Concurs de Castells de Tarragona 2018

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Cada dos años, el primer fin de semana de otoño de los años pares, tiene lugar un evento en Tarragona que forma ya parte de nuestra agenda televisiva pero, sobre todo, de nuestro imaginario popular, pues se trata de uno de los eventos más destacados de la cultura popular catalana que, además, disfruta de una proyección mediática a nivel internacional de gran envergadura. Y es que hace poco menos de un par de semanas tuvo lugar, una vez más, un certamen vinculado con uno de los elementos de nuestra cultura declarados, desde el año 2010, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, los Castells.

Hoy me gustaría hablar del Concurs de Castells de Tarragona, la fecha más destacada e importante del mundo de los Castells; un certamen bienal para el cual todas las colles participantes, aquellas localizadas en el Rànquing Estrella (las mejores clasificaciones desde el 1 de septiembre del año anterior al Concurs al 31 de agosto del año de la competición), se preparan durante largo tiempo y con gran ilusión. Se trata, pues, de un fin de semana lleno de emociones, de caídas, pero también de logros, para el cual cada colla se pone también un reto que, una vez conseguido, se convierte en una verdadera celebración.

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Nervios, cooperación, hermandad, sentimiento de permanencia a un grupo, trabajo duro… ¡un sinfín de emociones son las que se entremezclan y, sobre todo, se perciben en el Concurs de Castells!

La Bcn Que Me Gusta tuvo también oportunidad de vivir todo ello en primera persona. Concretamente, fuimos a la jornada del sábado, aquella en la cual participan las 18 colles de la situación media del Rànquing Estrella, es decir, aquellas comprendidas entre las posiciones 13 y 31.

Las 12 primeras colles del Rànquing Estrella participaron el domingo, mientras que las de la situación más baja del Rànquing, 12 también, lo hicieron el 30 de septiembre en la Plaça del Castell de Torredembarra, localidad también organizadora del Concurs desde 2014.

La diada del domingo, así pues, es quizá la más esperada, dado que en ella participan las grandes colles de Catalunya, aquellas que han conseguido grandes Castells o se plantean conseguirlos. Los Castellers de Vilafranca, ganadores de la edición del 2016, son la colla que más veces ha ganado con un total de 11 victorias, 8 de ellas consecutivas, llegando incluso a castillos de 10 pisos.

En esta última edición, se incorporaron Castells inéditos, como serían el 9de9 con folre, el 2de10 con folre, manilles i puntals y el 4de10 sin manilles.

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Hecho este apunte… ¡podemos proseguir con la diada del sábado! Es la cuarta vez que se realiza, puesto que hasta entonces sólo se celebraba la del domingo, algo que muestra el considereable aumento de colles. La diada de la última edición fue la primera jornada de sábado que consiguió el Castell de nou, de la mano, precisamente, de los Castellers de Hangzhou, invitados especiales al evento y de los cuales hablaremos en esta misma entrada un poco más adelante.

 

¿El funcionamiento del Concurs?  La jornada consta de 5 rondas, algunas de ellas solapadas, algo que se empezó a aplicar en la última edición, en las cuales las distintas colles consiguen la máxima puntuación según la dificultad del Castell que levantan.

La puntuación, del mismo modo que el funcionamiento básico del certamen, lo decide la Comissió Assessora, un órgano conformado por 18 personas de las seis primeras colles clasificadas en el certamen de 2016, el jurado de 6 especialistas y 5 periodistas castellers.

El público también puede seguir las puntuaciones a partir de una tabla de puntos que cada Castell, cargado y descargado, implica.

 

Antes de continuar con nuestra experiencia en la jornada del sábado del Concurs de Castells 2018, sin embargo… ¡repasemos un poco su historia, bastante fluctuante debido a los problemas políticos que asolaron el Estado durante los siglos XIX y XX, para conocer mejor los motivos que llevaron a la UNESCO a declararlos Patrimonio Inmaterial de la Humanidad!

 

1)Historia de los Castells

Los Castells, si bien es cierto que no se trata de algo exclusivo de Catalunya, pues también podemos encontrar tradiciones similares en lugares como el Japón, la India (los Govindas de Mumbay en la Fiesta Dahi Handi, dedicada al dios Krixna), Italia (en Irsina, localidad que formaba parte del Reino de las Dos Sicilias de la Corona de Aragón, con el pizzicantò), Marruecos (acróbatas de la plaza Djemaa-el-Fna de Marrakesh) o Palestina, entre otros, además de las míticas Moixigangues valencianas o la dance de Tauste (Zaragoza), es algo muy nuestro que, por sus singularidades, también es bastante único, de ahí también que la UNESCO se decidiese en nombrarlo Patrimonio Inmaterial de la Humanidad a proteger en el año 2010 en Nairobi.

Las primeras referencias documentales las encontramos en el siglo XVII, concretamente, en la Festa Major de Santa Tecla en Tarragona, en el mes de septiembre de 1692. En el documento en cuestión, se trata la tradición como una especie de danza que, a juzgar por las palabras utilizadas, bien podría tratarse de un baile de origen valenciano, el Ball de Valencians. Así pues, podríamos afirmar, según estudios realizados, que los Castells tienen su origen en los Balls de Valencians, aún existentes, consistentes en distintas danzas que finalizan en forma de castillo de tres o cuatro pisos, además de incorporar distintos pilares en determinados momentos de la fiesta.

Progresivamente, observamos cómo cada vez se realizan de manera más habitual este tipo de castillos, especialmente en las fiestas mayores de los pueblos de la actual provincia de Tarragona, aunque también se encuentran en ocasiones en Lleida o Vilanova i la Geltrú. A su vez, la altura también empieza a ser más elevada, encontrando, por ejemplo, el caso de una fiesta religiosa en el año 1770 en L’Arboç, en cuya documentación conservada se especifica que el castillo ya tiene una altura de seis pisos. El Ball de Valencians se convierte, de este modo, en una manera propia de las localidades de Tarragona y el sur de Barcelona de celebrar sus fiestas religiosas.

La Festa de la Mare de Déu de la Candelera de 1801 en Valls, sin embargo, sería la que marcaría un antes y un después y la que consolidaría la forma del Castell como una tradición ya independiente del Ball de Valencians. Según la documentación, una colla de Alcover se hallaría entre las comparsas de la fiesta y sería la que realizaría una construcción humana para la cual la población de la propia localidad de Valls se unió con el fin de poder hacerla más solemnemente. Según esta información, sería en Valls donde realmente nacerían los Castells, al menos por lo que conocemos documentalmente, así como también donde se desarrollarían nuevas técnicas para mejorarlos. Por otro lado, cabe destacar que es en esta época también donde nacerán las primeras colles castelleras, pues se hacía necesario acoger el número máximo de castellers para poder mejorar las construcciones. En el caso de Valls, éstas se crearían a partir de las propias diferencias de la sociedad de la localidad, dividida entre los de la Pandilla Baixa (ideas progresistas) y la Pandilla Alta (ideas moderadas); de este modo, los Castells vehicularían también esta diferencia de ideas, suponiendo una cierta competición, tan actual todavía, entre las dos colles de Valls.

En el año 1819 ya tenemos documentados los primeros castillos de ochos pisos de la historia, realizados por las dos agrupaciones locales de Valls, conocidas en su momento como la colla dels Pagesos y la colla dels Menestrals. Con el tiempo, a partir del año 1876, dichas colles se transformarían en las actuales Colla Vella y Colla Nova de Valls.

Durante un periodo de tiempo, entre los años 1895 y 1901, coexistieron en Valls tres colles: las dos mencionadas y la Colla de l’Escolà, una escisión de la Colla Vella.

Las primeras localidades donde la población de Valls exportó su actividad fueron Vilafranca del Penedès, Tarragona, Vilanova i la Geltrú, L’Arboç y el Vendrell; todas ellas eran poblaciones que ya conocían el Ball de Valencians, sólo que no lo habían adaptado todavía al nuevo formato que sí había ya creado Valls. De hecho, en todas estas poblaciones los castellers de Valls son todavía conocidos como valencians, pues no será hasta el año 1849 que aparecerá por primera vez escrita la denominación Xiquets de Valls. Estos, dado que eran un número cuantioso, eran acogidos por la población local en sus casas durante las correspondientes fiestas.

Poco a poco, el mundo dels Castells fue tomando más relevancia hasta el punto que encontramos una primera etapa de esplendor a partir del logro del primer Castell de nueve pisos en las fiestas de Santa Tecla de Tarragona de 1851, gracias en gran parte a la invención del folre. En este periodo aparecen también los primeros Castells conocidos actualmente como los de Gamma Extra, como serían el pilar de vuit amb folre i manilles (1858) o el 5de9 amb folre (1863). En los programas de las fiestas, incluso, se anuncia el Castell de diez pisos, aunque no tenemos ninguna evidencia documental de que realmente se lograse.

Por todo ello, esta época se conoce como la del Trienni Casteller. No obstante, cabe tener en cuenta también que los Castells aún no se vincularían con la alta cultura (como veremos un poco más adelante, será el Concurs de Castells el que realmente llevará a cabo este paso), siendo algo más reservado a la población rural. A pesar de ello, algunos personajes de renombre, como serían Narcís Oller, Àngel Guimerà o Manuel Milà i Fontanals, dedicarían algunos escritos a los Castells.

Concretamente, me gustaría añadir a esta entrada el texto de Àngel Guimerà, L’Enxaneta, en el cual el autor refleja un hecho real, la muerte del enxaneta Magí Serra en el año 1871:

La plassa gran de la vila

Es plena de gom á gom

Brandant lo castell s’enfila

Y al entorn cridant s’apila

Pera aguantalo tothom.

 

-Amunt va!- y fent esqueneta,

Cap amunt hi pujan tots;

Sols hi manca l’enxaneta

Que abrassa á sa mare inquieta

Estremintla ab sos sanglots.

 

-Amunt fins al cel!- febrosa

la gent crida amenassant;

y la mare tremolossa

l’empeny y mira’l no gosa,

y’l nen va pujant, pujant!…

 

Ja es dalt, y’l pobret somreya

Quan la torre cau d’arrel;

Y encara, morint, se’l veya

Com, alsant los brassets, deya:

Sí, mare; amunt, fins al cel

 

Tras la Tercera Guerra Carlina (1872-1876) y la epidemia de cólera que paralizó ese Trienni Casteller, encontramos un nuevo periodo de expansión en el cual, incluso, se rompieron fronteras (observamos la Colla Vella de Valls actuando en Zaragoza en 1875) y crearon nuevas colles, como serían las de Montblanc, Igualada, Tarragona o Barcelona. También se conseguirían nuevas construcciones, como el pilar de vuit amb folre i manilles, el 5de9 amb folre o el 4de9 sense folre.

Fotografía de Josep Brangulí tomada en Barcelona

 

Sus vínculos con una sociedad rural y “estancada en el tiempo”, en una época de plena industrialización y modernidad, según dirían sus opositores, provocó, junto a la llegada de la filoxera, que los Castells entrasen de nuevo en una importante crisis, derivada de la falta de interés de los más jóvenes por la actividad, más atraídos por deportes como el fútbol, y de la falta de ingresos (observamos cómo los Castells van desapareciendo progresivamente de los programas de fiestas, las cuales, a su vez, se modernizarán también incorporando actividades musicales y deportivas, más allá de las folclóricas habituales). Los castillos de nueve pisos se perdieron (el último lo tenemos documentado en el año 1893), así como también los de ocho (el último data de 1908), y los de siete pisos se mantuvieron con muchas dificultades, cayendo la gran mayoría de ellos sin poderse completar.

Sólo la localidad de Vilafranca del Penedès conservó la actividad por su tipismo.

Valls (1916), Arxiu Pere Català-Roca

 

En el año 1926 encontramos un punto de inflexión con la creación de los Xiquets de Tarragona y los Nens del Vendrell. No obstante, la recuperación vendría en los años 30, momento en el cual observamos cómo las colles van recuperando sus competencias y actividades, volviendo a aparecer muchas de ellas, después de más de una década sin hacerlo, en las fiestas. El liderazgo se irá combinando entre las dos colles de Valls y las de Tarragona y el Vendrell y es en este nuevo periodo en el cual se crea el Concurs de Castells.

Pau Casals en el jurado del Concurs de Castells (1932)

 

Como en todo, debido a los problemas políticos, nuevamente el mundo de los Castells se estancó. En esta ocasión, fue debido a la Guerra Civil Española, a partir de la cual de las seis colles existentes sólo quedaron en funcionamiento tres, la de Valls (hasta 1947 no recupera su dualidad nuevamente), Tarragona y el Vendrell. En cuanto a nivel, el Castell de ocho pisos será más bien escaso.

En el año 1945, del mismo modo que hemos mencionado que ocurrió en la crisis anterior, el punto de inflexión lo encontramos en los Nens del Vendrell con su 3de8 en el año 1951, disputándose el liderazgo con Valls. A partir de este momento, se regresa a un nuevo periodo de crecimiento con la creación de nuevas colles en Vilafranca del Penedès (1948), la segunda de Tarragona (1951), en L’Arboç (1958) y Barcelona (1959).

La ciudad de Barcelona, tras la creación de su primera colla, rápidamente se convertiría en una lanzadera en el crecimiento del mundo de los Castellers. De hecho, en poco tiempo, se convertiría en la localidad con un mayor número de colles propias.

La nueva época de esplendor la encontramos en los años 60 con la creación del concurso de Castells de Can Jorba en Barcelona (1964). Se realizaron dos ediciones en los años consecutivos, todas ellas en el Portal de l’Àngel. El hecho de que fuese en la capital conllevó cierta expectación y, por tanto, un cierto crecimiento con el cual se consiguió recuperar el número de colles existente antes de la década de los treinta. En las tres ediciones, ganó la Colla Vella de Valls.

Fotografía de Pere Català i Roca, 27 de septiembre de 1964

 

El gran salto, sin embargo, se daría a partir de la llegada de la democracia, momento en el cual las colles incorporarían modernizaciones, como la creación de locales, mejoras legales, administrativas y técnicas o medios de comunicación propios. A inicios de la década de los 80, la mujer también pudo incorporarse de manera total y sin condiciones en las colles castelleras. La primera colla en incorporar a una mujer fue la de los Minyons de Terrassa.

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Es en este periodo que se recuperará el Castell de nueve pisos; sería para la fiesta de Santa Úrsula en el año 1981 y lo haría la Colla Vella dels Xiquets de Valls. En la misma década, lo conseguirían también los Castellers de Vilafranca y els Minyons de Terrassa.

El boom casteller, no obstante, llegaría en los años 90 con la triplicación del número de colles de los últimos veinte años, llegando a 64 colles en el año 2012, algunas de ellas en territorios a los cuales nunca había llegado antes la tradición, como sería el caso de Girona o las Baleares (1995). Las nuevas fiestas mayores, más participativas, así como también los medios de comunicación, tuvieron un papel destacado en esta nueva deriva. De este modo, la primera retransmisión televisiva de una diada castellera sería en el año 1985, de la mano de La 2. A partir del año 1991, este papel ya lo tomaría TV3.

Junto a todo ello, llegaron también nuevas medidas de seguridad (redes, cascos para la enxaneta…) que, junto a los programas de ordenador que permiten innovar en las construcciones castelleras y los ensayos semanales, permitieron un rumbo casi profesional en el mundo de los Castells.

Y así, poco a poco, los Castells pasaron de ser algo religioso a un nuevo fenómeno nacional laico que, progresivamente, también se ha convertido en algo profesionalizado dentro del cual se están trabajando también valores humanos ejemplares que van más allá de los propios de los Castells. Para ello, se ha creado la Comissió d’Equitat que ya cuenta con la participación de más de veinte colles y que pretende abordar los problemas de racismo, género y LGTBIfobia con el fin de acabar con la discriminación y la desigualdad dentro de las colles.

Si queréis conocer más sobre el mundo de los Castells y su historia, os recomiendo la lectura de Castells (2013), de Jordi Llavina como coordinador, libro del cual he sacado la mayor parte de la información para elaborar esta entrada.

