¡Margalef Weekend!

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Un pueblecito localizado en un entorno idílico en plena Serra del Montsant, 12 personas de nacionalidades bien distintas (Rusia, India, Bélgica, Hungría, Madrid, distintas ciudades catalanas…), un fin de semana lleno de actividades y, sobre todo, muchas ganas de pasarlo bienaprender y empaparnos de las ideas y conocimientos de todos ellos.

¡Esto es precisamente lo que fue el Margalef Weekend! ¡Un fin de semana lleno de interacciones entre personas dispuestas a disfrutar y aprender!

 

¿Su organizador?

Meaningful Institute, una institución, fruto de los esfuerzos de cuatro profesionales que se conocieron en el MBA de ESADE, que trabaja, basándose en la denominada Teoría del Cuidado del teórico Roberto Curi Hallal, para llevar a cabo programas de formación en los cuales se trabajen los distintos valores que conforman (o deberían conformar) nuestra sociedad.

¿En esta ocasión? ¡El valor de la colaboración! Cuán importante es colaborar, conocernos y comunicarnos entre nosotros para, no sólo llegar a nuestros objetivos de una manera más eficaz e interesante, sino también para estrechar vínculos y aprender los unos de los otros.

Margalef Weekend, pues, a partir de distintas actividades y workshops, supuso una manera distinta de conocer personas de otras culturas, de colaborar con ellas, establecer vínculos (¡viva el intercambio de tarjetas!)… a la par que se profundizaba en aspectos de la cultura catalana relacionados con dicho valor. Uno de ellos, por ejemplo, fue el taller de Castellers que llevamos a cabo, una actividad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, no sólo por sus aspectos tradicionales, sino también, precisamente, por todos los valores que giran entorno a su funcionamiento.

¡Una experiencia realmente interesante de la cual volvimos todos y todas con muchas ideas alrededor de las cuales seguir trabajando!

La entrada de hoy, pues, pretende ser un reportaje del fin de semana que vivimos, así como también una pequeña explicación de cada una de las actividades con las que pudimos trabajar. Os añado algunas fotografías también. ¡En la página de Facebook de La Bcn Que Me Gusta, podéis encontrar muchas más!

 

Primero de todo… ¿Qué es Margalef?

¡El lugar en el cual pasamos nuestro fin de semana! Una pequeña localidad del Priorat, de tan sólo poco más de 100 habitantes que, a pesar de ello, se multiplica considerablemente los fines de semana por ser, a nivel mundial, uno de los destinos más destacados en cuanto a escalada se refiere. ¿El motivo? Su clima y su orografía, casi únicos para la práctica de este deporte.

Toda la población está volcada en la escalada y prueba de ello es el hecho de que, no sólo encontremos una excelente oferta de alojamiento y restauración en un pueblecito de tales dimensiones, sino que, además, un elevado porcentaje de la población la practique y disfrute, incluso lo más pequeños.

Otro elemento remarcable de Margalef y de la Serra del Montsant en su conjunto es el aceite. Y es que el Priorat, precisamente por las características de su terreno, es uno de los productores más destacables de nuestro país de aceite de oliva.

El día 29 de noviembre… ¡es la Festa de l’Oli de Margalef! ¡Una buena excusa para conocerlo! ¿No os parece?   ;)

 

El Racó de la Finestra

Se trata del lugar en el cual se llevó a cabo el Margalef Weekend. Un albergue nuevo y cómodo, frecuentado especialmente por escaladores, y en el que pudimos realizar nuestro encuentro desde una vertiente más informal y divertida.

 

¡Algunas de las fotos de nuestra estancia en el albergue!

 

Viernes noche

Tras el primer encuentro con los participantes del Margalef Weekend y la cena… ¡llevamos a cabo el primer taller!

En mi opinión, se trata de la actividad que quizá nos hizo reflexionar más… ¡incluso acabada! (¡si algo tiene un albergue es que permite, entre literas, mantener largas conversaciones antes de ir a dormir!) y es que en ella, gracias al profesor Xavier Jané, experto en Coaching en ESADE y EADA, y a distintos tests que fuimos haciendo a lo largo de la actividad, no sólo nos pudimos conocer mejor a nosotros mismos, sino que también nos vinculamos con tres tipos de personalidad en función de la manera con la cual tendemos a comunicarnos entre nosotros.

¿Cuáles son estos tipos de comunicación?

Comunicación visual… dirigida a aquellos que necesitan un mensaje conciso y directo en la comunicación que llevan a cabo…

Comunicación auditiva… necesaria para personas que acostumbran a dudar bastante antes de llevar algo a cabo y también son algo escépticos con todo lo que les rodea pero, una vez han decidido lo que quieren, no les cambiarás de opinión

Comunicación kinestésica… aplicable en aquellos que acostumbran a irse, literalmente, por los Cerros de Úbeda cuando llevan a cabo algún tipo de comunicación pero, dado que también sienten lo que hacen, si les haces sentir en un entorno confortable, conseguirás enviarles el mensaje que quieres fácilmente…

 

A partir de la descripción de nuestro día perfecto en la playa, pudimos saber también cómo somos…

Visuales… se sientan y describen lo que ven a partir de ideas escuetas y concretas… un sol radiante, niños jugando, mar tranquilo…

Auditivos… lo quieren todo y no quieren nada, dado que no se deciden si quieren sol o sólo un poco, si quieren olas o un mar un poco tranquilo, si quieren mucha o poca gente…

Kinestésicos… toman lugar en las actividades que se llevan a cabo en la playa, las viven y las siente, así que sus descripciones acostumbran a ser también las más largas, a la vez que implican cierto clima de confort en todas ellas…

 

De esta manera, por ejemplo, un visual y un kinestésico tendrán ciertos problemas de comunicación, dado que su manera de llevar a cabo dicha comunicación es precisamente contraria. Pero es a partir de ejercicios como el que realizamos en el Margalef Weekend que podemos solucionar estos pequeños problemas ya que, conociéndonos y conociendo a nuestro interlocutor, podemos también ir adaptando nuestro método comunicativo a la situación concreta en la cual nos encontremos.

 

Día 1: Sábado

Por la mañana… ¡Excursión vs. escalada!

Dado que podíamos elegir entre las dos actividades, me incliné por la excursión, por un agradable paseo por la Serra del Montsant que nos permitió disfrutar de unas vistas espectaculares y de una visita a la ermita, excavada en la roca, de St. Salvador.

Desde Margalef y cruzado el río Montsant, se trata de un paseo sencillo que, además, os permitirá pasar por baumas y divisar escaladores, colgados en la roca como si fuesen pequeñas arañas, en todo momento.

Se trata de una excursión de un par de horitas, circular y sin ningún tipo de posibilidad de pérdida dado que el camino está en todo momento señalizado.

 

Algunas vistas de la Serra del Montsant

 

Llegada a la ermita de St. Salvador. Se puede entrar en ella. De hecho, es recomendable hacerlo ya que os dará la sensación de que accedéis a una pequeña cabaña.

 

La llegada a Margalef… ¡sus colores otoñales nos impresionaron a todos y todas!

 

Els Tres Pins

Y, tras la caminada… ¡La comida! Tanto del sábado como del domingo, la llevamos a cabo en el restaurante del pueblo, en Els Tres Pins, también un pequeño hotel.

¿Mi elección? Ideal para el frío… ¡Escudella, botifarra y flan de coco!

 

¡Sábado tarde!

La actividad de la tarde nos ayudó aún más a no sólo adentrarnos en la cultura catalana, algo interesante especialmente para los participantes que procedían de otros países, sino también a entender mejor la importancia de la colaboración.

Para ello, Álvaro Solache y Team Towers (www.teamtowers.com), un grupo de castellers cuyo objetivo fue precisamente hacernos sentir la importancia de esta gran tradición catalana en valores como el trabajo en equipo o la delegación de funciones, nos enseñó cómo organizar un Castell, las distintas funciones que encontramos en él o cómo ponernos una “faixa”, entre otros.

Soy catalana pero, sin embargo, desconocía por completo el funcionamiento de los Castells… Así que esta actividad me ayudó muchísimo a no sólo entenderlos desde dentro, sino también a darme cuenta de que toda posición, por muy insignificante que parezca, es necesaria y absolutamente imprescindible en su construcción. De esta manera, por ejemplo, haciendo de “crossa”, una figura bastante olvidada en todo el conjunto, y sin tener nadie encima, notaba también la fuerza que ejercía el peso de los que subían.

Els Castells, en definitiva, son perfectamente comparables al funcionamiento de nuestra sociedad y es precisamente por ello que suponen tanto en la cultura catalana y en el mundo de los valores, la colaboración y el buen trabajo en equipo.

 

Y aquí… ¡la torre que conseguimos subir después de todos los ejercicios realizados!

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Y, después de cenar… ¡nuevo workshop!

Colaboración en Arte o el Arte de la Colaboración

En esta ocasión, el encargado de llevarlo a cabo fue el economista y sociólogo Ferran Macipe. En esta actividad, a partir de obras de artistas tan reconocidos como Matisse y Rothko (la obra del segundo adquiere más significado si tenemos en cuenta al primero) o Andy Warhol (sus Marilyn o latas de tomate Campbell, por ejemplo, sólo adquirían sentido si se exponían conjuntamente), de la poesía de Emily Dickinson o del visionado de una secuencia de la película “Joyeux Noël”, pudimos ver la importancia de la colaboración en el mundo del arte y, especialmente, en nuestras vidas.

 

Día 2: Domingo

¡Último día pero, no por ello, el menos intenso!

Así pues, una vez desayunado, nos dispusimos a realizar una cata de aceites en Priordei (www.priordei.com), productores de aceite de oliva alberquina del Priorat de calidad y  siguiendo los procedimientos tradicionales.

Una actividad de la cual también aprendimos muchísimo ya que, a diferencia de sectores como el vinícola o cervecero, en los cuales su importancia se da más que supuesta a la hora de acompañar un buen manjar, y de pertenecer a una cultura en cuya gastronomía este producto tiene un papel tan destacado, el mundo del aceite de oliva nos es bastante desconocido… No acabamos de percibir su importancia ni tampoco de entenderlo y prueba de ello es que el 95% de la producción de aceite de oliva en Catalunya vaya destinada al extranjero.

En esta cata, llevada a cabo por Josep Maria, nos dimos cuenta de la importancia de escoger un buen aceite en función de la comida que ingeriremos, así como también de las distintas características de este producto (se pueden llevar a cabo dos tipos de analíticas, la química y la organoléptica para distinguirlo) o las diferencias entre los aceites extra virgen (sin ningún tipo de defecto cuando se realizan los tests), virgen (los defectos no superan el 3,5 en la numeración propia del análisis) o lampante (aceite refinado, considerado la categoría más baja de los tres tipos de aceite citados).

 

Fotografías de nuestra visita a la fábrica Priordei

 

La comida

En esta ocasión, en el mismo lugar que probamos el día anteior, me decidí por un trinxat y lomo.

 

Domingo tarde…

El último taller… el que nos daba las conclusiones sobre la importancia de la colaboración y de nuestro fin de semana juntos trabajando en ello.

En esta actividad, Jim De Koning, uno de los socios fundadores de Meaningful Institute, cogiendo como base el concepto de Banco del Tiempo (son muchas las comunidades que lo están llevando a cabo pero, concretamente, nos centramos en el proyecto que podéis encontrar aquí), nos mostró la importancia de dar y recibir altruistamente. De esta manera, sin esperar nada a cambio, sólo tenemos que dar a conocer qué necesitamos, qué nos gustaría obtener y alguien de la comunidad, en este caso nuestro mismo grupo, seguro que tendrá alguna manera de ayudarnos a conseguirlo.

A partir de post-it’s, pues, comunicamos aquello que necesitábamos (clases de inglés, aprender a cocinar, un comprador para nuestra bicicleta, un ilustrador para un proyecto que traemos entre manos…) y, entre todos y mediante la colaboración, no sólo pudimos solucionar nuestras dudas, sino también ayudar al resto, algo que aún nos satisface más.

 

Ya para finalizar, destacar que el Margalef Weekend de Meaningul Institute supuso un fin de semana lleno de sensaciones, aprendizajes, buenos momentos… pero, sobre todo, el conocimiento de personas interesantes, abiertas a conocer y aprender también, con las que la despedida, sin lugar a dudas, se hizo también muy emotiva.

En definitiva… ¡Una experiencia realmente enriquecedora en todos los sentidos!

 

Para más información:

meaningfulinstitute.com

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