumento a las víctimas de uno de los atentados terroristas acontecidos en España y, más concretamente, en nuestra ciudad que quizá más nos impactaron: el atentado en el Hipercor de la Avinguda Meridiana el 19 de junio 1987 en manos de la banda terrorista ETA.

Hubo 21 fallecidos. No obstante, se quiso ampliar el significado del monumento incluyendo en él todas las víctimas del terrorismo por tal de hacerlo más plural y amplio, del mismo modo que la escultura en sí misma también intenta aparentar simplicidad aunque, en realidad, esconda una gran complejidad a partir de esa variación sobre el cubo eterno, tan habitual en el artista, a pesar de que lo esconda bajo su forma piramidal.

Dicho monumento, muy racional y configurado por bloques de granito negro (un material no habitual en las obras del escultor) que crean una estructura o arquitectura utópica, tenía que haberse ubicado más cerca del Hipercor pero, por el impacto que suponía su altura en la zona, se decidió, finalmente, trasladarlo al Parc Esportiu Can Dragó, lugar en el cual podemos encontrarlo actualmente.

Durante la inauguración, estuvo presente también la Associació Catalana de Víctimes del Terrorisme y se realizó el discurso en castellano, catalán y euskera.

 

2. Fraternitat. A las víctimas de la Guerra Civil y la Posguerra

Escultor: Miquel Navarro

Año: 1992

Localización: Parc del Fòrum

Como indica la placa que podemos leer en esta escultura, se trata de un homenaje a todos los fusilados en este lugar, el antiguo Campo la Bota, así como también, por extensión, a todos aquellos que fueron víctimas de la Guerra Civil y la Posguerra. Ni más ni menos, estamos hablando de unas 1717 personas.

El Campo la Bota era un castillo construido en el año 1858 y llamado de este modo debido a que, a principios del siglo XIX, fue usado por las tropas napoleónicas como campo de tiro (butte en francés). Posteriormente, acogió una infinidad de barracas. Si queréis conocer un poco más sobre él, os recomiendo la lectura de esta entrada del blog Altres Barcelones.

Durante la Guerra Civil, aunque especialmente durante la posguerra (1939-1952), de ahí que en el año 2004 se rectificasen las palabras de su placa, fue un lugar de ejecución. Es por este motivo que el escultor pensó en localizar en este punto una especie de cruz roja de 28 metros de altura. De hecho, en ella podemos encontrar paralelismos con la obra Sin fin de Constantin Brancusi, una columna concebida como un tributo a todos aquellos jóvenes rumanos que fallecieron durante la Primera Guerra Mundial, creando una estilización de los pilares funerarios usados en el sur de Rumanía.

 

3. Fossar de les Moreres. A los fallecidos en defensa de las libertades y constituciones de Catalunya en el sitio de Barcelona (1713-1714)

Diseño del pebetero: Albert y David Viaplana

Diseño de la plaza: Carme Fiol

Año: 1989

Localización: Plaça del Fossar de les Moreres

El siguiente punto de nuestra ruta nos lleva un poco más allá en el tiempo. Concretamente, nos desplazamos a ese espacio en el cual se ubicaba el antiguo cementerio de Santa Maria del Mar y donde, según la tradición, fueron enterrados los fallecidos en el sitio de Barcelona que tuvo lugar durante la Guerra de Sucesión.

La creación de la plaza se dio a raíz de la ley promovida por Carlos III que obligaba a los cementerios parroquiales dentro muralla a quedar en desuso, naciendo, así, el cementerio del Poblenou. De este modo, los restos de aquellos fallecidos se perdieron, pero no su recuerdo.

El espacio, pues, siempre tuvo un significado especial, de ahí que los primeros 11 de septiembre también se celebrasen en este lugar y que, incluso, también se instalasen distintas placas en honor a las víctimas. De este modo, ya en el año 1913, la asociación Nietos de los Almogávares instaló una primera placa en la plaza, del mismo modo que se hizo también un año después en motivo de la celebración del bicentenario de la invasión borbónica.

