¡Aitona en flor!

 

Llegó la primavera y, junto a su llegada, finaliza un corto periodo rosa en la zona del Segrià y Ribera d’Ebre… Y es que, si bien es cierto que todos y todas tenemos en mente el Hanami japonés, en nuestras tierras tenemos otros fenómenos vinculados a los árboles frutales, actualmente puestos en valor, pero hasta hace apenas un par de años por completo desapercibidos a pesar de su proximidad.

Por un lado, podríamos mencionar los cerezos del Baix Llobregat, especialmente los de Sant Climent de Llobregat, localidad que, ante su floración, organiza caminatas populares y visitas y dispone de distintas rutas señalizadas para realizar de manera individual disfrutando del paisaje; por el otro, la floración de los melocotoneros (bajo esta etiqueta, englobamos también en todo momento los paraguayos, las nectarinas y las platarinas) que se cultivan en la provincia de Lleida, en los márgenes del río Segre, y en la provincia de Tarragona, en el valle del río Ebro.

Así pues, siguiendo el tan paradigmático caso del Hanami japonés o el del más cercano Valle del Jerte extremeño con los cerezos en flor, un espectáculo natural de flores blancas, progresivamente vamos accediendo a otras opciones que también se van profesionalizando, a la par que convierten algo natural en patrimonio de todos y todas. De este modo, Ribera d’Ebre se ha unido este año con distintas actividades, especialmente de tipo más activo, como salidas en bicicleta o caminatas, que nos han permitido conocer sus melocotoneros en flor. No obstante, la que me gustaría explicaros en esta entrada, puesto que es la que he tenido ocasión de visitar y experienciar en primera persona, es la que organiza, desde hace ya un par de años, la población de Aitona a partir de la creación de la marca Fruiturisme por parte del propio Ajuntament d’Aitona.

 

Se trata, como es lógico por su carácter natural, de una actividad que dura sólo unos 20 días, pero que no decepciona a nadie. Incluso yendo en el segundo fin de semana de la floración, momento que, debido a las altas temperaturas que estamos teniendo, los colores estaban más apagados y algunos árboles, incluso, ya sin flor, me pareció una maravilla.

El año pasado, contrariamente, la floración se alargó hasta las 4 semanas y media.

 

Y es que se trata de una verdadera explosión de color rosahectáreas y hectáreas (unas 3500ha) de campos en flor que nos presentan un paraje realmente mágico, de ahí también el lema de Fruiturisme en la campaña promocional de este año, un esclat de color, como reclamo de sus actividades.

Dadas sus características, Fruiturisme, en sus dos años de existencia, ha ido creando lazos con otros países y regiones que también disfrutan de algo similar. De este modo, el año pasado se unieron al mencionado Hanami japonés y este año al lago de flor de loto tailandés. De hecho, en Aitona hablan de un sakura catalán, con la diferencia, aparte del tipo de cultivo, claro está, de su paisaje, donde el símil con el Monte Fuji sería la Punta del Montmaneu, una montaña que domina toda la zona del Baix Segre.

 

No obstante, lo más interesante de todo ello, además del paisaje, es que se trate de un proyecto sostenible en el cual toda la población de Aitona, payeses y vecinos, tiene su papel e implicación, ya sea en las visitas guiadas que se organizan, tanto naturales como culturales, como en la organización y logística o la gastronomía que también se ha vinculado a todo ello. Es por este motivo que en la misma página web de Fruiturisme se nos recomiendan también visitas culturales o restaurantes donde poder comer tras o antes de nuestra visita.

 

El Polideportivo de Aitona es el punto de gestión de todo ello, donde podréis encontrar también información de todo tipo, posibles rutas a realizar o una clara apuesta por los productores locales en el llamado Tastaitona, donde podemos encontrar productos elaborados en la zona como serían estas pequeñas nectarinas del Cal Kika, ideales para ensaladas e, incluso, gintonics.

¡No me pude resistir de comprarlas y la verdad es que salieron exquisitas! ?

 

Justo al lado del Polideportivo encontramos este mural de una antigua conocida… ¡Lily Brik, artista urbana ilerdense que nos ha dejado también en Barcelona distintas piezas de lo más interesantes!

 

No obstante, a pesar de que lo que más abunda es el color rosa, también observamos, ya desde nuestro trayecto desde Lleida, campos de color blanco. Se trata de árboles con grandes esferas blancas que, si bien de cerca observamos claramente que son flores, de lejos nos podrían hacer pensar en bolas de algodón. Son perales, concretamente, frutales de pera alejandrina, otro de los cultivos que podemos encontrar también en la zona, a pesar de que éste vaya disminuyendo progresivamente y dando paso a otro tipo de cultivos.

 

A pesar de que este tipo de flores blancas nos vinculen claramente con los perales, las distintas tonalidades de rosa no suponen per se la existencia de varios tipos de fruta. No obstante, cabe tener en cuenta el caso de la flor de los albaricoqueros, por ejemplo, distinguible por su tono blanco sobre fondo rosa. Sin embargo, para estas fechas, los albaricoqueros ya tienen fruto, así que no nos puede llevar a la confusión.

 

Datos prácticos

Dado que Aitona se encuentra a unos 20kms de Lleida, ciudad desde la cual, si vamos en transporte público, se toma el autobús para llegar a ella (podéis encontrar los horarios aquí), decidimos hacer noche en la capital, tras nuestro trayecto en Avant desde Barcelona.

Nosotras sólo nos quedamos una noche, pero si queréis aprovechar para conocer mejor la ciudad, podéis consultar esta entrada que publicamos ya hace un tiempo en La Bcn Que Me Gusta.

La cena la hicimos en la Crêperie Bretonne de Lleida, un restaurante que podemos encontrar también en Barcelona y Girona, algo que desconocíamos por completo cuando nos decantamos por él.

Sus galettes, hechas al momento y acompañadas de una decoración de lo más divertida, con la típica furgoneta que podemos encontrar en las calles de Bretaña como puesto de comida callejera, estaban exquisitas.  ?

 

La visita

Puesto que se trata de campos privados, a pesar de que en algunos casos podemos pasear también por los caminos municipales y verlos desde fuera, la mejor manera de visitar los melocotoneros de Aitona es mediante visita guiada, una actividad que, a su vez, nos permite también conocer de primera mano todo lo referente a su cultivo, puesto que son los propios payeses los que nos hacen las visitas.

Estas visitas se pueden realizar mediante distintos medios. De este modo, en primer lugar, tenemos la opción de hacerla en autobús (12eurs), por la cual nos decantamos nosotras ya que te permite ir más lejos y, por tanto, conocer con ella las magnitudes, realmente impresionantes, de los campos de Aitona. No obstante, también tenéis otras opciones más activas, como podrían ser las caminatas o las salidas en bicicleta, los globos para ver los campos desde el aire o los quads, entre otros.

Estas visitas se vinculan plenamente con este proyecto sostenible que mencionábamos, puesto que en ellas se involucra toda la población, a la par que se protege este recurso natural de lo que, lamentablemente, el fin de semana que fui ya se veía que empieza a llegar, de esa gente que va por libre y que sólo se encuentra interesada por la fotografía que colgará en su Instagram, con todos los efectos negativos colaterales que este tipo de actitud conlleva.

De este modo, con el fin de evitar hacer el mínimo daño posible, si decidís ir por libre, es preferible adecuarse a las dos rutas que el propio Ajuntament de Aitona ha habilitado para ello.

 

El cultivo de los melocotoneros

Hecha esta introducción previa, podemos pasar ya a hablar del cultivo del melocotonero como tal.

Nos encontramos en una gran zona fértil marcada por el río Segre, pero también por el Cinca, con el cual se une en la Granja d’Escarp (si tenéis ocasión y tiempo, os animo a acercaros, puesto que, a nivel paisajístico, es también una visita de lo más interesante), además de la existencia del Canal de Aragón y Catalunya (1896). El Canal de Seròs, en funcionamiento desde 1912, es también uno de los principales sistemas de riego de la zona.

Todo ello nos lleva a disponer en Aitona de más de 3500 hectáreas de zonas de conreo divididas, principalmente, en tres áreas:

la zona de Serra Brisa, colina localizada en la propia localidad de Aitona

la zona antigua y tradicional, caracterizada por sus campos pequeños y un sistema de riego por irrigación

la zona más extensa que encontramos una vez cruzado el río Segre y que funciona por goteo

Gracias a un microclima creado por la tradicional niebla de la Depresión Central, que para el frío en exceso, el melocotón tiene unas condiciones idóneas en esta zona de la provincia de Lleida para poder crecer. Es por ello que se escogió el melocotón casi como monocultivo del Baix Segre y producto estable que da ya identidad y personalidad a Aitona, suponiendo una producción de más de 100 millones de kilos de fruta (30-40kgs hasta 100kgs por árbol) y 7 empresas dedicadas a ello.

La producción, sobre todo, va destinada a Alemania y, dado que se reaprovecha todo de él, hasta los frutos más pequeños, se convierte en un negocio más o menos estable y seguro. Una parte de estos cultivos de destinan también a fruta escarchada.

