5 motivos para visitar la Conca de Barberà y sus alrededores

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¡Regresamos de las vacaciones con una nueva Salida desde Barcelona!

En esta ocasión, nos desplazamos a las comarcas de l’Urgell (Lleida) y Conca de Barberà, Alt Camp y Baix Camp (Tarragona), no sólo para conocer sus paisajes y patrimonio, sino también para tener una experiencia distinta y, sobre todo, variada puesto que, a pesar de que en muchas ocasiones nos pasen desapercibidas, son muchos los planes que nos ofrecen y de los cuales podemos disfrutar.

En la entrada de hoy, me gustaría presentaros una selección de cinco de estos planes que nos ofrecen, los mismos que realicé aprovechando una salida de fin de semana en furgoneta con Sara de Viajar Lo Cura Todo.

Todos los lugares por los cuales pasamos disponen de grandes zonas de aparcamiento y se encuentran bastante bien preparados para rutas en coche o furgoneta.

Por la comarca de l’Urgell ya estuvimos hace un tiempo, así como también en La Segarra, en motivo de nuestra visita al Mausoleo de Bellpuig d’Urgell, una verdadera joya renacentista de importación directa desde Nápoles, y la emblemática Universitat de Cervera.

 

Naturaleza, cultura, gastronomía, pueblos medievales llenos de encanto… ¡aquí van los 5 motivos que me movieron a conocer las comarcas de l’Urgell, la Conca de Barberà, el Baix Camp y l’Alt Camp!  😉

 

1) Una experiencia nocturna en toda regla

Dado que nuestra salida se inició en viernes por la tarde, el primer plan que os presento es nocturno. Se trata de una noche distinta en La Mussara, un pequeño pueblo de las Muntanyes de Prades, cuya particularidad recae en el hecho de que está abandonada desde 1959.

Dada su localización y su poca contaminación lumínica, si el tiempo lo permite, se convierte en un lugar ideal para contemplar las estrellas. De hecho, no fuimos las únicas que tuvimos esta idea… ¡nos encontramos incluso con salidas profesionales de astrónomos que, tras una cena informal en la montaña, iniciaban sus estudios!

Gracias a ellos aprendimos un montón… ¡hasta pudimos observar Saturno con sus satélites desde uno de sus telescopios!

La Mussara es también conocida por las historias de fantasmas que programas como Cuarto Milenio han promulgado. Personalmente, no nos sentimos asustadas en ningún momento (además de otras furgonetas, hay también un refugio y, a primera hora de la mañana, un montón de deportistas corriendo por la montaña) pero, para que no se diga que he obviado esta información, os animo a buscar en Google sobre La Mussara ya que la diversión está servida. ¡Los artículos que salen son dignos de ser leídos!   😉

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Además de la noche, lo mejor de dormir en La Mussara fue despertarse con la niebla cubriendo sus antiguas construcciones… ¡Un escenario fantástico para una novela de Edgar Allan Poe! De hecho, es tan habitual la niebla en la zona que una canción popular dice así..

Mare, si marit em dau

no me’l dau de la Mussara

que la boira sempre hi jau

i la terra no m’agrada

 

Fotografía realizada por Sara de Viajar Lo Cura Todo

 

¡La salida del sol fue también una maravilla!

 

El antiguo refugio de La Mussara, el Xalet de les Airasses, actualmente en ruinas, es obra del arquitecto discípulo de Antoni Gaudí Domènech Sugrañes, del cual hablamos ya hace un tiempo en La Bcn Que Me Gusta.

 

Y al despejarse la niebla… ¡las vistas que se nos presentaron y cuya existencia desconocíamos por completo también nos dejaron estupefactas!

 

Al día siguiente, camino al siguiente punto de la ruta, podéis aprovechar para visitar una localidad muy cercana que, de hecho, lleva el nombre de las montañas en las cuales se encuentra, Prades.

¿Su particularidad? El color rojo de sus construcciones, el mismo que la apoda Vila Vermella y que fue fuente de inspiración y escenario para artistas como Joan Miró. Esta piedra tan carismática se extrae de sus montañas, configuradas de una piedra arenosa llamada pedra esmoladora.

 

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Además de un paseo por sus calles, descubriendo cada uno de sus rincones…

 

… no podéis olvidar acercaros a la ermita de l’Abellera que, encastada en la roca, se convierte en uno de los elementos más carismáticos de la zona.

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2) Viaje al pasado con la Ruta del Císter

El territorio es también tierra de monasterios… pero no de unos monasterios cualesquiera, sino de esos que dieron lugar a un estilo artístico muy concreto (lo vimos en la entrada dedicada a la Seu de Lleida) y a una ruta que este año, precisamente, celebra su 30º aniversario: los monasterios de la Orden del Císter.

Y es que, en cierta manera, la Ruta de Císter se convierte en el eje vertebrador de este recorrido que hoy os presento, ya sea porque nuestras paradas se encuentran directamente relacionadas con ella, como porque los pueblos por los cuales pasamos tienen algún ligero vínculo con la Orden. Ejemplos son Guimerà, con su monasterio abandonado hijo de Vallbona de les Monges, la Vallsanta, o Conesa, cuyo territorio era propiedad de Santes Creus. Incluso el mencionado Mausoleo de Bellpuig d’Urgell se encuentra englobado en la Ruta.

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El primero de los tres grandes monasterios que conforman esta ruta que me gustaría presentaros, por su austeridad, tan acorde con los preceptos cistercienses, ser el menos conocido de los tres, ser femenino y tener una gestión de su patrimonio impecable, además de una museología completamente renovada y muy adaptada a todos los públicos, es el de Vallbona de les Monges.

Sus visitas guiadas son de muy buena calidad y, sin en ningún momento banalizar las explicaciones, son de interés tanto para niños y adultos como para personas más vinculadas al sector artístico.

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Como indica su nombre, se trata del monasterio que acogía y acoge la línea femenina de la Orden del Císter, esas monjas que muy inteligentemente supieron esquivar las prescripciones de Trento, creando un pueblo a su alrededor y evitando, así, su disolución o la presencia masculina a su alrededor.

Las monjas eran conocedoras de la escritura y la apotecaría, ya desde época medieval, y tenían mucho poder, algo que a la Iglesia no gustó, de ahí todos los intentos por evitar su existencia. En cierta manera, pues, estas mujeres podrían englobarse dentro de ese escaso movimiento de empoderamiento de la mujer que ya destacamos en una pasada entrada, en motivo del Día Internacional de la Mujer, y en la cual hablamos de mujeres del medievo que lucharon por su posición en una sociedad que les era hostil (podéis encontrar la entrada aquí).

 

Tanto en la Sala Capitular como en el interior de la iglesia podemos encontrar las laudas sepulcrales de estas monjas, ya sean abadesas o simples hermanas de la comunidad.

 

Entre ellas… La de Violant d’Hongria, segunda esposa de Jaume I, representa una de las grandes tumbas de prestigio del conjunto. La reina se encuentra acompañada de su hija Sança d’Aragó, fallecida de camino a Tierra Santa.

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Otras, incluso, se encuentran acompañadas de los que fueron sus maridos antes de ingresar en la comunidad.

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Su claustro nos muestra la austeridad propia de la Orden, con capiteles anicónicos y “culs-de-llàntia” como único elemento decorativo, los mismos que podemos encontrar en el interior de la iglesia, como signo distintivo de este estilo tan propio que destacábamos.

Lamentablemente, la piedra de la zona es muy porosa y en algunas zonas del claustro está muy malmetida.

 

Su iglesia, a pesar de la austeridad obligada, incluye un magnífico cimborrio que no deja indiferente a nadie.