Fossar de les Moreres antes de la rehabilitación, fotografía de Josep Brangulí (11/09/1977), Fossar de les Moreres, fotografía de Carlos Pérez de Rozas (11/09/1981), Convocatoria de la Unió Catalanista en el Fossar de les Moreres, fotografía de Frederic Ballell (11/09/1915)

 

En 1980 prevalió el valor histórico al urbanismo popular que se conservaba en la zona y se demolieron distintas construcciones de alto sabor popular (aquellas que quedaron a la vista se restauraron) para recuperar la plaza y crear un monumento en ella, de ahí la desaparición también del puente que desde el año 1700 comunicaba el Palacio del Capitán General con la Basílica de Santa Maria del Mar (con la tribuna del interior de la iglesia donde se sentaba el capitán general).

 

Actualmente, tras la creación de la plaza actual, en su centro encontramos un pebetero, diseño de Albert Viaplana; se trata de una columna curva que finaliza con una llama, siempre encendida, como elemento simbólico de recuerdo permanente. No obstante, los vecinos estuvieron en un principio en desacuerdo ya que no se les consultó en ningún momento la nueva incorporación. De hecho, el proyecto que se llevó a cabo era, precisamente, el que no querían los vecinos, más afines a la idea descartada de Jesús Rocañin i Serrano, quien pensó en un memorial pero también en un espacio público para los vecinos.

En un largo muro (construido a partir de granito rojo procedente de la URSS, el mismo que encontramos en el mausoleo de Lenin), observamos los versos que Serafí Pitarra dedicó en 1884 a los mártires de 1714:

Manuscrito original de Serafí Pitarra del poema “Lo fossar de las moreras”. 1884

Manuscrito original de Serafí Pitarra del poema “Lo fossar de las moreras” (1884)

 

Por su lado, el pavimento es de ladrillo rojo como símbolo de la sangre derramada. El nombre de la antigua fosa, sin embargo, viene de las moreras que encontramos en una esquina, precisamente en esta ubicación menos central para completar el significado de espacio vacío que en todo momento también se quería mostrar con el diseño de la plaza.

 

4. Vía sepulcral de la Plaça de la Vila de Madrid. A las víctimas del atentado de la Estación de Atocha

Diseño: Toni Casamor (1a fase), Centro de Interpretación diseñado por udeu (Adelina Casanova y Sergi Ventosa)

Año: 2000

Localización: Plaça de la Vila de Madrid

El 11 de marzo de 2004 es otro de esos días que todos y todas recordaremos, el espantoso ataque terrorista de la Estación de Atocha. Como sucede en tantas ocasiones, dentro del horror, se despertó también el lado más positivo del ser humano y esta plaza es quizá un ejemplo de ello. Y es que en el centro de esta plaza, símbolo de la hermandad entre Madrid y Barcelona (la fuente que encontramos al lado del Ateneu Barcelonès, con su maja madrileña, así como también la placa cerámica de una de sus paredes, obsequio de la comunidad madrileña en Barcelona, nos lo muestra), observamos monumentalizada esa necrópolis romana, localizada fuera muralla, parte de la cual representa un obsequio de la ciudad de Madrid en agradecimiento a la ayuda que Barcelona prestó en tan funesto día, aprovechando que ya en el año 2000 se habían iniciado las obras de recuperación y restauración del espacio.

 

Una placa, inaugurada en su momento por el Alcalde de Madrid, así lo recuerda, del mismo modo que nos recuerda también que sus víctimas alcanzaron a la escalofriante cifra de 191 muertes.

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La necrópolis romana acoge tumbas desde los siglos I al III y se encuentra gestionada y museizada por el MUHBA, aunque ya en 1954 Adolf Florensa pensó en crear una plaza para dar importancia al espacio. Podéis encontrar toda la historia de la plaza en este blog.

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Actualmente, la puesta en valor del lugar se ha decantado por crear ese espacio de circulación que ya representaba en la Antigüedad. Tenéis toda la información sobre la misma, así como también los distintos proyectos de recuperación de vía sepulcral, aquí.