 

El melocotonero es autofértil, es decir, que su flor no necesita ser polinizada, a diferencia, por ejemplo, de los perales, y el tiempo de su recogida es de junio a septiembre. Hasta el tercer año, sin embargo, no produce, solo crece.

No obstante, a pesar de que podamos llegar a pensar que con tantas hectáreas de cultivo la producción es sencilla, se trata de un trabajo manualmuy sacrificado y que no entiende de horarios. Gracias a la visita guiada que uno de los productores de Aitona nos realizó, pudimos conocer todo lo que ello conlleva. De este modo, tras la floración es cuando realmente comienza el trabajo arduo. En primer lugar, hacia el mes de mayo toca clarear, es decir, dejar sólo unas cuatro flores por rama de tal manera que sólo crezcan cuatro melocotones en cada una de ellas. Ello supondrá más vida para el árbol, puesto que no tendrá que soportar tanto peso, pero también una mayor calidadpara el melocotón, que crecerá mejor y, sobre todo, a un precio más competitivo en el mercado.

 

Por otro lado, es también remarcable señalar que toda esta producción es integrada, algo que podemos reconocer a partir del símbolo que la identifica, la mariquita. Esto significa que nos encontramos ante un cultivo casi ecológico, es decir, que sólo se utiliza producto fitosanitario ante una plaga, aplicando antes de dicho momento una lucha de tipo ecológico, algo que erradica la plaga pero no mata el depredador. Se trata, pues, de una apuesta importante que rompe también con el tipo de producción que hasta hace relativamente poco se aplicaba a partir de productos que combatían las plagas, pero también suponían la muerte segura de todos esos seres beneficiosos para el crecimiento del melocotonero. Es por ello que, como nos explicaron en la visita guiada, es tan importante el papel de los viveristas y las cooperativas en la producción.

Durante la visita también se nos explicaron los distintos métodos utilizados para engañar al macho o a la hembra, en función del tipo de plaga, y proteger los cultivos.

 

En nuestro paseo con el autobús, pasamos por un poblado de la Edad de Bronce Final, el poblado íbero de Genó, en el cual se documenta la cerveza más antigua de Europa. A partir de distintas investigaciones llevadas a cabo por la Universitat de Barcelona, fue posible desarrollar un proyecto de arqueología experimental, en el cual colaboraron instituciones como Cervezas San Miguel y la Asociación Catalunya Homebrewers con el Departamento de Arqueología de la Facultat de Geografia i Història de la Universitat de Barcelona, cuyo objetivo era producir una cerveza basándose en el proceso que se supone que utilizaban los íberos de dicho poblado.

Esta cerveza de denominó Zythos, el nombre utilizado en griego para referirse a la bebida de cereal fermentado.

 

Otro de los elementos que nos llama la atención durante nuestro trayecto son las múltiples cintas que observamos en todo momento en la mayor parte de los melocotoneros. Éstas permiten alargar la vida de los árboles ya que, sin ellas, sus ramas se romperían con mayor facilidad. De este modo, si la vida de un árbol se encuentra entre 14 y 16 años, gracias a estas cintas, se puede llegar a alargar a unos 20 años.

¿Por qué estas cintas no son rosas para pasar más desapercibidas? Pues por una simple razón práctica que, a su vez, nos muestra una faceta más de ese reaprovecho de recursos tan propio del campo. Se trata de toldos de camión reaprovechados y, dado que los camiones habitualmente no son rosas, estas cintas no quedan camufladas en el paraje.

 

Lo que sí se ha mirado, a pesar de que pueda suponer pérdidas, son los toldos que protegen los árboles del granizo. En Aitona, sólo en contadas ocasiones, los podremos encontrar protegiendo los melocotoneros precisamente porque su existencia masiva supondría una pérdida del valor paisajístico de la zona, de esa postal de la cual disfrutamos actualmente.

Finalmente, otro elemento remarcable que llama nuestra atención en los campos son los palets, todos ellos de distintos colores en función de su productor propietario. Actualmente, cada vez se está evitando más el uso de palets de madera, puesto que también implican humedades y otro tipo de problemas que dañarían la fruta.

¿Una curiosidad? La última versión fílmica del Mecanoscrit del seu origen, el famoso libro de Manuel de Pedrolo, titulada Segon Origen, una película de Carles Porta, fue filmada en los campos de Aitona.

Fotograma de la película

 

¡Aitona no son sólo melocotoneros!

En Aitona, además de actividades todo el año, aprovechando la producción de fruta y sus distintos paisajes para abarcar todas las estaciones (la recogida del fruto en verano, el paisaje dorado del otoño y el paraje con niebla del invierno), encontramos otro patrimonio que, a partir del natural y agrónomo, se está también revalorizando.

