Iconos artísticos de la provincia de Lleida (II)… ¡El Mausoleo de Bellpuig d’Urgell!

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En esta segunda entrada del ciclo que iniciamos hace unos días sobre algunos de los iconos artísticos de la provincia de Lleida (podéis encontrar nuestra primera parada del recorrido, la Universitat de Cervera, aquí), nos desplazamos a la comarca de L’Urgell… pero no a su capital, Tàrrega, sino a una localidad algo más pequeña que, a pesar de ello, acoge un tesoro de gran importancia dentro del arte catalán, Bellpuig d’Urgell.

Recordad que estamos realizando nuestro recorrido mediante transporte público, es decir, que de Cervera a Bellpuig d’Urgell cogimos el autobús cuyos horarios podéis encontrar aquí.

 

¡Del Neoclasicismo de Cervera al Renacimiento de Bellpuig d’Urgell!

En la entrada de hoy, nos acercamos a un estilo que no tuvo mucho ahínco en Catalunya, especialmente teniendo en cuenta de que no nos encontrábamos, precisamente, en nuestros mejores momentos, aparte de que la permanencia del Gótico fue muy latente en gran parte de la Península. No obstante, algún que otro elemento podemos encontrar, especialmente en arquitectura, gracias, sobre todo, a esos personajes humanistas y con inquietudes que, incluso, habían viajado en alguna ocasión a Italia y que, poco a poco, iban añadiendo elementos all’antica en sus palacios. En este caso, por ejemplo, estaría pensando en Lluís Desplà, quien no sólo fue mecenas y promotor destacado en su época de importantes obras y artistas (un buen ejemplo es Bartolomé Bermejo con su magnífica Pietat Desplà, conservada en la Catedral de Barcelona), sino también un renovador de la estética de los palacios de la ciudad condal (su palacio, la Casa de l’Ardiaca, con su patio, grotescos y colección de sepulcros antiguos, fue un interesante ejemplo de ello). Dentro de esta línea, encontramos también la ya desaparecida Casa Gralla puertas con esos elementos all’antica que destacábamos, como las del Hospital de la Santa Creu (calle Hospital) o la que actualmente encontramos a la Iglesia de la Mercè, a pesar de que su localización original fuese la ya desaparecida iglesia de Sant Miquel (el historiador Enric H. March habla de ella en esta entrada).

En algunos casos, dicho Renacimiento se introducía a la Península a través de estampas, aunque siempre tardanamente respecto a Italia y no por asimilación sino por mera imitación, mientras que en otros se hacía a partir de artistas que habían tenido oportunidad de viajar a Italia, como sería el caso de Bartolomé Ordóñez, introductor del Renacimiento en Catalunya y, a partir de ahí, a la Península, gracias a sus experiencias en primera persona ante la escultura de Donatello o Miguel Ángel. El mausoleo de Bernat de Vilamarí en Montserrat, por ejemplo, sería un trabajo de él.

El caso de hoy, el que podemos encontrar en Bellpuig d’Urgell, también se trata de un mausoleo; sin embargo, tiene un origen algo distinto, puesto que si encontramos un ejemplo renacentista de influencia directamente italiana en esta pequeña localidad es, precisamente, porque su promotor procedía de Nápoles, por aquellos entonces territorio catalán. Vinculado a ello, de este modo, podemos añadir otra vía de acceso del Renacimiento a Catalunya, el del mausoleo o tumba de la fama, esa necesidad de dejar constancia mediante la sepultura de las obras del difunto en vida para, así, ser recordado positivamente. Se trata de una tipología de monumento que, además de recuperar elementos clásicos, no sólo artísticos sino también humanistas, de reconocimiento de la labor del ser humano en la tierra (recordemos el recopilatorio de biografías, Vidas paralelas de griegos y romanos, de Plutarco), se caracteriza también por estar adosada a la pared.

En el caso de la Bellpuig d’Urgell, del mismo modo que ocurre con otras tumbas, como la de Joan d’Aragó o la del mencionado Bernat de Vilamarí, ambos en Montserrat, tiene un relación directa con Italia, ya que fue un encargo de la viuda de un catalán que, por su cargo diplomático, vivió en Nápoles. Consciente de que en dicha ciudad el nivel artístico era más elevado que en Catalunya, la esposa decidió encargar la obra en Italia.

¿Los protagonistas del encargo? Ramon III Folch de Cardona-Anglesola i Requesens, mano derecha del Rey, y Elisabet de Requesens i Enríquez, su esposa y comitente real de la obra, según se dice, una de las mujeres más bellas de la Europa del momento. Un retrato de Raffaello Sanzio y su discípulo Giulio Romano, encargado en 1518 por el cardenal Bibbiena como obsequio para el Papa León X a la corte francesa para, así, complacer el rey Francisco I, mujeriego y rival del marido de Elisabet, así lo demuestra.