 

 

5. Encaix. A las víctimas de los bombardeos de 1938

Escultora: Margarita Andreu

Año: 2003

Localización: Gran Via de les Corts Catalanes (frente al Teatre Colisseum)

Volvemos a viajar a la Guerra Civil y, en esta ocasión, lo hacemos con este monumento que nos recuerda las víctimas de los bombardeos de Barcelona y, más concretamente, los hechos que tuvieron lugar delante del Teatre Colisseum, unos de los más crudos de la Guerra Civil española en nuestra ciudad: la explosión de una furgoneta que transportaba material explosivo militar el 17 de marzo de 1938 como consecuencia del bombardeo de la aviación italiana. El monumento, sin embargo, se hace extensivo a todos los fallecidos en los bombardeos de los días 17 y 18 de marzo de 1938, cerca de 1000 personas.

Se aprovechó el 50º aniversario de los bombardeos para proponer levantar el monumento, aunque la idea no prosperó en ese momento, a pesar de ser Barcelona la primera ciudad de la historia en ser bombardeada durante dos años seguidos. Años más tarde (parece curioso que la escultura se inaugurase el mismo año que España entraba en guerra en Irak), cuajaría definitivamente la realización del proyecto en el cual participarían distintas asociaciones, historiadores y personajes, como José Agustín Goytisolo, quien perdió a su madre en los bombardeos, para elegir qué tipo de monumento realizar. Finalmente, se optó por una obra abstracta que crea un espacio interno a partir de ocho barras de acero inoxidable inclinadas con una altura de 10m.

La relación entre las líneas lleva a la idea del desconcierto interior, del caos que pueden aportar los momentos trágicos y de cambio. No obstante, el nombre de la escultura pretende dar un mensaje positivo, puesto que hace referencia a la idea de que la vida parece tener la posibilidad de continuos ajustes.

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Por otro lado, ya para finalizar, sólo mencionar que en Encaix también observamos los antiguos trabajos fotográficos de la autora, en especial aquellos realizados con relojes de sol y que tratan la escultura como un marcador del tiempo en un lugar específico que en cada momento encuentra su equilibrio. Esta idea la podemos percibir en todo momento en Encaix puesto que, bajo la luz solar, la escultura tiene en cada momento del día una visión distinta.

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6. Fossar de la Pedrera. A las víctimas de la Guerra Civil y la represión franquista

Arquitectos: Beth Galí, Màrius Quintana y Pere Casajoana

Escultor: Ferran Ventura

Año: 1985

Localización: Cementiri de Montjuïc

Seguimos con la Guerra Civil y lo hacemos con esta antigua pedrera destinada a enterrar las víctimas de los bombardeos y de las ejecuciones durante la Guerra y la represión franquista de los años posteriores, así como también pobres, desconocidos fallecidos en los hospitales y desheredados.

Esta función la tuvo hasta el año 1979, momento en el cual se decidió convertirla en un memorial. Para ello, se creó una especie de jardín, en el cual se encuentran también algunas tumbas singularizadas, como la de Lluís Companys, y cenotafios en memoria, por ejemplo, de las víctimas de la Segunda Guerra Mundial (a los barceloneses muertos en los campos de exterminio nazis se conserva un homenaje en el Parc de la Ciutadella creado en 1987 y obra de André Fauteux, así como también una escultura en el mismo parque con una Pietat de Ferran Ventura) y los judíos fallecidos durante ese mismo momento histórico (su escultor es Leonard Glaser y el monumento, promovido por la comunidad judía de Barcelona en motivo del 50º aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial, consta de 10 piedras, una por cada uno de los campos de concentración nazis que estuvieron en funcionamiento).

 

En la entrada del Fossar de la Pedrera leemos los nombres de todas las víctimas conocidas a partir de una lista que redactó Maria Aurèlia Capmany, regidora de Cultura del Ajuntament de Barcelona, gracias a la Associació Pro Memòria als Immolats per la Llibertat de Catalunya y que se encuentra dividida entre las víctimas de la represión, las víctimas de la fortuna y, finalmente, los fallecidos tras la Guerra, tanto si habían estado enterrados ahí o no.