Otra manera de ver los Castells: la serie de Btoy para la Galeria N2 de Barcelona

 

Algunas curiosidades…

Como sabéis, el mundo de los Castells es realmente rico en cuanto a vocabulario, el cual ya forma parte también de nuestra tradición. Vinculado con éste, pues, a mí me gustaría destacar un par de palabras…

  • La etimología de la palabra enxaneta aún es bastante desconocida pero, por un lado, podría proceder del árabe, de la palabra zanati, es decir, “guerrero”, y por otro, de enjaneta del occitano, cuya traducción sería “pequeña flecha”, la punta de esa flecha que el castell conforma.
  • El aixecador,el penúltimo elemento del Castell, es decir, aquel que se halla bajo la enxaneta, actualmente se encuentra acuclillado pero, antiguamente, como indica su nombre, levantaba la enxaneta. En lugares como Tarragona ha nacido una palabra a partir de la mezcla de los términos acotxar y aixecador, el acotxador, aquel ubicado entre la enxaneta y los dosos.
  • Este último tramo, conformado por la enxaneta, el aixecador y los dosos, corresponde a lo que se conoce como pom de dalt.

 

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2) Historia del Concurs de Castells

El Concurs de Castells, con sus 27 ediciones, tiene un papel realmente destacado dentro de la historia dels Castells ya que, no sólo es señal de su evolución y crecimiento, sino también de su profesionalización, de esa acción de dignificación que se dio en una tradición tan arraigada en las clases populares de la cultura catalana.

No obstante, cabe tener en consideración cómo, especialmente debido a motivos políticos, su celebración se vio truncada en determinados periodos desde su fundación. De este modo, hallamos dos primeras ediciones, aquellas que dieron el disparo de salida al Concurs en los años 1932 y 1933, con un Pau Casals como presidente y, por tanto, elemento primordial de respetabilidad en ese paso de cultura popular a algo ya propio de la alta cultura; tras ellas, a causa de hechos políticos, el presidio de Lluís Companys en 1934 y, especialmente, la Guerra Civil, no lo volvemos a retomar hasta los años 1954 y 1956, momento en el cual el franquismo se interesó por la tradición por sus connotaciones folclóricas.

En sus inicios, el Concurs ya se llevaba a cabo en la Plaza de Toros de Tarragona.

Concurs de Castells del año 1932

 

Nuevamente, volvemos a encontrar un parón que significaría que el Concurs no se retomase hasta los años 1970 y 1972, fechas consideradas como un regreso a ese espíritu de la época de Pau Casals. De hecho, el Concurs de 1970 es considerado el Concurs del Siglo.

Sin embargo, el mencionado Concurs de Castells de Can Jorba y el Trofeu de l’Anxaneta de Plata (1968, 1968, 1970 y 1971) en Vilafranca del Penedès, en cierta manera, se llevaron a cabo para suplir esta falta de Concurs. La fórmula de concurso se había perdido momentáneamente, pero no su espíritu, así que los dos certámenes mostraron la obligación de retomar ese Concurs desaparecido y que tan destacado había sido para, no sólo dar a conocer el mundo de los Castells, sino también hacerlo crecer. Es por ello que, finalmente, ya en 1980, se retomó el evento y, des de entonces, se ha conseguido llevarlo a cabo cada dos años ininterrumpidamente y, lo que es más importante, cada vez con más fuerza y más retos.

Llega un punto, pues, ya en los años 90, que se hace necesario poner un límite, dado que cada vez existen más colles y más de ellas participan en el Concurs. Es en este momento que el Concurs deja de ser una Festa dels Castells para convertirse en la de la fiesta de las mejores colles. No obstante, por tal de evitar confrontaciones, se decide implicar la localidad de Torredembarra en la organización, de tal modo que todas aquellas que no tuviesen suficiente puntuación para participar en la gran diada del domingo pudiesen tener también su momento en el evento.

En el año 2006 se arregla la Plaza de Toros, se profesionaliza la organización del Concurs y se le da un valor distinto.

Os recomiendo que veáis el documental que se realizó en motivo de la celebración de las 25 ediciones del Concurs, El somni de Pau Casals, puesto que en él, además de conocer la historia del Concurs, diferentes testimonios de sus distintas etapas nos explican en primera persona sus experiencias, algunas de ellas muy emotivas.

 

 

Concurs de Castells 2018

El Concurs de Castells de este año 2018, como no podía ser de otro modo, ha continuado con toda esta tradición que destacábamos en unas líneas anteriores.

 

En esta ocasión, el cartel ha sido un diseño de la mallorquina residente en Valls Aina Mallol Capella, cuya obra siempre se ha encontrado muy vinculada al mundo de los Castells. De este modo, tal y como ella misma comenta, mediante su cartel ha pretendido transmitir lo que el Concurs siempre ha significado, una explosió de colors sobre un fons incomparable, tenyit per les emocions de milers de camises de colors, enlairant les seves construccions, algo de lo que no ha ido tan mal encaminada puesto que, al menos una servidora, es en cierta manera lo que pudo también vivir en esta edición del Concurs de Castells.

 

¿Las colles participantes en la jornada del sábado? Nens del Vendrell, Xiquets de Reus, Moixiganguers d’Igualada, Castellers de Sant Pere i Sant Pau, Sagals d’Osona, Xicots de Vilafranca, Bordegassos de Vilanova, Castellers de Terrassa, Xics de Granollers, Castellers de Lleida, Castellers d’Esplugues, Castellers de Sagrada Família, Colla Jove de Barcelona, Castellers de Cerdanyola, Colla Jove de Castellers de Sitges, Castellers de Berga, Castellers d’Esparreguera, Nois de la Torre y Xiquets del Serrallo

Posición de cada una de las colles en la Tarraco Arena Plaça

 

De entre todas ellas, los Xiquets de Reus era la única con un Castell de nou ya conseguido, mientras que los Moixiganguers d’Igualada se presentaban también con garantías de conseguir ese Castell de nueve pisos, a pesar de que no lo hubiesen planteado nunca antes en su historia. Por su lado, los Xiquets del Serrallo representaban la colla invitada, a pesar de no encontrarse en la clasificación, por el hecho de ser de Tarragona.

Fuese como fuese, todas ellas eran colles con un nivel que aseguraba los iguales o superiores al 2de7. No obstante, como hemos indicado al inicio de esta entrada, cada una de ellas también tenía su propio reto a conseguir…

 

¿Los retos de esta edición? El 3de9 con folre para los de Xicots de Reus, ya hecho en la Festa Major de la Misericòrdia; el Castell de nou para los Moixiganguers por primera vez; el Castell de nou pero folrat para los Xicots d Vilafranca; Nens, Sagals, Sant Pere i Sant Pau, Bordegassos y Lleida querían llegar más allá del 3de8, algunas por primera vez en su historia.

¿El ganador? Por primera vez en la historia del Concurs de Castells, ganaron dos colles, los Xiquets de Reus y los Moixiganguers d’Igualada y, lo que es más bonito, lo celebraron conjuntamente, resalzando esos valores que tan importantes son en la práctica de los Castells.

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Fueron cinco las rondas necesarias para conseguir la victoria y, especialmente en la última, debido a los nervios y al cansancio acumulado, también muchas las caídas, con 110 asistencias médicas

 

No obstante, el 70% de los castillos realizados fueron descargados y, como hemos indicado, la gran mayoría consiguió llegar al reto propuesto.

Era la primera vez que se acababan las entradas en una jornada de sábado, motivo por el cual también la animación, en una diada en la que el ambiente no es tan competitivo y se puede disfrutar más de todo lo que conlleva, era también destacable.

 

III Concurs dels Grups de Grallers al Concurs

La música, el famoso toc de castells, es decir, esa música de las grallas que acompaña los Castells, representa, ya desde el siglo XVIII, la implicación de toda la ciudadanía en la tradición. Es por ello que ésta también tiene un papel destacado en el Concurs de Castells desde hace ya tres ediciones.

Su procedencia deriva, del mismo modo que el toc de matinades, el toch d’aubada o el toc d’entrada a la plaça, de esa función de grito de alerta, de música que precede un momento ritual importante. De hecho, la palabra gralla, documentada ya en la Festa Major del Penedès del año 1794, procede del verbo grallar, gritar en medio de la plaza para reclamar la atención de la gente.