A diferencia de su marido, al morir a los 64 años de edad en Nápoles en 1532, fue sepultada en la iglesia napolitana de la Santa Anunziatta, no en Catalunya. La tumba desapareció en un incendio el año 1757.

Doña Isabel de Requesens (1518), obra de Giulio Romano y Raffaello Sanzio

 

En el caso de la tumba de Joan d’Aragó, la primera sepultura que sigue el modelo renacentista en Catalunya, el promotor fue virrey de Nápoles; por lo que respecta a Bernat de Vilamarí, éste fue un almirante de la flota de la Corona de Aragón casado con la hija del virrey de Nápoles. Mientras que el primer caso es de autoría desconocida, el segundo fue realizado por Giovanni Giacomo da Brescia, un autor napolitano.

En los tres casos, encontramos una iconografía rica que, junto a las virtudes, tanto cardinales como teologales, además de distintas capacidades alegorizadas, nos permite conocer cuán importante era el difunto en vida. Además, en los tres mausoleos observamos cómo se trata de tumbas planteadas a partir de un elemento clásico conocido como base, el arco de triunfo, muy usado en Italia (fue recuperado durante el Renacimiento), así como también mediante la representación realista de la figura humana, suponiendo todos ellos la introducción de la estatuaria clásica a Catalunya, además de un mensaje humanista fácilmente reconocible.

En definitiva, se trata de tres ejemplos destacados dentro de Renacimiento catalán que, junto a los Reials Col·legis de Tortosa, quizá una de las obras más destacadas de este movimiento en Catalunya, representan pequeños rara avis en nuestro país de gran interés.

 

El Mausoleo de Bellpuig d’Urgell

La presencia del mausoleo de Ramon III Folch de Cardona-Anglesola i Requesens en Bellpuig d’Urgell es realmente mágica, algo casi inexplicable que os invito a experimentar en persona. Si vais, ¡veréis como no voy mal encaminada!   😉

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Pero… ¿por qué una sepultura de tales características en Bellpuig d’Urgell? Pues, precisamente, porque dicha localidad formaba parte de uno de los señoríos más importantes que poseía la familia. No obstante, ya que sacamos el tema de su localización, cabe tener en cuenta también un hecho destacado que supone que, actualmente, no podamos percibir la obra del mismo modo que sus contemporáneos, así como tampoco entender su verdadero significado. Y es que, a raíz de la desamortización de 1835, el mausoleo se encuentra descontextualizado en la iglesia parroquial de Sant Nicolau de Bellpuig d’Urgell (su escalera barroca es también muy interesante), lejos de aquel marco original que le daba cobijo y sentido, el convento de franciscanos que creó también la familia en recuerdo al territorio donde ésta, ya en el siglo XII, inició su poder.

Como en tantas otras ocasiones, la familia se encargó de fundar un convento, no sólo como obra altruista, sino también para obtener la seguridad de que la comunidad monástica velaba por el mantenimiento del mausoleo y, consecuentemente, la salvación de su difunto. Dicho convento, tal y como veremos un poco más adelante en esta misma entrada, se configura de elementos y características muy similares a las del monumento sepulcral, de ahí la relevancia de su actual descontextualización a la hora de entender la obra.

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Escalinata barroca de la iglesia de Sant Nicolau de Bellpuig d’Urgell

 

¿Su autor? Se conoce a la perfección su autoría puesto que, siguiendo ese reconocimiento del artista al que tanto se anhelaba llegar durante el Renacimiento, Giovanni Merliano da Nola dejó su firma en la base de la sepultura. Éste se trata de un escultor napolitano especializado en esta tipología sepulcral. Trabajando desde Nápoles, el monumento sería, una vez finalizado, enviado en barco hasta Catalunya, concretamente, a Salou, donde llegaría por piezas.

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¿Su iconografía? Como hemos indicado en unas líneas anteriores, en la propia iconografía del mausoleo podemos conocer las cualidades y biografía del difunto, un albacea del rey Ferran II d’Aragó, por tanto, alguien muy cercano al monarca, que llegó a ser virrey de Nápoles y Sicilia y almirante en la flota catalana en substitución al mencionado Bernat de Vilamarí.

El programa iconográfico, pues, es realmente rico y complejo, además de tener una gran calidad escultórica (todo él se encuentra realizado con mármol de Carrara). Es por este motivo que, si os animáis a ir y a visitarlo, os recomiendo tomar asiento para leer adecuadamente la obra, pues no sólo lleva un tiempo, sino que también se trata de una maravilla que merece ser contemplada con la calma.

¡Vayamos a ello!  😉

1)Base del mausoleo: en ella podemos leer algunas de las acciones del difunto en vida, aquellas que lo honran como persona. Concretamente, en representación de su labor en la flota catalana, observamos la Batalla de Massalquivir contra los sarracenos. La escena nos evidencia la presencia del stiacciato, es decir, de esa técnica escultórica del trabajo en relieve que permite, con gran elegancia, sugerir las olas del mar sobre el mármol, una rareza dentro de la escultura catalana.

Por otro lado, observamos también una gran sutileza en el uso de perspectiva a partir de la colocación de un barco en diagonal que permite conseguir la idea de que éste se adentra en el mar. Asimismo, la presencia de los cautivos nos muestra una gran variedad de expresiones y anatomías perfectamente elaboradas a partir de las cuales, incluso, podemos apreciar cómo se crean efectos pictóricos en el relieve.

2) El friso: en él observamos una segunda batalla, en esta ocasión contra los venecianos (1513).

3) El sepulcro: como es habitual en este tipo de tumbas de la fama, el sepulcro, con un retrato idealizado del yacente, se encuentra en la parte central del conjunto sostenido por harpías o sirenas. En su frontal, encontramos a Neptuno rodeado de las divinidades marinas, un elemento más que nos vincula con ese mar en el cual, como almirante que era, tantas victorias consiguió.

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Dado su carácter humanista, los elementos paganos son más numerosos que los cristianos en el conjunto de la obra. De este modo, como único motivo religioso hallamos una Piedad de influencia donatelliana, alojada dentro de la luneta de la parte superior del sepulcro, siendo éste un tema bastante habitual en las tumbas ya desde época medieval. No obstante, en la parte superior de este gran arco de triunfo, en línea con el escudo familiar, hay también un segundo elemento cristiano, aunque más pequeño y apenas imperceptible. Se trata de una Madonna con el Niño que simbolizaría la gloria divina, es decir, esa gloria cristiana a la cual el difunto pretende llegar.

 

5) Las alegorías: distintas alegorías nos hablan sobre los valores morales del difunto. De este modo, mientras que las cariátides, flanqueando el sepulcro, nos representan la Pobreza, la Riqueza, el Dolor y la Reflexión, en los nichos encontramos la Fortaleza y la Victoria. Por su lado, en los medallones de la parte superior, se nos recuerda la importancia de la Paz (rama de olivo) y la Gloria (corona de laurel). En definitiva, se hace referencia en todo el monumento a las glorias mundanas del difunto, insistiendo en ese recuerdo que deja en los vivos.

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Paralelamente, para reforzar la idea de duelo, las cariátides o hermas (su parte inferior tiene forma de pilastra, mientras que la superior es humana) lloran apenadas por la muerte del difunto.

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5) La decoración: tal y como hemos comentado, en todo momento observamos elementos propios de la Antigüedad clásica. De este modo, los detalles de las ovas, así como también la existencia de frisos tripartidos o grotescos, que bien podrían haber sido extraídos de un templo romano, es constante.

Las pilastras son también un elemento que en todo momento tiene un papel destacado en el mausoleo y, concretamente, lo hace también mediante una decoración que nos aproxima a esa biografía del difunto que destacábamos, es decir, mediante la aproximación al mar con volutas en forma de caracola o la presencia de armas.

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6) Último detalle: en el monumento observamos un elemento que nos vincula plenamente con el comitente, su viuda. ¿Podéis encontrar la dedicatoria en latín de su viuda, como si de una conversación se tratase entre los dos esposos, flanqueada por los genios funerarios?  😉

La esposa al esposo:

En vida cuidé la honra del tu lecho, dulce esposo, ahora cuido la de tu sepulcro

El esposo a la esposa:

Lo has hecho con tus lágrimas, oh desgraciada esposa, mejor que con tus atenciones

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Con este sentido final, sólo invitaros a seguir descubriendo cada uno de los detalles que esconde el Mauseleo de Ramon III Folch de Cardona-Anglesola i Requesens, una interesante obra del arte renacentista en Catalunya que, sin embargo, dado que se encuentra alejada de los centros productivos más destacados del país y elaborada por un italiano, apenas tuvo incidencia en el arte catalán. Es por ello que podríamos afirmar que el Renacimiento en Catalunya es algo casi anecdótico que se va introduciendo muy gradualmente; algo que queda relegado, además, a artistas foráneos, como sería el caso, por ejemplo, del valenciano Damià Forment (escultor del Retablo Mayor de Poblet) o del vasco Martí Díez de Liatzasolo (en terreno catalán, una de sus obras más destacadas quizá es el Santo Entierro de Terrassa).

 

La visita

Para visitar el Mausoleo, dado que la iglesia parroquial sólo abre en horario de misas, es preferible que os pongáis antes en contacto con la Oficina de Turismo de Bellpuig d’Urgell, pues son ellos los que se encargan tanto de las visitas guiadas como de la apertura de la iglesia cuando es necesario. Tenéis todos los datos aquí.

De todos modos, quizá os encontráis (lo que me pasó a mí) que visitáis Bellpuig d’Urgell un día que la Oficina se encuentra cerrada. Si es así, siempre podéis contactar con la iglesia parroquial y visitar el Mausoleo antes o después de alguna misa.

 

Visita al Convent de Sant Bartomeu

Como hemos mencionado en unas líneas anteriores, el Mausoleo toma más sentido y su significado pleno si tenemos en cuenta su localización original, ese convento de franciscanos en el cual el monumento se hallaba inicialmente y que fue concebido por la familia como el lugar en el cual se procuraría por el alma del difunto.

Una vez dentro es cuando nos damos cuenta de que, visualmente al menos, es el convento el que se encuentra íntimamente ligado con el Mausoleo y no la iglesia parroquial en la cual se halla actualmente. Y es que todo él está concebido no sólo bajo la estética renacentista, sino también napolitana, con su claustro perfectamente diseñado y su decoración de tanta influencia italiana.

 

Sus ventanas en hélice representan las pocas, por no decir las únicas, que tenemos en territorio catalán.

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La visita también incluye la subida al campanario por su escalera de caracol.

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A pesar de que no sea un campanario muy alto… ¡las vistas merecen la pena!

 

La señalización de los alrededores del Convento nos indica que el Convent de Sant Bartomeu, actualmente, se engloba dentro de la Ruta del Císter y del Camí de Sant Jaume.

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Pero quizá el elemento que nos llama más la atención, al menos por su carácter simpático, son los Estimaocells, unos peculiares “espantapájaros” que “quieren” a los pájaros dado que, en el fondo, se trata de nidos que fomentan su presencia. Por la provincia de Lleida los encontramos en distintos lugares, puesto que sus inicios se localizan en Vallbona de les Monges.

 

Desde la Oficina de Turismo de Bellpuig d’Urgell también se llevan a cabo visitas guiadas al Convent de Sant Bartomeu. No obstante, también podéis visitarlo por libre. Tenéis toda la información y horarios aquí.

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La noche… ¡el Parador de Lleida!

Empieza a caer el sol, así que quizá es momento de tomar nuevamente el autobús y dirigirnos hacia Lleida, lugar en el cual pasaremos la noche para, al día siguiente, proseguir con nuestras visitas por algunos de los iconos artísticos más destacados de la provincia.

La noche, pues, la pasaremos en su Parador Nacional, ubicado en pleno centro de la capital del Segrià en un antiguo convento, el Convent del Roser, recién reformado (es quizá uno de los Paradores más modernos actualmente).

Se trata de una construcción del siglo XVII que alojaba la comunidad de dominicos de Lleida, antes instalados en el Turó de la Seu, el cual tuvieron que abandonar durante la Guerra dels Segadors por su situación estratégica. No obstante, debido a un incendio provocado por las tropas borbónicas durante la Guerra de Sucesión, que supuso el asesinato de centenares de habitantes refugiados en él, el Convent del Roser quedó en desuso y abandonado hasta el siglo XX.

Aunque muy reformado, aún conserva la estructura de su antiguo claustro, así como también la que fue su iglesia, actualmente restaurante del Parador.

Dado que era Navidad cuando visitamos la provincia de Lleida, un buen té con el árbol montado en su magnífico claustro fue todo un premio tras nuestro recorrido.

 

Un restaurante… ¡Romeu!

Finalmente, sólo recomendaros un restaurante de Lleida para cenar tranquilamente y retomar fuerzas tras nuestro madrugón y recorrido por las comarcas de La Segarra y L’Urgell.

¿Su nombre? Romeu, un rinconcito tranquilo y lleno de encanto en el barrio del Mercat del Pla de Lleida, donde todo detalle se encuentra bien cuidado y mimado con mucho amor.

 

¿Nuestra elección? Pequeños platos para picar y compartir entre dos, entre los cuales estaban las míticas gyozas, el pulpo o el calabacín frito.

¿El precio? Teniendo en cuenta que tomamos vino a copa, unos 25eurs por persona.

 

Y, tras un paseo nocturno por la ciudad…

 

… ¡nos despedimos por hoy! Pero recordad que, en breve, publicaremos la tercera y última entrada de este pequeño ciclo… ¡La majestuosa e imponente Seu de Lleida y el Museu de Lleida!

 

Para más información:

Turisme de Bellpuig d’Urgell   www.bellpuig.cat

L’Urgell Turisme   turisme.urgell.cat

Ara Lleida   www.aralleida.cat

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