Visita a la Basílica dels Sants Just i Pastor (I): historia, peculiaridades y el Arca de la Alianza

labcnquemegusta-stjustipastor01

 

Seguimos conociendo los iconos más destacados de nuestra ciudad y lo hacemos, en esta ocasión, visitando, mediante un pequeño ciclo de dos entradas, una de las iglesias más antiguas de Barcelona; aquella que, a su vez, más vinculada se ha encontrado con la historia de la ciudad y que, no sólo la encontramos documentada desde hace mucho tiempo, sino que también ha mantenido su culto de manera ininterrumpida desde el siglo VI (que sepamos con seguridad, ya que muy probablemente también podría remontarse al siglo IV), además de hallar en su interior restos del siglo I (una gran columna reciclada de ese antiguo templo romano, localizado en su misma ubicación, construido sobre el segundo monte, junto al Tàber, que componía Barcino).

Una basílica, pues, más que milenaria, de ahí que arqueológicamente se haya encontrado en ella restos de todas sus etapas, tal y como iremos desglosando en esta entrada, a pesar de que la construcción actual sea gótica, una de las cuatro grandes basílicas góticas de Barcelona, junto a la Catedral, Santa Maria del Mar y Santa Maria del Pi.

Efectivamente, estamos hablando de la Basílica dels Sants Màrtirs Just i Pastor, localizada en el Barri Gòtic en un espacio que aún conserva ese cierto carácter de barrio, algo que el resto de basílicas góticas de Barcelona quizá han perdido ya debido a la alta gentrificación del barrio. De hecho, aún conserva una comunidad importante de feligreses y prueba de ello es la destacada labor que lleva a cabo la Comunitat de Sant’Egidio, la misma que quizá muchos de vosotros podréis conocer por esa gran comida de Navidad que organizan en su interior y que se encuentra destinada a aquellas personas que, desgraciadamente, están solas o viven en la calle.

Se trata de una basílica que, además, ha funcionado como sede episcopal en más de una ocasión, como veremos más adelante, y que ha sobrevivido a distintas guerras, entre ellas la última Guerra Civil española, del mismo modo que las iglesias colindantes de Sant Sever o la Catedral.

En el caso de Sant Just, esta salvación se dio, en cierta manera, de manera casual pues, según cuentan los vecinos de la zona, el 18 de julio de 1936, día de Sant Frederic, gran festividad en la iglesia y momento en el cual la Societat dels Frederics celebra su día con una gran misa solemne, los vecinos sacaron los bancos de la iglesia a la plaza y los hicieron quemar por tal de hacer creer a los milicianos de las FAI que sus compañeros ya habían pasado por el lugar. Y así fue, con este hecho tan simple consiguieron esquivar una destroza que bien seguro hubiese acabado con todo su interior. La iglesia permaneció durante 3 años cerrada y, finalizada la Guerra, cuando volvió a abrirse en motivo de la Missa dels Frederics de 1939, apareció intacta.

Todo este bagaje que comentábamos ha conllevado que se hayan creado historias, leyendas y bulos a su alrededor, muchos de los cuales aparecieron, sobre todo, a partir del siglo XVIII, momento en el cual, donde había un vacío, se tendía a llenar con información algo maximizada. Quizá habéis escuchado en alguna ocasión alguna de estas historias que han relacionado la iglesia, incluso, con un pasado masónico, la “auténtica” Verge de Montserrat (aunque alguna cosa de verdad hay, como veremos en la segunda entrada) o a las catacumbas cristianas que desde el siglo XIV se buscan y que, finalmente, podrían tratarse de los distintos conductos naturales de agua que hay bajo sus fundamentos y que darían nombre a ese anterior templo romano dedicado a las aguas que mencionábamos en unas líneas anteriores, el Aquae ductus.

labcnquemegusta-stjustipastor03

 

Es por este motivo que han sido tan útiles las distintas investigaciones que se están llevando a cabo y que fueron explicadas al público, tanto técnico como general, en las ponencias que tuvieron lugar hace menos de un mes dentro de las II Jornades Basíliques Històriques de Barcelona en la Universitat Antoni Gaudí (si os interesa, las III Jornadas tratarán sobre el Convento de Santa Caterina, mientras que la I Jornada giró en torno a la Basílica de Santa Maria del Pi).

Si queréis conocer un poco los temas tratados, así como también los historiadores e historiadores del arte que participaron en ellas, podéis encontrar el programa entero aquí y las grabaciones de las ponencias aquí.

 

La visita

Si os apetece conocer la Basílica dels Sants Màrtirs Just i Pastor, disponéis de distintos formatos de visita y precios. De este modo, podéis entrar tanto por libre como de manera guiada en función de lo que consideréis más oportuno.

En el primer caso, podéis acceder de manera gratuita al interior de la nave y, paralelamente, subir a su recién restaurado campanario por un precio simbólico que, si mal no recuerdo, gira en torno al par de euros. ¡Sus vistas son impresionantes!

No obstante, si lo que queréis es conocer las entrañas de la Basílica, los restos de cada una de las etapas que la componen, sus distintos espacios y elementos más destacados, la mejor opción es la que yo realicé, la visita guiada (10eurs; sin visita al campanario, el precio es de 5eurs), cuyos horarios e indicaciones para realizar la reserva los podéis encontrar aquí.

labcnquemegusta-stjustipastor20

 

Hechas estas matizaciones más de tipo práctico…

¡Vayamos desgranando un poco su historia!

Para conocer la historia de la Basílica, debemos fijarnos en su planta, pues es en ella que podemos percibir la evolución de la iglesia, sus vínculos con la ciudad y cada una de las etapas por las cuales ha pasado a lo largo del tiempo. Es por este motivo que las excavaciones que se llevaron a cabo entre los años 2011 y 2014 son de una gran relevancia, dado que permitieron localizar todo este pasado en la planta actual de la iglesia, tal y como pudimos conocer en las jornadas llevadas a cabo en el Seminario de Barcelona de la mano de Julia Beltrán de Heredia, arqueóloga y conservadora del MUHBA.

De este modo, la primera referencia a nivel arqueológico en la zona, tal y como hemos dicho, la encontramos en el siglo I a partir de esos restos que, posiblemente, podrían pertenecer a ese segundo pequeño templo de la ciudad de Barcino que complementaría al conocido Templo de Augusto. Además, se ha encontrado, aparte de esa columna reutilizada, también restos de su podio, cuya dimensión se desconoce por falta de datos y excavaciones aún por realizar. Del mismo modo, los estudios aún tienen que averiguar también si se trata de un templo romano cristianizado, lo que nos llevaría a hablar de esas supuestas “catacumbas” que la tradición siempre ha pensado que se ubicaban en su interior.

dos temples

 

Posteriormente, los datos nos hablan de la llegada de San Paulino de Nola (s.IV), quien llegaría a la ciudad desde Complutum (actual Alcalá de Henares) y traería el culto de los Santos Mártires Justo y Pastor a Barcelona.

Al parecer, el santo, perteneciente a la familia de los Arístides, ilustres, ricos y con grandes latifundios en Aquitania, Campania e Hispania, llegó a ser Senador de Burdeos, recibió la mejor educación con Ausonio, un gran maestro al cual incluso dedicaría un poema, y pasaría a ser gobernador de la Campania, donde cambiaría la capital de Capua a Nola. Su familia era ya cristiana pero él no estaba bautizado; sin embargo, en Nola conocería a San Félix, santo al cual tendría siempre mucha devoción, convirtiéndolo en un mártir que siempre estaría presente en su trayectoria vital. En Hispania, se casaría con Terasia, una mujer piadosa y cristiana que supondría también su bautizo en Burdeos.

Es a partir de este momento que empezará la historia que se vincula con Sant Just. Y es que diversos hechos ocurridos en Complutum (la muerte de su hijo a los 8 días de nacer, a quien enterrarán cerca de los santos mártires Justo y Pastor, y el asesinato de su hermano, algo de lo que lo acusarán) serán los que lo llevarán de nuevo a Nola, lugar en el cual morirá.

Las falsas acusaciones y el duelo por la muerte de su hijo, pues, supondrán la venta de sus propiedades y que se distancien del lujo en el cual vivían. De este modo, se dirigirán hacia Italia a llevar una vida monástica pero, por el camino, harán parada en Barcelona, donde lo ordenarán sacerdote por elección fervorosa de la comunidad barcelonesa, con la condición de no estar ligado a la ciudad de manera indefinida, es decir, poniendo una condición restrictiva antes no vista en ningún otro caso, puesto que su proyecto era ir a Nola, donde fundará dos monasterios (uno masculino, él, y otro de femenino, ella) y será obispo y custodio de San Félix, enterrándose, incluso, cerca de su lugar de enterramiento.

De todo ello, se han conservado las cartas de San Paulino, así como también la necrópolis de Cimitile. Lo que desconocemos es si únicamente trajo con él a Barcelona el culto (destacar que éste llegó a la Península con los visigodos y prueba de ello es que la sede de Égara en Terrassa también tuviese reliquias de los santos Justo y Pastor, aunque también podría haber llegado por influencia de la Catedral de Narbona, institución que regaló también a la monarquía catalana reliquias) o si, contrariamente, también trajo junto a él alguna reliquia a venerar.

cimitile

Cimitile (Nola, Italia)

 

Lo que sí conocemos es que, un par de siglos más tarde, en el siglo VI, Sant Just se conformaba de un gran conjunto con funciones episcopales mientras la Catedral de Barcelona se encontraba bajo el culto arriano. Como todo conjunto episcopal, disponía de un gran baptisterio, una basílica destinada al culto de la población y un segundo recinto, muro contra muro, con cabecera trilobulada bajo la cual se hallaba una gran confessio o cripta, lo que nos indicaría la presencia de reliquias (por sus dimensiones, más de una), al tratarse éste de un lugar destinado a su veneración.

Muy cerca, se ha encontrado un sarcófago (por su proximidad a la confessio, un lugar privilegiado, podría tratarse de alguien destacado, quizá de un obispo) que se incluiría en una vía procesional, cuyo punto final sería la confessio y de inicio el baptisterio, sólo usada por los sacerdotes (los sacerdotes tenían acceso a la confessio, mientras que los feligreses sólo podían ver las reliquias a través de una ventanita, la fenestella confessionis, el desnivel de la cual se salvaba mediante una escalera exterior).

planta 02

Planta de los tres recintos sobre la planta de la actual basílica gótica

 

Todo ello nos lleva a pensar en que nos encontramos con una planta muy propia de los martiria, de una basílica funeraria de carácter martirial, propia de los peregrinajes, con un presbiterio muy cerrado y una liturgia escondida a ojos de los fieles, un recorrido litúrgico destinado al clero.

tumba

La tumba, localizada en un lugar de privilegio, al lado del presbiterio (Paraíso simbólicamente), se componía de la zona destinada al difunto como tal y de una cámara vacía, comparada con la cámara pintada de Cincari (Túnez).

 

Siglos más tarde, ya en el siglo XII, la iglesia románica se construiría a partir de esas preexistencias anteriores paleocristianas; posiblemente, sobre esa basílica del siglo VI abierta a los feligreses y, por tanto, al culto regular. No obstante, arqueológicamente aún no se ha podido localizar. En este mismo momento, se edificaría también la Capella de Sant Celoni, la capilla funeraria de la sagrera del conjunto, mientras que la iglesia trilobulada desaparecería, sólo usando uno de sus ábsides como ábside principal de la nueva capilla.

La Capella de Sant Celoni sólo se conocía por las fuentes documentales, sin embargo, finalmente sí pudo ser localizada arqueológicamente hablando.

planta

Planta románica y Capella de Sant Celoni sobre la planta de la actual basílica gótica y sin olvidar las construcciones del periodo anterior por tal de poder realizar la comparativa

 

Posteriormente, ya en el siglo XIV, se construiría el templo gótico (la Basílica dels Sants Màrtirs Just i Pastor sería la última en finalizarse de las cuatro grandes construcciones góticas antes mencionadas), por completo diferenciado de los anteriores templos en cuanto a orientación se refiere (las distintas preexistencias constructivas, la orografía de la propia zona con esa segunda colina de Barcino y la existencia de la Taula de Canvis, institución medieval que se encargaba de la movilidad de capitales y que, de hecho, se podría considerar el primer banco público de Europa, modificaron su orientación), mucho más amplio y ya adaptado a los nuevos gustos del momento. Éste templo tendría cinco ábsides y dos torres; no obstante, debido a la gran crisis de fin de siglo (son muchos los problemas económicos por los cuales pasó la iglesia, especialmente a raíz de la guerra civil catalana), finalmente el proyecto se modificaría, construyendo únicamente una sola torre y un ábside de tres fachadas (no redondeado como normalmente se estilaba).

labcnquemegusta-stjustipastor06

 

Se conserva un acta notarial del año 1413 que nos explica la demolición de la iglesia románica, así como también el consecuente encuentro de una tumba, posiblemente dedicada a un obispo, en los fundamentos de la iglesia y que evidenciaría esa denominación propia de Sant Just como la Basílica de los Obispos de Barcelona (cabe tener en cuenta que también se veneran en su interior las reliquias de Sant Pacià). Además, a nivel más anecdótico, destacar que se conservan distintos documentos sobre los problemas que la construcción del templo gótico supuso con los vecinos, dado que muchas de las propiedades colindantes tuvieron que ser expropiadas para ello, no sólo para acoger la edificación como tal, sino también toda la maquinaria necesaria para su construcción. La familia de los Fiveller fue una de las que, incluso, tomaron acciones judiciales contra los miembros de la obra.

El presbiterio, así como también su gran altar, sería posterior, tal y como veremos en la segunda entrada de este ciclo. Por su lado, las vidrieras serían un encargo del poderoso arcediano, humanista y mecenas, Lluís Desplà a Jaume Fontanet (1522). Actualmente, se está llevando a cabo su restauración, algo costosa y larga pero que, poco a poco, gracias a las ayudas procedentes tanto de entidades privadas como públicas y de donativos de particulares, se está pudiendo conseguir.

planta gòtica

 

 

El Arca de la Alianza

La Capella de l’Esperança (fijaros que, como indica el nombre de su Virgen, ésta se encuentra embarazada), la primera capilla gótica del conjunto, estaba promovida por el gremio de los Daguers (cuchilleros), quienes en su parte superior tenían un pequeño espacio reservado a las Juntas de la Cofradía. Con el tiempo, sin embargo, dicho espacio fue quedando en desuso, especialmente a partir de que el Gremio desapareciese, hasta el punto de que acabó convirtiéndose en un pequeño almacén donde guardar todo aquello sin utilidad.

Hace relativamente poco, unos 3 años aproximadamente, sin embargo, en él se encontró algo que fascinó tanto a historiadores como prensa y que rápidamente se publicó en periódicos y revistas (podéis encontrar un ejemplo de ello en este artículo de La Vanguardia). Y es que, tras todos esos montones de objetos almacenados, apareció algo que nadie esperaba y cuya función se desconocía por completo. Hay quien dice que se trataba del Arca de la Alianza, ese fantástico contenedor que Indiana Jones tanto buscó en sus aventuras y que nos remite al Antiguo Testamento, a Moisés y ese cofre que, según las Escrituras, Dios entregó para custodiar las Tablas de la Ley.

labcnquemegusta-stjustipastor04

 

A partir de distintas investigaciones y con la correspondiente desilusión de la prensa, a pesar de que actualmente sigamos llamándola arca, se descubrió que en realidad tendría que ser considerado un monumento, pues se tratataba de un objeto litúrgico, conformado de distintas piezas (el Arca de la Alianza sería sólo una de ellas), propio de la Semana Santa para conmemorar el sacrificio de Cristo el Jueves y Viernes Santo. Así pues, diríamos que, lejos de las aventuras de Indiana Jones, el Arca de la Alianza de la Basílica dels Sants Màrtirs Just i Pastor es un elemento de attrezzo utilizado durante las fiestas de Semana Santa como telón de fondo para custodiar la Santa Forma.

No obstante, efectivamente, formalmente sí se trata de una representación del Arca de la Alianza, dado que cada uno de los elementos que encontramos en su frontal corresponde a esa descripción que se nos da en el Libro del Éxodo del Antiguo Testamento. De este modo, en él observamos la representación de las grandes culturas antiguas a partir de su iconografía:

El rostro del Perdón correspondería a la cultura asiria

Los querubines a la cultura egipcia (estos mismos ángeles de alas geometrizantes y rostros de felino los podemos volver a encontrar en el panteón que el creador del Arca diseñó para la familia Batlló en el Cementiri de Montjuïc). Por su lado, como anécdota, destacar que los jeroglíficos no tienen ningún tipo de sentido, siendo un mero elemento de fantasía egipcia, dado que la esfinge y el animal de su lado, ambos localizados en la parte inferior del frontal, se miran, algo que nunca ocurre en los jeroglíficos egipcios.

Las Tablas de la Ley estarían escritas en la lengua de la cultura hebrea

La vara de Moisés nos remitiría al bastón de Escolapio y, por tanto, a la cultura greco-romana

labcnquemegusta-stjustipastor05

 

10 Haz un arca de madera de acacia, que mida un metro y diez centímetros de largo, sesenta y cinco centímetros de ancho, y sesenta y cinco centímetros de alto. 11 Recúbrela de oro puro por dentro y por fuera, y ponle un ribete de oro alrededor. 12 Hazle también cuatro argollas de oro, y pónselas en las cuatro patas, dos de un lado y dos del otro. 13 Haz también travesaños de madera de acacia, recúbrelos de oro,14 y pásalos a través de las argollas que están a los costados del arca, para que pueda ser levantada con ellos, 15 y ya no vuelvas a quitarlos; déjalos ahí, en las argollas del arca, 16 y coloca en el arca la ley que te voy a dar.

17 »Haz una tapa de oro puro, que mida un metro y diez centímetros de largo por sesenta y cinco centímetros de ancho, 18 con dos seres alados de oro labrado a martillo en los dos extremos. 19 La tapa y los seres alados deben ser de una sola pieza; uno de ellos estará en un extremo de la tapa y el otro en el otro extremo, 20 el uno frente al otro, pero con la cara hacia la tapa, y sus alas deben quedar extendidas por encima de la tapa cubriéndola con ellas. 21 Coloca después la tapa sobre el arca, y pon dentro del arca la ley que te voy a dar. 22 Allí me encontraré contigo y, desde lo alto de la tapa, de entre los dos seres alados que están sobre el arca de la alianza, te haré saber todas mis órdenes para los israelitas.

Éxodo 25:10-22

 

¿Su autor? Josep Vilaseca (1848 – 1910), el mismo arquitecto que diseñó, por ejemplo, el Arco de Triunfo (1888) o la Casa Bruno Cuadros o dels Paraigües (1883) de la Rambla.

El Arca de la Alianza fue uno de sus primeros encargos como arquitecto (en realidad tenía una doble titulación, la de arquitecto y maestro de obras) tras realizar sus estudios en Madrid y también un lugar donde llevar a la práctica todos esos conocimientos y fascinación por el arte oriental. Dado que la Basílica dels Sants Màrtirs Just i Pastor era la iglesia de la burguesía barcelonesa por excelencia, recibir este encargo significó mucho para Josep Vilaseca, tanto a nivel personal como profesional, dado que, además de tratarse de una gran reto, le abriría también muchas puertas de cara a futuros encargos.

Joan Molet, Historiador del Arte y profesor de la Universitat de Barcelona, es una de las personas más especializadas en la figura de Josep Vilaseca y, de hecho, es también quien se encargó del estudio del Arca, viajando incluso a Chicago, a The Art Institute of Chicago, lugar donde se conserva el archivo del arquitecto, para conocerla mejor (podéis encontrar el artículo que le dedicó La Vanguardia aquí).

En las Jornadas que tuvieron lugar en el Seminari de Barcelona, pudimos disfrutar de su ponencia y conocer, no sólo algunos de los detalles de su investigación, sino también la figura del arquitecto y cómo llegó a este encargo tras otros trabajos de tipo religioso en iglesias como la de la Bonanova o Santa Maria del Pi, donde también diseñaría distintos retablos.

En Sant Just, concretamente, trabajaría a raíz de los encargos de Mossèn Matías Pradró, entre los cuales se encuentra el acceso a la antigua escuela nocturna para obreros, sencilla pero de regusto medieval (ya no se conserva), o un monumento funeral de arquitectura efímera.

escola

Imagen de la fachada anterior a la que podemos observar actualmente (sí, Sant Just, como todo el Barri Gòtic, también tiene una fachada neogótica) con el acceso a la escuela de Josep Vilaseca en el lateral izquierdo

 

arca de l'aliança

 

Este monumento de Semana Santa se configura de madera y yeso, medía unos 5m de altura (sólo el altar 2m) y se dividía en tres grandes bloques:

Parte superior: la encontramos en el interior de la iglesia, separada del resto de elementos que componen el monumento. En ella, coronado con una gran tiara papal y decorado con unas columnas de raíz bizantina, se custodiaba el Sagrario. Éste iría dentro de una urna y, dada la sacralidad del conjunto, las formas serían más de tipo románico, sin opción a la fantasía egipcia del cuerpo central.

labcnquemegusta-stjustipastor12

 

Cuerpo central: correspondería al Arca como tal, aunque en realidad deberíamos hablar de frontal, por los motivos antes mencionados. En ella, encontramos la barra de transporte, así como también una cubierta, la Cubierta del Perdón, de la cual nos habla el Éxodo.

Parte inferior: Escalera de Jacob, aquella que unía el Cielo con la Tierra. Durante la celebración, se decoraba con cirios y palmas.

altar

 

En el Arca de la Alianza de Sant Just encontramos unos elementos metálicos (en este caso unos candelabros) que acostumbran a repetirse bastante en la obra de Josep Vilaseca y que nos remiten al contexto familiar del arquitecto, al oficio de su padre, herrero de Reus.

Finalmente, antes de finalizar, destacar que, tal y como hemos dicho en unas líneas anteriores, en este curioso monumento se halla una iconografía muy propia de la tradición egipcia, algo inédito en la Barcelona del momento, dado que las primeras colecciones de este arte, las colecciones de Eduard Toda (creada en 1884) y la Abadía de Montserrat (ya del siglo XX), aún no existían. No obstante, sí había un cierto regusto a esta influencia en el ambiente y prueba de ello es la ópera Aída, llegada a Barcelona en 1876, tras pasar por el Cairo en 1873, y los grabados de Piranesi, quien ya realizó proyectos de decoración de chimeneas con motivos egipcios en 1769.

chimenea

 

En definitiva, si tenemos en cuenta sus elementos, influencias y composiciones, podemos afirmar que nos encontramos ante una pieza de remarcable importancia, no sólo porque nos muestra una cierta innovación en esos monumentos propios de la Semana Santa, sino también el inicio de esa decoración de influencia egipcia que Josep Vilaseca desarrollará en gran parte de sus obras posteriores.

Con esta destacada pieza, finalizamos esta primera entrada sobre nuestra visita a la Basílica dels Sants Màrtirs Just i Pastor, una iglesia llena de sorpresas, como hemos ido viendo y… ¡como aún nos queda por ver!

En breve… ¡La segunda entrada!  😉

 

Para más información:

basilicasantjust.cat

Escribe tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *



Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies. Pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies