Iconos artísticos de la provincia de Lleida (I)… ¡La Universitat de Cervera!

 

¡Nueva entrada en el apartado de Salidas desde Barcelona de La Bcn Que Me Gusta!

En esta ocasión, nos desplazamos a la provincia de Lleida, a esa región tan desconocida para muchos y muchas, dada su relativa distancia desde Barcelona, pero que esconde un sinfín de lugares donde ir, patrimonio de destacada importancia y buen comer.

Así, pues, hoy me gustaría publicar la primera entrada de un pequeño ciclo de tres que pretende dar a conocer tres grandes iconos artísticos de la provincia ilerdense a los cuales fui el invierno pasado (de ahí las fotos tan navideñas de la entrada en pleno mes de septiembre) y a los que se puede acceder de una manera sencilla, convirtiéndose, a su vez, en un plan perfecto para estos meses en los cuales abundan los días festivos, los fines de semana largos y los puentes. Una salida, por tanto, que se puede realizar en transporte público y que permite acercarnos a distintas épocas estilísticas de nuestro país, pasando desde la lejana época musulmana, de gran calado en Lleida, especialmente teniendo en cuenta que hasta 1149 no fue conquistada por Ramon Berenguer IV, al Gótico más esplendoroso o desde el Renacimiento italiano (sí, aunque parezca mentira, Catalunya tiene ejemplos de Renacimiento italiano magníficos) al Neoclasicismo más represor.

Nuestra ruta, como hemos indicado, se puede realizar en transporte público, concretamente, en autobús (en el caso de nuestra primera parada, mediante ALSA desde la Estació del Nord de Barcelona, y en el de las siguientes, express.cat), regresando, finalmente, a Barcelona desde Lleida, ciudad en la cual hicimos noche, con el Avant. Los autobuses están bastante bien ligados para poder recorrer las distintas localidades y, aunque es verdad que nos hacen madrugar un poco, algo a mi parecer positivo ya que gracias a ello pudimos aprovechar bien el día, y depender de horarios, todos fueron puntuales y prácticos a la hora de movernos por las tres comarcas que recorrimos, La Segarra, L’Urgell y El Segrià.

 

¿Nuestras paradas por algunos iconos artísticos más destacados de la provincia de Lleida?

Cervera, para conocer su famosa e histórica Universidad

Bellpuig d’Urgell, para visitar uno de los sepulcros renacentistas más destacados de Catalunya, el sepulcro de Ramon III Folch de Cardona-Anglesola i Requesens

Lleida, para subir a su imponente Seu y visitar el Museu de Lleida

 

Como podéis apreciar, las tres paradas representan tres lugares bien distintos entre ellos, no sólo a nivel artístico, sino también en cuanto a importancia histórica se refiere. No obstante, guardan también un punto en común y es que todos ellos han supuesto un antes y un después en el arte catalán, un punto de cambio que ha influenciado notablemente en su trascurso y desarrollo.

Dicho esto… ¡vayamos a por nuestra primera parada!

 

Cervera

Iniciamos nuestro recorrido en la capital de La Segarra, esa histórica ciudad que, como Manresa (la mencionamos en su momento en esta entrada de La Bcn Que Me Gusta), disfrutaba ya desde época medieval de un trato diferenciado por parte de la Corona, siendo siervos directos del Rey.

Por otro lado, además, conserva una importante y majestuosa iglesia parroquial que, del mismo modo que la mencionada Manresa o Santa Maria de Castelló d’Empúries, aspiraba a ser catedral, de ahí que se englobe en la tipografía arquitectónica de las casi catedrales. Se trata de Santa Maria de Cervera, una iglesia que, además, tiene distintos elementos que la hacen realmente especial, como serían su transepto absidiado, único en Catalunya, o sus semejanzas con la Seu de València con un deambulatorio con dos capillas por tramo y una irregularidad, que se da en los dos casos, consistente en la no existencia de una capilla axial en los últimos tramos, aquellos que tocan el transepto, rompiendo el ritmo del deambulatorio y encontrando, en vez de dos capillas, la combinación de puerta + capilla. Finalmente, si tenemos en cuenta sus capillas cuadradas, las cuales generan contrafuertes triangulares, encontramos también semejanzas con la mencionada y mal llamada Seu de Manresa.

 

Su imponente campanario nos acoge desde cualquier rincón de la ciudad…

 

… así como también sus murallas, las cuales aportan al conjunto de la ciudad, junto al llano de la comarca y la niebla tan propia de la zona, una imagen de postal espectacular.

 

¡Durante nuestro paseo tampoco podemos olvidar visitar su castillo, localizado en el punto más elevado de la ciudad, o saludar las graciosas y curiosas caras de la Paeria (s.XVII-XVIII)!

 

Pero un hecho que nos muestra claramente la importancia de Cervera, especialmente en época medieval, es que en ella se han dado momentos de remarcable importancia para nuestra historia como podrían ser la creación de la Generalitat de Catalunya en 1359 o la confirmación de matrimonio de los Reyes Católicos. En los dos casos, una placa nos lo recuerda en el carrer Major, mientras que en el primero, además, un monumento de Josep Maria Subirachs también lo conmemora.

 

Y, ya que nos hallamos en el carrer Major, sólo recomendaros un paseo por esta calle llena de encanto puesto que se trata de una vía que, rápidamente, y en parte gracias a sus soportales, nos traslada a otras épocas.

Como podéis apreciar en la fotografía, el Camí de Sant Jaume también pasa por ella.

 

No obstante, la vía que realmente nos lleva a la Edad Media es el llamado carrer de les Bruixes, una calle medieval del siglo XIII (en realidad se trata del antiguo camino de ronda de la muralla) conservada bastante fielmente y en la que, como indica su nombre, se lleva a cabo anualmente, el último fin de semana de agosto, una especie de aquelarre festivo en recuerdo a esa bruja, Margarida, que, según la leyenda, fue ahorcada acusada de mezquinaría y brujería. Debido a este hecho, el resto de brujas empezó a reunirse los días de luna llena en esta calle que, debido a ello, pasó a llamarse como actualmente la conocemos.

Además de por su historia y antigüedad, el carrer de les Bruixes se caracteriza por los arcos que en algunos tramos lo cubren y le aportan un mayor carisma y encanto. Se trata de las pasarelas que, debido al desnivel de la población, unían las casas del carrer Major con las murallas.

¡Toda la calle, haciendo referencia a su nombre, está repleta de pequeñas brujas decorativas! ¿Os animáis a contarlas?  😉

 

De épocas más recientes, pues Cervera supone también acercarse a la Catalunya más rural del siglo XIX, tenemos el Sindicado Agrícola de Cèsar Martinell, uno de esos tantos proyectos que, junto a los cellers cooperatius promovidos por la Mancomunitat de Catalunya y en los cuales también trabajó el arquitecto, articularon el desarrollo del territorio agrícola catalán. En esta ocasión, sin embargo, la iniciativa fue consecuencia de la unión, en 1919, de los payeses de 121 municipios de la comarca.

 

No obstante, su construcción más emblemática es, sin lugar a dudas, su Universidad, especialmente a nivel histórico y simbólico; esa universidad que se localizó en la provincia de Lleida como represalia a la Guerra de Sucesión, suponiendo el cierre de la de Barcelona. De este modo, alejado de los centros más destacados, tanto las enseñanzas como los estudiantes se encontraban por completo controlados por el orden borbónico.

Tradicionalmente, sin embargo, se ha dicho también que la Universidad se localizó en la ciudad de Cervera como “premio” por la lealtad de su población a Felipe V, es decir, por botiflers. No obstante, los estudios actuales empiezan a desmentirlo, especialmente a raíz de la aparición de un documento, censurado por los propios aledaños de la época, en el cual no queda tan claro que realmente estuviesen a favor de los Borbones. Un facsímil de dicho documento se puede ver durante la visita a la Universidad.

 

La Universitat de Cervera

La Universidad de Cervera, del mismo modo que ocurre con el barrio de la Barceloneta o la localidad de Almacelles (municipio arrasado durante la Guerra dels Segadors y reconstruido en el siglo XVIII bajo un plan urbanístico ortogonal y perfecto), se construyó en el año 1718 (la inauguración de la Universidad fue en 1740) bajo los preceptos propios del Neoclasicismo francés y, más concretamente, militares. Y es que, como todos y todas ya sabemos, la Guerra de Sucesión marcó un antes y un después en muchos aspectos de la vida de los catalanes y catalanas del momento; pero este cambio también se dio a nivel artístico, rama en la cual tomará una especial relevancia la arquitectura de tipo militar. Dentro de este contexto, encontramos a Jorge Próspero de Verboom quien, como ingeniero del rey Felipe V que era, será uno de los arquitectos más destacados de este periodo, así como también todos aquellos que, del mismo modo, basaron sus acciones en tratados como el de François Blondel, Cours d’architecture (1675), ubicado dentro de la famosa Querella de los Antiguos y los Modernos, o en las palabras de personajes como Sébastien Le Prestre de Vauban, todos ellos promotores de los resultados sobrios y con poca ornamentación en arquitectura.

La Universitat de Cervera, con su bicromía en todo el complejo, así como también sus tres patios (uno rectangular y dos cuadrangulares) como elemento primordial de articulación de los distintos módulos que la conforman, sería un buen ejemplo de la reinterpretación de la arquitectura catalana que se dio en los siglos XVIII y XIX a raíz de todos estas ideas que destacábamos y del Clasicismo francés.

Por ello y, a su vez, también a pesar de ello, se trata de un ejemplo destacado dentro de la arquitectura catalana del siglo XVIII. En su interior, además, encontramos elementos artísticos de remarcable interés, como podría ser el retablo de Jaume Padró, localizado en la capilla del Paraninfo.

Hablamos ya de Jaume Padró en la entrada que dedicamos a Manresa.

Santa Maria de Cervera también acoge obra de este artista, de la cual la doctora Maria Garganté y Joan Yegas nos hablan muy bien en su artículo publicado en la revista Miscel·lània cerverina.

 

Pero vayamos a pasos…

¿Quiénes fueron los arquitectos de la Universitat de Cervera?

Alexandre de Rez: arquitecto de la parroquia castrense de la Ciutadella de Barcelona, nuevamente una construcción militar, que se encargaría de la modificación del proyecto de la Universitat de Cervera.

Francesc Soriano: arquitecto de las fortificaciones de Puigcerdà y destacado arquitecto en Girona, llevando a cabo distintas reformas en monumentos destacados de la ciudad, que se encargaría de la dirección de la obra de la Universitat de Cervera.

François Montaigne o Montagut: diseñador del proyecto principal; el hecho de que sea francés, nuevamente, es relevante dentro del contexto en el cual nos encontramos.

¿Su planta? Un gran rectángulo, con una torre en cada ángulo (reminiscencia barroca) y tres patios en su interior, que rápidamente nos hace pensar en los alcázares castellanos o, incluso, en El Escorial de Juan de Herrera; al fin y al cabo, todo ello construcciones con un claro mensaje de austeridad tras ellas.

 

Cuando visitamos la Universitat de Cervera, lo primero que nos llama la atención es la existencia de dos fachadas: una exterior, más ornamentada, como elemento de ostentación que, incluso, conserva algún que otro elemento del Barroco, y una de interior, más austera y funcional, así como también más acorde al Neoclasicismo.

Su fachada exterior aún nos recuerda a esas fachadas-retablo tan propias del Barroco, especialmente en elementos como su cornisa ondulante o las bases bulbosas de las columnas.

Dado que en todo momento estamos hablando de Manresa, podríamos incluso mencionar cómo de similares son la fachada de la Universitat de Cervera y la de la Cova de Sant Ignasi, obra de Josep Morató, arquitecto básico del Barroco catalán, por sus ondulaciones y articulaciones.

La combinación de colores a partir de los materiales, el bronce y la piedra, es también un elemento que aporta dinamismo al conjunto y que cabe destacar.

Finalmente, mencionar cómo una gran corona en la cúspide de la fachada nos recuerda quién fue el patrocinador de esta gran construcción, así como también una figura que preside la fachada principal y que nos iremos encontrando en más de una ocasión en el conjunto universitario, la Inmaculada Concepción, patrona de la Universidad y del Ejército.

 

¡Pasemos a su interior!

En este caso, como indicábamos en unas líneas anteriores, la fachada del patio principal (el rectangular) es más clasicista y se encuentra compuesta de elementos decorativos que, a pesar de no tener función estructural, como serían las clásicas pilastras adosadas, articulan la fachada. Miquel Marín sería el encargado de ello, al tratarse del arquitecto de la última fase de la construcción de la Universidad (a partir de 1751) y, por tanto, también el motivo de que la segunda fachada sea de estilo distinto al de la primera.

 

Un gran frontón, relieve de Jaume Padró, nos vincula con el cometido de la Universidad: aportar sabiduría. Es por ello que la alegoría de la Sabiduría, con esa llama siempre encendida en la mano, procedente del platonismo, y el libro en la otra, protagoniza la escena. Ésta, como no podía ser de otro modo, se encuentra rodeada de las Artes, las Ciencias (compás) y la Arquitectura (templo jónico).

Ante todo este Neoclasicismo, tan propio del Siglo de las Luces, encontramos, una vez más, una reminiscencia barroca, las dos torres campanario, coronadas por una balaustrada con un cuerpo final que refuerza la verticalidad con águilas de bronce.

 

Recorremos sus galerías y patios más pequeños (los cuadrados) y, como ya predecíamos, nos sentimos en todo momento en una construcción que bien podría tratarse de un hospital o una caserna militar y que, junto al frío de la zona (los inviernos en La Segarra son bastante duros), no nos hace olvidar la situación extrema en la cual los jóvenes que estudiaban en la Universidad, altamente controlados y siempre vestidos con un hábito negro largo de bayeta se sentían. La Universidad era católica, motivo por el cual los alumnos debían asistir cada día a misa, así como también confesarse un domingo de cada mes. Además, tenían que estar recluidos en casa y no podían salir a determinadas horas de la noche o jugar a según qué juegos, como las cartas o los dados, entre otras tantas prohibiciones. En definitiva… ¡ni punto de comparación con los universitarios actuales, claro está!

En los Goigs dels cerverins, los estudiantes manifestaban su situación con las siguientes palabras:

Tant si és vila, com ciutat / Allò que se’n diu Cervera / De dins, el meu cor espera / Sortir-ne ben aviat.

 

El Paraninfo, sin embargo, nos aporta aires nuevos y, sobre todo, más cálidos. Se trata de una de las grandes obras de Jaume Padró, escultor procedente de Manresa que trabajó, especialmente, la arquitectura escultórica con reminiscencias barrocas.

 

El espacio se encuentra compuesto por una capilla con un retablo mayor, realizado en 1777 en mármol y alabastro de distintos colores y juegos continuos entre cóncavo y convexo, elementos, una vez más, de raíz barroca, especialmente de ese Barroco de influencia más romana, dentro del cual encontraríamos arquitectos como Borromini. Éste, como no podía ser de otro modo, se encuentra presidido por una gran Inmaculada de alabastro que contrasta con su fondo y que se halla custodiada por unos grandes ángeles.

 

El conjunto, realmente fascinante, se completa con una cúpula en la cual los cuatro evangelistas, en yeso, decoran sus cuatro pechinas.

 

Después…

Poco a poco, la Universitat de Cervera, especialmente a partir de la creación de las Reales Academias en Barcelona (podéis recordar la entrada que publicamos en La Bcn Que Me Gusta sobre la Reial Acadèmia de Medicina, en la cual también hablamos de ello, aquí), fue perdiendo su razón de ser. Es por ello que, finalmente, ya en el año 1837, se inició el traslado de los distintos estudios de Cervera a Barcelona, reinstaurándose esa Universitat de Barcelona que fue clausurada por el Decret de Nova Planta (1716).

La Universidad se instalaría, finalmente, en el año 1847 en el Convent del Carme, lugar que no se tardaría en dejar debido a su mal estado. En el año 1863, de este modo, se iniciaron las obras de la actual Universitat de Barcelona, el actual Edifici Històric, obra de Elies Rogent.

 

Por lo que respecta a la Universitat de Cervera, ésta fue pasando por distintos usos, desde caserna militar a prisión o mercado, entre otros. Finalmente, en el año 1887, fue cedida en usufructo a la Congregación Claretiana para instalar en ella un colegio y noviciado, así como también un Museo Arqueológico.

Años más tarde, durante la Guerra Civil, sirvió como campo de refugiados, almacén y campo de concentración.

Vista aérea de Cervera (1960)

 

Actualmente, ha podido recuperar esa función para la cual fue creada y acoge un instituto de Bachillerato, un centro de formación profesional y un depósito de archivos dependiente del Arxiu de la Corona d’Aragó. El Arxiu Històric Comarcal también se halla en su interior.

 

La visita

La visita guiada se encuentra gestionada por el Centre d’Acollida Turística de Cervera y fue realizada por un guía de los que, lamentablemente, cuesta cada vez más encontrar. ¡Quedamos encantadas con sus explicaciones y conocimientos!  🙂

Las visitas se realizan los sábados a las 11h y podéis elegir entre distintas tipologías, tal y como podéis leer aquí.

 

El tiempo apresura y tenemos que marchar a la estación de autobuses para seguir nuestro recorrido hacia nuestra próxima parada artística por la provincia de Lleida… ¡Bellpuig d’Urgell!

Dado que llegamos de buena mañana a Cervera, nos dio tiempo a pasear por sus calles y conocerla mínimamente. No obstante, tenemos pendiente volver y disfrutarla con más calma, quedándonos, incluso, a degustar alguno de sus restaurantes y, sobre todo, a continuar conociéndola con alguna de las múltiples opciones que continuamente ofrece el Centre d’Acollida Turística, tanto a nivel cultural como más de ocio… ¡Sin olvidar que, disponiendo de más días, todo el patrimonio que gira en torno de la Ruta del Sió, entre otros elementos de remarcable interés, es también una visita obligada a realizar!

 

Así que, con estas últimas palabras, finalizamos nuestra parada en Cervera, una ciudad que se remonta a los orígenes de esa Catalunya feudal y que tan destacada ha sido en los distintos momentos de nuestra historia, motivo por el cual podemos, en cierta manera, recorrer algunos episodios de la historia de Catalunya tan sólo paseando por sus calles.

Dicho esto… ¡hasta pronto, Cervera!  😉

 

Para más información:

Turisme de Cervera   www.turismecervera.cat

La Segarra Turisme   www.lasegarra.org

Ara Lleida   www.aralleida.cat

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