 

Sin embargo, el gran monasterio de la Ruta, dado que su promoción procedía de manera directa de los Reyes de Aragón, es el Reial Monestir de Poblet, el gran panteón real de la Corona de Aragón, con sus sepulcros restaurados por Frederic Marés. Se trata del conjunto cisterciense más grande de Europa, lo que le supuso su declaración como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1991.

Una vez más, en su interior, a pesar de la majestuosidad del conjunto, podemos observar los elementos propios de este tipo de arquitecturas, como serían sus arcos diafragmáticos (tipo de construcción muy económica y rápida, de ahí que también se usase para edificios civiles, como atarazanas y hospitales, o en la arquitectura de repoblación), la austeridad de su decoración o los “culs-de-llàntia” de sus ménsulas que mencionábamos en unas líneas anteriores.

 

El monasterio, aún también en uso, se protegió en el siglo XIV con una imponente fortaleza, creada por Pere el Cerimoniós a raíz de la guerra contra Castilla, la misma estrategia que también aplicó, por ejemplo, en las Drassanes de Barcelona.

 

Las tumbas reales son uno de los elementos más esperados de la visita…

 

Una de sus tumbas incluía una delicada pieza que actualmente se conserva en el Musée du Louvre y que nos vincula con el quinto motivo de esta entrada, Santa Coloma de Queralt. Se trata del uso en la decoración de la tradición del “armes fora”, una ceremonia caballeresca llevada a cabo en el marco funerario que consistía en hacer honores al difunto entrando a caballo a la sala de vela con los paveses boca a bajo.

 

… así como el retablo en alabastro de Damià Forment, el gran escultor de la Corona durante el siglo XVI, que preside su altar mayor con su estructura a la romana y dedicado a la Virgen María. Tuvo que ser restaurado en 1940 debido a los grandes desperfectos ocasionados por la desamortización de 1835.

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Sin embargo, la sala más imponente es su dormitorio, comunicado con la iglesia mediante unas escaleras, como manda la tradición constructiva de la Orden, con el fin de facilitar el movimiento de los mojes, especialmente a primera hora de la mañana. ¡Su sucesión de arcos diafragmáticos es una maravilla!

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Fotografía realizada por Sara de Viajar Lo Cura Todo

 

Por lo que respecta a su claustro, una vez más, podemos apreciar ese aniconismo tan propio de la arquitectura cisterciense y heredera de las escrituras de Sant Bernat de Claravall, a pesar de que una de sus alas, rehecha en un periodo posterior, ya presenta la llegada del Gótico.

 

Su fuente nos indica rápidamente la ubicación de su comedor.

Los hermanos conversos (“llecs” en catalán), monjes de posición más baja en la jerarquía, comían en un espacio aparte, también identificado durante la visita.

 

Su Sala Capitular es otro de los elementos que hay que visitar.

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Fotografías realizadas por Sara de Viajar Lo Cura Todo

 

Finalmente, tenemos el tercer gran ejemplo de arquitectura cisterciense de la Ruta, el Monestir de Santes Creus. Obviamente, los tres monasterios gozan de misma importancia histórica y artística pero, si tuviese que escoger uno de ellos, quizá mi inclinación personal se dirigiría hacia el de Santes Creus, por sus vínculos con un rey muy especial, Jaume II, del cual ya hablamos en la entrada dedica al sepulcro de Joan d’Aragó, su hijo, y su delicada belleza.

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Y es que el Monestir de Santes Creus se puede considerar la entrada oficial del Gótico a Catalunya a partir, especialmente, de sus dos monumentales sepulcros, ambos comisiones de Jaume II, un rey que aprendió la importancia del arte a la hora de forjar la imagen real en Sicilia y a partir del cual llegaron los cambios en muchos aspectos respecto a las antiguas políticas llevadas a cabo en la Corona, aún muy ancladas al románico (Jaume I, a pesar de ser familiar de Alfonso X el Sabio de Castilla y de Luís IX de Francia, grandes promotores de las artes, nunca se interesó por el arte).

Nada más llegar a Catalunya, Jaume II quiso rendir homenaje a su fallecido padre, Pere el Gran, a partir de un sepulcro al más estilo imperial, semejante a los que había visto en Sicilia, es decir, de pórfido.

¿Su maestro? Mestre Bartomeu de Girona, el primer escultor gótico catalán conocido, documentado en la portada de la Catedral de Tarragona y portador oficial de los elementos góticos a Catalunya.

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Al fallecer su joven esposa de sobreparto, Blanca d’Anjou, Jaume II volvió a buscar pórfido para la construcción de su sepulcro (tenemos documentadas cartas fechadas al día siguiente de la muerte en las cuales pide a los Almogávares que le hagan llegar este material de Oriente), pero le fue imposible. No obstante, consiguió un material similar, motivo por el cual, al lado del sepulcro de Pere el gran, observamos un segundo monumento en el cual descansan los restos de Blanca d’Anjou y Jaume II. De este modo, el conjunto de Santes Creus se convierte en los dos únicos sepulcros reales de la Corona de Aragón localizados sin cambio alguno en su posición original.

Tal era la visión de Jaume II sobre la imagen real que incluso María de Chipre, su tercera esposa, con la cual nunca mantuvo una buena relación, tuvo también su sepulcro monumental en el Convento de San Francisco o de Framenors de Barcelona (al ser derruido con la desamortización, sus restos se trasladaron a la Catedral de Barcelona).

 

Fotografía realizada por Sara de Viajar Lo Cura Todo

 

A los funerales de Santes Creus asistieron los grandes nobles y condes del resto de la Corona (hay que tener en cuenta que, además de Rey, el monarca era también Conde de Barcelona, es decir, princeps inter pares, el más grande entre iguales), motivo por el cual fue rápidamente imitado por el resto de condes. Es por ello que decimos que Santes Creus representa la llegada oficial del Gótico a Catalunya, no sólo porque fue el primer ejemplo documentado que tenemos en nuestro país de este estilo llegado de Francia, sino también porque a partir de él éste emanó hacia otros lugares del territorio.

Claustro de Vic con la misma decoración fitomórfica y tracerías que los sepulcros de Santes Creus

 

En su claustro, a partir de sus capiteles y tracerías, podemos observar claramente la transición de la austeridad cisterciense al primer gótico francés y, posteriormente, al gótico flamígero. A diferencia de Poblet, sus capiteles ya no son anicónicos, sino que incluyen todos esos animalejos y personajes fantasiosos de los cuales tanto huía la tradición monástica primigenia y, más concretamente, el mencionado Sant Bernat de Claravall, quien estaría horrorizado ante tal cambio de rumbo.

 

Sólo en la Sala Capitular, como si de un reducto del pasado se tratase, encontramos esos elementos que nos ayudan a identificar las arquitecturas cistercienses y que tan claramente se observaban en Vallbona de les Monges y Poblet.

 

Una vez más, esa escalera que une tradicionalmente el dormitorio con la iglesia, para facilitar las labores de los monjes practicantes de la ley benedictina, tiene su presencia en el interior del templo.

 

Finalmente, en un segundo claustro de dimensiones más pequeñas encontramos el Palacio del Abad, mal dicho real, en cuyo interior encontramos más elementos de pórfido, a pesar de ser un material difícil de encontrar puesto que las grandes canteras se encontraban en Egipto, en ese momento en manos musulmanas, y se tenía que reaprovechar el que los romanos usaron en su momento.

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El patio se encuentra decorado también con Piedra de Girona, es decir, con esos capiteles estandarizados, como si de una industria de época medieval se tratase (los podemos encontrar en un sinfín de palacios y claustros de Catalunya, entre ellos el de la Parròquia de Santa Anna, como vimos en la entrada que le dedicamos), realizados con piedra gerundense, cuya particularidad recae en los nummulites (pequeños fósiles blancos) que incluye y nos ayudan a identificarla.

 

Últimas imágenes antes de nuestra partida al siguiente punto de la ruta

 

3) La Vall del riu Corb, un valle parado en el tiempo

La Ruta del Císter se encuentra acogida en una escenario de pequeños pueblos llenos de encanto y pasado medieval. Se trata de los pueblos de la Vall del Corb, unificados a partir de una ruta que podéis encontrar en su página web y de fácil recorrido en coche o, en nuestro caso, furgoneta. Algunos de ellos se encuentran en la comarca de l’Urgell y otros en la Conca de Barberà.

¿Su denominador común? Como no podía ser de otro modo, el río Corb, ya sea propiamente éste o sus afluentes.

Os añado los pueblecitos que visité, pero hay muchos más. ¡Sólo tenéis que consultar su página web para conocerlos!  😉

Todos ellos se encuentran siempre con las disputas históricas entre los Guimerà y los Anglesola como telón de fondo

✔ Rocallaura, pequeño pueblo que acogió el Santuario del Tallat, expoliado durante el siglo XIX por las grandes sagas catalanas que utilizaron sus principales elementos para decorar sus castillos neomedievales. Uno de ellos es el Castell de Santa Florentina de Canet de Mar, del cual hablamos, mencionando precisamente estos elementos del Tallat, aquí.

✔ Ciutadilla, culminada por su imponente castillo, gestionado y protegido por los Amics dels Castell de Ciutadilla, se trata de un pueblo de calles empedradas llenas de encanto. Es aquí donde hemos repuesto fuerzas, en el restaurante de L’Avi Siscu.

 

✔ Guimerà, un pueblecito parado en el tiempo (se incluye dentro de Xarxa Pobles amb Encant de Lleida) que, además de ser una postal medieval, acoge un retablo de Josep Maria Jujol en el interior de su iglesia (lamentablemente, no lo hemos podido visitar).

Cada mes de agosto acoge su popular Mercat Medieval.

 

Muy cerca, se hallan las ruinas de la Vallsanta, monasterio cisterciense, hijo de Vallbona de les Monges, como hemos mencionado, que despierta en cualquiera los mismos sentimientos respecto a la belleza de la ruina que tanto proclamaba Ruskin

 

✔️ Conesa, localizada ya en Conca de Barberà, tiene un sabor medieval que se percibe en cada una de sus calles y, especialmente, en la existencia de una muralla, cuyos portales hay que cruzar si queremos conocerla. Antigua propiedad de Santes Creus (así nos lo muestran algunos de los escudos de sus casas), esta población se caracteriza también por la celebración anual de su emblemático Mercat Vell el primer sábado del mes de agosto.

 

Una de sus curiosidades la encontramos en la portalada de su iglesia, en cuyas ménsulas (una de ellas esculpida directamente desde la pieza de la propia portalada) encontramos el maestro cantero y su discípulo. ¡Un claro homenaje a su trabajo!

Si os fijáis, las piedras también hablan por sí mismas y en su interior podréis descubrir que se trata de una iglesia inacabada, cuya entrada, del mismo modo que veremos en el quinto y último motivo de esta publicación, se da por el lateral.

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Su horno comunal, de dimensiones realmente grandes, lo que demuestra el poder del que en su momento disfrutó Conesa, es también un imperdible.

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Lamentablemente, también conocemos Conesa por los aguaceros que ha sufrido en varias ocasiones y que han cubierto por completo cada una de sus calles…

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Otro restaurante de la zona que os recomiendo, en función de hacia donde vayáis en vuestro recorrido por la Vall del Riu Corb, se ubica en Tàrrega, capital de comarca que podéis también visitar, a pesar de que gran parte de su patrimonio, por la proximidad de la Batalla del Ebro, fue muy malmetido durante la Guerra Civil. Su Mare de Déu de l’Alba, por ejemplo, es de nueva factura. El restaurante que probamos en la capital de l’Urgell se llama El Celler de l’Artista, por aunar arte y gastronomía en su interior.

 

4) Un bañito en plena naturaleza

La segunda noche del fin de semana furgonetero con Viajar Lo Cura Todo la pasamos en Alcover, lo que nos permitió, a primera hora de la mañana, antes de que llegase la gran marabunta de gente que cada vez más caracteriza el lugar (nosotras ya estábamos allí a las 7,30h), visitar e, incluso, darse un bañito (a esas horas yo no me atreví tanto pero, como podéis apreciar en la foto, Sara no le hizo ningún feo) en el Niu de l’Àliga (desde Mas de Forès son sólo 7kms de recorrido circular).

 

Y aprovecho que lo menciono para explicaros un poco qué es Mas de Forès, aunque el espacio que le dedico en esta entrada, por falta de tiempo, sea más pequeño del que realmente se merece. Se trata de un proyecto social de ocupación de personas con problemas de salud mental de la Fundació Ginac de lo más interesante y que gira en torno al Niu de l’Àliga y la zona de recreo del Riu Glorieta. Éste se localiza en un antiguo molino papelero, en Mas de Forès, el mismo donde se lleva a cabo la formación de sus trabajadores e, incluso, su alojamiento.

Mas de Forès dispone de un espacio ideal para encuentros, barbacoas y calzotades. Así que si estáis interesados, también podéis alquilarlo para alguna ocasión especial.

 

La localidad de Alcover, a la cual llegamos después de dejar atrás el campanario más alto de Catalunya, el de Valls, también acoge el Museu d’Alcover, localizado en una antigua casa señorial, Ca Batistó. El museo incluye una interesante colección de fósiles del triásico, expuesta con una museología muy fresca, didáctica y dinámica. Uno de ellos nos muestra la existencia de una especie de pez, la Alcoveria brevia, que precisamente por ser descubierta en Alcover, recibe científicamente el nombre de la localidad.

Los nummulites, ese fósil que destacábamos al hablar de la Pedra de Girona presente en Santes Creus y tantos otros claustros y palacios catalanes, es también una de las piezas que pudimos ver en la exposición.

 

¡Tuvimos también oportunidad de visitar sus reservas! En ellas descubrimos este curioso, aunque también triste, aparato que, al más puro estilo del Bingo, seleccionaba a suertes aquellos nombres que iban a ser destinados a la Guerra.

 

¡El museo organiza un sinfín de actividades, especialmente para familias, así que os animo a consular su agenda!  😉

 

5) Una obra de arte única

Finalmente, este fin de semana nos permitió conocer una obra escultórica de lo más delicada y, sobre todo, de altísima calidad. Se trata del magnífico sepulcro de Pere IV de Queralt y su esposa Francesca de Castellnou, atribuido posiblemente a Esteban de Burgos. El sepulcro se ubica en Santa Maria de Bell-lloc, convento creado por la propia familia Queralt para desvincularse de Santes Creus, lugar en el cual recibían sepultura hasta ese momento. Bajo la protección de la familia, ésta se aseguraba que el convento velaría por sus almas en el Más Allá.

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Como es habitual, la pieza incluye un conjunto de escenas que nos vinculan con las gestas del difunto y su cortejo funerario. Como no podía ser de otro modo, además de personajes con señales de dolor ante la pérdida del caballero, como podrían ser las plañideras, encontramos también la escena del “armes fora”, como ya hemos observado en lo sepulcros el Monestir de Poblet.

 

¿La ubicación de esta maravilla? Santa Coloma de Queralt, pequeña población creada alrededor de su castillo medieval (reconvertido con el tiempo en caserón renacentista), tan importante durante la conquista a los sarracenos y por la vida de sus judíos, completamente libres a diferencia de en otras poblaciones. Antiguamente, sin embargo, el castillo se encontraba en otra ubicación (aún podemos ver los restos en la montaña de delante), de la cual bajaron y se instalaron en la localización actual una vez pasado el peligro musulmán.

 

Todo ello lo pudimos aprender a partir de la visita guiada que la Oficina de Turismo de Santa Coloma de Queralt ofrece cada fin de semana; una actividad que nos permite dar un paseo por el pueblo y disfrutar de todos aquellos elementos históricos y artísticos que lo caracterizan. Tenéis más información aquí.

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Uno de ellos, por ejemplo, es el techo del Castell dels Comtes de Santa Coloma. Se trata de unas pinturas murales renacentistas que, a pesar de su baja calidad, nos explican una época y el interés que, gracias a la llegada de grabados, se despertaba en la población hacia toda esta influencia llegada de Italia. Es por ello que observamos en él una decoración basada en la mitología antigua, algo que inicialmente sorprendió y que necesitó de algún tiempo para conocer. Cabe tener en cuenta que los Comtes de Queralt estaban vinculados con los Pinós y los Requesens, dos grandes familias que, además de ser muy próximas al rey, tenían también vínculos con Italia y el Reino de Nápoles.

Justo al lado se encuentra la iglesia de Santa Magdalena, muy vinculada a los condes.

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Otro elemento que pudimos conocer en esta visita guiada por Santa Coloma de Queralt fue su parroquia, inacabada, de ahí que se entre desde su lateral como también ocurría en el caso de Conesa. En su interior podréis disfrutar de un retablo en alabastro dedicado a San Lorenzo, obra de Jordi de Déu, esclavo y seguidor de Jaume Cascalls, maestro de obras de la Seu de Lleida.

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La confitería Joan Farrés Puig, antigua Casa Puntó, completamente parada en el tiempo y museizada gracias a los recuerdos de una de sus descendientes y sus artículos originales, conservados durante mucho tiempo dentro de cajas, es también una maravilla y uno de los puntos que se pueden visitar en la ruta. Se encuentra documentada desde 1848 y cerró sus puertas en los años 60 del siglo XX.

Si preferís conocer Santa Coloma de Queralt por libre, la confitería se puede visitar cada domingo a las 12h o mediante reserva previa.

 

Está repleta de detalles, de elementos procedentes quizá de la infancia de muchos de vosotros, como serían los cromos de sus chocolates artesanos. Al parecer, ante la moda de introducir cromos en los chocolates industriales, para no perder la clientela, la confitería creó su propia colección. Y es que, ante todo, la confitería se caracterizó por su saber hacer y adaptarse a los cambios que la modernidad implicaba.

 

Finalmente, antes de abandonar Santa Coloma de Queralt, no podéis olvidar disfrutar de una cata de cervezas de La Segarreta, elaborada artesanalmente a partir de la cebada y el trigo de la zona. De hecho, si os fijáis, los alrededores de Santa Coloma de Queralt se caracterizan por tener un paisaje muy distinto al de Conca de Barberà, sin viñedos y, por tanto, más similar al de La Segarra, de ahí que esta zona sea conocida como La Segarreta o Baixa Segarra y que también existan distintas voces ante la voluntad de pertenecer a la comarca de La Segarra en vez de a la de Conca de Barberà.

 

Cazada en la cata de cervezas por Sara de Viajar Lo Cura Todo

 

Y, para finalizar este recorrido… ¿nos dirigimos al Mirador de la Baixa Segarra, el punto más elevado de la zona? Se encuentra en la pequeña localidad de Forès… ¡las vistas son increíbles!

 

¡Y así finalizamos este fin de semana distinto con Sara de Viajar Lo Cura Todo! Un fin de semana que nos ha permitido conocer y disfrutar de una comarca nueva, su patrimonio, gentes y naturaleza sin apenas desplazarnos de Barcelona. Como os comentaba, he seleccionado sólo cinco planes para la redacción de esta entrada, pero en las páginas web oficiales de turismo de las comarcas que os presento hay muchísimos más. ¡Sólo hay que buscar un poco! ¡Yo ya tengo pendiente volver!  😉

 

Para más información:

Ara Lleida   www.aralleida.cat

Muntanyes Costa Daurada   www.muntanyescostadaurada.cat

Ruta del Císter   www.larutadelcister.info

Turisme Conca de Barberà   www.concadebarbera.info

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