 

Del mismo modo que no todos los monumentos que estamos mencionando en esta entrada se encuentran vinculados a ataques terroristas, los que hemos citado relacionados con la Guerra Civil y las dos Guerras Mundiales no son tampoco los únicos que podemos encontrar en la ciudad. No obstante, para no alargar la entrada demasiado, me decanté por los más significativos a la hora de realizar el escrito. Sin embargo, me gustaría, antes de proseguir con otros homenajes que podemos encontrar en la ciudad, simplemente citar dos últimos ejemplos…

David y Goliat. A las Brigadas Internacionales: Localizada en la Rambla del Carmel y realizada por el norteamericano Roy Shifrin en el año 1988, en motivo del 50º aniversario de la partida de la Brigada Lincoln, la cual formaba parte de las Brigadas Internacionales y luchó contra los militares sublevados, fue financiada por la Spanish Abraham Lincoln Brigada y la Spanish Civil War Historical Society, que escogió Barcelona para localizarla puesto que fue desde esta ciudad que partieron estas brigadas.

En la escultura, se hace una analogía entre la Guerra Civil y el episodio bíblico de David y Goliat, puesto que los soldados que llegaron desde tantos lugares del mundo lucharon por la libertad del mismo modo que lo hizo David.

● La Primera Guerra Mundial también tiene sus propios monumentos. Uno de ellos se halla en el mencionado Cementiri de Montjuïc y se encuentra dedicado a todos aquellos voluntarios catalanes que batallaron en Francia. Gustau Violet fue su escultor.

Otro ejemplo es la escultura realizada en 1922 por Josep Clarà (residente en ese momento en Francia) con el mismo fin. Se encuentra localizada en el Parc de la Ciutadella desde el año 1936, aunque la dedicatoria es de 1986.

14000 catalanes lucharon en el lado francés, así que no es de extrañar que sean al menos dos los monumentos que encontramos en la ciudad dedicados a ellos. Por otro lado, también es importante destacar cómo ambos ejemplos nos muestran los fuertes vínculos que Barcelona tenía con Francia en esa época (para conocer más sobre este aspecto, os recomiendo la lectura de “La Barcelona francesa” de Josep Montoya).

 

7. La Barcelona de 1900, la Setmana Tràgica y el pistolerismo

Otro momento destacado en la ciudad de Barcelona y que tuvo un elevado número de víctimas es la Setmana Tràgica, así como también los años anteriores y posteriores a la misma. No es de extrañar, pues, que el Tibidabo se consagrase como un templo expiatorio de todo lo que esta Barcelona de 1900 supuso.

Son bastantes los monumentos (aunque, personalmente, quizá no suficientes) que encontramos dedicados a nombres particulares en Barcelona, pero que, en el fondo, no dejan de ser representantes de todas las víctimas de toda una misma época.

Francesc Ferrer i Guàrdia, sin lugar a dudas, es el primer monumento que deberíamos nombrar dentro de este punto. Se localiza la Avinguda de l’Estadi y fue creado en el año 1911, aunque actualmente observamos una copia de 1990. Su escultor es August Puttermans, mientras que la copia es obra de Robert Ghysels.

La primera piedra del homenaje se colocó en la Plaça de les Cases Barates en el año 1934, a pesar de que no hubiese ya segunda. No obstante, su recuerdo siempre estuvo latente, motivo por el cual, durante la Guerra Civil, la actual Plaça d’Urquinaona pasó a llamarse del mismo modo que el que fue fundador de la Escola Moderna. En el año 1989, en motivo de los 80 años de su fusilamiento, tuvo lugar un acto de homenaje en el Saló de Cent en el cual Josep M. Ainaud de Lasarte, regidor de Convergència i Unió (grupo político que, junto al Partido Popular, se opuso a finalizar el monumento), manifestó que veía más adecuado instalar una copia de la escultura de August Puttermans, inaugurada en el año 1911 en Bruselas como protesta por el fusilamiento, que finalizar la original.

Se trata de un monumento de clara influencia art déco; un cuerpo masculino desnudo y atlético que se pone de puntillas y tensa al límite toda su musculatura para levantar con las dos manos una antorcha encendida, como si se tratase de una ofrenda. Es por ello que toma sentido su ubicación al lado del Estadio Olímpico, cerca de donde Ferrer i Guàrdia fue fusilado, puesto que en el fondo podría tratarse de una representación del lema olímpico altius, citius, fortius.

En ningún rincón del monumento observamos referencia alguna a su relación con la Escola Moderna e, incluso, deja divisar quizá alguna referencia a la masonería, movimiento del cual Ferrer i Guàrdia era miembro.

 

● Un segundo monumento vinculado a esta Barcelona de 1900 que me gustaría destacar en este punto es aquel realizado por Frederic Marés en honor a Francesc Layret (1936) y ubicado en la Plaça de Goya.

Fue desmontada en 1939, junto a los monumentos del Doctor Robert, el de la República, el de Rafael Casanova y el de Pau Claris, y reinstalada en 1977 tras haber estado guardada en un almacén municipal. El de Layret, localizado muy cerca del ambulatorio donde murió finalmente, fue el primer monumento de todos ellos que se reconstruyó durante la Transición.

En él, observamos cómo distintas alegorías recogen los ideales de Layret. De este modo, una mujer con antorcha es símbolo del espíritu de la lucha, mientras que a sus costados encontramos un campesino entre el trigo y un obrero que lleva una maza y reposa sobre una rueda dentada como personificaciones de los trabajadores del campo y de la ciudad. Detrás, una mujer con un niño en brazos simbolizan los desprotegidos.

 

●  El personaje de la Barcelona de 1900 que no tiene aún un monumento, sin embargo, es Salvador Seguí, el Noi del Sucre, habiéndose de conformar con una pequeña placa en el lugar donde fue asesinado. Os dejo este artículo publicado en El Diario en el cual se nos pone en relevancia este “olvido”.

 

8. A  los Mártires de la Independencia

Arquitecto: Pere Benavent de Barberà

Escultores: Josep Llimona (grupo escultórico) y Vicenç Navarro (alegoría añadida posteriormente al proyecto original)

Año: 1929

Localización: Plaça de Garriga i Bachs

Se trata de un monumento erigido, a partir del acuerdo municipal realizado el 3 de junio de 1929 (120 años después de los hechos), a la memoria de los patriotas Joan Gallifa y Joaquim Pou (los dos sacerdotes), Joan Massana (oficial de Cuentas Reales), Salvador Aulet (comerciante), Josep Navarro (sargento), Pere Lastortras (manyà), Julià Portet (esparter) y Ramon Mas (carpintero).

Pou, Gallifa, Navarro, Massana y Aulet fueron asesinados en el garrote vil, mientras que el resto lo fue a la fuerza en la Ciutadella, como castigo del invasor napoleónico por su conspiración contra éste. Al parecer, en el momento de la ejecución de los primeros, la campana de la Catedral sonó a golpes de martillo por parte de unos ciudadanos que quisieron mostrar su posición contraria ante tales hechos. En este caso, se trataba de Mas, Portet y Lastortras, los cuales fueron perseguidos. Se escondieron bajo la mancha del órgano, pero la Policía, puesto que no los encontraba, a gritos les concedió el perdón para que saliesen, algo que, dado que llevaban más de 72h sin comer ni beber, se creyeron. Cuando salieron, los ejecutaron a ellos también.

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Fotografía extraída del blog BCN en horas de oficina

 

Andreu Garriga i Bachs cedió el solar, tras comprarlo a expreso para ello, por tal de que se homenajease la memoria de los Mártires de la Independencia, de ahí que la plaza actualmente reciba su nombre.

Cabe tener en cuenta, sin embargo, que la intención de hacer un monumento a estos ciudadanos que tuvieron un papel tan destacado durante la Guerra del Francés ya se despertó en el año 1815, momento en el cual sólo se trasladaron y enterraron los cuerpos de los fallecidos en la cripta de la Catedral de Barcelona. El segundo intento fue en el año 1884 y consistía en trasladar los cuerpos a la capilla de la Ciutadella, pues fue en este lugar donde murieron por el garrote vil. No obstante, la estatua que realizaría Venanci Vallmitjana para la ocasión, bastante explícita en cuanto a la muerte de los fallecidos, no gustó a las autoridades, motivo por el cual no se llegó a finalizar el proyecto. Finalmente, en el año 1909, en motivo del centenario de la ejecución, se pensó en hacer un panteón en la Catedral. Su arquitecto sería August Font.

No fue hasta la dictadura de Primo de Rivera que se llevó a cabo el proyecto por su marcado significado político. De hecho, tan evidente era éste que, al subir la República, la plaza cambió de nombre y pasó a llamarse Plaça de Josep Llimona, a la par que el nuevo régimen no quería asumir los gastos del monumento. Finalmente, la Generalitat pagó a los herederos del escultor Josep Llimona su cobro puesto que éstos nunca dejaron de pedir lo que les pertocaba. Con la subida del Franquismo, se llevaron a cabo misas en la Catedral en honor de los mártires, se acabó también el monumento y se recuperó el antiguo nombre de la plaza.

 

● Vinculado con la Guerra del Francés tenemos también en Barcelona el monumento de la calle de Aragón con Avinguda de Roma, de José Gonzalvo i Vives (escultor que ya había realizado un busto de Goya delante de su casa natal en Fuentedetodos).

El monumento fue patrocinado por el Centro Aragonés de Barcelona en el año 1984, por tal de homenajear a Francisco de Goya, pintor de origen aragonés. Éste nos muestra los hechos de mayo, los fusilamientos de la Moncloa, inspirándose en el famoso cuadro del pintor de mismo tema. Antes de localizarse en esta ubicación, se mostró durante unos días en las Drassanes.

El monumento consta de dos partes:

- la figura monumental de Goya, de pie, conmovido y concentrado con su pintura

- la interpretación escultórica de la obra pictórica conservada en el Museo del Prado, la imagen del fusilado con dos figuras menores que sintetizan en dolor del pueblo, sobre un pedestal.

 

9. A las víctimas de la epidemia de la Fiebre Amarilla de 1821

Arquitectos: Antonio Ginesi y Leandre Albadera

Año: 1823 (reforma en 1865 y reconstrucción en 1895)

Localización: Cementiri del Poblenou

Seguimos nuestro viaje por las víctimas que recordamos en nuestra ciudad. En esta ocasión, nos trasladamos a una epidemia, a la Fiebre Amarilla que asoló Barcelona en el año 1821 y se prolongó unos meses hasta 1822. En ella, murieron entre 8820 y 8850 personas.

El monumento se localiza en el Cementiri del Poblenou y se encuentra conformado de columnas que dividen el cenotafio en cuatro lados, en cada uno de los cuales encontramos una lápida explicativa y una corona de laurel. Una gran cruz corona la gran estructura.

Fue el mismo arquitecto del cementerio, Antonio Ginesi, quien proyectó el monumento poco antes de morir en el año 1824. No obstante, en el año 1865, Leandre Albareda, arquitecto del Cementiri de Montjuïc, substituyó el cenotafio por otro de piedra en el cual la cruz es una copia exacta de la original.

Las placas están dedicadas a:

Las víctimas en general de la Fiebre Amarilla

Dos placas instaladas por colectivos de médicos y eclesiásticos en recuerdo de sus propias víctimas

Los regidores del Ajuntament en los días de la epidemia que también fueron víctimas de ella

 

 

●  En el Cementiri de Poblenou encontramos otros memoriales, como podría ser aquel que rinde homenaje a los fusilados de la Vila de Gràcia (1868), tras el golpe de estado de Leopoldo O’Donnell que pondría fin al Bienio Progresista y haría regresar a Isabel II. Como tantos otros liberales de Madrid y Barcelona, los 19 ciudadanos de la Vila de Gràcia (tres no fueron fusilados por ser menores de edad) intentaron evitar el golpe de estado, huyeron pero fueron capturados en Sallent y duramente reprimidos.

●  Un último memorial que me gustaría destacar en este mismo cementerio es el homenaje a los Serenos y Guardas (1870) que continuaron sus deberes durante el segundo brote de Fiebre Amarilla a pesar de que ello conllevase la muerte (sólo uno intentó huir de la ciudad; se dice que un total de 55.000 personas, una cuarta parte de la población barcelonesa del momento, intentaron huir de Barcelona, conocedores de los efectos de la primera infección de Fiebre Amarilla).

 

10. A la memoria de los miembros de la Marina de los EUA, muertos el 17 de enero de 1977

Escultor: Gabriel Alabert

Año: 1978

Localización: Portal de la Pau (en este emplazamiento desde 1998)

El 17 de enero de 1977, 49 de los 130 marineros de las embarcaciones norteamericanas Guam y Trenton naufragaron en el puerto de Barcelona. Los barcos se encontraban amarrados en el puerto y, debido a la niebla, un barco mercante los envistió. Un año después de la tragedia, el gobierno de los Estados Unidos inauguraba en el puerto un monolito dedicado a su memoria, así como también como testimonio de gratitud hacia todos aquellos que ayudaron en las tareas de rescate.

20 años más tarde, se llevó a cabo una nueva ceremonia delante del monolito, pero en esta ocasión ya en el Portal de la Pau, al tener que ser éste trasladado a causa de la creación de World Trade Center.

 

●  Vinculado al mar, cabe tener en cuenta también el monumento a los repatriados de Ultramar, creado en el 1904 (desconocemos su autor) y ubicado, esta vez, en el Cementiri de Les Corts.

Al parecer, la Federación Española Protectora de Repatriados de Ultramar movió cielo y tierra con el fin de conseguir que el ayuntamiento de la ciudad, además de trasladar los cuerpos de los 734 soldados (en la placa leemos 726 puesto que de 8 de ellos se desconocía el nombre) fallecidos en Cuba y Filipinas durante las últimas guerras coloniales del año 1898, levantase un monumento en su honor. Éste fue obra de Pere Falqués.

Se trata de una pequeña colina con una cruz rematada con una placa que, al parecer, por decisión del alcalde del momento, se trasladó en carruaje desde la Plaça de Sant Jaume al Cementiri de Les Corts. Ésta se encuentra rodeada por una fosa que se inicia con una escalinata, al final de la cual se encuentra la cripta, dando al monumento un aspecto de fortificación.

 

●  Finalmente, otro cuerpo que también ha sido víctima en nuestra ciudad es el de bomberos. Es por ello que también disponen de un monumento, creado en el año 1967, aunque la nueva dedicatoria, aquella que dio el sentido actual al monumento como homenaje a aquellos bomberos fallecidos por los ciudadanos de la ciudad, se instaló en 1999. La escultura es obra de Sebastià Badia y se localiza en la caserna de la calle Provença con Villarroel.

 

Como podemos apreciar con todos estos monumentos, Barcelona está repleta de víctimas, de personas que han muerto inocentemente pero que han dejado también su rastro y recuerdo en nuestra ciudad, formando parte de ella y nuestro ideario.

Las víctimas de La Rambla de ese 17 de agosto de 2017 estarán también, lamentablemente, entre todas ellas.

 

Bibliografía:

Capó, Jaume y Catasús, Aleix, Barcelona, open-air escultures, Barcelona: Polígrafa y Ajuntament de Barcelona, 2003

Huertas Clavería, Josep M., Fabre, Jaume (et al.), Art públic de Barcelona, Barcelona: Universitat de Barcelona y Ajuntament de Barcelona, Àmbit, 2009

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