Els Xiquets de Valls (1867) es la pieza musical de Josep Anselm Clavé que crea el famoso lema“Força, equilibri, valor i seny”. La canción dice así… “Quina gatzara, quina delícia causen al poble los braus xiquets, quan fan alarde de llur perícia: força, valor, equilibri i seny”.

Actualmente, el lema sigue vigente pero el himno casteller que se utiliza en el Concurs de Castells es aquel recuperado en el año 2016 y que se utilizó en los años 70. Se trata de L’Himne del Casteller del músico y grallero del Vendrell Jaume Vidal i Vidal, con lletra de Josep Maria Calaf i Bernades, poeta y casteller de los Nens del Vendrell. Dicho himno se estrenó el 11 de abril de 1976 en Altafulla, escenario neutral ante la rivalidad entre Valls y El Vendrell. Podéis escucharlo aquí.

 

El III Concurs dels Grups de Grallers al Concurs, de este modo, se trata de un concurso paralelo al de Castells que pretende reconocer la música que los acompaña, así como también dignificar sus instrumentos, calificando los momentos más significativos de su actuación, como serían la entrada a la plaza o la subida de los castillos, valorando su afinación entre ellas, la técnica de estilo y ejecución, el equilibrio de volumen de voz, la interpretación y calidad estética, su precisión acorde con el castillo, el toque de ejecución de la aleta o el toque de salida.

En cada una de las tres jornadas del Concurs de Castells se clasifican tres grupos de grallers y el ganador se escoge por el jurado al final de la jornada del domingo.

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Colles internacionals en la Plaça de la Font

El Concurs de Castells incluye también, en la Plaça de la Font de Tarragona y desde hace dos ediciones, una diada gratuita abierta a todo el público en la cual participan colles internacionales y otras de invitadas que podrían considerarse primos hermanos de los Castellers, como la Muixeranga d’Algemesí, de la cual se tiene constancia desde 1733 como baile de las procesiones de la Festa de la Mare de Déu de la Salut, o los castillos no catalanes más altos, los de la India, antes mencionados junto a otros ejemplos, como serían los de Italia o Zaragoza.

 

Fuera de Catalunya encontramos también algunas colles de reciente creación, como la mencionada colla dels Castellers de Hangzhou, creadas en una colonia textil como método de ocio, o Lo Prado de Chile, creada en 2007 por Lucho Carrasco como actividad contra la marginación social debido a los valores que la actividad castellera comporta.

En Tarragona, sin embargo, aparte de esos primos hermanos de los Castellers que destacábamos, la actuación de la Muixeranga d’Algemesí y la de los Gavinas de Mumbai, disfrutamos de otras como la de los Castellers d’Andorra, Castellers de París, la Colla Castellera de Madrid, los Xiquets de Copenhagen o los Castellers of London.

 

Aquí os dejo algunas de las fotografías que pude tomar durante la diada gratuita de las colles internacionales:

 

Ya para finalizar, sólo decir que, desde mi ignorancia sobre el funcionamiento propiamente dicho de los Castells, tras mi asistencia en la jornada del sábado del Concurs de Castells, creo poder entender los motivos que hicieron a la UNESCO declararlo Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Y es que, a pesar de no asistir a la jornada del domingo, la más competitiva y en la cual participan las colles más destacadas del Rànquing, precisamente por ello, pude disfrutar quizá de la verdadera esencia de los Castells, de sus valores, emociones y arduo trabajo.

En definitiva… ¡conocer en primera persona todos esos colores, todas esas sensaciones, asistiendo al Concurs de Castells de Tarragona, fue una experiencia única que espero poder repetir en otra ocasión!

¿Su precio? 5eurs  ¡Así que yo, de vosotros y vosotras, no me lo plantearía!   😉

 

Para más información:

www.concursdecastells.cat

 

Bibliografía:

Llavina, Jordi, Castells, Barcelona: Fundació Lluís Carulla, 2013

Solsona, Lluís, Geni casteller. Articles de recerca histórica castellera, Valls: Cossetània, 2010

Brotons, Xavier, Castells i castellers, guía completa del món casteller, Barcelona: Lynx Edicions, 1995

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