Por un lado, cabe tener en cuenta que nos ubicamos en una zona que se hallaba bajo el patronazgo de la familia de los MontcadaPere I o el Catòlic fue quien les donó los terrenos del Baix Segre a partir del matrimonio de su hija ilegítima, Constança d’Aragó, con Guillem Ramon de Montcada en 1222. Las monjas trinitarias, como es habitual, serían las encargadas de proteger y orar por los difuntos de la familia, enterrados en el Monestir d’Avinganya (Seròs), no muy lejos de Aitona y localidad también perteneciente a sus propiedades, junto a Mequinensa y Albalat de Cinca.

El monasterio, primeramente trinitario masculino, fue reconvertido a femenino por la propia Infanta Constança d’Aragó, quien se retiró en él tras la muerte de su esposo, siendo su primera priora. Ello fue posible gracias a la donación de los terrenos del monasterio que su hermanastro, Jaume I, realizó en beneficio de Constança.

Las propiedades serían primeramente una Baronía, pasarían en 1523 a Condado y, finalmente, en 1581, a Marquesado.

 

El castillo de los Montcada, de origen islámico, se halla en Aitona y, si bien es cierto que muchas de sus piedras, al quedar deshabitado, fueron reutilizadas para la construcción de casas, iglesias y otras edificaciones de la zona, aún conserva algún que otro resto que nos hace viajar a su pasado medieval.

Por otro lado, la Morería de Aitona es también una de las más destacadas de la comarca y del país, especialmente teniendo en cuenta que conserva todo el trazado urbano original con sus calles estrechas y arcos. Esto se debe al hecho de que también fue una de las más tardanamente deshabitadas de la Corona de Aragón, al estar en funcionamiento con moriscos habitando en ella hasta el siglo XVII. Ello la convierte en un conjunto urbano andalusí realmente destacado.

Fue creada a partir de la política de concentración de población que se impuso tras su conquista a los musulmanes entre 1145 y 1149.

 

Aitona, sin embargo, también es barroca y prueba de ello no es sólo la iglesia de Sant Antolí Màrtir (s.XVIII), que imponentemente se levanta en la plaza mayor, como si de una catedral se tratase, sino también el Mercat Barroc que se organiza anualmente en la localidad.

 

En invierno, sus cigüeñas son otro de los atractivos que llaman la atención a los visitantes. ?

 

Finalmente, cabe mencionar que Aitona es también Bressol de Sants, es decir, que dado que ha acogido una santa y dos beatos, el Ajuntament consideró oportuno crear una ruta en la localidad que se englobase dentro del turismo religioso.

¿Sus nombres? Santa Teresa de Jesús Jornet (1843-1897), creadora del primer asilo de Catalunya, y los beatos Pare Francesc Palau i Quer (1811-1872) y Mossèn Josep Camí Camí (1907-1936).

Podéis encontrar toda la información sobre este tipo de patrimonio, la historia de la santa y beatos y los lugares a visitar vinculados a ellos en este pdf.

 

Finalmente… ¡no podíamos acabar nuestra jornada en Aitona sin disfrutar de sus vistas! Es por ello que, teniendo que decidir por falta de tiempo entre la ermita de Sant Joan de Carratalà (s.XIII) y el Castillo de Aitona, nos acabamos decantando por la segunda opción para disfrutarlas.

En pleno esplendor de la floración… ¡todos los campos se hubiesen divisado rosas!

 

Si queréis conocer más, tanto de Aitona y alrededores como de la actividad que está llevando a cabo Fruiturisme, os recomiendo este reportaje de Ara Lleida.  ?

 

Ya para concluir, sólo mencionar que visitar Aitona a través de Fruiturisme se convirtió en una interesante manera de aventurarnos a un mundo que al menos los que somos de ciudad desconocemos por completo, a la par que conocimos esta zona de la comarca del Segrià que, por razones de distancia, siempre nos queda más abandonada cuando nos acercamos a la provincia de Lleida.

En definitiva, la floración de los melocotoneros resultó una opción de fin de semana fantástica que, si bien es cierto que se encuentra actualmente en el límite del peligro de masificación, lo que conllevaría que dejase de ser un proyecto de turismo sostenible (esperemos que Fruiturisme esté a tiempo de redirigirlo), supone también una manera distinta de hacer turismo, más implicadora y respetuosa con el entorno. ¡Sólo por ello, ya merece la pena acercarse a conocerlo!  ?

 

Para más información:

Fruiturisme  fruiturisme.info

Ara Lleida  www.aralleida.cat

El Segrià  www.segria.cat

Escribe tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *



Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. Pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies