El Edifici B. Mas de Miquel de Domènec Sugrañes

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¡Seguimos descubriendo rincones que desconocíamos por completo de nuestra ciudad!

Así, tras la última entrada de La Bcn Que Me Gusta, en la cual hablamos de La Balmesiana, una institución religiosa y cultural alojada en un palacio neogótico, obra de Joan Rubió i Bellver, que a pesar de su céntrica localización y el tesoro artístico que esconde su interior, pasa por completo desapercibido… ¡hoy nos desplazamos al barrio de Sant Gervasi-Galvany para continuar disfrutando de lugares destacados arquitectónica y culturalmente, aunque desconocidos, de Barcelona!

En esta ocasión, una vez más, nos acercamos a un arquitecto de Antoni Gaudí (Joan Rubió i Bellver también lo era) y lo hacemos, nuevamente, a partir del 48h Open House Barcelona, ese fin de semana repleto de oportunidades para seguir descubriendo arquitecturas a las que, no sólo no podríamos acceder por su carácter privado, sino también conocer.

En la entrada de hoy, pues, nos desplazamos a la Avenida Diagonal, al número 520, a una portería aparentemente convencional, a pesar de la majestuosidad propia del barrio en el cual se localizada, pero que esconde particularidades de lo más curiosas e interesantes… Se trata del Edifici B. Mas de Miquel, obra del arquitecto Domènec Sugrañes i Gras, discípulo y gran amigo de Antoni Gaudí, que además de colaborar en la Casa Batlló, también se encargó de continuar las obras de la Sagrada Família, junto a su ayudante Francesc Quintana (fue el mismo Antoni Gaudí quien lo designó para tal tarea tras la muerte de Francesc Berenguer, al considerar Sugrañes el ayudante de Berenguer), tras la muerte del maestro hasta la Guerra Civil (a Joan Rubió i Bellver, como comentamos en la entrada anterior, también se le ofreció continuar la Sagrada Família, en esta ocasión tras la Guerra Civil).

Pero, no sólo eso, y es que además de sus peculiaridades estéticas, pues se trata de una portería muy monumental e, incluso, de clara influencia barroca italiana, como veremos más adelante, el Edifici B. Mas de Miquel es también el primer edificio en hormigón del Estado, algo que no sólo lo hace remarcable y único, sino también un elemento de estudio para todos aquellos arquitectos que sucedieron a Sugrañes. Fueron también muchos los libros sobre arquitectura que empezaron a hablar de la construcción protagonista de esta entrada a nivel nacional.

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El arquitecto

Como hemos indicado, Domènec Sugrañes i Gras, el arquitecto del Edifici B. Mas i Miquel, fue discípulo de Antoni Gaudí (antes también lo fue de Joan Pons i Traval), pero también alguien muy vinculado al maestro, llegando a ser el designado por éste como ejecutor de su testamento (de hecho, Sugrañes se convirtió en una especie de hijo adoptivo para Antoni Gaudí pues, tras la muerte de sus padres, fue el maestro quien lo ayudó económicamente a finalizar sus estudios); algo que se dio no sólo por ser ambos de Reus (los padres de Sugrañes regentaban la confitería El Globo de Reus), sino también por la gran amistad que les unía.

Es por ello que Sugrañes, incluso, cayó en una importante depresión cuando se quemó el taller de su maestro en los inicios de la Guerra Civil, desesperado por la pérdida de documentación sobre la construcción (son memorables sus palabras en aquel momento con un tot s’ha acabat). Acabó muriendo sólo dos años más tarde, debido a un ataque de corazón, en la estación de tren de Capellades, localidad con la cual estuvo siempre vinculado, no sólo porque algunos de sus clientes eran de ahí, sino también porque se trataba de la población de su esposa.

Domènec Sugrañes i Gras. Fuente: Arxiu Històric del COAC

 

Pero, dejando de lado las anécdotas, Domènec Sugrañes fue un destacado arquitecto (inició antes, sin embargo, estudios de ingeniería de caminos) que, además de dejarnos la obra que nos interesa para esta entrada, trabajó también muy activamente en torres de veraneo en Salou, en la Escola Pública de Capellades (promovida por la misma comitente que el Edifici B. Mas de Miquel) y en construcciones de nuestra ciudad como la Monumental (se encargó de los ovoides exteriores y las decoraciones cerámicas, así como también del cálculo y refuerzo de las gradas y cimientos), la Casa Sivatte de Passeig de Gràcia, las casas gemelas de la calle Balmes 107-109 o las residencias de las calles Muntaner 193 o calle Rosselló 142, entre tantas otras.

Por otro lado, tenemos constancia de su implicación en obras de Gaudí, como serían las certificaciones de obra de la Casa Milà, firmadas por Sugrañes; los dibujos y continuación de las obras de la Casa de Ermenegild Miralles (diseñaría la puerta de entrada, así como también su barraca valenciana) o la Torre Bellesguard. También participaría en la Verge de la Misericòrdia de Reus.

Diseño de puertas y lámparas de Domènec Sugrañes en la Torre Bellesguard, Arxiu Històric del COAC

 

En el Arxiu Històric del COAC se conserva el fondo personal de Domènec Sugrañes.

En general, a primera vista sus trabajos nos pueden parecer algo tradicionales, con elementos arquitectónicos clásicos y de aire noucentista, aunque muchas de sus torres en Salou aún conservan una estética modernista. No obstante, las influencias barrocas, en cierta manera, se encuentran siempre presentes, además de observar en todo momento en su arquitectura esa geometría pensada y juguetona que aprendió de Antoni Gaudí, así como también otros conocimientos transmitidos por el maestro, como serían el cálculo de las fuerzas, muy importantes en gran parte de su obra, el trabajo con operarios de distintas disciplinas, incluso las artesanales, o el uso del hormigón para hacer las formas más esbeltas.

De él, conservamos también distintas publicaciones, la mayor parte muy vinculada a la arquitectura (Sugrañes se encargó de divulgar todo aquello que Gaudí había realizado en la Sagrada Família pero que, sin embargo, no había difundido por escrito – uno de dichos artículos lo encontramos en el Anuario de la Asociación de Arquitectos de Cataluña del año 1923), pero también a la religión. De hecho, su hijo acabó dedicándose a ello, siendo un personaje destacado dentro de lo estudios católicos y auditor laico del Concilio Vaticano II, entre otros cargos vinculados a la Iglesia Católica.

Por otro lado, Domènec Sugrañes también tuvo un papel destacado en la impartición de clases en la Escola de Arquitectura de Barcelona.

 

El Edifici B. Mas de Miquel

El edificio protagonista de la entrada de hoy, conocido en su momento como Casa Gran o Casa Rothsland (he estado intentando encontrar los vínculos de la adinerada familia con el edificio, pero me ha sido imposible hallar nada, así que cualquier ayuda será siempre bien recibida  😉 ), se trata del primer edificio del arquitecto de manera individual, es decir, sin el maestro. Además, como hemos indicado, dejando de lado su estética interior, realmente impresionante, su importancia recae también en el hecho de que se trate de la primera construcción con hormigón armado en su estructura del Estado, es decir, sujetada sólo por pilares.

¿El objetivo de la construcción? Construir una casa de viviendas unifamiliar, en la cual cada miembro de la familia disponía de su propio apartamento. Posteriormente, acogió el Hotel Diagonal Tuset y, actualmente, nuevamente viviendas y oficinas.

Fotografías procedentes del fondo personal del arquitecto. Fuente: Arxiu Històric del COAC

 

¿Por qué Edifici B. Mas de Miquel? Como es habitual, la casa recibe el nombre de su propietaria, Bulbena Mas de Miquel, esposa del primer Marqués de la Pobla de Claramunt, Antoni Miquel i Costas, designado con este título nobiliario por el rey Alfonso XIII en 1925. Se trataba de un industrial papelero de Capellades, con industria también en el río Besòs, donde aprovechaba el agua del Rec Comtal, según consta en distintas documentaciones conservadas en el Arxiu Contemporani de Barcelona.

Recorte de La Vanguardia del día 15 de diciembre de 1925 – Momento en el cual se le otorgó el título al matrimonio

 

La fábrica papelera todavía existe (aquí tenéis su página web) e, incluso, tiene cobertura en Latinoamérica, expansión que ya llevó a cabo a principios del siglo XX. Pero, no sólo eso, y es que se trata de un negocio que también va mucho más allá hacia el pasado, pues su fundación se remonta al año 1725, momento en el cual la familia Miquel inició la fabricación de papel a mano. Desde entonces, a pesar de que a partir del año 1929 se convirtiese en una Sociedad Anónima, la misma familia se ha encontrado siempre vinculada al negocio, progresivamente cada vez más extenso en cuanto a dimensiones se refiere, pues incorpora hasta un total de 9 empresas que abarcan desde la comercialización hasta los servicios de la industria papelera, de ahí que encontremos tanto fabricación de papeles para cigarrillos como de impresión, libritos de papel de fumar, papeles especiales con aplicaciones industriales o pastas textiles; todo ello con ventas en todo el mundo.

Recorte de La Vanguardia del día 20 de enero de 1927 – Noticia de la muerte del señor Miquel i Costas y del traslado de su cuerpo a Capellades desde Madrid

 

Las puertas de entrada al edificio, tanto la que da a la Avenida Diagonal como a la calle de Tuset, incluyen, como es habitual en edificaciones de este tipo, las iniciales de sus propietarios, PC (Pobla de Claramunt) en los escudos superiores y la doble M (Mas de Miquel) en las puertas de hierro forjado.

 

Algunas dataciones… La construcción del Edifici B. Mas de Miquel se inicio en el año 1923 pero, si observamos su evolución, nos percatamos de que hay un vacío hasta 1929, dados esos trabajos en la Sagrada Família que destacábamos en unas líneas anteriores, iniciados en 1926 por el arquitecto y que supusieron que Sugrañes tuviese que abandonar sus obras. No obstante, precisamente debido a que se trataba también de un sistema innovador, cabe tener en cuenta de que la construcción también fue lenta y compleja.

Entre medio, además, se dio la muerte del Marqués en el año 1927, motivo por el cual la casa acabó teniendo sólo el nombre de la señora, Bulbena Mas de Miquel.

Construcción del Edifici B. Mas de Miquel con la emblemática Casa Sayrach de Manuel Sayrach i Carreras delante. Fuente: Arxiu Històric del COAC

 

Además de incluir un sistema innovador constructivamente hablando, la casa, como residencia de lujo que debía ser, también se caracterizaba por acoger las últimas comodidades del momento, como sería, por ejemplo, su moderno aparcamiento, al cual se accedía a partir de una plataforma, localizada en el acceso de la calle de Tuset, que permitía bajar los coches al subterráneo, actualmente destinado a trasteros personales.

Otras comodidades, como podrían ser los ascensores, por ejemplo, no estaban contempladas durante la construcción para todos los pisos, siendo añadidos posteriores, puesto que sólo se aplicaron a las plantas más nobles.

 

Lo que más nos impresiona cuando visitamos el edificio, sin embargo, es su patio interior / vestíbulo

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A éste llegamos a partir de dos largos pasillos (uno por cada uno de los dos accesos que destacábamos). Éste se encuentra configurado a partir de un óvalo con columnas (meramente decorativas, es decir, sin función estructural) que visualmente nos da la sensación de hacerse cada vez más pequeño, aunque se trate simplemente de un juego óptico.

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Acceso al vestíbulo desde uno de los dos pasillos que vertebran la construcción

 

Dicho patio culmina con una cúpula, un añadido posterior procedente de un “capricho”, si así podemos llamarlo, de una de sus vecinas, pues se trata del mismo tipo de cubierta que podemos encontrar en un balneario de Budapest, en el Gellért Bath (sus cristales policromados Art Nouveau son una maravilla), el cual encandiló tanto a la vecina que fue repetido en el Edifici B. Mas de Miquel.

Cúpula del Géllert Bath

 

El patio, convertido en galería en el resto de plantas, se trataría, pues, del elemento común y vertebrador de todos los pisos, ese recurso que da conexión a los distintos rellanos (cinco pisos de viviendas, Entresuelo y Principal, además de encontrar, ya fuera del alcance del patio interior, un Subterráneo y un Semi-subterráneo), que componen el edificio.

Otros patios interiores, ya sólo de uso práctico, también ayudan a ventilar y dar mayor luminosidad a cada uno de los apartamentos.

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Asimismo, cada uno de los pisos, adaptados también a todas las comodidades y lujos (éstos incluso incorporan despachos, salones, saloncillos y fumoirs), como es habitual en los edificios de la época, disminuye sus dimensiones a medida que vamos aumentando la altura, habiendo cada vez más apartamentos por rellano y, por tanto, también menos habitaciones y baños en cada uno de ellos.

El Entresuelo, dado que se trata de la planta más noble, es el único que disfruta de jardín. Por su parte, la edificación también incluye espacio para acoger distintos comercios a nivel de calle, así como también, ya en el Semi-subterráneo, toda una zona destinada a los dormitorios y baños del servicio, ubicados junto a distintos almacenes y lavanderías. En el Subterráneo, se hallan las plazas de aparcamiento, la maquinaria y los montacargas.

Todo ello lo podemos observar muy detalladamente en los planos del proyecto, firmados tanto por el arquitecto como por sus propietarios (observamos que la señora Bulbena Mas de Miquel tiene un papel importante en la construcción), donde se especifican cada una de las plantas con sus espacios bien identificados.

 

Exteriormente, ese orden que percibíamos en el interior, creado a partir de esos dos pasillos que van a dar al patio interior que mencionábamos, se repite mediante dos grandes torres que también recorren cada uno de los pisos de manera vertical, aportando una cierta sensación de unidad.

Y, ya que hablamos del exterior, no podemos finalizar esta entrada sin antes mencionar la articulación y dinamismo de la fachada, creados a partir, no sólo de las formas sinuosas que aportan las torres y cornisas o el juego de los balcones (observamos, por ejemplo, una alternancia de frontones semicirculares y triangulares, así como también de frontones y decoraciones con guirnaldas, en sus ventanas), sino también del trabajo de forja de sus puertas.

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En definitiva, como podemos percibir mediante las fotografías, el Edifici B. Mas de Miquel representa una construcción muy monumental, muy vinculada al estilo Beaux-Arts francés, el mismo que nos ha dejado ejemplos en Barcelona como el Hotel Ritz de Eduard Ferrés i Puig, y con toques incluso barrocos, exagerados e irreales. De hecho, por su apariencia barroca y capacidad de impresión, hay quien incluso ha vinculado el óvalo de su patio con la escalera helicoidal del Palazzo Barberini de Roma, obra de Francesco Borromini, arquitecto que en todo momento también juega con las formas geométricas y el movimiento y efectos que éstas nos aportan.

Patio del Palazzo Barberini de Roma

 

Sin lugar a dudas, el Edifici B. Mas de Miquel se trata de una construcción emblemática de nuestra ciudad, que ha marcado un antes y un después a nivel constructivo y que es capaz de impresionarnos enormemente del mismo modo que los antiguos edificios barrocos de la ciudad de Roma también lo hacían, a pesar de que nos pase tan desapercibido a los barceloneses y barcelonesas actuales.

Sólo por ello, ya se merece una visita, ¿no os parece?  😉

 

Para más información:

Avinguda Diagonal, 520

 

Bibliografía:

Alsina, Claudi; Serrallonga, Jaume, Els arquitectes de Gaudí, Barcelona: Col·legi d’Arquitectura de Catalunya, 2002

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